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ALCACHOFA: ¿es un buen anticancerígeno?

Algunos estudios sugieren que los extractos de alcachofa -también conocida como alcaucil– serían efectivos contra algunas variedades de cáncer, tales como próstata, mama y leucemia; se focaliza, además de la cinarina, en el ácido cafeico y la luteína.

El ácido cafeico es el gran activo del café, pero también se encuentra en una amplia variedad de vegetales, entre ellos los alcauciles. Destaca por inhibir el cáncer, el HIV o el virus del herpes, funciones atribuidas a su poder antiinflamatorio y poderoso antioxidante. No hay una dosis determinada para el ácido cafeico pero consumiendo alimentos que lo contienen tales como café -moderadamente-, propóleo, alcaucil, té verde, apio, naranja, limón, higo, lechuga, entre otros, lo estaremos adquiriendo en la cantidad equilibrada que dispuso la naturaleza en los alimentos saludables.

La luteína es un fitoquímico de la familia de los carotenoides y se encuentra en todo tipo de vegetales verdes, amarillos y anaranjados; igual que el miembro más conocido de la familia -el betacaroteno-, la luteína es un potente antioxidante que protege las células del daño del exceso de radicales libres. La investigación científica ha encontrado que este nutriente es un gran protector de la visión impidiendo la degeneración macular y las cataratas, dado que actuaría tanto como bloqueador solar natural y selectivo, como neutralizando el daño de la oxidación. Junto con los alcauciles, citamos entre sus fuentes zanahorias, pimientos, tomates, paltas, perejil, espinaca, apio, etc.

En el tratamiento de cualquier enfermedad, no olvidemos la importancia de la desintoxicación, función para la cual la alcachofa es un recurso de excelencia estimulando los drenajes hepáticos; en este sentido, gran parte de las propiedades son debidas a los buenos oficios de la cinarina y la silimarina.

Te dejo este breve video sobre las propiedades generales de la alcachofa o alcaucil:

Pablo de la Iglesia

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¿Todos los HUEVOS son iguales?

¿Todos los huevos son iguales?

¿Son los huevos un alimento saludable? ¿Cuántos podemos comer? ¿Son todos iguales?

Además de no contener pesticidas ni OGMs, los alimentos orgánicos aportan más nutrientes. Si tomamos como ejemplo los tomates, los diferentes indicadores señalan que pueden tener unas cinco veces más calcio, incluso más de diez veces el aporte de magnesio y casi dos mil veces la cantidad de hierro -que en los convencionales puede ser casi inexistente-. En las lechugas el calcio puede multiplicarse más de cuatro veces, cifras similares para el magnesio y, al igual que en el ejemplo anterior, la diferencia de hierro es muy significativa llegando a ser unas cincuenta veces más.

¿Da lo mismo cualquier huevo?

En los alimentos de origen animal también ocurre lo mismo. Son notables las diferencias nutricionales entre un huevo puesto por una “gallina feliz” que corre por el campo, pololea con el gallo y come lo que le es natural y aquellas que están hacinadas en una jaula, nunca ven un gallo y se alimentan de un polvo balanceado.

Un estudio realizado en el 2007 verificó estos valores y encontraron que los huevos orgánicos tienen 1/3 menos colesterol y 1/4 menos de grasa saturada, así mismo tienen 2/3 más vitamina A, dos veces más ácidos grasos Omega 3, el triple de vitamina E y siete veces más betacaroteno. ¡Todo a favor de los huevos de “gallinas felices” de pastoreo! ¿Verdad?

Esta es la razón por la cual una investigación puede resultar en que el huevo reduce el colesterol y el otro lo eleva; la gran enseñanza de este tiempo -y esto se aplica a todos los alimentos- es que antes de elegir lo que comemos tenemos que observar como se produce lo que comemos. La buena noticia para los amantes del huevo es que si se ocupan de conseguir aquellos que son de producción agroecológica y están dispuestos a pagar un poquito más por ellos, uno o dos al día es una medida aceptable.

