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Estrés y salud cardiovascular

Una de nuestras lectoras nos consulta:

Mi marido es un hombre saludable pero tiene el colesterol un poco elevado y está muy estresado; con todos los ACVs y ataques cardíacos que ocurren, realmente me preocupa.

Angelica, 37 años, Mendoza.

Angélica, no es para preocuparse, ¡pero es auspicioso que nos ocupemos! Además, hacerlo con amor es un “nutriente” especial tanto para ti como para tu marido 🙂

* Los ACEITES OMEGA 3 son la mejor alternativa para bajar el colesterol, proteger el corazón y tonificar el sistema nervioso. ¡Todo en uno! Las mejores opciones son los pescados de mar (aunque últimamente han empezado a aparecer en algunos mercados aceites de algunas algas con similares propiedades); la opción vegetariana son las semillas, especialmente el lino y la chía, aunque su efecto podría ser menor al Omega 3 de origen marino. Una o dos cápsulas de un gramo de aceite de pescado es una dosis de referencia, aunque mayores cantidades podrían ser necesarias para obtener resultados más sólidos; incluso la combinación de aceite de pescado con semillas de lino y/o chía nos brindarían una sinergia más interesante.

* A los factores estresores habituales -el ritmo de la ciudad, el exceso de trabajo o la personalidad muy competitiva- se le han sumado otros propios de estos tiempos -contaminación ambiental, cambio climático o el aumento de la pulsación magnética de la tierra-; este último, conocido como Resonancia Schuman (RS) es el gran agente desconocido que nos toma por sorpresa. El aumento progresivo de la RS en los últimos treinta años sería responsable de la frecuente percepción que el día pasa “volando”, de hecho los investigadores sugieren que hoy tendría una equivalencia  perceptual a las dieciséis horas en lugar de veinticuatro… Entonces, ¡a reprogramar las agendas acorde a los “tiempos que corren”!

* En esto de “bajar un cambio” para proteger nuestro corazón y sistema nervioso, hay una hierba que hace maravillas: la VALERIANA. Es un planta medicinal inocua que nos ayuda a estar serenos; para tomarla en té es algo desagradable, tal vez la mayoría de nosotros prefiera la tintura madre o los comprimidos.

El tema da para un libro, de hecho he escrito uno que se llama “Corazón Contento” (Ediciones Obelisco), pero para los más apurados, en mi último trabajo “El Milagro de la Nutrición Ortomolecular” (Kier) he dedicado un capítulo con el mismo nombre como para acceder a los conocimientos más precisos para tomar cartas en el asunto rápidamente.

Recuerde que las terapias complementarias no reemplazan al tratamiento médico y es aconsejable consultar a un profesional antes de realizar cualquier cambio en la dieta.

Pablo de la Iglesia

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Esclerodermia, su tratamiento según un enfoque nutricional

He acumulado evidencias tan contundentes en relación al poder de la medicina natural y su enorme capacidad para contener y mejorar la esclerodermia, que no me acostumbro al triste panorama de ver a cientos de miles de personas condenadas inevitablemente a una vida llena de complicaciones que en buena medida podrían evitarse, simplemente porque no se difunden los conocimientos apropiados.

Una de nuestras lectoras nos escribió desde Guatemala y nos pidió recomendación:

Es un gusto saludarlos. Disculpen que moleste, pero es que ya estoy desesperada no sé que hacer con mi piel, tengo un problema que al principio pensé era una alergia severa por picazón en la cabeza, cara, cuello, pecho y espalda.

Sin embargo después de cuatro años de estar luchando contra esa alergia (con mucha medicina) me comenzaron a salir unas manchas negras en el estomago, en los brazos y piernas. Manchas que van acompañadas de picazón y la piel se pone dura. Una doctora me hizo una biopsia y el resultado fue esclerodermia. Los doctores me dicen que debo acostumbrarme a esta enfermedad, que para ellos es afortunado que sólo me haya tocado la piel y nada internamente, aunque en varias ocasiones cuando me estoy bañando con agua fría los dedos de las manos se me ponen blancos, como si no tuvieran sangre.

