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Bases de una saludable alimentación infantil

Realmente, las bases de una buena alimentación infantil no difieren de los principios que aplicamos a cualquier individuo sano y a cualquier edad; en este caso tal vez la importancia mayúscula radique en conocer mejor los tiempos del bebé, el orden de incorporación de los alimentos, las cantidades y, sobre todo, lidiar con las creencias, condicionamientos y mandatos sociales y sanitarios que crean confusión, desasosiego e incluso cierto grado de rechazo al excesivo intervencionismo que la medicina hace sobre la vida de una criatura. No se trata aquí de polarizar posturas, sino de abrirnos a todas las posibilidades, conocerlas lo mejor posible y decidir en función de las necesidades que se nos presentan en cada situación única e irrepetible.

También hay que desdramatizar un montón de cuestiones en torno a la alimentación del bebé la cual durante unos meses se reduce a teta, teta y teta. Después, durante unos cuantos meses más la teoría tampoco es muy complicada: teta, teta, teta y alimentos sanos -frutas, verduras, cereales, legumbres, semillas y frutos secos-; las cantidades, el orden y los tiempos es un tema de segunda importancia, la prioridad pasa por incorporarlos poco a poco sin apurar al bebé y sin obsesionarse con acelerar la maduración digestiva, buscando la sencillez, evitando combinaciones complejas que no favorecen la digestión y la asimilación nutritiva, la prudencia y la preferencia absoluta por los alimentos integrales y ecológicos.

Y por supuesto, si hay un momento en el que no debemos darles nada de azúcar refinada, harina blanca, lácteos o alguna presentación comestible industrializada, es en la infancia; cuanto más tiempo posterguemos que el bebé o el niño prueben estos productos, mucho mejor. ¡Ojalá que ese tiempo llegue a los 120 años!

Siguiendo estos principios, un bebé o un niño ya estará mucho mejor alimentado que la amplia mayoría, luego, todo el resto de los conocimientos es para sintonizar muy fino y hacer una diferencia que nos acerque a lo óptimo.

Pablo de la iglesia

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Paternidad y amor por uno mismo

“Cuenta una leyenda que en un pasado remoto los seres humanos éramos dioses. Pero abusamos tanto de nuestros privilegios, que la vida decidió retirarnos este poder y esconderlo hasta que realmente hubiéramos madurado.
El comité de eruditos de la vida sugirió enterrar el poder de la divinidad bajo tierra, en el fondo de los océanos, en la luna… La vida desechó todas estas opciones: “Veo que ignoráis hasta qué punto los seres humanos son tozudos. Explorarán, excavarán o gastarán una fortuna en naves para intentar conquistar el espacio hasta dar con el escondite”.
El comité de eruditos se quedó sin saber qué decir. “Según lo que afirmas, no hay lugar donde los seres humanos no vayan a mirar nunca”. Tras escuchar estas palabras, la vida tuvo una revelación. “¡Ya lo tengo! ¡Esconderemos el poder de la divinidad en lo más profundo de su corazón, pues es el único lugar donde a muy pocos se les ocurrirá buscar!”. (1)

… el conocimiento y la razón son magníficas expresiones de la inteligencia; de ellas devienen la especulación, la comparación, el cálculo y otras formas de conocer la realidad, limitadas en muchos aspectos pero esenciales e insustituibles; la nuestra es una civilización que le brinda un gran protagonismo a esta expresión de la inteligencia.

Sin embargo, podemos reconocer al menos otros dos modos en que la misma puede operar y las definiremos como “inteligencia emocional” e “inteligencia espiritual”. Sin profundizar en el tema convengamos que la “inteligencia emocional” es aquella en la cual nuestros sentimientos pretenden iluminar la razón buscando la grandeza del espíritu, un intento consciente por recategorizar nuestra visión del mundo desde una perspectiva amorosa. La “inteligencia espiritual” no es aquella que buscamos sino que ocurre desbordándonos y de alguna manera guiándonos hacia la plenitud de nuestros potenciales.

Podríamos decir que la “inteligencia espiritual” viene a nosotros, también que hay determinadas plataformas que desde la razón y las emociones pueden mostrarnos un camino que nos acerque a ella. Seguramente el “amor” en cualquiera de sus potencialidades, es la mejor de todas. Y como el amor es el ingrediente principal e insustituible en la crianza de un bebé, ¡que maravillosa oportunidad para permitirnos que ilumine a todos y cada uno de los integrantes de la familia haciendo nuestro mejor intento por eliminarle los obstáculos que nuestros prejuicios y condicionamientos ponen en su camino.

