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Cura de sirope de savia y jugo de limón

En primavera preparándonos para el verano y en otoño como la última posibilidad de hacerlo antes que llegue el invierno, son momentos ideales para hacer una cura depurativa; por supuesto, estas épocas no son excluyentes y en cualquier momento que estemos predispuestos podemos hacerlo. En esta ocasión quiero hablarte de una de las más eficaces y fáciles de hacer: la cura del sirope de savia y jugo de limón.

Consiste en una bebida a base de sirope de savia, agua, jugo de limón y pimienta cayena que nos ayuda a hacer ayunos o semiayunos sin casi notarlo; además nos reconecta con el hábito de brindarnos un buen aporte hídrico y mineralizante.

Además, algunas personas le agregan un poco de canela, lo cual potencia sus propiedades inmunoestimulantes, depurativas y antioxidantes. Un punto fuerte es el aporte de minerales, entre los que destacan potasio, sodio, calcio, zinc, magnesio, manganeso y hierro. La razón por la cual la cura del sirope es relativamente fácil de hacer es por su aporte de hidratos de carbono simples -fructosa y glucosa- que los iremos suministrando poco a poco para satisfacer las necesidades energéticas del cuerpo mientras eliminamos toxinas.

La duración de la cura de sirope de savia puede ir desde los tres a los diez días, tiempo en los que esta bebida será nuestro único alimento. Por supuesto entendamos que hablamos de un ayuno y el propósito no es aportar nutrientes ni lo que llamaríamos una dieta equilibrada, sino eliminar toxinas y preparar nuestro cuerpo para recibir una dieta equilibrada, ¿vale? La bebida de sirope de arce y jugo de limón aporta los mínimos energéticos y un plus de micronutrientes que facilitan un escenario para que nuestro organismo ponga en marcha un sistema de autodigestión, recurra a sus reservas y lleve a cabo una profunda desintoxicación movilizando residuos enquistados en capas más profundas que de otra manera no podríamos acceder.

La cura depurativa del sirope de savia y jugo de limón puede repetirse dos o tres veces al año si fuera necesario; personalmente suelo sugerir acudir a una clínica de hidroterapia colónica y hacerse uno o dos lavados al comenzar y terminar el ciclo con un tercero al finalizar cuando la hacemos por primera vez; esto garantiza una profunda desintoxicación que nos dejará como nuevos. Por supuesto, la regularidad, intensidad y combinación de estrategias estará mejor diseñada si acudimos a un naturópata y dejamos que nos oriente.

En los casos de candidiasis o parasitosis, esta cura puede ser insuficiente por si misma, dado que la presencia de glucosa y fructosa constituye el alimento de hongos y parásitos, sin embargo puede ser una excelente preparación para la posterior incorporación de una dieta y suplementación específica; y una vez alcanzado el equilibrio, también puede sernos útil para mantener la salud. Por supuesto, por su riqueza en azúcares, en principio no pueden seguirla los diabéticos y, eventualmente, su uso debería ser evaluado por un profesional.

Convengamos que esta es una de las curas depurativas más extendidas en todo el mundo y millones de personas han recurrido a ellas para desintoxicarse, adelgazar y tonificar el metabolismo; su nivel de seguridad es elevado y realmente no es una prueba rigurosa para nuestra voluntad. Además del preparado sugerido, podemos beber infusiones y agua; si a esto le agregamos una actividad física suave, tomar sol con inteligencia y contacto con la naturaleza, estaremos dándole a nuestro organismo el descanso perfecto.

También podemos utilizar la bebida sugerida para acompañar una dieta frugal o una monodieta, lo cual nos brinda muchas posibilidades para elaborar estrategias que fomenten el bienestar y la calidad de vida.

¿Cómo realizarla?

Compartimos las indicaciones del naturópata Stanley Burrougs, que son las que se han utilizado de manera masiva:

Ingredientes y preparación

La mezcla contiene, de forma equilibrada, la mayor parte de las vitaminas, minerales (potasio, sodio, calcio, magnesio, zinc, manganeso y hierro), enzimas y demás oligoelementos que el organismo necesita. Las grasas, se sacarán de los depósitos acumulados en el cuerpo, quemándolos. Los hidratos de carbono del sirope de savia son naturales porque no contiene azúcar artificial alguno. Por otra parte, el limón, fuente de minerales y vitaminas, especialmente de la C, es un antioxidante natural que ayuda en la eliminación de los depósitos grasos y mejora la actividad del metabolismo. La cayena, además de contrarrestar el fuerte sabor dulzón del sirope de savia, es una buena fuente de vitaminas del complejo B, disuelve flemas y ayuda a regenerar la sangre.

