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La “cuco-bacteria” ya está en Argentina…

… y van unas cuantas. ¿No?

No importa cuantas veces lo hagan, el miedo es la respuesta colectiva y los que saben aprovecharlo saben que no solo es una eficaz herramienta de manipulación sino también un punto de apoyo para excelentes campañas de marketing

En fin, no me voy a detener a rezongar viendo como los corderos van felices y agradecidos al matadero, porque parece que nuestra sociedad, tal como está planteada, porque al parecer se alimenta de eso: enfermedad, sufrimiento innecesario y muerte anticipada.

Simplemente voy a plantear algunas preguntas que tampoco son necesarias para quienes ya nos graduamos de “ovejas negras”, pero que tal vez sean útiles para quienes aún puedan desengancharse -en la medida de lo posible- de esta matriz absurda:

👉 ¿Resistencia bacteriana y/o inmunidad deprimida?

👉 ¿Cuál era el estado general de los fallecidos? ¿Estaban bien hidratados? ¿Pertenecían a la mayoría de argentinos que se alimentaban a base de gaseosas y excesos de carnes, harinas refinadas y lácteos? ¿Habían recibido una vacuna en los últimos días? ¿Han sido sometidos a prolongados tratamientos de antibioticoterapia? ¿La salud de su microbiota era mínimamente adecuada? ¿Estaban infestados de parásitos? ¿Tenían infecciones secundarias?

Preguntas muy simples como para que una iluminada dirigencia política y sanitaria como la argentina se haga, gente que está convencida que se las sabe todas, no tiene nada que aprender, que alguna vez tendrán éxito haciendo lo que siempre fracasó y pueden darse el lujo de seguir funcionando en piloto automático.

Hagamos lo que hagamos y estemos como estemos, hay que estimular la inmunidad natural; no diré mucho porque las soluciones básicas son simples y cualquiera con dos dedos de frente puede hacerse cargo: propóleo, plata coloidal, lapacho, uña de gato, equinácea, llantén, vitamina C…

En el año 2003, viendo lo que pasaría en los años siguientes -y efectivamente pasó, está pasando y se profundizará-, he escrito la primera versión de un libro conocido como “Estimula tu inmunidad natural” (editado ahora por Kepler y antes por Obelisco), el cual no es una garantía absoluta en este mundo de locos pero ha demostrado ser un salvavidas eficaz durante quince años.

Nada más, nos vemos en la próxima reunión de ovejas negras; lamentablemente, en la orden del día tocará seguir llorando unos cuantos corderos.

Pablo de la Iglesia