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Lácteos, cáncer de mama y otras enfermedades

El Doctor Sacha Barrio desmitifica el valor de los lácteos y otros alimentos corrientes que la industria nos promueve como saludables; mira el siguiente reportaje y si deseas puedes profundizar en el libro “La gran revolución de las grasas“:

 

Los lácteos, además de la descompensación de lípidos y calcio, son una variedad de alimento que tienen una gran carga hormonal, inadecuada para el ser humano.

El ejemplo más difundido es el que compara el crecimiento de un bebé alimentado con leche materna y un ternero que lo hace propiamente con la leche de vaca; el primero dobla su peso en seis meses, mientras que el segundo lo hace en cuarenta y siete días.

En ese tiempo, un ternero llega a pesar unos cien kilos. Muchos investigadores sostienen que el excesivo consumo de leche y derivados es causante del aumento de la estatura en las últimas décadas; y aunque esto pueda parecer beneficioso a primera vista, con ello también han aumentado los casos de osteoporosis y cáncer (especialmente los relacionados con las hormonas, es decir, mama, ovarios o próstata).

Las mujeres, a quienes con frecuencia se les induce la obsesión por los lácteos, deber ser precavidas en este punto puesto que los tejidos de las mamas son muy sensibles a este estímulo. En este sentido, la Profesora Jane Plant, al ser diagnosticada ella misma de esta enfermedad, entre otras cosas, dejó de consumir estos alimentos y se curó; su testimonio ha quedado registrado en el libro “Tu Vida en Tus Manos“.

Y por último, este excelente documento en video elaborado por el equipo profesional de la revista Discovery Salud que da por tierra la creencia general la leche animal es adecuada para el consumo humano y muestra la relación entre su consumo y numerosas enfermedades, entre ellas la anemia ferropénica, la artritis reumatoidea, la osteoartritis, el asma, el autismo, las cataratas, la colitis ulcerosa, la diabetes mellitus tipo y, los dolores abdominales, la enfermedad de crohn, las patologías coronarias, la esclerosis múltiple, el estreñimiento, la fatiga crónica, las fístulas y fisuras anales, la incontinencia urinaria o eneruresis, las migrañas, los problemas de oídos y garganta, la sinusitis, las reacciones alérgicas, el sangrado gastrointestinal, el síndrome de mala absorción, los trastornos del sueño, las úlceras pépticas, la acidosis, la preeclampsia, la dificultad de aprendizaje en niños, la infertilidad femenina, los linfomas y los cánceres de estómago, mama, ovarios, páncreas, próstata, pulmón y testículos:

Pablo de la Iglesia