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Bases de una saludable alimentación infantil

Alimentación infantil saludable

Realmente, las bases de una buena alimentación infantil no difieren de los principios que aplicamos a cualquier individuo sano y a cualquier edad; en este caso tal vez la importancia mayúscula radique en conocer mejor los tiempos del bebé, el orden de incorporación de los alimentos, las cantidades y, sobre todo, lidiar con las creencias, condicionamientos y mandatos sociales y sanitarios que crean confusión, desasosiego e incluso cierto grado de rechazo al excesivo intervencionismo que la medicina hace sobre la vida de una criatura.

No se trata aquí de polarizar posturas, sino de abrirnos a todas las posibilidades, conocerlas lo mejor posible y decidir en función de las necesidades que se nos presentan en cada situación única e irrepetible.

Los primeros meses de la alimentación infantil

También hay que desdramatizar un montón de cuestiones en torno a la alimentación del bebé la cual durante unos meses se reduce a teta, teta y teta.

¡No hay una respuesta más sencilla y potente!

Después, durante unos cuantos meses más la teoría tampoco es muy complicada: teta, teta, teta y alimentos sanos -frutas, verduras, cereales, legumbres, semillas y frutos secos-.

Los mejores alimentos son los de verdad

Las cantidades, el orden y los tiempos es un tema de segunda importancia, la prioridad pasa por incorporarlos poco a poco sin apurar al bebé y sin obsesionarse con acelerar la maduración digestiva, buscando la sencillez, evitando combinaciones complejas que no favorecen la digestión y la asimilación nutritiva, la prudencia y la preferencia absoluta por los alimentos integrales y ecológicos.

Y por supuesto, si hay un momento en el que no debemos darles nada de azúcar refinada, harina blanca, lácteos o alguna presentación comestible industrializada, es en la infancia; cuanto más tiempo posterguemos que el bebé o el niño prueben estos productos, mucho mejor. ¡Ojalá que ese tiempo llegue a los 120 años!

Siguiendo estos principios, un bebé o un niño ya estará mucho mejor alimentado que la amplia mayoría, luego, todo el resto de los conocimientos es para sintonizar muy fino y hacer una diferencia que nos acerque a lo óptimo.

Pablo de la iglesia

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AZÚCAR, ladrón de vitamina C

Azúcar, ladrón de vitamina C

Menos azúcar y más vitamina C. Este es un punto importante a trabajar en favor de nuestra salud inmunológica y el siguiente artículo de Joyce Hollman nos brindará algunas claves.

¿Cómo el azúcar roba tu vitamina C?

Mi papá fue un hombre adelantado a su tiempo.

Él nunca fue a la universidad; condujo un camión de reparto de periódicos durante 35 años para mantener a su familia.

Cuando no estaba trabajando o durmiendo, mi papá leía con voracidad. Siempre estuvo abierto a nuevas ideas, especialmente sobre salud y superación personal.

Uno de sus libros favoritos fue Cómo vivir más tiempo y sentirse mejor , de Linus Pauling, el químico que ganó dos veces el Premio Nobel. Debido a ese libro, mi hermana y yo tomamos tabletas de vitamina C todos los días durante gran parte de nuestra infancia.

Aunque Linus Pauling fue posiblemente el principal químico de su tiempo, algunos lo tildaron de charlatán, principalmente debido a las afirmaciones que hizo sobre la vitamina C.

Pero teniendo en cuenta que Pauling tomó dosis muy altas de vitamina C diariamente y vivió hasta los 93 años, espero que estés dispuesto a aprender más sobre esta increíble vitamina y la sorprendente razón por la que su cuerpo puede no estar obteniendo lo suficiente.

Una vitamina “esencial”

Pauling afirmó que la vitamina C, también conocida como ácido ascórbico, no era una vitamina en absoluto, sino una sustancia esencial que la mayoría de los animales fabrican en sus propios cuerpos.

Propuso que, debido a un gen mutado hace mucho tiempo, los humanos ya no podemos fabricar nuestra propia vitamina C, sino que debemos obtenerla de fuentes externas, es decir, alimentos y suplementos.

No solo eso, Pauling afirmó que la medicina convencional había estado ignorando durante mucho tiempo las investigaciones que sugerían que altas dosis de vitamina C podrían ser una cura para muchas enfermedades, incluido el cáncer y las enfermedades cardíacas.

Pero la profesión médica se burló de él, dando a entender que un químico no podría entender las complejidades de la ciencia médica.

Avance rápido hasta 2020, cuando los médicos de 23 hospitales de Nueva York están administrando 1.500 miligramos de vitamina C intravenosa inmediatamente después de ser admitidos, y tres o cuatro veces al día después de eso a sus pacientes con COVID-19 con la esperanza de evitar la respuesta inflamatoria conocida como una tormenta de citocinas que está matando a muchos pacientes con esta enfermedad.

