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Más allá del INDICE GLUCÉMICO

Más allá del ÍNDICE GLUCÉMICO

Necesitamos tener una mirada que vaya un poco más allá del INDICE GLUCÉMICO y que contemple factores que, para bien o para mal, actúan sinérgicamente.

Aunque el tema es clave para la mejor administración de la diabetes, tanto médicos, nutricionistas, así como las acciones educativas de salud pública, no siempre logran comunicar adecuadamente para una fácil comprensión por parte de los pacientes con diabetes la cuestión del índice glucémico (IG) de los alimentos.

¿Qué es el índice glucémico?

Se trata de la velocidad con la que los alimentos elevan la glucosa en la sangre después de su ingestión.

El índice glucémico de las tablas que conocemos se obtiene de una prueba de laboratorio realizada en voluntarios que no tienen diabetes y se observan los valores de glucemia cada quince minutos después de la ingesta de un determinado alimento; luego los resultados se comparan con los obtenidos realizando la misma prueba con la misma cantidad en forma de glucosa.

El índice glucémico y la actividad deportiva

Vale la pena prestar atención a este punto porque el IG no solo es clave para los diabéticos sino también se utiliza para mejorar el rendimiento deportivo, estudiar el efecto de los alimentos sobre el apetito, el metabolismo de las hormonas y los eicosanoides o el bienestar general.

Por ejemplo, es interesante saber que luego de realizar actividad física los alimentos con alto IG producen una elevada carga de glucógeno muscular y los de bajo IG ingeridos antes de realizar ejercicios extenuantes y prolongados, incrementan la resistencia y mantienen una mayor concentración de combustibles plasmáticos hacia el final del ejercicio.

Estos datos cobran importancia sobre todo cuando el diabético realiza actividad física, lo cual es de gran interés. Y, en especial para los que desean quitarse los kilos de más -absolutamente imprescindible en los diabéticos-, los alimentos con un bajo IG tienden a generar mayor saciedad, por lo tanto, menos ansiedad por la comida.

Este es un punto con enormes posibilidades para la salud y que la ciencia está comprendiendo en los últimos años; aquí lo esbozamos apenas, pero tiene aristas muy potentes para explorar en relación al equilibrio hormonal y de los eicosanoides (las “súper hormonas de las células que controlan todo el metabolismo), el sobrepeso, la inmunidad, entre otras muchas cuestiones.

Interacción metabólica del índice glucémico

Aunque el índice glucémico, herramienta creada hace más de treinta años, no es un recurso suficiente para evaluar completamente la calidad y la conveniencia de un alimento para un diabético, constituye un primer dato orientativo que permite sustituir alimentos de alto índice glucémico por otros de índice moderado o bajo.

Sin embargo, aún queda mucha investigación pendiente sobre este tema, ya que incluso las diferentes tablas elaboradas dan variaciones significativas entre los mismos alimentos.

Esto indica que la respuesta fisiológica varía de un individuo a otro e incluso en el mismo individuo cuando incorpora variables en su estilo de vida.

Carbohidratos

Hasta hace unos años se pensaba que los alimentos con mayor contenido de azúcares (hidratos de carbono simples o sencillos) son los que elevan más rápidamente la glucemia.

Esto era así porque se deducía que al ser moléculas sencillas no necesitan digestión para ser absorbidas en el intestino y pasarían a la sangre con mayor rapidez que aquellos alimentos compuestos por hidratos de carbono complejos como arroz, pasta o harinas en general, los cuales necesitan un proceso de digestión más largo para ser asimilados.

Lípidos

Luego aprendimos que los alimentos ricos en grasas o en fibra se digieren y asimilan más lentamente, provocando también un menor índice glucémico.

Y por supuesto hemos aprendido mucho sobre el metabolismo de los lípidos y hoy sabemos que hay grasas “buenas” y “malas” en función de equilibrios bastante complejos.

Por ejemplo, aunque tengan la misma cantidad de calorías, su metabolización es muy diferente, siendo unas saludables para los diabéticos porque afectan positivamente el índice glucémico y otras afectan negativamente porque alteran el metabolismo hormonal cuya armonía facilitaría la prevención y tratamiento de la enfermedad, amén de la mayor predisposición a factores de riesgo asociados como el sobrepeso y las enfermedades cardiovasculares que ya constituyen todo un problema en estos casos.

Enzimas

También hoy comprendemos mucho mejor la importancia de conservar la actividad enzimática de los alimentos evitando su cocción en la medida de lo posible, prefiriendo los alimentos crudos o fermentados naturalmente.

