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Cuanto y cómo Beber Agua

Naturalmente, cualquier consejo que podamos dar se aproxima a la satisfacción de unas necesidades básicas y desde una perspectiva generalizadora; pretendemos orientar al lector y brindarle un esquema que asegure unos requisitos mínimos. Más allá de ello, el lector deberá recurrir al sentido común y a escuchar la sabiduría de su cuerpo que indicará cuando se ha ingerido suficiente agua.

Como norma general y orientadora, podemos recomendar una rutina diseñada de la siguiente manera:

*Uno o dos vasos en ayunas.

*Uno o dos vasos media hora antes del almuerzo y la cena.

*Uno o dos vasos dos horas y media después de las principales comidas.

*Dos o tres vasos más a lo largo del día

Lo importante es alcanzar un mínimo de ocho a diez vasos diarios para garantizar los dos litros de agua que necesita el cuerpo; amen de esto, es esencial observar el cuerpo y, de acuerdo a nuestro estilo de vida, ir buscando las cantidades óptimas para cada uno.

Es importante resaltar que nos referimos a agua pura, las infusiones de hierbas o los jugos naturales, aunque también son deseables, no cuentan y constituyen una fuente adicional y valiosa de líquido; las gaseosas, el café las y bebidas industrializadas deberían erradicarse en lo posible pues al ser fuente de toxinas aumentan nuestra necesidad de agua.

Idealmente el agua debería ser pura y sometida al trasegado para pranizarla; de esta manera estamos incorporando un adicional de energía iónica que “iluminará” nuestras células aportando una mayor hidratación y energía disponible para el buen funcionamiento de nuestro metabolismo. Naturalmente, en forma adicional y si conocemos las técnicas, este líquido puede ser tratado para informarlo y dotarlo de cualidades terapéuticas adicionales; me refiero a métodos como solarización, cromatización, magnetización, etc, los cuales no son objeto de este trabajo.

En cualquier caso, el arte de beber agua, siempre será una medida personal; no es lo mismo lo que debe beber un vegetariano que alguien que se alimenta de comida chatarra; un deportista en verano que un individuo sedentario en invierno. Tomar contacto con la necesidad de beber agua adecuadamente nos debería llevar al siguiente nivel que es despertar la conciencia de la sabiduría de nuestro cuerpo y comenzar a atenderlo.

No debemos esperar a la sed para determinar que debemos beber agua; este es sólo uno de los síntomas del comienzo de la deshidratación y para entonces nuestro cuerpo ha comenzado a sufrir innecesariamente. También debemos estar atentos a nuestra orina cuyo color tiene que ser transparente o ligeramente amarillo; si se oscurece, señala que hay muchas toxinas o insuficiente agua.

Pablo de la Iglesia

Artículo adaptado del libro
“El Milagro de la Nutrición Ortomolecular” (Kier)

Puedes complementar este artículo con
La importancia de la hidratación en los niños

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Antiácido natural

El reflujo ácido o enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE) llega a afectar a más del 50% de la población en Estados Unidos y en América y Europa ronda en torno al 20%. Entre sus síntomas podemos citar acidez, ronquera, sensación que el alimento atora la garganta, dificultad para respirar, problemas dentales, mal aliento, tos crónica. ¿Tienes alguno de estos síntomas? Veamos…

Los medicamentos utilizados habitualmente tienen efectos secundarios y sin embargo se expenden sin receta; con todo, hay ensayos clínicos en los que ni los antiácidos ni los inhibidores de la bomba de protones han demostrado ser más eficientes que un simple vaso de agua.

No pretendo desacreditar la función de estos medicamentos ni la importancia del consejo médico, sin embargo, un buen vaso de agua o un simple protocolo de dos o tres semanas bebiendo un té de moringa junto con una alimentación saludable, pueden ser suficientes para crear las condiciones que permitan restaurar el equilibrio. ¡Sí! A veces es así de simple.

A estos sencillos recursos, para mejores resultados, podemos sumarle otros como el aloe vera, el bicarbonato de sodio o el propoleo.

Como consumirla

Hay muchas formas de consumir la moringa; para el caso específico de la acidez estomacal se recomienda en simple infusión evitando hervir el agua; se beben una o dos tazas al día.

Quien tenga la posibilidad de plantar un árbol en su casa y disponerlo para su consumo fresco, obtendrá sus múltiples beneficios; recuerda, un plantín de moringa también puede ser un excelente regalo para alguien que si disponga lugar para verlo crecer, beneficiarse de él por mucho tiempo y aportar nuestro granito de arena para la salud del planeta en su conjunto.

Pablo de la Iglesia

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¡Elimina el azúcar blanco de tu alacena!