Incluso cantidades menores, tanto como uno a tres por semana tal vez siga siendo válido, seguro y prudente, cantidades para quienes prefieren una alimentación basada en vegetales pero mantienen cierta flexibilidad por distintas razones. ¡Pero ahora si: libre de culpa y cargo! Tal vez, para los deportistas y quienes hacen alguna dieta especial, también esta cantidad pueda aumentarse.

Más propiedades

El huevo, junto con el suero de leche, constituyen la mejor fuente de proteína natural, si se considera su valor biológico y su utilización neta; el suero de leche es un alimento aislado, y si bien el huevo se dispone también como tal, soy partidario de utilizarlo en forma integral consumiéndolo a diario, ya sea cocido o pasado por agua.

Un beneficio bien estudiado del huevo es que comenzar el día consumiendo uno o dos, nos ayuda a comer menos y controlar la ansiedad durante el resto del día, siendo ideal para incorporarlo en las estrategias para bajar de peso; esto se debe a su valioso aporte de proteínas y grasas saludables en ausencia de carbohidratos.

Es importante señalar que el huevo es un alimento bajo en calorías; aunque este tema no es de mayor importancia en los enfoques de alimentación saludable, digamos que aporta en torno a las 80 calorías por huevo.

Como ya observamos, es un alimento que aporta densidad de micronutrientes. Destacan las vitaminas A, D, K, B2, B5 y B12; entre los minerales señalamos hierro, fósforo, potasio, selenio.

Luego, resaltamos el aporte de vitaminoides como la colina y valiosos carotenoides como la luteína y la zeaxantina. La colina es un micronutriente esencial para la salud del sistema nervioso y el consumo medio está muy por debajo de las necesidades óptimas; la luteína y la zeaxantina son antioxidantes y protectores de la salud visual.

Tan solo ten presente que para aprovechar realmente todos los beneficios del huevo, estos deben ser de calidad, provenientes de gallinas de pastoreo y alimentadas en forma natural; pagar un poco mas por ellos y la dedicación que emplees para conseguirlos, realmente es una inversión que rendirá sus frutos a mediano y largo plazo.

Lo importante: el balance de la ecuación

Y un punto importante en el que no me canso de machacar: la salud no depende de un huevo más o un huevo menos, sino de la calidad, la variedad y el equilibrio. Uno, dos o tres huevos al día es una cantidad segura para la gran mayoría de nosotros; incluso hay estudios que analizan el consumo de cuatro a seis, pero personalmente me inclino a la moderación y la prudencia, recomendando que esto sea analizado caso por caso con un profesional de la salud.

Lo hemos repetido hasta el cansancio: la columna vertebral de una buena alimentación depende del consumo de alimentos frescos, vivos e integrales focalizando en un eje que enfatice en una masa crítica de frutas, verduras y semillas y se complemente con cantidades más moderadas de cereales y legumbres. Luego, mencionamos los alimentos de origen animal que, según la dieta y estilo de vida, su consumo puede ser opcional o más limitado. De esta manera nos estaremos manejando dentro de un rango de seguridad importante, que ha demostrado ser protector de la mayoría de las enfermedades -en particular de las cardiovasculares, el cáncer y la diabetes- y nos permite vivir con una actitud de apertura expectante para seguir mejorando nuestra alimentación con aquellos saberes nuevos pero que se han sostenido durante bastante más de lo que dura la novedad.

Por último, siguiendo la línea de pensamiento aquí esbozada, convengamos que no es lo mismo comer una ensalada de vegetales frescos, un huevo de pastoreo picadito y condimentada con sal marina y aceite de oliva virgen, que unas galletitas elaboradas con harina refinada, azúcar blanca, sal común, aceites de mala calidad y huevos deshidratados que en el proceso su colesterol se ha oxidado y se depositará con facilidad en las arterias. ¡Si logramos comprender la diferencia, habremos dado un gran paso a la hora de mejorar nuestra capacidad de elegir los alimentos que día a día nos ayudarán a crear salud!