También se ha observado que las reservas de enzimas en las personas que padecen diabetes están disminuidas y es necesario preservarlas, así como aportárselas al organismo a través de los alimentos y los complementos.

Retomar las tradiciones médicas ancestrales

Estos factores apenas comienzan a ser considerados por las corrientes oficiales de la medicina, aunque forman parte del saber y la praxis de las diferentes corrientes de medicina natural desde hace miles de años.

Por supuesto que estamos aprendiendo mucho de las nuevas investigaciones científicas en este orden, pero realmente lo que hoy recién valida la ciencia e incorpora la medicina alopática en el mejor de los casos, es un beneficio que ya estaba disponible para muchos usuarios y practicantes del naturismo desde hace mucho tiempo.

Eliminar factores de riesgo

Conjugando estos conocimientos, podemos mencionar a modo de ejemplo que un alimento muy rico en azúcares como el helado tiene un índice glucémico bajo, pues al contener una gran cantidad de grasa la asimilación de azúcar se reduce.

A simple vista, y esto sucede habitualmente, sería posible sugerir como permitido el consumo de al menos pequeñas cantidades de helado, sin embargo, la medicina natural ingresa con advertencias significativas e ignoradas por los especialistas de la vieja escuela.

El helado, rico en azúcar y grasa saturada, nos predispone a la enfermedad cardiovascular a la cual están aún más expuestos los diabéticos; el helado suma estrés acidificante a la sangre lo cual impide una buena oxigenación de los tejidos y genera una desequilibrio en el metabolismo general, carece de enzimas y requiere de un elevado aporte de las reservas para su metabolización…

Además, el consumo de leche, aún considerado por muchos como un alimento saludable, es un hecho que aumenta la cantidad de casos de diabetes; especialmente si su origen no es agroecológico, se ha industrializado y se consume en grandes cantidades.

Y podríamos seguir mencionando factores de riesgo asociados que no suelen ser contemplados. Por supuesto, a nosotros también nos gusta el helado, pero es necesario informarse y actuar en consecuencia para optimizar nuestra alimentación en la mejor medida que esté a nuestro alcance. ¡Y además podemos hacer helados completamente saludables!

Otro ejemplo para considerar son los cereales. Aquellos que son integrales poseen un índice glucémico más bajo que los cereales refinados que se consumen habitualmente.

Pero la conservación de la integridad de estos alimentos no solo trae aparejado este beneficio sino también la presencia de muchos micronutrientes que favorecerán la digestión, metabolización y asimilación de los mismos; por supuesto también, y esto no es un dato menor, la eliminación de sus desechos.

Optar por la salud con sentido común

Detené la Diabetes (Grijalbo)

Los alimentos en el mayor estado de integridad, lo más próximos a su estado tal como se presentan en la naturaleza, aportan eficiencia a todo el proceso nutricional y esto es algo en lo que el diabético, y todo el mundo en realidad, debe reparar a la hora de pensar la salud.

Tomado del libro DETENÉ LA DIABETES (Grijalbo) de Pablo Martín y Pablo de la Iglesia; disponible en:
Amazon USA, Amazon ES, en librerías virtuales de todo el mundo y físicas de Argentina.

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La mente está en todo el cuerpo

La mente está en todo el cuerpo

Gracias a científicos como la Dra. Candence Pert y los estudios llevados a cabo por la física cuántica, sabemos que la mente no sólo pertenece al cerebro sino que se encuentra en todas las células de nuestro cuerpo. Por eso, a la horade tratar un problema de salud, no podemos separar mente y cuerpo.

El tejido vivo genera energía. El organismo tiene un campo electromagnético generado por nuestros propios procesos biológicos. Este campo no sólo transmite sino que recibe y es a través de él que estamos en constante comunicación con nuestro entorno. En este campo están impregnadas nuestras experiencias, positivas y negativas, creando una carga que influye sobre nuestro organismo.

Caroline Myss, una de mis autoras favoritas, dice:

«La biografía de una persona, es decir, las experiencias que conforman su vida, se convierten en su biología».

La mente, el cuerpo y nuestra salud

Si te resulta difícil creer cómo la mente influye en el cuerpo y cómo tu mente puede influir en desarrollar una candidiasis, piensa en lo que ocurre en una fantasía sexual o en una pesadilla. En ambos casos la mente, el pensamiento, genera una serie de reacciones químicas y eléctricas que alteran el organismo, sin que haya habido influencia externa. Repito, únicamente con la mente.