Hay varios usos para el azúcar, definitivamente como alimento debería ser descartado, a lo sumo pequeñas cantidades de azúcar tipo mascabo o integral.

El azúcar puede utilizarse para matar las bacterias que causan dolor en las heridas, cortaduras, o úlceras rociando un poco por encima y dejar que haga efecto; para limpiar las manos percudidas con grasa, aceites o tintes (los mecánicos, los imprenteros, los pintores…, sólo hay que añadir un poco de azúcar y lavar con el jabón de siempre para que se convierta en un abrasivo; mezclando tres cucharadas de azúcar con dos de vinagre y un cuarto litro de agua tibia, regamos en la tierra alrededor de las plantas y la fórmula alimentará los tallos y el vinagre evitará que se desarrollen las bacterias…

En fin, hay decenas de usos interesantes para el azúcar, pero te haces un gran favor si sacas el azúcar blanco de la alacena y dejas únicamente, y de manera opcional, el mascabo o la miel para ocasiones especiales y en cantidades pequeñas.

Pablo de la Iglesia

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ALCACHOFA: ¿es un buen anticancerígeno?

Algunos estudios sugieren que los extractos de alcachofa -también conocida como alcaucil– serían efectivos contra algunas variedades de cáncer, tales como próstata, mama y leucemia; se focaliza, además de la cinarina, en el ácido cafeico y la luteína.

El ácido cafeico es el gran activo del café, pero también se encuentra en una amplia variedad de vegetales, entre ellos los alcauciles. Destaca por inhibir el cáncer, el HIV o el virus del herpes, funciones atribuidas a su poder antiinflamatorio y poderoso antioxidante. No hay una dosis determinada para el ácido cafeico pero consumiendo alimentos que lo contienen tales como café -moderadamente-, propóleo, alcaucil, té verde, apio, naranja, limón, higo, lechuga, entre otros, lo estaremos adquiriendo en la cantidad equilibrada que dispuso la naturaleza en los alimentos saludables.

La luteína es un fitoquímico de la familia de los carotenoides y se encuentra en todo tipo de vegetales verdes, amarillos y anaranjados; igual que el miembro más conocido de la familia -el betacaroteno-, la luteína es un potente antioxidante que protege las células del daño del exceso de radicales libres. La investigación científica ha encontrado que este nutriente es un gran protector de la visión impidiendo la degeneración macular y las cataratas, dado que actuaría tanto como bloqueador solar natural y selectivo, como neutralizando el daño de la oxidación. Junto con los alcauciles, citamos entre sus fuentes zanahorias, pimientos, tomates, paltas, perejil, espinaca, apio, etc.

En el tratamiento de cualquier enfermedad, no olvidemos la importancia de la desintoxicación, función para la cual la alcachofa es un recurso de excelencia estimulando los drenajes hepáticos; en este sentido, gran parte de las propiedades son debidas a los buenos oficios de la cinarina y la silimarina.

Pablo de la Iglesia

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Magnesio, durante el embarazo

El consumo de dosis adecuadas de magnesio es esencial para tener un embarazo saludable y sin complicaciones; la generación y reparación de los tejidos, el cuidado del sistema nervioso, la adecuada circulación o la salud del corazón, dependen en gran medida de él. La respuesta óptima de los músculos depende de la presencia equilibrada de calcio y magnesio (el primero facilita su contracción y el segundo su relajación); esta dupla también es importante para sostener la fortaleza ósea, dental y de las uñas.

Las carencia de magnesio se ha relacionado a mayor riesgo de preeclampsia, eclampsia, mortalidad infantil y malformaciones congénitas. Uno de los tratamientos médicos para la eclampsia es el sulfato de magnesio por vía endovenosa, sin embargo nuestro propósito es prevenirla con una adecuada alimentación cuidada para que sea alta en magnesio y, si es necesario, un complemento que lo contenga.

Sabemos que hay mayor riesgo de diabetes y alteraciones en la glucemia cuando el magnesio es insuficiente; el manejo de los carbohidratos y el equilibrio en la glucemia es un tema a atender durante el embarazo.

Algunos de los alimentos más ricos en magnesio son las nueces, avellanas, almendras, castañas, semillas de girasol, palta, damascos, duraznos, melón, soja, cacao, cereales integrales, zanahoria, remolacha, espinaca, legumbres y mariscos; si nos aseguramos una alimentación con buena presencia de estos alimentos difícilmente tendremos una carencia. Para hacernos una idea, una porción de arroz aporta unos 50mg, 30g de almendras aportan 90mg.