Me han dado algunas medicinas y yo sigo tomándolas, pero la picazón no se me quita y me da mucha pena porque mi piel cada vez se mira peor, tengo que escoger bien mi ropa para tapar las manchas.

Necesito que me ayuden, que me aconsejen que se puede hacer o que me digan si hay alguien que esté investigando sobre la esclerodermia con quien yo pueda comunicarme.

Muchas gracias desde la ciudad de Guatemala.

Alma Palma

La esclerodermia es una enfermedad autoinmune, es decir que nuestra inmunidad se confunde por alguna razón y ataca los tejidos propios; en primera instancia esclerosa la piel, pero puede ir afectando los órganos internos y generar trastornos de mucha gravedad.

Las causas son desconocidas y suele afectar en mayor medida a las personas jóvenes; como en todas las enfermedades autoinmunes, el estrés y las infecciones predisponen a una mayor incidencia de crisis, por lo que deberían evitarse, o al menos procurar hacerlo en la mayor medida posible.

Algunos de los síntomas que ponen de manifiesto el inicio de esta enfermedad son palidez, dedos de las manos y pies azulados o enrojecidos por el frío o el calor, dolor, rigidez e inflamación de los dedos y articulaciones, la característica esclerosación de la piel, cara tensa con aspecto de máscara, problemas para tragar, trastornos digestivos, pérdida de peso, inconvenientes para respirar, ardor o picazón en los ojos, entre otros.

Cuando se diagnostica esclerodermia, la respuesta del médico suele ser la misma que le han dado a Alma Palma: ‘Tiene que acostumbrarse a esta enfermedad’, y se le brindan una serie de tratamientos sintomáticos que realmente sirven para muy poco (¡y esto considerando un exceso de generosidad de mi parte!:

* Medicamentos antinflamatorios no esteroides (AINES) y corticosteroides.

* Antiácido.

* Medicamentos para la presión arterial (particularmente IECA) para problemas renales o de hipertensión arterial.

* Medicamentos para mejorar la respiración.

Con frecuencia te dicen, como le sucedió a Alma Palma, que debes estar agradecido porque sólo afectó la piel… ¡pero ocultan que si sigues el tratamiento convencional seguramente la pasarás muy mal! No solo por la enfermedad misma, sino por los efectos secundarios de los fármacos.

La medicina natural ofrece una respuesta real y efectiva para esta enfermedad. A continuación brindamos algunas alternativas posibles:

Aceites Omega 3

Se trata de sustancias inmunoreguladoras por excelencia. Algunas investigaciones sostienen que diez gramos de aceite de pescado de mar o de Kril (fuente por excelencia de los Omega 3) pueden detener por completo una enfermedad autoinmune.

Una vez que alcanzamos este objetivo, una dosis de mantenimiento de tres gramos es suficiente.

Hay otras fuentes vegetales de Omega 3, tales como el Lino o la Chía, que si bien son muy deseables, deben administrarse en forma complementaria a los de origen marino, cuya calidad y biodisponibilidad es mayor.

  • Aceite de pescado QualitySilver (MR) (UE) / Esta variedad brinda la garantía que los aceites se obtienen de animales salvajes y no de criadero
  • Epafit Omega 3 Sanct Bernhard (UE) / Excelente relación costo-beneficio, cantidades de EPA y DHA garantizadas.
  • Aceite de pescado Natufarma (Argentina) / Probablemente en Argentina se maneje uno de las peores relaciones costo-beneficio en este tipo de suplementos y un mercado poco competitivo y pobre en oferta, pero he probado este producto por años y los resultados son aceptables.

Aceites Omega 6

Complemento ideal de los Omega 3; las fuentes por excelencia son el aceite de onagra y de borraja, ricas en ácido gamalinoleico. Se aconseja suministrar seis cápsulas diarias de medio gramo, aunque es apropiado adaptar la dosis con el asesoramiento profesional; también puede utilizarse directamente sobre la piel.