Piénsalo, en cuestión de segundos, sólo con la imaginación se pueden sentir los efectos de la  excitación sexual. Recuerda alguna pesadilla que hayas tenido: en la tranquilidad y paz de la noche, tu mente durmiendo imaginó la peor de las historias, y despertaste con sudor, angustia, taquicardia, miedo, náuseas… y todo por imaginar algo que sólo ocurrió en tu mente. El cuerpo no distingue entre realidad y ficción.

Cala Cervera: "La mente está en todo el cuerpo; el cuerpo no distingue entre la realidad y la ficción."

Mi primer contacto, obviamente sin yo saberlo, con el mundo de la física cuántica fue a los 5 años cuando comencé a estudiar piano. Mi primera profesora fue mi abuela. Por aquel entonces yo todavía no tenía piano en casa e iba a casa de mi abuela a tomar clases y a poder practicar un rato con su piano. Ella me enseñó a practicar en mi casa ¡y sin piano! Me explicó que hasta que pudiera tener uno, serviría que me sentara frente a una mesa y pusiera mis manos como si estuvieran sobre un teclado imaginario. Así practiqué mis escalas y mis primeras piezas musicales hasta tener uno de verdad. De esta manera aprobé mis primeros exámenes sin tener piano. Mis dedos obedecían lo que mi mente creía.

A los 17 años volví a conectar con el mundo cuántico y también a través de mis estudios de piano. En esa época tuve otra profesora que me hacía estudiar mentalmente las partituras de Chopin, Beethoven y Bach (las más difíciles del curso) antes de practicarlas en el piano.

Insistía en que escuchara esas piezas en mi mente y que me imaginara ejecutándolas antes de comenzarlas a estudiar, así las aprendería mucho mejor. Entonces, no tenía ni idea que estaba estudiando piano con métodos revolucionarios… ¡y mis profesoras tampoco!

Lo mismo hago desde hace más de 12 años en mis prácticas de yoga. Cuando voy a hacer una postura difícil, me la imagino previamente, preparo mi mente, así cuando la realizo mi cuerpo se comporta como si ya la hubiera hecho antes.

La unidad cuerpo-mente

El neurocientífico Joe Dispenza, en su libro El placebo eres tú dice:


«Tu cerebro y tu cuerpo no saben distinguir una experiencia real de una imaginada, ya que neuroquímicamente son lo mismo».

Al haber experimentado en primera persona cómo con la mente podemos influir en nuestro plano físico, en consulta, y siempre que la persona me lo permite, intento trabajar incorporando la mente a los tratamientos.

Tomado de Candidiasis, tu amiga del alma de Cala Cervera.

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¡Antibióticos con precaución!

¡Antibióticos con precaución!

La propia Organización Mundial de la Salud (OMS), ha advertido que el mal uso de los antibióticos pueden ocasionar más males de los que se pretenden combatir con ellos.

Según esta fuente, el abuso irracional de estas potentes medicinas, genera inmunidad en las bacterias y la consecuente ineficacia de los mismos en el tratamiento de las enfermedades.

Los antibióticos son una droga muy común en la mayoría de los botiquines hogareños, y a la menor infección, suele echarse mano a ellos sin consultar previamente al facultativo.

Por otra parte, los médicos suelen recetarlos con mucha ligereza, olvidando, parece, que los antibióticos son eficaces para combatir bacterias y hongos, que no infecciones virales como, por ejemplo, la gripe; en tercer lugar, se apela al profesionalismo riguroso de los farmacéuticos para que exijan la correspondiente receta médica.

Es fundamental que los usuarios de servicios sanitarios –o sea, todos-, tomemos conciencia de la importancia de que estos sean consumidos únicamente cuando hayan sido recetados por el médico; además, como en el caso de todas las drogas farmacológicas, los facultativos deben acostumbrarse a informar al paciente de los efectos secundarios de los mismos.

Otro dato fundamental, una vez comenzado el tratamiento, para que este sea efectivo, es de vital importancia que sea finalizado; pues de lo contrario, las bacterias sobrevivientes generarán la tan temida resistencia a los mismos y luego se vuelve muy difícil combatirlos.

Según la OMS:

“La consecuencia más grave es que las enfermedades que antes eran incurables y que ahora sí pueden tratarse, vuelvan a ser incurables”; en caso que no cambiemos nuestra actitud y “se comience a hacer un mejor uso de estas poderosas armas, mientras exista la oportunidad de hacerlo, antes de que retrocedamos a la era anterior a los antibióticos”.