Sin embargo, si notamos síntomas como arritmia, espasmos, temblor, convulsiones, irritabilidad, calambres, trombosis, astenia, depresión, agitación, confusión, irritabilidad, inquietud, vértigos o desorientación, es probable que un suplemento sea necesario y para lo cual debemos consultar a un especialista.

La dosis recomendada durante el embarazo es de 400mg. diarios, es decir 40 a 100mg. adicionales a lo habitualmente sugerido para las mujeres ( 300 a 360mg.). El magnesio es un regulador intestinal que puede ocasionar diarrea temporal; en este caso lo habitual es suspender o reducir la dosis hasta consultar el especialista, si embargo el efecto más común es aliviar el estreñimiento habitual que padecen las embarazadas.(1)

Pablo de la Iglesia

1- Aportes nutricionales recomendados para la población francesa. Agencia francesa de Seguridad Sanitaria de los Alimentos. 3ª edición, Ed. Tec & Doc.

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Diabetes: prevención y tratamiento natural

Según previsiones de la Federación Internacional de la Diabetes, la incidencia de esta enfermedad aumentará significativamente en los países desarrollados; estos datos son alarmantes, sobre todo, si tenemos en cuenta que a este ritmo, en algunas regiones se ha convertido en la primer causa de muerte llegando a representar un 50% o más en algunas poblaciones.

De acuerdo a los datos de la Federación Internacional de la Diabetes, la carga por mortalidad nos muestra que “alrededor de 4,6 millones de personas de entre 20 y 79 años murieron de diabetes en 2011, representando un 8,2% de la mortalidad mundial por cualquier causa en personas de este grupo de edad. Esta cifra estimada de fallecimientos es similar en magnitud al de la suma de muertes por varias enfermedades infecciosas que están entre las principales prioridades de la sanidad pública, y equivale a una muerte cada siete segundos. El cuarenta y ocho por ciento de las muertes de origen diabético se producen en personas menores de 60 años. La mayor cifra de muertes por diabetes tiene lugar en países con el mayor número de personas con diabetes: India, China, Estados Unidos de América y la Federación Rusa.” Para el año 2013 causó 5,1 millones de muertes en total, representando esto que cada 6 segundos muere una persona debido a la diabetes. Es decir, cada año que pasa estamos peor y las autoridades sanitarias, las instituciones médicas y las empresas farmacéuticas nos dicen que esto es un éxito.

Lamentablemente, la política sanitaria establecida, dominada por intereses económicos únicamente menos poderosos que aquellos que giran en torno a las armas, no ha mostrado un interés en desarrollar verdaderas estrategias de prevención social, y, los tratamientos recomendados, también dejan mucho que desear en comparación con nuestro nivel de conocimientos actuales.

Desinformación: la peor enfermedad

Todavía hay médicos que siguen desaconsejando la fruta a los diabéticos mientras en los medios de comunicación se sostiene lo contrario; todavía hay enfermos que creen que la pasta es dañina para su salud, mientras hay médicos que la recomiendan.

Realmente, tal vez no haya una sola enfermedad donde reine tanta confusión; las buenas intensiones de cualquier diabético quedan ensombrecidas ante tanta incongruencia. Incluso, muchos alimentos recomendados por la industria, como los lácteos o los edulcorantes, están señalados como factores sospechosos de desencadenar o agravar esta enfermedad.

Se Puede Prevenir

Lo políticamente correcto sería que este autor encabece este párrafo con un “¿SE PUEDE PREVENIR?”, sin embargo, la integridad me lleva a llamar al pan pan y al vino vino.

Definitivamente, se puede prevenir y la estrategia debería comenzar en el vientre materno; cuando una madre tiene antecedentes de diabetes, las medidas deberían extremarse.

Durante la gestación, la madre debe ingerir una alimentación lo más natural posible, a base de frutas, verduras, cereales integrales, legumbres y aceites vírgenes de buena calidad, incorporando cantidades moderadas de huevos y pescados azules; la complementación nutricional con lecitina de soja, levadura de cerveza y aceite de onagra ayudarán a que la formación del feto sea óptima.

Más tarde, asegurarse que ninguna bien intencionada enfermera le dé su primer biberón como primer alimento; el destete no debería producirse antes de los seis meses y el consumo de lácteos debería postergarse lo más posible.

La dieta típica que llevamos los occidentales con acceso a los beneficios de la sociedad de consumo, ha demostrado ser muy nociva para nuestra salud, y en particular para la diabetes; las dietas ricas en almidones y azúcares por contrapartida de las fibras, promueven la aparición de esta enfermedad.