Pero no busques ese frasco de vitamina C todavía…

Primero, querrás saber sobre algo que puedes estar haciendo y que hará de tu mejor intento por cuidarte algo completamente inútil.

Su importancia para nuestra inmunidad

Para utilizar eficazmente el poder antioxidante de la vitamina C para combatir el estrés oxidativo, nuestros glóbulos blancos necesitan hasta 50 veces más vitamina C dentro de sus paredes celulares que en el plasma sanguíneo circundante.

Nuestro tracto respiratorio está especialmente lleno de glóbulos blancos llamados macrófagos que protegen contra los gérmenes que respiramos. Y su acción depende de la vitamina C.

La vitamina C también es importante para la producción corporal de interferones , sustancias que apoyan la comunicación entre las células y evitan que los virus se repliquen una vez que están dentro de una célula.

¿Fue esto alguna vez más importante que ahora?

¿Más antibióticos o menos azúcar?

 

El azúcar y la vitamina C compiten por entrar en nuestras células

En la década de 1970, los investigadores encontraron que el azúcar y la vitamina C ingresan a nuestras células utilizando la misma vía, conocida como receptores Glut-1 . Esto tiene sentido, ya que los animales que fabrican vitamina C en sus cuerpos usan glucosa para hacerlo.

Solo hay un problema.

Los receptores Glut-1 prefieren la glucosa a la vitamina C. Esto significa que, cuando se les da la oportunidad, siempre elegirán el azúcar en lugar de la vitamina C.

No solo eso: consumir demasiada azúcar puede resultar en aún más radicales libres, que requerirán aún más vitamina C para neutralizarlos.

Pero el azúcar bloquea la entrada de vitamina C en nuestro sistema. El azúcar llega primero y se adhiere a esos receptores, dejando poco o ningún punto de entrada para la vitamina C.

Suplementos y alimentos que te aportarán mucha vitamina C

Entonces: ¿Qué podemos hacer con todo esto?

Bueno, hay algunas cosas:

Primero, reduce el azúcar donde puedas y observa la composición de los ingredientes de los alimentos para ver dónde se esconde*.

A continuación, toma suplementos de vitamina C y olvídate de las tonterías que leen los escépticos médicos que le dicen que no hay razón para buscar nutrientes fuera de los alimentos. Acabas de aprender una muy buena razón para complementar que no están tomando en consideración.

Los suplementos de cereza acerola y rosa mosqueta también son ricos en vitamina C. ¡Pero asegúrate de que los suplementos que estás tomando no estén hechos con azúcar!

Eso sería lo mismo que no tomarlos en absoluto.

¿Cuánto deberías tomar?

La vitamina C es soluble en agua, por lo que es muy poco probable que sufras una sobredosis. Todo lo que tu cuerpo no necesita se excreta simplemente en la orina.

Personalmente, tomo 2.000 mg al día sin efectos secundarios (los habituales son diarrea y náuseas). Según la Escuela de Salud Pública TH Chan (Harvard), ese es el nivel máximo de ingesta tolerable (la ingesta diaria máxima que es poco probable que cause efectos nocivos en la salud**).

Vitamina C: segura y eficaz

 

Pero la vitamina C está disponible en una amplia variedad de alimentos (además de naranjas y toronjas). Algunos pueden sorprenderte:

  • Chiles
  • Guayabas
  • Pimientos dulces amarillos y rojos
  • Tomillo fresco
  • Espinaca
  • Mostaza
  • Col rizada
  • Coles de Bruselas
  • Brócoli
  • Kiwi
  • Caquis
  • Papayas
  • Fresas
  • Patatas dulces (batata o boniato)
  • Tomates

Joyce Hollman, tomado de su original en inglés en el magazine Healthy Living:
How sugar steals your vitamin C

Notas de Pablo de la Iglesia:
* En realidad, tu mejor opción es evitar los alimentos ultraprocesados con etiquetado y volver a los alimentos frescos e integrales; si no se la agregas tú, difícilmente tendrás problemas por el exceso de azúcar.
** Esto no quiere decir que uno no pueda consumir más sin inconvenientes, sino que no causa efectos secundarios (menores en casi todos los casos: diarreas, molestias digestivas…).

Fuentes:
Cómo el azúcar sabotea su ingesta de vitamina C – LivOn Lab
Vitamina C, Linus Pauling tenía razón todo el tiempo. La opinión de un médico – Medical News Today
Fortalece tu sistema inmunológico con vitamina C – Salud y ciencia

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¿Más antibióticos o menos azúcar?

¿Más antibióticos o menos azúcar?

Menos azúcar! Los antibióticos indiscutiblemente han salvado muchas vidas, pero hoy en día se abusa de ellos; una forma de reducir su consumo y necesidad es controlar el consumo de azúcar y alimentos refinados.