Hay algunas sustancias naturales, como la equinácea, el propolis, la plata coloidal, etc, cuya eficacia está científicamente reconocida, no tienen estos efectos colaterales y pueden ser utilizadas en forma conjunta con los antibióticos o como estrategia preventiva.

Por otra parte, para recomponer la flora bacteriana, que es destruida por los antibióticos, podemos ingerir alimentos lactofermentados como el yogur, el choucrut o la salsa de soja, los cuales nos aportan estos apreciados microorganismos necesarios para nuestra inmunidad, asimilación de nutrientes, etc.

Es de vital importancia que tomemos conciencia de las consecuencias de seguir automedicándonos; el uso de antibióticos es cosa seria y debe estar únicamente en manos de un médico.

Antibióticos naturales

Si lo deseas, para ampliar información, puedes interiorizarte un poco más sobre los siguientes antibióticos naturales:

Propiedades antimicrobianas del propóleos 

Reishi, aliado de tu inmunidad 

Ajo, prevención y alivio del cáncer 

Si el tema te ha interesado y deseas profundizar, puedes hacerlo con la lectura del libro Estimula Tu Inmunidad Natural, de mi autoría junto a Pablo Martín (Kepler).

Pablo de la Iglesia

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¿Crees en el bicho?

Libertad y creencias

🧐 Alguien me preguntó: “¿Crees en el bicho?”

La plenitud no está en los límites de la creencia

Es el tipo de preguntas que me causan una gran tristeza porque refleja el estado de cosas que polariza a unos en su creencia ciega en el sistema sanitario y a otros en el negacionismo de todo lo que de este salga. No a todos y ni siquiera presume de comprender porqué me lo han preguntado, pero tratar de entenderlo es un ejercicio que tiene alguna utilidad para entender este escenario de facciones.

👉 Realmente es una respuesta que no tiene la menor importancia; sea cual sea, no cambia la forma en que me cuido; como ejercicio intelectual “creer” no suma, más bien resta; te limita, te encierra en preconceptos, condiciona tus búsquedas: “crees en las vacunas” o no “crees en las vacunas”, por ejemplo, y una vez que asumes una postura no indagas más, cancelas tu espíritu crítico.

👉 También están los que “no creen en el bicho” porque les encantan las teorías conspiranoicas y sobran la situación mientras toman Coca Cola, comen Doritos con mayonesa Hellmans vegana y todo tipo de ultraprocesados que agravan la inflamación crónica. Después, cuando les da una infección y les diagnostican “el bicho”, son los primeros en salir a decir “yo no creía pero esta enfermedad es terrible, ¡por favor tomen conciencia!”. ¡Qué irresponsables! Terminan desacreditando todo el trabajo que intentamos hacer quienes amamos la salud, la medicina natural y una ética de cuidado permanente de nuestra salud, la de la sociedad y el planeta.

👉 Hay cosas que sé, cosas que no sé… Y en este caso, con tanta información confusa, tanta manipulación evidente, realmente no sé cual es el estado de cosas del “bicho”; claramente estamos ante un escenario confuso y en el que las autoridades y líderes mundiales buscan crear más confusión. Punto; me niego a sacar conclusiones en base a indicios, especulaciones o afirmaciones de aquellos que tienen la capacidad de leer la mente de Bill Gates o George Soros…

👉 Científicamente hablando; creer o no creer es más de lo mismo: la superstición de unos que los hace abrazar ciegamente las políticas sanitarias establecidas y la superstición de los otros que les hace negarlo todo. Personalmente busco una tercera posición evolutiva, basada en el pensamiento crítico permanente -y aún más crítico de las ideas que abrazo momentáneamente- y la búsqueda sincera del mejor conocimiento -venga de donde y de quien venga-. Los creyentes son personas cegadas a una parte de la realidad y el día que no estén junto a ti, comprenderás que son fanáticos peligrosos que atentan contra la libertad que protege la diversidad.  Por eso, puedo trabajar con uno u otro bando, según las circunstancias y lo que el mejor llamado de mi conciencia indique, pero NO PERTENEZCO A NINGÚN BANDO. 