En este sentido, la prevención consiste en evitar los azúcares simples y desnaturalizados tales como los que encontramos en el azúcar o los cereales refinados –pan blanco, arroz blanco, pastas blancas- y que incluya frutas y verduras -predominantemente crudas-, cereales integrales, frutos oleaginosos, algas, huevos orgánicos y, en caso que no seamos vegetarianos, pescado grasos -atún, salmón, sardinas-.

En Africa, donde la mortalidad por diabetes insulinodependiente es del 100% luego de 20 años de haber sido diagnosticada, y fundamentalmente debido a la falta de insulina, estas medidas serían de gran ayuda.

También, esto hay que decirlo, la DIABETES SE PUEDE CURAR. Una dieta viva, detox, alcalinizante, basada en alimentos frescos e integrales e ingestas moderadas, acompañadas del uso de plantas medicinales, complementos nutricionales y un estilo de vida auspicioso, abren excelentes perspectivas a esta posibilidad; de esto nos hemos explayado junto al chef y periodista Pablito Martín en el libro “Detené la Diabetes” (Grijalbo).

Diabetes Tipo II

Suele aparecer después de los 40 años y antes en las personas obesas; esta forma de diabetes, que no requiere la aplicación de insulina, afecta a un 3% de la población.

Lamentablemente, el número de afectados crece permanentemente desde hace décadas y, por ejemplo, en España ya hay más de medio millón de diabéticos.

Diabetes Tipo I

Esta forma de diabetes, se caracteriza por su aparición repentina y normalmente antes de los treinta años; esta forma de diabetes requiere insulina y se manifiesta una actividad autoinmune contra los tejidos productores de insulina endógena.

Las terapias naturales pueden hacer una verdadera diferencia en ambas clases de diabetes.

Complicaciones Diabéticas

En forma inmediata, un diabético puede ver severamente alterados sus niveles de azúcar en sangre, sea aumento o disminución, lo cual puede llevarle a la muerte.

Los ojos se ven afectados por retinopatía diabética (falta de irrigación y vascularización anormal en el ojo) o cataratas debido al daño que genera la hiperglucemia continua.

Las neuropatías consisten en una degeneración del tejido nervioso que lleva a una pérdida de sensibilidad o la aparición de dolores y dificultades motrices.

Las enfermedades cardiovasculares, también son más frecuentes en los diabéticos, razón adicional por la que deben llevar una cuidada alimentación.

Y como una complicación adicional a las enfermedades circulatorias, las pequeñas arteriolas del riñón, encargadas de filtrar la sangre, se deterioran pudiendo llegar a declararse una insuficiencia renal.

Complementos Naturales


Salvado de avena: ha demostrado ser eficaz para reducir el colesterol, el azúcar en sangre y el sobrepeso; se recomiendan cinco cucharadas soperas(en tres tomas) diluidas en zumos o caldos.

Aceite de onagra: el ácido gamalinoléico (GLA) que contiene ayuda a reducir el colesterol, atenúa los fenómenos autoinmunes y actúa en forma similar a la insulina.

Alcachofa: además de ayudar a reducir el colesterol, contiene una enzima que ayuda a oxidar la glucosa; se recomienda en gotas a razón de treinta y diluidas en medio vaso de agua, tres veces al día.

Ajo y Cebolla: tienen propiedades antiglucemiantes y antiescleróticas; se recomiendan crudos, en cápsulas, zumos o extractos líquidos.

Copalchi: es un arbusto típico de México que ha demostrado capacidad para bajar el azúcar en sangre y mejorar la salud y el bienestar del paciente; normalmente se recomiendan los extractos líquidos a razón de 10 gotas en un vaso de agua, tres veces al día.

Picolinato de cromo: se trata de un mineral que mejora la eficiencia de la insulina; se recomiendan 1 o 2 comprimidos de 200 mcg. diarios.

Alpiste: la leche de semillas de alpiste aptas para consumo humano tienen una poderosa carga enzimática que favorece de manera notable la eficiencia metabólica y digestiva; conozco muchas personas diagnosticadas con diabétes que al tomarla durante un tiempo se han sentido muy bien y han regulado sus niveles de azúcar.

Por supuesto, todos estos consejos deben ser evaluados juanto al médico tratante, pero, tratándose de una enfermedad donde aún reina mucha confusión y la información llega lentamente al gran público e incluso los profesionales no están bien informados de las últimas tendencias, que siempre es oportuno ir un paso adelante para prevenir esta enfermedad, alentar la posibilidad de curarla dado que hay muchas personas que lo han hecho o, en el peor de los casos, evitar los daños frecuentes que ocurren cuando no se toman las mejores precauciones.

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¿Todos los HUEVOS son iguales?