La periodista y coach Irene Orce afirma que “no hay amor suficiente capaz de llenar el vacío de una persona que no se ama a sí misma”(2). Todas las cualidades que hacen a una saludable paternidad -serenidad, compromiso, confianza, integridad- nacen fuertes si son fertilizadas por la autoestima.

¿Cuál es el deseo más sublime que suelen tener quienes son padres? ¡Qué su hijo sea feliz! No hay enseñanza más poderosa que serlo ellos mismos. ¿Estamos de acuerdo? Y sin lugar a dudas, trabajar el amor por uno mismo y el propio desarrollo personal es el mejor camino para lograrlo. La llegada de un hijo es el mejor refuerzo a la voluntad para emprender esta hermosa tarea, así como la mejor herramienta para luego inculcarle el ejemplo.

El amor como experiencia, hacia uno mismo, hacia alguien más, hacia una vocación o hacia lo que sea, cuando es incondicional, nos pone en el camino de una poderosa experiencia de transformación. En los caminos de búsqueda espiritual, solemos encontrar una enseñanza común que nos dice que cuando el esfuerzo humano es completamente entregado, suele aparecer en nuestra ayuda la gracia divina; tal vez sea por eso que cuando vemos un deportista deslumbrándonos con su magia hagamos analogías con la divinidad y esto puede darse en cualquier área de la vida -un maestro, un científico, un artista…-: cuando damos lo mejor de nosotros mismos y buscamos la plenitud de la experiencia, es casi un hecho que la inteligencia que fluye a través de todo el universo venga a asistirnos y se exprese a través de cada uno de nosotros. Me gusta definirla como la experiencia divina a través nuestro; y cuando uno empieza a reconocer esta esencia, de alguna manera comenzamos a hacerlo en todas las cosas. Y la pregunta que nos hacemos: ¿no es acaso la paternidad la mejor oportunidad para sumergirnos a un poderoso camino de transformación donde una perfecta sinergia entre el amor por alguien, por uno mismo y por la experiencia en si misma, nos permita entregarnos completamente al mejor desempeño de nuestros potenciales y permitir que la gracia divina nos asista para que se exprese a través nuestro? Y eso sería una buena idea de la paternidad como camino de crecimiento interior y desarrollo espiritual, el fluir de la vida evolucionando a través nuestro.

Pablo de la Igleia

1VILLASECA, Borja. Claves para amarse a uno mismo. http://bit.ly/2zWCATP El País (10/10) El País.
2ORCE, Irene. http://www.ireneorce.com/

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B12, veganos, spirulina

 

La vitamina B12 (o cobalamina) es la vitamina cuya obtención más ocupa a quienes realizan dietas veganas puesto que es complicado encontrarla en alimentos de origen vegetal; sin embargo la spirulina es una excelente fuente de B12.

En algún momento se ha cuestionado su biodisponibilidad en el ser humano dada la existencia de una molécula análoga a la B12 que interfiere en los valores de análisis; sin embargo, los estudios científicos específicos han determinado la presencia de al menos 20 a 40% de la B12 biodisponible para el ser humano sobre el total de las moléculas de la familia de la B12 presentes en la misma.

El asunto está resuelto y con tan solo 1 o 2 g de spirulina se cubren las necesidades de la misma. Agreguemos que, aún en las dietas más estrictamente veganas, hay otras fuentes potenciales de B12 tales como el miso, la salsa de soja, algunas setas como el shiitake y la melena de león, las conservas vegetales fermentadas con ácido láctico, algunos vegetales como el brócoli o los espárragos, la levadura de cerveza dietética o el polen; amén de un intestino saludable luego de una dieta vegana bien hecha, que empezará a producir pequeñas cantidades de la vitamina.

En cualquier caso, algunas personas que han veganizado la dieta están dispuestas a aceptar sin ningún conflicto el consumo de dos o tres huevos a la semana; esto no llega a cubrir toda la necesidad de B12 pero es un refuerzo muy importante que brinda un margen de seguridad. Eso si, enfatizo que, si vamos a comer huevo para aprovechar sus valiosas propiedades sin adquirir las consecuencias negativas de los excesos típicos, estos tienen que ser de producción orgánica proveniente de gallinas de pastoreo; caso contrario recomiendo evitarlos, fortalecer la estrategia anterior y, eventualmente si necesitamos hacerlo para nuestra tranquilidad, consumir un complemento de B12 de buena calidad, aumentar la cantidad de spirulina o ambas.

Es decir, es un tema que amerita cierta atención pero de ninguna manera el dramatismo habitual que algunos sectores de la vieja guardia sanitaria intentan promover con viejas supersticiones que solo conducen al miedo y la parálisis.

