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Aceite de oliva, el oro mediterráneo

 Un cambio en la alimentación es un proceso que se da paso a paso; algo tan simple como cambiar un alimento refinado e industrializado, por otro integral y biológico, ya marca una gran diferencia, en especial si sostenemos ese hábito en el tiempo.

Cambiar un aceite común que ha sido sometido a procesos de desnaturalización por otro de primera prensada en frío, en lo posible de calidad orgánica y producido artesanalmente para conservar sus cualidades casi intactas, es una de las mejores inversiones que podemos hacer por nuestra salud.

En el mercado tradicional es difícil encontrar buenos aceites de girasol, uva, maíz, etc., y para adquirirlos hay que acercarse a negocios especializados como dietéticas o almacenes naturistas; en el caso del aceite de oliva, por sus características, en las grandes superficies encontraremos distintas calidades, entre ellas nuestra opción saludable: aceite de oliva virgen extra, que representa un equivalente a la denominación primera prensada en frío en otras variedades. Por supuesto, en los negocios especializados, encontraremos opciones orgánicas y de cuidada calidad artesanal que hacen una diferencia de sabor y dan un paso más allá en la calidad nutritiva, pero un buen aceite de oliva virgen extra ya es un gran paso para la mayoría de los hogares.

Todos los aceites de calidad tienen nutrientes valiosos que aportar si se consumen con moderación, pero en el caso del aceite de oliva encontramos particularidades que lo vuelven especial. En primer lugar, tolera altas temperaturas y prácticamente no pierde su valor nutricional al cocinarlo, a diferencia de otros como los recién mencionados cuyos ácidos grasos se deterioran; junto con el aceite de coco, son los más adecuados para cocinar y, por supuesto, también para usar en crudo.

Si bien necesitamos de los ácidos grasos poliinsaturados presentes en otros aceites, no es conveniente abusar de estos porque son propensos a la oxidación; los ácidos grasos monoinsaturados predominantes en el de oliva, son más resistentes al ataque de los radicales libres y nos permite consumir mayor cantidad con un margen de seguridad mucho más amplio.

¿El aceite de oliva es caro? Eso afirman muchas personas, pero yo argumentaría que un litro de un buen aceite de oliva virgen cuesta, como mucho, lo mismo que dos o tres litros de refrescos azucarados, los cuales hoy se consumen en cantidades industriales -en Argentina, por ejemplo, el promedio supera los 130l por habitante-; podemos reemplazar los refrescos por agua, comprar aceite de oliva virgen y salimos ganando por partida doble: sumamos nutrientes y restamos antinutrientes.

En fin, tampoco es mi propósito cuidar el bolsillo de nadie sino contribuir a mejorar la salud global con el fomento de buenos hábitos y en este sentido cada uno debe establecer sus prioridades de inversión. ¡Hacerse cargo y responsables de nuestras opciones! Entre mis prioridades, ¡un buen aceite de oliva! 🙂

Variedades de aceite de oliva

De acuerdo a como sea su proceso de elaboración, el aceite de oliva se define de acuerdo las siguientes denominaciones:

1. Aceite de oliva virgen: se obtienen por procedimientos que no producen la alteración del aceite por elevadas temperaturas y cuyo único tratamiento es el lavado, la decantación, la centrifugación y el filtrado. Según sus cualidades se define como vírgen o vírgen extra; estas dos opciones, en orden ascendente, son las mejores para el cuidado de la salud.

2. Aceite de oliva refinado: se obtiene a partir de la refinación de aceites de oliva vírgenes.

3. Aceite de oliva: elaborado a partir de una mezcla de aceite de oliva refinado y aceite de oliva virgen.

4. Aceite de orujo de oliva: se elabora con la grasa que queda adherida a los restos de la extracción del aceite de oliva extra y refinado, y con los residuos de huesos y pieles de las aceitunas. Esta es la variante de menor calidad y, al igual que todas las variantes que no respondan a la denominación virgen o virgen extra, ha perdido las nobles propiedades de este alimento maravilloso.

Razones para consumir aceite de oliva

Este elixir del Mediterráneo ha sido muy investigado en las últimas décadas y se ha comprobado que:

* Regula los niveles de colesterol y triglicéridos.

* Protege la integridad del sistema cardiovascular.

* Reduce la acidez gástrica y previene contra úlceras o gastritis.

* Estimula la secreción de la bilis por parte de la vesícula biliar.

* Es muy bien absorbido por el intestino facilitando la regularidad intestinal.

* Favorece la mineralización del hueso.

* Tiene probados efectos anticancerígenos.

* Protege y tonifica la piel.

* Fortalece y protege de la oxidación a las membranas celulares.

Una de las características del aceite de oliva es que en su composición de ácidos grasos predominan los monoinsaturados, los cuales tienen unas propiedades especiales para la salud; su particularidad es que tienen casi las mismas propiedades que los predominantemente insaturados pero sin el riesgo de enranciarse prematuramente.

Entre los aceites monoinsaturados destacamos los de almendra, palta, avellana, coco y el más usado por excelencia, el de oliva. Estas variedades favorecen la disminución del colesterol LDL (malo) y mantienen elevado el HDL (bueno), siendo cardioprotectores por excelencia. Esta es una de las razones por la cual, a pesar de tener una dieta elevada en grasas, los países de la esfera mediterránea tienen menor incidencia de afecciones cardiovasculares.

A continuación una entrevista en la cual comparto algunos de estos conceptos:

¡Qué estés bien!