Además de no contener pesticidas ni OGMs, los alimentos orgánicos aportan más nutrientes. Si tomamos como ejemplo los tomates, los diferentes indicadores señalan que pueden tener unas cinco veces más calcio, incluso más de diez veces el aporte de magnesio y casi dos mil veces la cantidad de hierro -que en los convencionales puede ser casi inexistente-. En las lechugas el calcio puede multiplicarse más de cuatro veces, cifras similares para el magnesio y, al igual que en el ejemplo anterior, la diferencia de hierro es muy significativa llegando a ser unas cincuenta veces más.

En los alimentos de origen animal también ocurre lo mismo. Son notables las diferencias nutricionales entre un huevo puesto por una “gallina feliz” que corre por el campo, pololea con el gallo y come lo que le es natural y aquellas que están hacinadas en una jaula, nunca ven un gallo y se alimentan de un polvo balanceado.

Un estudio realizado en el 2007 verificó estos valores y encontraron que los huevos orgánicos tienen 1/3 menos colesterol y 1/4 menos de grasa saturada, así mismo tienen 2/3 más vitamina A, dos veces más ácidos grasos Omega 3, el triple de vitamina E y siete veces más betacaroteno. ¡Todo a favor de los huevos de “gallinas felices” de pastoreo! ¿Verdad?

Esta es la razón por la cual una investigación puede resultar en que el huevo reduce el colesterol y el otro lo eleva; la gran enseñanza de este tiempo -y esto se aplica a todos los alimentos- es que antes de elegir lo que comemos tenemos que observar como se produce lo que comemos. La buena noticia para los amantes del huevo es que si se ocupan de conseguir aquellos que son de producción agroecológica y están dispuestos a pagar un poquito más por ellos, aquel consejo de uno a tres por semana tal vez siga siendo válido, seguro y prudente, ¡pero ahora si: libre de culpa y cargo! Tal vez, para los deportistas y quienes hacen alguna dieta especial, también esta cantidad pueda aumentarse.

Y un punto importante en el que no me canso de machacar: la salud no depende de un huevo más o un huevo menos, depende de la calidad, la variedad y el equilibrio. Lo hemos repetido hasta el cansancio: la columna vertebral de una buena alimentación depende del consumo de alimentos frescos, vivos e integrales focalizando en un eje que enfatice en una masa crítica de frutas, verduras y semillas y se complemente con cantidades más moderadas de cereales y legumbres. Luego, mencionamos los alimentos de origen animal que, según la dieta y estilo de vida, su consumo puede ser opcional o más limitado. De esta manera nos estaremos manejando dentro de un rango de seguridad importante, que ha demostrado ser protector de la mayoría de las enfermedades -en particular de las cardiovasculares, el cáncer y la diabetes- y nos permite vivir con una actitud de apertura expectante para seguir mejorando nuestra alimentación con aquellos saberes nuevos pero que se han sostenido durante bastante más de lo que dura la novedad.

Por último, siguiendo la línea de pensamiento aquí esbozada, convengamos que no es lo mismo comer una ensalada de vegetales frescos, un huevo de pastoreo picadito y condimentada con sal marina y aceite de oliva virgen, que unas galletitas elaboradas con harina refinada, azúcar blanca, sal común, aceites de mala calidad y huevos deshidratados que en el proceso su colesterol se ha oxidado y se depositará con facilidad en las arterias. ¡Si logramos comprender la diferencia, habremos dado un gran paso a la hora de mejorar nuestra capacidad de elegir los alimentos que día a día nos ayudarán a crear salud!

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La importancia de los alimentos biológicos

La filosofía que moviliza la producción biológica, orgánica o ecológica de alimentos implica evitar recurrir al uso de sustancias químicas tales como pesticidas, herbicidas, plaguicidas u antibióticos que pueden resultar tóxicos y, en su lugar, recurrir a sustancias naturales con ese propósito.

También es importante el diseño de los espacios productivos procurando conservar la biodiversidad y evitando esa especialización productiva que uniforma los paisajes predisponiéndolos a la pérdida de sus equilibrios naturales y controles espontáneos; en la naturaleza, cuando hay diversidad, cada especie tiene su predador o un límite natural, en cambio, cuando predominan los monocultivos, una plaga puede volverse dominante con facilidad y es necesario controlarla con sustancias tóxicas que, de una u otra manera, se incorporan a las cadenas tróficas y terminan en nuestro plato.

Otro aspecto a resaltar es que la agricultura biológica evita el uso de organismos modificados genéticamente (OGMs), más conocidos como transgénicos y en torno a los cuales se abren intensos debates en la comunidad científica; lo cierto es que, a la inversa de lo que era su promesa inicial, estos conllevan un mayor uso de sustancias tóxicas, exigen cultivos intensivos que han provocado desmontes desproporcionados y su consumo se ha visto asociado a alergias, trastornos inmunitarios y es potencialmente cancerígeno.