Preparación de un vaso grande

• Dos cucharadas soperas de zumo de limón fresco.
• Dos cucharadas soperas de Sirope de Savia.
• Una pizca de pimienta de Cayena en polvo.
• Estos ingredientes se mezclan en un vaso con agua tibia o fría.
• Mezclar bien los ingredientes con una cuchara.

Preparación de un litro y medio para todo un día

• Zumo de cinco limones frescos.
• Dieciséis cucharadas de Sirope de Savia.
• La puntita de una cucharrilla de Cayena en polvo.
• Estos ingredientes se mezclan en una botella de libro y medio con agau tibia o fría.
• Agitar la botella para mezclar bien los ingredientes.

Ayuno completo

Como hemos dicho, hay muchas formas de utilizar el sirope de savia, aunque básicamente podemos hablas de ayuno completo y semiayuno; el espíritu original y que le da fuerza terapéutica a este enfoque, sin dudas, es el ayuno. La cura completa tal como la propone Stanley Burrougs dura de siete a diez días, en los ingerimos entre ocho a diez vasos grandes del preparado señalado a razón de uno cada dos horas aproximadamente, complementando con agua e infusiones a gusto.

Al finalizar la cura haremos una transición alimentaria correcta de 2 a 3 días manteniendo la frugalidad y la incorporación gradual de alimentos con fruta, caldos vegetales, etc; luego procuraremos continuar con una alimentación saludable del tipo que junto a Patricia Robiano recomendamos en el libro “Puesta a Punto” (Grijalbo). Se suele recomendar además el aporte reconstituyente de polen durante un mes, que provee al cuerpo de todos los minerales y oligoelementos que necesita nuestro cuerpo.

Semiayuno

Cada noche,  ayunamos durante las horas de sueño y son los momentos en que nuestro cuerpo se repara y desintoxica, de allí también la importancia de un buen descanso para la salud. Con el desayuno rompemos este proceso de recuperación y autolimpieza del ayuno nocturno.

Con una estrategia de semiayuno prolongamos el periodo de ayuno nocturno, sustituyendo el desayuno y/o  la cena por la bebida a base de sirope de savia, dándonos mayor tiempo para el descanso y la regeneración del organismo. De esta manera, si incorporamos una o dos comidas frugales y bien equilibradas en el día podemos prolongar la cura durante varias semanas; en estos casos, suelo recomendar el uso de espirulina, chlorella y/o polen para mejores márgenes de seguridad y efectividad terapéutica

Al terminar la cura

En cualquiera de los casos anteriores, al finalizar el proceso que se ha propuesto no debemos empezar a comer de forma normal, sino de manera gradual para que nuestro metabolismo vuelva a acostumbrarse; aquí las recomendaciones del libro “Puesta a punto” son apropiadas tanto para la vuelta a la “normalidad” como para el mantenimiento.

Veamos las recomendaciones de Stanley Burrougs:

Primer día:

• Desayuno: un vaso grande de sirope de savia y limón. Una pieza de fruta: manzana, naranja o pera.
• Media mañana: un vaso grande de zumo de naranja o piña.
• Mediodía: un vaso grande de sirope de savia y limón. Una pieza de fruta: manzana, naranja o pera.
• Merienda: un vaso grande de zumo de naranja, manzana o piña.
• Cena: un vaso grande de sirope de savia y limón.

Segundo día:

• Desayuno: un vaso grande de zumo de naranja, manzana o piña. Dos piezas de fruta: manzana o plátano.
• Media mañana: una pieza de fruta: manzana, pera, naranja o mandarina.
• Mediodía: un vaso grande de sirope de savia, caldo de verduras y fruta.
• Merienda: un vaso grande de zumo de naranja, mandarina, manzana o piña.
• Cena: una ensalada de frutas y un vaso grande de sirope de savia y limón.

Tercer día:

• Desayuno: una rebanada de pan integral y una naranja.
• Media mañana: un vaso grande de zumo de naranja, mandarina, manzana o piña.
• Mediodía: un caldo de verduras frescas.
• Merienda: un vaso grande de zumo de naranja, mandarina, manzana o piña.
• Cena: un caldo de verduras frescas con arroz integral.

A partir del tercer día se pueden incorporar poco a poco nuevos alimentos, pero procure no ingerir en los tres días siguientes a la fase de transición alimentos como carne, pescado graso, embutidos, queso (salvo queso fresco), pan blanco, bollería, leche, café y alcohol. A partir del cuarto día, empiece a comer normalmente; eso sí, de forma equilibrada y atendiendo las normas de una dieta correcta. Siempre es mejor optar por alimentos biológicos e integrales.

