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Beneficios de los frutos secos

Se los llama frutos secos porque en su composición natural tienen menos de un 50% de agua; sin embargo, en la naturopatía alimentaria solemos recomendar activarlos unas horas en remojo, lo cual mantiene sus beneficiosas propiedades nutricionales y le agrega agua, enzimas y los vuelve más fáciles de digerir. Como sea, sin activar o no, son un alimentos saludable si no se procesan con calor o frituras; naturalmente, en el primer caso, las porciones deberán ser más pequeñas para no exceder calorías que pudieran tornarlos pesados para la digestión. ¡Cuestión de equilibrio!

Nueces, almendras, avellanas … constituyen un verdadero caballito de batalla de la alimentación sana; se definen como tales a los frutos de las plantas que están recubiertos por una cáscara seca y dura y tienen una semilla en su interior. Sin embargo la definición gastronómica práctica amplía el espectro a otras con propiedades alimentarias sinérgicas como el sésamo, el maní, el lino, la chía o el girasol que no cumplen los requisitos de esta definición.

Perfectamente podrían reemplazar a muchos picoteos que no son saludables y nos tientan en la rutina cotidiana; algunos -erróneamente- afirman que son más caros, pero gramo por gramo, la mayoría de las opciones saludables resultan más económicas; nutritivamente, por supuesto, la diferencia es abismal.

Con ellas obtenemos grasas saludables, vitaminas, minerales, aminoácidos, fitoquímicos y fibras; son un ingrediente ideal para macedonias, ensaladas, cremas, batidos y postres, permitiéndonos enriquecer la dieta y mejorar sabores.

Podemos utilizarlos en platos dulces o salados, en ensaladas, batidos, rellenos, para hacer patés o quesos veganos, decorar tortas o hacer todo tipo de snacks saludables; incorporar al menos un puñado de frutos secos diariamente puede traernos muchos beneficios para la salud.

Pablo de la Iglesia

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Estrés y salud cardiovascular

Una de nuestras lectoras nos consulta:

Mi marido es un hombre saludable pero tiene el colesterol un poco elevado y está muy estresado; con todos los ACVs y ataques cardíacos que ocurren, realmente me preocupa.

Angelica, 37 años, Mendoza.

Angélica, no es para preocuparse, ¡pero es auspicioso que nos ocupemos! Además, hacerlo con amor es un “nutriente” especial tanto para ti como para tu marido 🙂

* Los ACEITES OMEGA 3 son la mejor alternativa para bajar el colesterol, proteger el corazón y tonificar el sistema nervioso. ¡Todo en uno! Las mejores opciones son los pescados de mar (aunque últimamente han empezado a aparecer en algunos mercados aceites de algunas algas con similares propiedades); la opción vegetariana son las semillas, especialmente el lino y la chía, aunque su efecto podría ser menor al Omega 3 de origen marino. Una o dos cápsulas de un gramo de aceite de pescado es una dosis de referencia, aunque mayores cantidades podrían ser necesarias para obtener resultados más sólidos; incluso la combinación de aceite de pescado con semillas de lino y/o chía nos brindarían una sinergia más interesante.

* A los factores estresores habituales -el ritmo de la ciudad, el exceso de trabajo o la personalidad muy competitiva- se le han sumado otros propios de estos tiempos -contaminación ambiental, cambio climático o el aumento de la pulsación magnética de la tierra-; este último, conocido como Resonancia Schuman (RS) es el gran agente desconocido que nos toma por sorpresa. El aumento progresivo de la RS en los últimos treinta años sería responsable de la frecuente percepción que el día pasa “volando”, de hecho los investigadores sugieren que hoy tendría una equivalencia  perceptual a las dieciséis horas en lugar de veinticuatro… Entonces, ¡a reprogramar las agendas acorde a los “tiempos que corren”!

* En esto de “bajar un cambio” para proteger nuestro corazón y sistema nervioso, hay una hierba que hace maravillas: la VALERIANA. Es un planta medicinal inocua que nos ayuda a estar serenos; para tomarla en té es algo desagradable, tal vez la mayoría de nosotros prefiera la tintura madre o los comprimidos.

El tema da para un libro, de hecho he escrito uno que se llama “Corazón Contento” (Ediciones Obelisco), pero para los más apurados, en mi último trabajo “El Milagro de la Nutrición Ortomolecular” (Kier) he dedicado un capítulo con el mismo nombre como para acceder a los conocimientos más precisos para tomar cartas en el asunto rápidamente.

Recuerde que las terapias complementarias no reemplazan al tratamiento médico y es aconsejable consultar a un profesional antes de realizar cualquier cambio en la dieta.

Pablo de la Iglesia