Además de no contener pesticidas ni OGMs, los alimentos orgánicos aportan más nutrientes. Si tomamos como ejemplo los tomates, los diferentes indicadores señalan que pueden tener unas cinco veces más calcio, incluso más de diez veces el aporte de magnesio y casi dos mil veces la cantidad de hierro -que en los convencionales puede ser casi inexistente-. En las lechugas el calcio puede multiplicarse más de cuatro veces, cifras similares para el magnesio y, al igual que en el ejemplo anterior, la diferencia de hierro es muy significativa llegando a ser unas cincuenta veces más.

En los alimentos de origen animal también ocurre lo mismo. Son notables las diferencias nutricionales entre un huevo puesto por una “gallina feliz” que corre por el campo, pololea con el gallo y come lo que le es natural y aquellas que están hacinadas en una jaula, nunca ven un gallo y se alimentan de un polvo balanceado. Un estudio realizado en el 2007 verificó estos valores y encontraron que los huevos orgánicos tienen 1/3 menos colesterol y 1/4 menos de grasa saturada, así mismo tienen 2/3 más vitamina A, dos veces más ácidos grasos Omega 3, el triple de vitamina E y siete veces más betacaroteno. ¡Todo a favor de los huevos de “gallinas felices”!!

En cualquier caso, a medida que nos alejamos de la producción biológica de alimentos, el medio ambiente se resiente y, por sobre todas las cosas, nuestra salud y bienestar depende de la integridad de la naturaleza, del aire puro, del agua limpia y de los suelos vivos, ¡nuestros alimentos primarios!; si esto no ocurre, todas nuestras buenas intenciones perderán fuerza como una semilla que no alcanza su potencial en una tierra que no es fértil. Lo que es bueno para nosotros, es bueno para la tierra y lo que es bueno para la tierra, es bueno para nosotros; esta es una lógica consistente que emerge con contundencia de la observación de la naturaleza y que debería ser la guía para la construcción de una civilización basada en el cuidado.

Y realmente no es tan complicado volver a una alimentación biológica, al menos en alguna medida, aunque en el mundo de hoy, confundidos en una Babel de conocimientos, nos olvidamos que esto es lo que simplemente nuestros abuelos llamaban comida. Y si a ello le sumamos nuestra mayor voluntad de volver un poco más a la cocina como en aquellos tiempos, mucho mejor.

No hay un solo enfoque en la medicina natural para promover la salud o hacerle frente a la enfermedad. Incluso entre ellos hay contradicciones notables que muchos lectores siempre me harán notar y son un estímulo para seguir investigando potencialidades, sin embargo, lo que debemos comprender por sobre todas las cosas, que el secreto detrás de todos los secretos, es vivir en un equilibrio con la naturaleza. Debemos volvernos observadores y, en función de nuestro escenario, aspiraciones y posibilidades, ir tomando decisiones acordes a este objetivo; hay patrones comunes que son inapelables y hay otros aspectos del guión cuyos factores y proporciones pueden reordenarse. Pero siento que el mayor esfuerzo por elegir alimentos biológicos, impulsar su producción y consumo, constituye una visión orientadora en el corazón de una estrategia de salud para nosotros, para la sociedad y para el planeta.

Hoy que hablamos tanto de ALIMENTACIÓN CONSCIENTE, para profundizar en ese camino podemos remitirnos a una enseñanza de George Ohsawa que invitaba a los practicantes de la alimentación macrobiótica a hacer el ejercicio reflexivo de discernir en cada caso por qué se come: ¿Para crecer? ¿Por placer? ¿Para curarse? ¿Para evolucionar espiritualmente?… En este camino hacia la alimentación consciente, lo más importante no es si somos veganos o higienistas, si comemos carne o no lo hacemos, sino que nuestras elecciones sean permanentemente reflexivas y que nos permitan ir tomando decisiones para que cada uno de nuestros alimentos y hábitos de vida sean una contribución que aporte un granito de arena para mejorar nuestra salud y que sumen para crear un mundo mejor.