Por supuesto, y para brindar una mirada que brinde más opciones, luego de tantos días de una alimentación en base a una carga energética de carbohidratos simples, yo preferiría los zumos de hortalizas o directamente unas ensaladas crudas con el compromiso personal de masticar y ensalivar muy bien, puesto que la energía ya la incorporamos con el sirope, a partir del segundo día eliminaría los zumos de frutas y optaría por la fruta integral y, por supuesto, el pan blanco, la bollería, los embutidos, etc., los evitaría, no solo en la fase de transición, sino siempre.

¿Dónde comprar?

En muchas dietéticas y tiendas de salud no tendrás inconvenientes en adquirir este producto, más te brindo algunos enlaces de referencia:

Argentina   Amazon España

Además de Madal Bal, hay otras marcas con prestaciones similares; comparto esta porque simplemente es la que yo he utilizado siempre hasta el momento.

También puedes comprar el libro de  K. A. Beyer que se explaya sobre el tema:

La cura de savia y zumo de limón

Otra versión es la de Stanley Burroughs:

La dieta del zumo de arce y zumo de limón

¡SALUDos!

Pablo de la Iglesia

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Cura de Limones

Si estás pensando en hacer una cura de desintoxicación para mejorar tu salud, probablemente la cura de limones sea una buena opción para ti.

La cura de limones está indicada en casos de:

* Gota
* Artritis
* Cálculos renales
* Efecto remineralizante
* Pérdida de peso
* Colesterol y triglicéridos
* Aportar alcalinidad y oxigenación a tus tejidos

Es habitual que los especialistas en medicina natural recomienden al menos dos curas depurativas al año, normalmente en primavera y otoño, con objeto de mantener al cuerpo en las mejores condiciones, prevenir enfermedades y facilitar su curación.

También es efectiva para corregir trastornos circulatorios, especialmente en personas mayores; en este caso, siempre debe hacerse bajo supervisión médica.

Como advertencia general es importante resaltar que la cura de limones es muy poderosa y no debe repetirse sin una supervisión profesional; es muy poco habitual que un terapeuta recomiende otra cura sin dejar pasar al menos algunas semanas. Como indicación general, una cura al año es suficiente.

Procedimiento

* El primer día se bebe en ayunas el zumo de un limón diluido en agua.

* El segundo día, se bebe el zumo de un limón en ayunas y se incorpora otro antes de almorzar.

* El tercer día, se hace lo propio y se incorpora el zumo de un limón por la tarde, siempre antes de comer.

* El cuarto día, repetimos el procedimiento, más el zumo de un limón antes de la cena.

* Al quinto día continuamos aumentando con dos zumos en ayunas, en lugar de uno; y así sucesivamente hasta alcanzar 7 o 9 limones.

* Una vez alcanzada esta cifra, comenzamos a descender con el mismo ritmo hasta alcanzar el consumo de un limón.

* Una vez concluida la cura, es imprescindible descansar antes de emprender otra. La “Cura de Limones” debe estar siempre supervisada por un terapeuta.

* Los zumos se pueden ir aumentando tal como aquí es indicado, o bien, día por medio.

Una variante consiste en tomar el jugo de un limón los tres primeros días de la cura depurativa, un rato antes de las comidas; durante los siguientes tres días, beber el jugo de dos limones de la misma manera; continuar aumentando la cantidad de limones cada tres días mientras el organismo lo asimile bien.

Nunca debemos excedarnos de nueve limones diarios sin supervisión y de acuerdo al procedimiento indicado. Normalmente se estila beber el jugo de hasta siete a nueve limones por día, y en adelante se comienza a disminuir la cantidad de limones hasta llegar nuevamente a uno por día; si embargo, si estamos muy intoxicados y no hemos cuidado la alimentación, es recomendable empezar una alimentación más sana y frugal bebiendo abundante agua unos días antes para eliminar el grueso de las toxinas más superficiales de nuestros tejidos y reducir las molestias que puede ocasionar una crisis curativa.

Otra opción es reducir la cantidad de limones a un total de tres o cinco y empezar a descender; luego de un tiempo, puede repetirse aumentando la cantidad. sin orientación de un profesional formado en medicina natural, la cura de limones no debería hacerse más de dos o tres veces al año, aunque podría aumentarse en enfermedades que necesitan alcalinización, oxigenación y detox profundo de los tejidos como en el cáncer; el profesional lo irá regulando en función de la vitalidad disponible para que el cuerpo reaccione a un estímulo fuertemente depurativo.

Advertencia: esta cura requiere precauciones adicionales en personas con insuficiencia renal, anemia, descalcificación, niños, embarazadas y ancianos, quienes deben hacerla bajo supervisión.

Pablo de la Iglesia