La nutricionista ortomolecular Cala Cervera, afirma en su libro Candidiasis crónica, tu amiga del alma:

Los antibióticos se prescriben para tratar gripes, cuando se sabe que este tipo de fármaco no actúa sobre los virus. La razón detrás de esto es evitar las infecciones bacterianas que pueden aparecer durante un proceso gripal. Sin embargo, nunca se aconseja al paciente eliminar el azúcar o un exceso de alimentos dulces, los cuales alimentan a las
bacterias responsables de dichas infecciones.

Los dentistas llevan años explicándonos que el azúcar genera que las bacterias de nuestra boca produzcan ácido, y este ácido es el que causa las caries.

Por el contrario, esta relación azúcar/bacteria/acidez no se aplica para el resto de bacterias oportunistas en el organismo. Por supuesto, no es tan rentable para la industria farmacéutica que tratemos, evitemos o aliviemos ciertas enfermedades con la alimentación, que vendiendo medicamentos.

Las compañías farmacéuticas son la principal fuente de información de los médicos y, a su vez, estas dependen de ellos para hacer crecer su negocio. No es de extrañar que esta información tan sencilla y básica apenas se recomiende en las consultas médicas.

Hace años, cuando regresé a vivir a España, una publicista me ofreció ser la imagen de un edulcorante que querían introducir en España. Sin dudarlo le dije que no, no quería hacer publicidad de nada y menos de un edulcorante. Ella intentó explicarme las bondades de este nuevo producto y me dio a leer un informe comparativo entre dicho edulcorante y el azúcar.

Realmente la cantidad de hojas donde se hablaba del daño que causaba el azúcar (diabetes, caries, cáncer, etc) era abrumadora, pero lo que me dejó perpleja fue saber que ¡detrás del nuevo edulcorante estaba la misma empresa que también fabricaba el azúcar! O sea, la industria de la alimentación sabe perfectamente los efectos desastrosos del azúcar y aún así nos bombardea con alimentos que la contienen.

Lo mismo pasa con la industria farmacéutica. No interesa que con un cambio de alimentación se solucione el colesterol o una diabetes II o la hipertensión. Es mucho más rentable tener clientes dependiendo de una medicación de por vida. Por eso, precisamente por eso, la información no llega a los médicos ni a los consumidores.

Tomado del libro Candidiasis Crónica, tu amiga del alma, disponible en AMZN USA y AMZN ES

Otros artículos relacionados:

Antibióticos con precaución

Candidiasis e intoxicación por acetaldehído

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Los gaseosas aumentan un 240% el riesgo de diabetes

Los refrescos multiplican por 2.4 el riesgo de diabetes

Una investigación del Instituto Karolinska (Estocolmo / Suecia) publicada en el año 2016, verificó que las gaseosas, sodas o refrescos aumentan el riesgo de padecer diabetes en un 240%.

La investigación dirigida por la nutróloga Josefin E. Löfbenborg del Instituto de Medicina Ambiental dependiente de esa institución, llegó a la conclusión sin encontrar diferencias significativas entre aquellos refrescos de dieta o edulcorados artificialmente y los tradicionales con grandes cantidades de azúcar: ambos predisponen a la diabetes de forma similar.

Lo resumo y comparto mi opinión:

México, por ejemplo

Tomemos México como ejemplo, donde la diabetes es en una de las principales causas de muerte; la nación azteca se ha convertido en el país del mundo que más bebidas gaseosas consume con un promedio de ¡163 litros por habitante! Paralelamente, la obesidad ha crecido un 42% en los últimos 40 años y la prevalencia de obesidad y sobrepeso ronda en el 70%.

Este escenario ha llevado al país hermano de tener 14626 muertes atribuidas a la diabetes en 1980 a 105574 en 2016. ¡Impresionante!

Le siguen en este ranking de consumo de gaseosas EE UU, Chile y Argentina. ¡Un verdadero desastre de salud pública que se cobra al menos 184.000 vidas al año en todo el mundo!

¿Y tú bebes salud o bebes enfermedad?
Para más información: Detené la diabetes (Grijalbo)

Pablo de la Iglesia
Mentor del Diplomado en Coaching Nutricional

 

 

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Frutas contra la adicción al azúcar y las drogas

Frutas versus drogas y azúcar

La adicción al azúcar y a las drogas tienen mecanismos similares.

También estamos “enganchados” a las adicciones porqué nuestro organismo desarrolla mecanismos adictivos al azúcar; hace un tiempo un equipo de científicos australianos observó como el consumo de azúcar aumenta los niveles de dopamina al igual que lo hacen las drogas. El estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad Tecnológica de Queensland (Australia), determinó que a largo plazo el azúcar va afectando la capacidad de producir el mencionado neurotransmisor y para generar los mismos niveles de recompensa emocional placentera vinculados a la dopamina, es necesario ir aumentando la dosis.