Antioxidantes

Un completo suplemento antioxidante que incluya vitaminas C y E, betacaroteno, bioflavonoides, zinc, selenio y Coenzima Q10 es infaltable.

Esto tiene dos razones a considerar:

– En primer lugar, todos estos nutrientes aportan beneficio al curso de la enfermedad y ayudarán a volverla más benigna.

– Además, cuando se toman dosis complementarias de aceites Omega, impera su protección mediante el consumo de antioxidantes.

Cartílago de Tiburón

Los polisacáridos presentes en el cartílago de tiburón son un complemento ideal de los aceites omega para modular la inmunidad.

Aunque la dosis será indicada por un profesional, se suele recomendar un tratamiento de choque no inferior a los seis gramos diarios, consumidos en dos o tres tomas y siempre antes de las comidas; puesto que es un producto originado en un animal amenazado, soy partidario de dejarlo como último recurso.

MSM

Se trata de un compuesto natural azufrado cuyos beneficios para la salud general, para la piel en particular, y en especial para regular la inmunidad, son incontestables.

Se suelen recomendar dosis de choque de hasta dos gramos e ir disminuyendo hasta los 200 o 500 Mg. diarios.

Además del uso interno, es de gran valor como aplicación externa. Sus efectos terapéuticos propiamente dichos se potencian en sinergia con otros componentes ya que una de las virtudes del MSM es ayudar a los demás principios activos a penetrar a través de la barrera de la piel.

En este sentido el MSM es ideal en fórmulas que contengan aloe vera, antioxidantes o rosa mosqueta, sustancias todas de gran beneficio en la esclerodermia.

Entre los alimentos que aportan dosis interesantes de MSM podemos citar el ajo, la cebolla o los espárragos, más en caso de padecer esclerodermia sugerimos recurrir a una fuente complementaria.

Una buena alimentación que evite las grasas saturadas e hidrogenadas y privilegie los aceites de primera prensada es el primer paso vital, a partir del cual toda la estrategia de complementos cobra sentido; en ese sentido, la dieta debe ser similar a la que sugiero en mi libro ‘Esclerosis Múltiple, su tratamiento según una visión física, psicológica y espiritual’ (Ediciones Obelisco), ya que ambas enfermedades tienen características comunes.

De ningún modo hay que caer en la absurda trampa de la inmunosupresión ya que cualquier infección, por pequeña que sea, predispone a una nueva crisis; las defensas tienen que ser fortalecidas de forma natural con sustancias que a su vez actúan como poderosos antiinflamatorios, tales como el propolis, la uña de gato, ajo, limón o Pau d’arco. Nos extendemos sobre este tema con Pablo Martín en el libro ‘Estimula Tu Inmunidad Natural’ (Ediciones Obelisco).

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Por supuesto, antes te recomendaría un programa alimentario detox, vivo y alcalino, como el que recomendamos con Patricia Robiano en “Puesta a Punto” (Urano); ten presente que los complementos nutricionales… pues eso, COMPLEMENTOS NUTRICIONALES. Primero una buena alimentación.

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Mi último consejo a quienes padecen esta grave enfermedad, es que miren al monstruo de frente. Con una actitud positiva y abierta, utilizando los recursos naturales y siendo consistentes en nuestra estrategia, los resultados en el tratamiento de la esclerodermia son excelentes.

Pablo de la Iglesia

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Nutrición Ortomolecular en la osteoporosis

El paso del tiempo y el autoflagelo inducido por malos hábitos de alimentación, sedentarismo y exceso de medicación acidificante, predispone al cuerpo humano a la osteoporosis, una enfermedad que debilita los huesos y los expone a fracturas.

Las estadísticas indican que aún afecta más a las mujeres y nos dicen que alrededor del 50% de las mismas, y una cuarta parte en el caso de los hombres, sufrirán alguna fractura debido a la osteoporosis.