Productos recomendados

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Primeros pasos en la alimentación consciente

El secreto es buscar información de calidad, escuchar la respuesta de nuestro cuerpo a cada una de nuestras elecciones y sentir la voz de nuestro corazón; ¡esta es la perfecta combinación para tomar las mejores decisiones conscientes y a nuestra propia medida!

 

 

EL VERDADERO CAMINO POR EL QUE FLORECE EL DESARROLLO
Y LA FELICIDAD DE LOS PUEBLOS ES LA ALIMENTACIÓN SALUDABLE

Permíteme explicarlo con algunos datos:

 

¿Sabías que por cada punto que se reduce la desnutrición
baja la pobreza en un 4%?

¿Y que por otra parte la reducción de la pobreza en un 1%
sólo logra reducir la desnutrición en 0,25%?

 

 

Estos datos ponen en evidencia la importancia de la educación y la información de calidad para que las personas, especialmente los más pobres, se vuelvan consumidores conscientes y utilicen sus magros presupuestos eligiendo los alimentos que les brinden la mejor relación costo-beneficio para su salud. Y por supuesto, procurar producir uno mismo al menos una pequeña parte de los mismos. ¿No te parece?

La desnutrición es apenas uno de nuestros problemas, cada paso que demos en favor de una alimentación saludable nos será útil para eludir las principales enfermedades como la obesidad, el cáncer, la diabetes, la hipertensión y, con ellas, las razones causales de más muertes en el mundo.

Tal como dice Miguel Leopoldo Alvarado, Lic. en Nutrición y Especialista en Nutrición Ortomolecular:

Realizando un análisis retrospectivo el sobrepeso, la obesidad y las enfermedades degenerativas se pueden explicar como un subproducto de la civilización.
Observando lo ocurrido en poblaciones aisladas de la civilización, veremos que mientras conservan sus patrones primitivos de alimentación las enfermedades degenerativas son prácticamente inexistentes y que cuando adoptan una dieta compuesta por
alimentos industrializados, irremediablemente aparecen las características enfermedades atribuidas a los factores de la civilización. Eso lo demostraron durante el siglo XX renombrados investigadores, quienes también advirtieron que de no tomar enérgicas medidas preventivas su incidencia y prevalencia se generalizaría en todas las poblaciones que incorporaran a su dieta los alimentos industrializados.

 

La dieta ecológica -o lo más que podamos aproximarnos a ella-, además, es una forma de cuidar nuestro cuerpo y a la vez el planeta -sin cuya integridad nuestro cuerpo tiene mayores dificultades para sostener la homeostasis-; elegir alimentos orgánicos y provenientes de producción agroecológica cuando nos sea posible, también nos compromete con las futuras generaciones.

Desde una mirada amplia, comer más sano y natural, puede integrarse perfectamente con una mirada que a la vez busque generar el menor impacto en el planeta, una cuestión que tiene muchas aristas.

Hoy podemos optar por alimentos ecológicos u orgánicos que han sido producidos a miles de kilómetros de distancia y tienen que llegar a nuestro plato a través de toda una cadena de transportes y cuidados, de la misma manera que podemos optar por alimentos ecológicos producidos en cercanías. ¡No es lo mismo! Incluso un alimento regional, “no tan ecológico”, puede ser más ecológico que el anterior. ¡Vale la pena que reflexionemos en esto! Y de esta manera desarrollar una mirada más aproximada al análisis racional del verdadero impacto de cada una de nuestras acciones.

 

 

Seguramente muchos de nosotros hemos preparado una ensalada al mediodía y hemos aprovechado para dejar cortadas o rayadas algunas de las hortalizas que usaremos en la próxima comida; no está mal -siempre es mejor hacer eso si tenemos un estilo de vida agitado que comer algo procesado-, pero tengamos en cuenta que una vez peladas y cortadas, en contacto con el oxígeno se exponen a mayor oxidación. No se trata de todo o nada, tan solo de sentido común y una atención razonable para establecer un estilo
de vida lo más saludable posible en función de las circunstancias cotidianas.

¡FRESCOS, VIVOS E INTEGRALES! Este es un buen mantra para orientar nuestra alimentación hacia un estilo consciente.

Otro sería ¡FRUTAS, VERDURAS Y SEMILLAS!, para recordarnos que la mayor parte de los alimentos debe provenir de allí.

Hay muchos lugares desde donde empezar este camino, uno de ellos es por la selección de los alimentos por su calidad.

El viaje comienza allí donde estés y tan solo con un paso.

¡Bienvenido al camino de una vida mejor!

Pablo de la Iglesia