Una de las neurocientíficas encargadas del estudio, Selena Bartlett, afirmó:

“Se ha demostrado que el consumo de azúcar en exceso contribuye directamente al sobrepeso. Pero también se ha demostrado que eleva los niveles de dopamina, que controlan los centros de recompensa y placer del cerebro de una manera similar a muchas drogas como el tabaco, la cocaína y la morfina”.

Cuando consumimos una comida equilibrada en carbohidratos, experimentamos una sensación de placer y recompensa porque se eleva el nivel de dopamina; en cambio, en el caso de los adictos, el pico de dopamina llega como anticipación a la recompensa y no como respuesta a la recompensa real. Es decir, cuando el azúcar ingresa al torrente sanguíneo, su impacto es débil porque el cerebro ha sido inundado de dicha sustancia.

Los adictos en general, y los adictos al azúcar en particular, tienen menos receptores de dopamina en su cerebro, lo cual genera que las señales del neurotransmisor sean débiles como cuando se consume tabaco, alcohol o cocaína, generando una demanda creciente de la sustancia adictiva.

Los niños, las primeras víctimas

Nos afecta a todos, pero nunca una generación ha sido tan golpeada por la adicción al azúcar como los niños de hoy día.

A pesar de los esfuerzos por generar conciencia, la industria alimentaria, una verdadera maquinaria de crear enfermos, defiende su posición con millones y millones de dólares en anuncios, influencias políticas y manipulación social por sus mercenarios en los medios de comunicación.

Una escuela infantil, primaria y secundaria en la Ciudad del Cabo hizo un seguimiento a sus alumnos con una serie de pruebas para evaluar el impacto del azúcar en los niños; observaron que los resultados que obtenían eran mejores antes de consumir cualquier tipo de azúcar; en cambio, su comportamiento se volvió impredecible y sus niveles de concentración disminuyeron luego de ingerir alimentos con alta concentración de azúcar.

Esta adicción diseñada por la industria de la enfermedad, está creando niños que enferman mucho antes que sus padres y sus abuelos; así caries, obesidad, diabetes, hipertensión, arteriosclerosis y trastornos psiquiátricos, se han vuelto frecuentes en edades tempranas cuando hasta hace poco aparecían tiempo después.

Cómo lo define Soledad Barruti en su libro MALA LECHE:

El azúcar es un componente adictivo y que excita mucho los sentidos. Los chicos, que vienen con su paladar sin contaminación, las marcas le van puliendo sus gustos.

El azúcar es adictivo

Frutas y cereales integrales al rescate

El consumo de frutas y cereales integrales nos aporta azúcares sencillos y complejos que vienen acompañados de fibra, enzimas, vitaminas, minerales, es decir, una conjunción de nutrientes equilibrada que permite que estos alimentos nos brinden energía armonizada con la fisiología de nuestro organismo.

Sin entrar en debates acerca de cual tipo de dieta es mejor, lo cual genera un embudo reduccionista a nuestras opciones que generalmente es innecesario -en especial cuando se lleva a extremos-, sin lugar a dudas la gran mayoría de los expertos están completamente de acuerdo que la mayoría de nosotros debemos consumir mayor cantidad de frutas frescas. ¡Y esto es esencial cuando tenemos que revertir una adicción al azúcar y los carbohidratos refinados!

Además, reflexionar en estos mecanismos, también nos ayuda a comprender como una alimentación industrializada y basada en ultraprocesados, es la verdadera puerta grande de todas las adicciones; en cambio, una alimentación basada en alimentos naturales e integrales, es la mejor política preventiva y la puerta de salida del infierno de las drogas, el alcohol y el tabaco.

Y de todas ellas, ¿qué frutas son las mejores? ¡Las más baratas! Es decir, aquellas que son de producción local o regional y que llegan de manera más directa a nuestra mesa desde el punto de cosecha; con esto no quiero decir que no debemos aprovechar los beneficios de la globalización que nos brinda diversidad, pero si se trata de salud y economía, nada mejor que establecer una tendencia que privilegie la opción por las frutas de estación. ¡Son todos beneficios!

Focalicemos en incorporar alimentos saludables como la quinoa con la cual se puede hacer un delicioso porridge de manzana (u otra fruta) que nos ayudará a evitar alimentos ultraprocesados. También los frutos secos nos brindan excelentes opciones, son energéticos y satisfacen por su carga de grasas saludables ¡y a los niños les encanta!

Si deseas ampliar, te recomiendo este artículo en el Diario de la Salud:

Enfermedades y azúcar, la conexión más temida

En PUESTA A PUNTO (Urano), el libro que he escrito junto a Patricia Robiano, brindamos muchas recetas saludables que apuntalan un plan de bienestar y evitan el azúcar.

Pablo de la Iglesia