CONSCIENTE es estar lúcido para darnos cuenta que una buena respuesta no necesariamente lo es siempre o en diferentes escenarios; es una forma de estar vivos, de poder trascender el condicionamiento y la creencia que nos cristaliza. Y tomar decisiones en virtud de la verdadera inteligencia que nace de un estado de comunión y sensibilidad con la vida. Optar por alimentos biológicos siempre que nos sea posible, producirlos aunque sea en una maceta, un balcón o un pequeño patio, o tener disposición a pagar un poquito más para cuidarnos y premiar al que lo produjo con una cuota de respeto adicional, es una forma práctica de abrirnos a este estado que nos guiará naturalmente al despertar de la consciencia a través de la alimentación. En el mundo de hoy no es fácil alcanzar este objetivo de manera plena, lo realmente importante es que, desde donde estemos, demos un pasito en la dirección correcta; porque realmente, para que este cambio sea posible de manera profunda, este es el mejor ejemplo que la transformación es un camino que debemos ir transitando todos juntos.

Consejos para no desanimarse

No se trata de abordar la cuestión en términos de “esto o lo otro” o de “todo o nada”, tal vez el camino viable para la mayoría de nosotros es ir dando pasos pequeños pero firmes en la dirección correcta. A veces, en un almacén naturista, podremos acceder a un producto orgánico; otras veces lo buscaremos y no lo hallaremos o nos desalentará su precio, pero no demos por supuesta esa creencia que dice que “lo orgánico siempre es más caro” y permanezcamos atentos a las oportunidades.

Algunas aromáticas las podemos plantar en macetas; por ejemplo, menta, perejil o melisa no necesitan mucho sol e incluso las podemos producir en la cocina. Otras como albahaca, ajo, anís, comino, hinojo, orégano, tomillo o romero, requieren más sol y será mejor tenerlas afuera, en el balcón si vivimos en un departamento o sobre ventanas muy soleadas.

Pimiento, ajo, tomate, rúcula o lechuga son ejemplos muy buenos de hortalizas cuya producción podemos abordar en pequeños espacios y hacer una gran diferencia en nuestras vidas.

No importa si es mucho o es poco, importa que nuestro cuerpo vuelva a tomar contacto con alimentos vitales y, especialmente si vivimos en departamentos y grandes ciudades, que retomemos el contacto con la tierra y el proceso vital que hay detrás de la reproducción y el crecimiento de una plantita que luego será nuestro alimento. Esto hará una diferencia en el crecimiento interior de todos los miembros de la familia si los involucramos en su cuidado y tengamos presente que es una parte del camino que es esencial que experimenten todos los niños.

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Bases de una saludable alimentación infantil

Realmente, las bases de una buena alimentación infantil no difieren de los principios que aplicamos a cualquier individuo sano y a cualquier edad; en este caso tal vez la importancia mayúscula radique en conocer mejor los tiempos del bebé, el orden de incorporación de los alimentos, las cantidades y, sobre todo, lidiar con las creencias, condicionamientos y mandatos sociales y sanitarios que crean confusión, desasosiego e incluso cierto grado de rechazo al excesivo intervencionismo que la medicina hace sobre la vida de una criatura. No se trata aquí de polarizar posturas, sino de abrirnos a todas las posibilidades, conocerlas lo mejor posible y decidir en función de las necesidades que se nos presentan en cada situación única e irrepetible.

También hay que desdramatizar un montón de cuestiones en torno a la alimentación del bebé la cual durante unos meses se reduce a teta, teta y teta. Después, durante unos cuantos meses más la teoría tampoco es muy complicada: teta, teta, teta y alimentos sanos -frutas, verduras, cereales, legumbres, semillas y frutos secos-; las cantidades, el orden y los tiempos es un tema de segunda importancia, la prioridad pasa por incorporarlos poco a poco sin apurar al bebé y sin obsesionarse con acelerar la maduración digestiva, buscando la sencillez, evitando combinaciones complejas que no favorecen la digestión y la asimilación nutritiva, la prudencia y la preferencia absoluta por los alimentos integrales y ecológicos.

Y por supuesto, si hay un momento en el que no debemos darles nada de azúcar refinada, harina blanca, lácteos o alguna presentación comestible industrializada, es en la infancia; cuanto más tiempo posterguemos que el bebé o el niño prueben estos productos, mucho mejor. ¡Ojalá que ese tiempo llegue a los 120 años!

Siguiendo estos principios, un bebé o un niño ya estará mucho mejor alimentado que la amplia mayoría, luego, todo el resto de los conocimientos es para sintonizar muy fino y hacer una diferencia que nos acerque a lo óptimo.