Certezas perecederas

👉 Lo importante pasa por otro lado, donde hay certezas. Tengo la certeza que:

  • Si estimulo mi inmunidad natural, mis posibilidades de padecer CUALQUIER infección se reducen, mientras que las de sobrevivir sin secuelas aumentan.
  • Puedo lograr este propósito, se que puedo recurrir a muchas sustancias seguras, que han sido investigadas y que funcionan; también que las puedo usar sinérgicamente y que puedo seguir aprendiendo para buscar mejores resultados.
  • Si cuido mi salud, si controlo mi inflamación con buenos hábitos y potencio mi inmunidad natural, puedo enfrentar mucho mejor cualquier “bicho”.
  • Cuando me voy acercando a un estilo de vida armónico con la naturaleza, me protejo de cualquier “bicho” y las causas potenciales de cualquier enfermedad se reducen.

👉 Todos estos son hechos, escenarios maduros y seguros. Las creencias se las dejo para los políticos, los médicos, los epidemiólogos… ¡No todos!, por supuesto; tan solo los que casualmente están diseñando las políticas sanitarias globales y partiendo de indicios e incertidumbres pretenden elaborar certezas que imponen dañando a la sociedad como si estuviéramos en una auténtica guerra global contra no se quien y por las dudas.

Más libertad y menos creencias

Las creencias son inevitables, creo, pero la búsqueda comprometida de la libertad me permite ir acotándolas.

👉 Por eso no creo ni dejo de creer en el bicho. Tan solo indicios que me guían por una camino del cual abrazo las mejores certezas, sigo estudiando y poniendo en práctica buscando mejores resultados. Creer o no creer te libera del compromiso de la búsqueda permanente, del cuestionamiento de las ideas  porque han enquistado en creencias.

Creencias y libertad

Si crees en el bicho, está bien. Si no crees en el bicho, está bien. Si tienes una posición de incertidumbre que busca respuestas en los hechos más allá de las creencias, está bien. Lo importante es lo que tú creas o dejes de creer -y no esa absurda adicción obsesiva de influir en la definición del pensamiento de los demás- y que vas a hacer al respecto. ¡Punto! Simple y sin conflictos generados a partir de ti.  

Hay un espantoso anuncio del gobierno argentino que lo único que logra es encender la discordia social poniéndonos a unos contra otros, haciendo del irrespeto y la intolerancia una cultura nacional; veámoslo:

¿Mi opinión? La chica del barbijo no le hace mal a nadie. Pretende marcar los vasos para que cada uno tome del suyo; puede que a algunos de los presentes no lo consideren importante, pero a nadie le hace daño asumir ese patrón de comportamiento. Ella usa barbijo pero no le impone a nadie que los use; en todo caso, los riesgos de la hipoxia quedan en su haber. Y aunque no es parte de la solución, yo no veo problema en ello.

Los que se ríen de ella son unos estúpidos e insensibles que van a tomar champagne y comer alimentos ultraprocesados; sin duda, son parte del problema.

El peor de los problemas que veo es el gobierno argentino que aviva el fuego de la discordia, que hace de la intolerancia una política de estado y se pierde una nueva oportunidad de educar desde la concordia en aquellos temas que son realmente importantes e ignoró desde siempre. ¿Comprendes? Si estás enquistado a una creencia o en un bando, probablemente te resulte difícil comprenderlo; lo entiendo. ¡Rezo para que tú y todos nosotros nos liberemos de tantos condicionamientos que nos hacen pretender encasillar a la humanidad en el molde de nuestra elección!

Te mando un abrazo de libre pensador… que todavía no logra definir con precisión que es la libertad, pero sigue buscando el punto en que mi libertad es compatible con la del otro. No hay otra manera que el reparto justo y equitativo de la misma.

Pablo de la Iglesia

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Alimentación consciente: primeros pasos

Primeros pasos en la alimentación consciente

El secreto de una alimentación consciente es buscar información de calidad, escuchar la respuesta de nuestro cuerpo a cada una de nuestras elecciones y sentir la voz de nuestro corazón; ¡esta es la perfecta combinación para tomar las mejores decisiones y a nuestra propia medida!

El camino más potente por el que florece
el desarrollo y la felicidad de los pueblos
es la alimentación saludable.

El camino de la alimentación consciente es una danza entre el análisis de la mente, la respuesta instintiva del cuerpo y la intuición del corazón.

¿Carencia de alimentos o de educación?

Permite que lo explique con algunos datos:

¿Sabías que por cada punto que se reduce la desnutrición
baja la pobreza en un 4%?

¿Y que por otra parte la reducción de la pobreza en un 1%
sólo logra reducir la desnutrición en 0,25%?

