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Beneficios de los frutos secos

Se los llama frutos secos porque en su composición natural tienen menos de un 50% de agua; sin embargo, en la naturopatía alimentaria solemos recomendar activarlos unas horas en remojo, lo cual mantiene sus beneficiosas propiedades nutricionales y le agrega agua, enzimas y los vuelve más fáciles de digerir. Como sea, sin activar o no, son un alimentos saludable si no se procesan con calor o frituras; naturalmente, en el primer caso, las porciones deberán ser más pequeñas para no exceder calorías que pudieran tornarlos pesados para la digestión. ¡Cuestión de equilibrio!

Nueces, almendras, avellanas … constituyen un verdadero caballito de batalla de la alimentación sana; se definen como tales a los frutos de las plantas que están recubiertos por una cáscara seca y dura y tienen una semilla en su interior. Sin embargo la definición gastronómica práctica amplía el espectro a otras con propiedades alimentarias sinérgicas como el sésamo, el maní, el lino, la chía o el girasol que no cumplen los requisitos de esta definición.

Perfectamente podrían reemplazar a muchos picoteos que no son saludables y nos tientan en la rutina cotidiana; algunos -erróneamente- afirman que son más caros, pero gramo por gramo, la mayoría de las opciones saludables resultan más económicas; nutritivamente, por supuesto, la diferencia es abismal.

Con ellas obtenemos grasas saludables, vitaminas, minerales, aminoácidos, fitoquímicos y fibras; son un ingrediente ideal para macedonias, ensaladas, cremas, batidos y postres, permitiéndonos enriquecer la dieta y mejorar sabores.

Podemos utilizarlos en platos dulces o salados, en ensaladas, batidos, rellenos, para hacer patés o quesos veganos, decorar tortas o hacer todo tipo de snacks saludables; incorporar al menos un puñado de frutos secos diariamente puede traernos muchos beneficios para la salud.

Pablo de la Iglesia

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Más sobre la salud ósea

Pablo, si bien soy una persona saludable, quisiera ocuparme de la salud de mis huesos. ¿Qué me aconsejás? Luisa, 41 años, Buenos Aires. 

Luisa, me encanta cuando la gente se adelanta a los problemas y diseña estrategias preventivas. Veamos:

* Procura disminuir el consumo de alimentos refinados como las harinas blancas y, muy especialmente, el azúcar blanco; junto con los edulcorantes artificiales resultan muy acidificantes de la sangre, lo cual, en definitiva, provoca pérdida de calcio en los huesos.

* Hay que exponerse al sol. Se ha insistido tanto con los riesgos del bronceado que mucha gente hoy evita los baños solares; con moderación y equilibrio, necesitamos “beber” de esta fuente de vitamina D.

* Hay que consumir frutas y verduras, preferentemente crudas, en forma consistente y sostenida. Ayudan a alcalinizar la sangre y nos aportan toda una gama de minerales y oligoelementos imprescindibles para la salud ósea, entre ellos el boro.

* Si has seguido estos consejos, todo el calcio que consumas se asimilará mejor; mis fuentes preferidas son las semillas como el sésamo y las almendras. Hay otros alimentos que aportan además nutrientes cofactores como el lino, la chía, las legumbres o las algas; es importante incorporarlos a todos y con regularidad a nuestra dieta.

* Un mineral muy necesario para el metabolismo del calcio es el magnesio; el viejo y conocido cloruro de magnesio es una forma barata y eficaz de sumarlo a nuestra dieta.

Realizar actividad física; hay que dejarse orientar por un instructor calificado para elegir los ejercicios que aporten carga, pues de esta manera el hueso se regenera.

El tema da para mucho más, pero aquí tenemos muy buenos recursos para comenzar, ¡los mejores y más importantes a largo plazo!, el resto es sintonía fina.

Pablo de la Iglesia

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Propiedades de las almendras

En su composición nutricional, aproximadamente la mitad de los macronutrientes se dividen en proteínas e hidratos de carbono y la otra mitad son lípidos entre los que predominan los de tipo monoinsaturados protegidos por una buena dosis de vitamina E; agreguemos que entre los carbohidratos predominan las fibras que no estimulan la insulina y por lo tanto no favorecen las condiciones metabólicas para que el cuerpo almacene grasas.

De acuerdo a una iniciativa de la American Dietetic Association, las almendras constituyen una buena opción para incluir en nuestros desayunos o tentempiés y nos ayudarán a alcanzar objetivos como adecuar el peso, regular los niveles de lípidos, estabilizar la glucosa y un estado general de bienestar.

Entre sus propiedades podemos citar:

  • Control de peso
  • Tónico del sistema nervioso
  • Poder antioxidante
  • Protección de la piel
  • Protección cardiovascular
  • Suave analgésico natural
  • Fortaleza ósea
  • Embarazo
  • Alimentación del bebé y los niños
  • Previene el cáncer

Veamos algunas de sus propiedades:

¡Buen provecho!

Pablo de la Iglesia

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Mejorando naturalmente los síntomas de la menopausia


Sin pretender hacer una relación exhaustiva y con la sencilla intención de motivar en la búsqueda personal, señalamos varios elementos para hacer más llevadero este precioso tiempo de la mujer que a veces, como resultado directo de nuestro estilo de vida, viene acompañado de molestias innecesarias:

  • OMEGA 3
    En a este tema mencionaré muchas veces a los ACEITES OMEGA 3; se trata de una variedad de nutrientes multifacéticos que son de especial interés para la salud femenina; en general mi fuente preferida cuando se necesitan resultados terapéuticos es el aceite de pescado aún cuando procuro que mis consejos apunten a una vegetarianización de la dieta; en este caso, el LINO también es excelente, no solo por su aporte de ácidos grasos Omega 3 sino también por la presencia de los valiosos lignanos.
    Los lignanos son una variedad de fitoestrógenos que ayudan a aliviar los sofocos y constituyen una buena alternativa a la sustitución hormonal, más allá de prevenir la osteoporosis, el cáncer o las enfermedades cardiovasculares; en el libro “Tu mejor medicina” (Kier) dedicamos un capítulo completo a las semillas de lino y sus valiosos usos.


  • ACTIVIDAD FÍSICA
    Como a lo largo de toda la vida, la actividad física es fundamental en la menopausia, sobre todo para mantener la densidad ósea; el hueso necesita carga mecánica para realizar eficientemente su metabolismo. Una vez más, el sedentarismo constituye un enemigo de nuestra salud, y aunque el ritmo y la intensidad del ejercicio debe determinarse individualmente, es importante estimular el movimiento.


  • ALIMENTOS PROTECTORES
    Algunos alimentos con valiosos nutrientes cofactores tales como magnesio, calcio, boro, zinc y ácidos grasos esenciales son los higos secos, el sésamo, las almendras, la chía, el perejil, el berro, el pescado de mar y las legumbres; entre las hierbas medicinales destacamos la alfalfa, el propóleo, la angélica o el lúpulo.


Realmente hay que comprender que la menopausia es una etapa normal en la vida de la mujer y por los caminos de la naturaleza podemos descubrir sus dones y evitar la excesiva medicalización que impera en estos tiempos.

Pablo de la Iglesia