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Silencio

Silencio

Si hay algo que predomina en el mundo de hoy, es el ruido.

Contaminación acústica. Ruido emocional provocado por los miles y miles de estímulos que dicen: “¡Compra! ¡Compra!”. Ruido en las relaciones que no encuentran muchos momentos de quietud para experimentarse.

También hace ruido, ¡mucho ruido!, nuestra mente cuando supone, conjetura y saca conclusiones: acciones que buscan llenar vacíos que generan ansiedad con mapas que rara vez se ajustan a la realidad. De esta manera perdemos la capacidad de ver sin juzgar permanentemente, sumiéndonos en un estado de trance ilusorio.

El carrusel mental gira y gira; la ilusión no se detiene y la mente se encarga de recrear las escenas con ruido e imágenes condicionadas por viejas creencias, valores y programas adquiridos previamente y de manera inconsciente.

Cuando estamos dormidos vivimos una eterna lucha por no caer en el vacío; despertar es permitir que el carrusel se detenga y que el silencio del vacío y de la plenitud se apodere de nuestra existencia.

Permitirnos estar en silencio es la llave para acceder a la verdad que Inteligencia Cósmica calla pero ilumina para las mentes aquietadas. Cierra los ojos y observa al mono de la mente hasta que se aquiete y la luz del silencio te unifique con la respuesta a todas las preguntas allí donde ya no hay preguntas.

Cuando el silencio tiene su espacio en nuestra vida, nuestra mente encuentra mayor claridad; de hecho, la conciencia se va manifestando detrás de tanto ruido. La re-evolución de la conciencia se produce en este estado que nos pone en sintonía con la Inteligencia Cósmica y donde la Creación se expresa sin obstáculos a través de nosotros.

Pablo de la Iglesia

Fuente: Espiritualidad Aquí y Ahora (Kier)

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