¿Sabías que por cada punto que se reduce la desnutrición baja la pobreza un 4%? ¿Y que por otra parte la reducción de la pobreza en un 1% solo logra reducir la desnutrición en un 0,25%?

Estos datos ponen en evidencia la importancia de la educación y la información de calidad para que las personas, especialmente los más pobres, se vuelvan adeptos a una alimentación consciente y utilicen sus magros presupuestos eligiendo los alimentos que les brinden la mejor relación costo-beneficio para su salud. Y por supuesto, procurar producir uno mismo al menos una pequeña parte de los mismos. ¿No te parece?

El desafío de la alimentación consciente

La desnutrición es apenas uno de nuestros problemas, cada paso que demos en favor de una alimentación consciente y saludable nos será útil para eludir las principales enfermedades como la obesidad, el cáncer, la diabetes, la hipertensión y, con ellas, las razones causales de más muertes en el mundo.

Tal como dice Miguel Leopoldo Alvarado, Lic. en Nutrición y Especialista en Nutrición Ortomolecular:

Realizando un análisis retrospectivo el sobrepeso, la obesidad y las enfermedades degenerativas se pueden explicar como un subproducto de la civilización.
Observando lo ocurrido en poblaciones aisladas de la civilización, veremos que mientras conservan sus patrones primitivos de alimentación las enfermedades degenerativas son prácticamente inexistentes y que cuando adoptan una dieta compuesta por
alimentos industrializados, irremediablemente aparecen las características enfermedades atribuidas a los factores de la civilización. Eso lo demostraron durante el siglo XX renombrados investigadores, quienes también advirtieron que de no tomar enérgicas medidas preventivas su incidencia y prevalencia se generalizaría en todas las poblaciones que incorporaran a su dieta los alimentos industrializados.

Comida de verdad

La dieta ecológica -o lo más que podamos aproximarnos a ella-, además, es una forma de cuidar nuestro cuerpo y a la vez el planeta -sin cuya integridad nuestro cuerpo tiene mayores dificultades para sostener la homeostasis-; elegir alimentos orgánicos y provenientes de producción agroecológica cuando nos sea posible, también nos compromete con las futuras generaciones.

Desde una mirada amplia, comer más sano y natural, puede integrarse perfectamente con otra que a la vez busque generar el menor impacto en el planeta, una cuestión que tiene muchas aristas.

Hoy podemos optar por alimentos ecológicos u orgánicos que han sido producidos a miles de kilómetros de distancia y tienen que llegar a nuestro plato a través de toda una cadena de transportes y cuidados, de la misma manera que podemos optar por alimentos ecológicos producidos en cercanías. ¡No es lo mismo! Incluso un alimento regional, “no tan ecológico”, puede ser más ecológico que el anterior. ¡Vale la pena que reflexionemos en esto! Y de esta manera desarrollar una mirada más aproximada al análisis racional del verdadero impacto de cada una de nuestras acciones. ¡Justamente en esto se define la alimentación consciente!

El secreto de la ALIMENTACIÓN CONSCIENTE: Frescos, vivos e integrales

Es un estilo de vida, no una dieta

Seguramente muchos de nosotros hemos preparado una ensalada al mediodía y hemos aprovechado para dejar cortadas o rayadas algunas de las hortalizas que usaremos en la próxima comida; no está mal -siempre es mejor hacer eso si tenemos un estilo de vida agitado que comer algo procesado-, pero tengamos en cuenta que una vez peladas y cortadas, en contacto con el oxígeno se exponen a mayor oxidación. No se trata de todo o nada, tan solo de sentido común y una atención razonable para establecer un estilo de vida lo más saludable posible en función de las circunstancias cotidianas.

¡FRESCOS, VIVOS E INTEGRALES! Este es un buen mantra para orientar nuestra alimentación hacia un estilo consciente.

Otro sería ¡FRUTAS, VERDURAS Y SEMILLAS!, para recordarnos que la mayor parte de los alimentos debe provenir de allí. Luego, las ecuaciones son diversas y nuestra elección de los factores y su orden irá variando en función de los gustos, intereses y objetivos de cada uno.

Hay muchos lugares desde donde empezar este camino, uno de ellos es por la selección de los alimentos por su calidad.

El viaje comienza allí donde estés y tan solo con un paso.

¡Bienvenido al camino de una vida mejor!

Pablo de la Iglesia

Diplomado en Coaching Nutricional de la Universidad Por El Despertar.

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