Pablo de la iglesia

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Paternidad y amor por uno mismo

“Cuenta una leyenda que en un pasado remoto los seres humanos éramos dioses. Pero abusamos tanto de nuestros privilegios, que la vida decidió retirarnos este poder y esconderlo hasta que realmente hubiéramos madurado.
El comité de eruditos de la vida sugirió enterrar el poder de la divinidad bajo tierra, en el fondo de los océanos, en la luna… La vida desechó todas estas opciones: “Veo que ignoráis hasta qué punto los seres humanos son tozudos. Explorarán, excavarán o gastarán una fortuna en naves para intentar conquistar el espacio hasta dar con el escondite”.
El comité de eruditos se quedó sin saber qué decir. “Según lo que afirmas, no hay lugar donde los seres humanos no vayan a mirar nunca”. Tras escuchar estas palabras, la vida tuvo una revelación. “¡Ya lo tengo! ¡Esconderemos el poder de la divinidad en lo más profundo de su corazón, pues es el único lugar donde a muy pocos se les ocurrirá buscar!”. (1)

… el conocimiento y la razón son magníficas expresiones de la inteligencia; de ellas devienen la especulación, la comparación, el cálculo y otras formas de conocer la realidad, limitadas en muchos aspectos pero esenciales e insustituibles; la nuestra es una civilización que le brinda un gran protagonismo a esta expresión de la inteligencia.

Sin embargo, podemos reconocer al menos otros dos modos en que la misma puede operar y las definiremos como “inteligencia emocional” e “inteligencia espiritual”. Sin profundizar en el tema convengamos que la “inteligencia emocional” es aquella en la cual nuestros sentimientos pretenden iluminar la razón buscando la grandeza del espíritu, un intento consciente por recategorizar nuestra visión del mundo desde una perspectiva amorosa. La “inteligencia espiritual” no es aquella que buscamos sino que ocurre desbordándonos y de alguna manera guiándonos hacia la plenitud de nuestros potenciales.

Podríamos decir que la “inteligencia espiritual” viene a nosotros, también que hay determinadas plataformas que desde la razón y las emociones pueden mostrarnos un camino que nos acerque a ella. Seguramente el “amor” en cualquiera de sus potencialidades, es la mejor de todas. Y como el amor es el ingrediente principal e insustituible en la crianza de un bebé, ¡que maravillosa oportunidad para permitirnos que ilumine a todos y cada uno de los integrantes de la familia haciendo nuestro mejor intento por eliminarle los obstáculos que nuestros prejuicios y condicionamientos ponen en su camino.

La periodista y coach Irene Orce afirma que “no hay amor suficiente capaz de llenar el vacío de una persona que no se ama a sí misma”(2). Todas las cualidades que hacen a una saludable paternidad -serenidad, compromiso, confianza, integridad- nacen fuertes si son fertilizadas por la autoestima.

¿Cuál es el deseo más sublime que suelen tener quienes son padres? ¡Qué su hijo sea feliz! No hay enseñanza más poderosa que serlo ellos mismos. ¿Estamos de acuerdo? Y sin lugar a dudas, trabajar el amor por uno mismo y el propio desarrollo personal es el mejor camino para lograrlo. La llegada de un hijo es el mejor refuerzo a la voluntad para emprender esta hermosa tarea, así como la mejor herramienta para luego inculcarle el ejemplo.

El amor como experiencia, hacia uno mismo, hacia alguien más, hacia una vocación o hacia lo que sea, cuando es incondicional, nos pone en el camino de una poderosa experiencia de transformación. En los caminos de búsqueda espiritual, solemos encontrar una enseñanza común que nos dice que cuando el esfuerzo humano es completamente entregado, suele aparecer en nuestra ayuda la gracia divina; tal vez sea por eso que cuando vemos un deportista deslumbrándonos con su magia hagamos analogías con la divinidad y esto puede darse en cualquier área de la vida -un maestro, un científico, un artista…-: cuando damos lo mejor de nosotros mismos y buscamos la plenitud de la experiencia, es casi un hecho que la inteligencia que fluye a través de todo el universo venga a asistirnos y se exprese a través de cada uno de nosotros. Me gusta definirla como la experiencia divina a través nuestro; y cuando uno empieza a reconocer esta esencia, de alguna manera comenzamos a hacerlo en todas las cosas. Y la pregunta que nos hacemos: ¿no es acaso la paternidad la mejor oportunidad para sumergirnos a un poderoso camino de transformación donde una perfecta sinergia entre el amor por alguien, por uno mismo y por la experiencia en si misma, nos permita entregarnos completamente al mejor desempeño de nuestros potenciales y permitir que la gracia divina nos asista para que se exprese a través nuestro? Y eso sería una buena idea de la paternidad como camino de crecimiento interior y desarrollo espiritual, el fluir de la vida evolucionando a través nuestro.

Pablo de la Igleia

1VILLASECA, Borja. Claves para amarse a uno mismo. http://bit.ly/2zWCATP El País (10/10) El País.
2ORCE, Irene. http://www.ireneorce.com/