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¿El DIÓXIDO DE CLORO cura el COVID-19?

¿El DIÓXIDO DE CLORO cura el COVID-19?

¿Me preguntan una y otra vez mi opinión sobre DIÓXIDO DE CLORO -conocido también como CDS- y si cura o no el COVID-19?

El dióxido de cloro es una sustancia que venimos utilizando de manera bastante intensa en naturopatía desde fines de los 90, aunque su uso se remonta más atrás en el tiempo; aunque para muchas personas es conocido desde hace poco y en sintonía con la pandemia de COVID-19.

Hay millones de experiencias acumuladas acerca de su inocuidad (lo que no niega algunas molestias en su consumo por la movilización de toxinas y muerte masiva de microorganismos: crisis curativas le llamamos los naturópatas).

Sus efectos reales

¿Si cura el COVID-19? Es un dato de menor importancia, en medicina natural dedicamos muy poco esfuerzo a combatir enfermedades y nos enfocamos en crear salud: oxigenar, depurar, nutrir, estimular.

Creamos condiciones para que este y muchos microorganismos no colonicen nuestros tejidos y, en tal sentido, el dióxido de cloro es una sustancia más que favorece este escenario. ¡Así de simple! Y funciona de maravillas.

Lo que está claro es que esta mirada alopática de “bala mágica” para las sustancias naturales funciona poco o nada, reduce sus potenciales reales. Por ejemplo, esta o cualquier otra sustancia, no actuará de la misma manera en quien come ultraprocesados que en alguien que además se preocupa por su salud alimentaria; para unos tendrá funcionalidad preventiva y para otros paliativa.

Podemos tomarlo para prevenir o aliviar el COVID-19 o cualquier enfermedad infecciosa -viral o bacteriana-, pero el dióxido de cloro irá mucho más lejos, favoreciendo la salud integral; gran diferencia con los fármacos que para ajustar una tuerca suelen romper una puerta. ¿Comprendes?

Y lo más importante, no necesitas estar enfermo para beneficiarte de sus propiedades; escenario similar al de la mayoría de las sustancias naturales como plantas, vitaminas, minerales esencias, etc.

¿Cómo funciona?

En primer lugar, elimina los microorganismos patógenos anaeróbicos como bacterias y hongos.

También impactan sobre los virus y las células cancerosas, que para proliferar necesitan un ambiente pobre en oxígeno; como bien es sabido, el dióxido de cloro aporta oxígeno a los tejidos.

Y lo más importante, es que actúa sin afectar a las células y tejidos sanos; si lo consumimos a las dosis suministradas, más allá de alguna molestia menor por crisis curativas, tampoco presenta efectos secundarios.

Es importante destacar que, más allá de la crisis del COVID-19, el CDS es un elemento para incorporar de manera permanente a nuestro botiquín de cuidados naturales; la razón por la cual es tan combatido por las organizaciones médicas y farmacéuticas, es porque su uso con fines preventivos o terapéuticos haría innecesario el consumo de muchos fármacos e intervenciones sanitarias.

¿Cómo se obtiene? 

Cito un texto tomado de José Antonio Campoy titulado El dióxido de cloro es eficaz en numerosas patologías, publicado en Octubre de 2020 en la revista Dicovery DSalud

El dióxido de cloro (ClO ) se obtiene mezclando clorito sódico (NaClO) diluido en agua al 28% con un ácido débil -como el ácido cítrico, el limón, el vinagre o el ácido clorhídrico- y al ingerirse -a las dosis adecuadas- elimina todo microorganismo anaeróbico patógeno -incluyendo bacterias, hongos y levaduras- y además virus y células cancerosas ya que solo viven en terreno ácido pobre en oxígeno. Y como una vez ingerido y cumplida su función se transforma en agua y sal su ingesta carece de efectos secundarios negativos.

¿Se trata de lejía?

Habitualmente se señala a quienes lo utilizan como consumidores de lejía o lavandina; veamos las fórmulas químicas:

  • Dióxido de cloro (ClO )
  • Hipoclorito sódico o lejía (NaOCl)

Tampoco es lo mismo que otras sustancias tóxicas si se ingieren:

  • Hidróxido de sodio o sosa cáustica (NaOH)
  • Clorato sódico (ClNaO )

Más allá de esto, el dióxido de cloro ha sido consumido por millones de personas durante varias décadas, sin haber provocado enfermedades y, mucho menos, alguna muerte; como contrapartida, cientos de miles de muertes son provocadas todos los años por la prescripción inadecuada de fármacos -concretamente la tercera causa de defunciones en Europa y EE UU.

No se trata de una moda

Por último, hoy es el producto de moda: un año son las dietas altas en gluten, un poco después son las dietas bajas o sin gluten, a veces el propóleo, el año pasado era el aceite de cannabis y ahora es el dióxido de cloro. Cada uno de ellos es un factor útil -menos las dietas altas en gluten que son una porquería-, pero la salud es una conjunción armónica de factores. ¿Se entiende la diferencia?

Lo que está claro es que lo único que no cura ni el COVID-19, ni la gripe, ni el sarampión, ni casi nada, es la medicina farmacológica. Lo cual no es tan grave porque estas enfermedades de tipo infeccioso se curan solas en las personas más o menos saludables; lo triste es que las intervenciones alopáticas basadas en fármacos tóxicos y vacunas, agravan la condición general, crean otras enfermedades y favorecen las defunciones innecesarias. ¡Y seguimos apostando por ello a pesar de la pesada evidencia!

¡Yo tomo dióxido de cloro! Con tantas otras cosas y en el marco de un estilo de vida saludable. Me da igual si cura o no cura el COVID-19; ese es un tema al que se dedican los especialistas como Andreas Kalcker en este caso y cuyo trabajo te recomiendo leer; el es el “guardián” de este conocimiento y si quieres saber más del tema puedes recurrir a la fuente.

Su libro La Salud Prohibida brinda valiosas soluciones para cuidar el bien más preciado que tenemos: nuestro bienestar integral; como su venta está sujeta a revisión en AMZN (censura), te voy a invitar a que lo descargues libremente desde aquí.

También ocurre que aquellos terapeutas y médicos que recién comienzan a andar el camino de la medicina natural, tienen un martillo y solamente tratan clavos, tienden a enamorarse de una o dos sustancias y jurarles fidelidad toda la vida; eso le ha pasado a muchos con el dióxido de cloro.

Sin dudas están varios pasos adelante que los médicos convencionales que no tienen nada, pero la medicina natural ofrece mucho más; y digamos que esto no le quita mérito alguno al CDS.

Para mi es suficiente saber que es útil, que suma beneficios para la salud y es prácticamente inocuo.

Además del dióxido de cloro, es importante considerar la buena alimentación, otras sustancias naturales como el propóleos, la equinácea, la cúrcuma, entre otros y, por supuesto, un estilo de vida que acompañe al bienestar.

Yo soy naturópata, me ocupo de dominar ampliamente todos los recursos que abundantemente nos dispensa la naturaleza y los administro según la disponibilidad y necesidad. Lo importante es que mi estilo de vida favorezca la salud y el bienestar en todos sus aspectos; no pierdo mi tiempo dándole centralidad a un bichito del montón.

Las únicas pandemias que encuentro peligrosas son las del miedo y la locura que nos rodean por todos lados. Y por supuesto, la de los agrotóxicos, la contaminación ambiental y los alimentos ultraprocesados; estas sí que nos matan como pajaritos unos tras otros.

Pablo de la Iglesia