Hay factores de riesgo inevitables: el paso de los años, complexión pequeña, ser blanco o asiático y, en cierta medida, la predisposición genética. Hay otros factores que son manipulables por nuestra voluntad: podemos elegir lo que comemos, ser cuidadosos a la hora de ingerir medicamentos o tener un estilo de vida físicamente activo.

La humanidad ha aprendido a identificarse con la civilización y observar lo que se ha evolucionado desde los tiempos primitivos con un aire de suficiencia; este es un punto cuestionable, pues en muchos casos, los tiempos que corren conllevan enfermedades que otrora no existían o eran insignificantes, la osteoporosis por ejemplo.

La osteoporosis es claramente una enfermedad de la civilización. En materia de alimentación, actividad física o prácticas de higiene y salud corporal, definitivamente, analizando el grueso de la población actual, hemos involucionado. La industrialización y refinación de los alimentos, marcan claramente que somos una especie de consumo autodestructivo; las comodidades modernas han reemplazado el trabajo físico que puede ser costoso o desagradable, pero en lugar de reemplazarlo por actividades físicas agradables, hemos sumado horas frente al ordenador y el televisor. Los medicamentos que utilizamos prometen resultados rápidos sin cambios en nuestro estilo de vida, pero traen como consecuencia más enfermedad. La suma de todo esto es el punto en que se apoyan la osteoporosis y otras enfermedades degenerativas.

Como prevenir la osteoporosis

Aquí la alimentación y la actividad física son fundamentales.Entre los alimentos a evitar debemos mencionar el café, el azúcar, los edulcorantes artificiales y las gaseosas, sustancias todas que acidifican la sangre y estimulan la pérdida de calcio.Es importante asegurarse una buena asimilación del calcio y esto no se logra tanto obsesionándose con el consumo de lácteos, sino promoviendo una alcalinización de la sangre y asegurándose la ingesta de nutrientes coadyuvantes como el boro, el magnesio, el silicio y, por supuesto, el calcio en cantidades razonables y en equilibrios asimilibles.

Tengamos presente que hoy día somos la generación de toda la historia de la humanidad que mayor exposición tiene al consumo de calcio, tan sólo ver la cantidad de alimentos aditivados y la constancia con la que los médicos machacan para que tomemos mucha leche, y sin embargo padecemos más debilidad ósea que nunca. ¿No le parece que hay una ecuación que está fallando?

Asegúrese de consumir unas cuantas porciones de frutas y verduras frescas, pequeñas porciones de legumbres y frutos oleaginosos, cereales integrales, aceites de buena calidad (oliva virgen extra, girasol o lino de primera prensada), modere las carnes y los huevos si realmente los desea consumir,¡y olvídese de los lácteos! Con esto nuestro cuerpo recibirá la nutrición básica para una buena salud en general y unos huesos fuertes en particular.Paralelamente, realice actividad física variada y, especialmente desde la adolescencia, una ejercicios con sobrepeso moderado para favorecer la osteogénesis.Finalmente, asegúrese que toma sol; en horas saludables, el sol es la mejor fuente de vitamina D y un gran amigo de los huesos.

Tratamiento Ortomolecular

Si ya padece osteoporosis, la estrategia diseñada hasta aquí será insuficiente y deberá agregarle algunos complementos nutricionales:

Complemento vitamínico-mineral

Boro, 12 mg

Calcio, 400 mg
Calcio (citrato) + Vit. D3

Magnesio, 400 mg
Magnesio Marino

Silicio, 100 mg

Zinc, 20 mg

Vitamina C, 1,000 mg
Acerola (vitamina C natural)

– Vitamina D, 5.000 UI

Betacaroteno, 20,000 UI

Complemento de Acidos Grasos Esenciales

Aceite de Pescado (Omega 3), 3,000 mg
Omega 3 concentrado Quality Silver
Aceite de Pescado (Natufarma)

Plantas medicinales

Cola de Caballo

Maca
Maca Andina Ecológica

Spirulina
Espirulina Ecológica

Bambú

Pablo de la Iglesia