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Más allá del INDICE GLUCÉMICO

Más allá del ÍNDICE GLUCÉMICO

Necesitamos tener una mirada que vaya un poco más allá del INDICE GLUCÉMICO y que contemple factores que, para bien o para mal, actúan sinérgicamente.

Aunque el tema es clave para la mejor administración de la diabetes, tanto médicos, nutricionistas, así como las acciones educativas de salud pública, no siempre logran comunicar adecuadamente para una fácil comprensión por parte de los pacientes con diabetes la cuestión del índice glucémico (IG) de los alimentos.

¿Qué es el índice glucémico?

Se trata de la velocidad con la que los alimentos elevan la glucosa en la sangre después de su ingestión.

El índice glucémico de las tablas que conocemos se obtiene de una prueba de laboratorio realizada en voluntarios que no tienen diabetes y se observan los valores de glucemia cada quince minutos después de la ingesta de un determinado alimento; luego los resultados se comparan con los obtenidos realizando la misma prueba con la misma cantidad en forma de glucosa.

El índice glucémico y la actividad deportiva

Vale la pena prestar atención a este punto porque el IG no solo es clave para los diabéticos sino también se utiliza para mejorar el rendimiento deportivo, estudiar el efecto de los alimentos sobre el apetito, el metabolismo de las hormonas y los eicosanoides o el bienestar general.

Por ejemplo, es interesante saber que luego de realizar actividad física los alimentos con alto IG producen una elevada carga de glucógeno muscular y los de bajo IG ingeridos antes de realizar ejercicios extenuantes y prolongados, incrementan la resistencia y mantienen una mayor concentración de combustibles plasmáticos hacia el final del ejercicio.

Estos datos cobran importancia sobre todo cuando el diabético realiza actividad física, lo cual es de gran interés. Y, en especial para los que desean quitarse los kilos de más -absolutamente imprescindible en los diabéticos-, los alimentos con un bajo IG tienden a generar mayor saciedad, por lo tanto, menos ansiedad por la comida.

Este es un punto con enormes posibilidades para la salud y que la ciencia está comprendiendo en los últimos años; aquí lo esbozamos apenas, pero tiene aristas muy potentes para explorar en relación al equilibrio hormonal y de los eicosanoides (las “súper hormonas de las células que controlan todo el metabolismo), el sobrepeso, la inmunidad, entre otras muchas cuestiones.

Interacción metabólica del índice glucémico

Aunque el índice glucémico, herramienta creada hace más de treinta años, no es un recurso suficiente para evaluar completamente la calidad y la conveniencia de un alimento para un diabético, constituye un primer dato orientativo que permite sustituir alimentos de alto índice glucémico por otros de índice moderado o bajo.

Sin embargo, aún queda mucha investigación pendiente sobre este tema, ya que incluso las diferentes tablas elaboradas dan variaciones significativas entre los mismos alimentos.

Esto indica que la respuesta fisiológica varía de un individuo a otro e incluso en el mismo individuo cuando incorpora variables en su estilo de vida.

Carbohidratos

Hasta hace unos años se pensaba que los alimentos con mayor contenido de azúcares (hidratos de carbono simples o sencillos) son los que elevan más rápidamente la glucemia.

Esto era así porque se deducía que al ser moléculas sencillas no necesitan digestión para ser absorbidas en el intestino y pasarían a la sangre con mayor rapidez que aquellos alimentos compuestos por hidratos de carbono complejos como arroz, pasta o harinas en general, los cuales necesitan un proceso de digestión más largo para ser asimilados.

Lípidos

Luego aprendimos que los alimentos ricos en grasas o en fibra se digieren y asimilan más lentamente, provocando también un menor índice glucémico.

Y por supuesto hemos aprendido mucho sobre el metabolismo de los lípidos y hoy sabemos que hay grasas “buenas” y “malas” en función de equilibrios bastante complejos.

Por ejemplo, aunque tengan la misma cantidad de calorías, su metabolización es muy diferente, siendo unas saludables para los diabéticos porque afectan positivamente el índice glucémico y otras afectan negativamente porque alteran el metabolismo hormonal cuya armonía facilitaría la prevención y tratamiento de la enfermedad, amén de la mayor predisposición a factores de riesgo asociados como el sobrepeso y las enfermedades cardiovasculares que ya constituyen todo un problema en estos casos.

Enzimas

También hoy comprendemos mucho mejor la importancia de conservar la actividad enzimática de los alimentos evitando su cocción en la medida de lo posible, prefiriendo los alimentos crudos o fermentados naturalmente.

También se ha observado que las reservas de enzimas en las personas que padecen diabetes están disminuidas y es necesario preservarlas, así como aportárselas al organismo a través de los alimentos y los complementos.

Retomar las tradiciones médicas ancestrales

Estos factores apenas comienzan a ser considerados por las corrientes oficiales de la medicina, aunque forman parte del saber y la praxis de las diferentes corrientes de medicina natural desde hace miles de años.

Por supuesto que estamos aprendiendo mucho de las nuevas investigaciones científicas en este orden, pero realmente lo que hoy recién valida la ciencia e incorpora la medicina alopática en el mejor de los casos, es un beneficio que ya estaba disponible para muchos usuarios y practicantes del naturismo desde hace mucho tiempo.

Eliminar factores de riesgo

Conjugando estos conocimientos, podemos mencionar a modo de ejemplo que un alimento muy rico en azúcares como el helado tiene un índice glucémico bajo, pues al contener una gran cantidad de grasa la asimilación de azúcar se reduce.

A simple vista, y esto sucede habitualmente, sería posible sugerir como permitido el consumo de al menos pequeñas cantidades de helado, sin embargo, la medicina natural ingresa con advertencias significativas e ignoradas por los especialistas de la vieja escuela.

El helado, rico en azúcar y grasa saturada, nos predispone a la enfermedad cardiovascular a la cual están aún más expuestos los diabéticos; el helado suma estrés acidificante a la sangre lo cual impide una buena oxigenación de los tejidos y genera una desequilibrio en el metabolismo general, carece de enzimas y requiere de un elevado aporte de las reservas para su metabolización…

Además, el consumo de leche, aún considerado por muchos como un alimento saludable, es un hecho que aumenta la cantidad de casos de diabetes; especialmente si su origen no es agroecológico, se ha industrializado y se consume en grandes cantidades.

Y podríamos seguir mencionando factores de riesgo asociados que no suelen ser contemplados. Por supuesto, a nosotros también nos gusta el helado, pero es necesario informarse y actuar en consecuencia para optimizar nuestra alimentación en la mejor medida que esté a nuestro alcance. ¡Y además podemos hacer helados completamente saludables!

Otro ejemplo para considerar son los cereales. Aquellos que son integrales poseen un índice glucémico más bajo que los cereales refinados que se consumen habitualmente.

Pero la conservación de la integridad de estos alimentos no solo trae aparejado este beneficio sino también la presencia de muchos micronutrientes que favorecerán la digestión, metabolización y asimilación de los mismos; por supuesto también, y esto no es un dato menor, la eliminación de sus desechos.

Optar por la salud con sentido común

Detené la Diabetes (Grijalbo)

Los alimentos en el mayor estado de integridad, lo más próximos a su estado tal como se presentan en la naturaleza, aportan eficiencia a todo el proceso nutricional y esto es algo en lo que el diabético, y todo el mundo en realidad, debe reparar a la hora de pensar la salud.

Tomado del libro DETENÉ LA DIABETES (Grijalbo) de Pablo Martín y Pablo de la Iglesia; disponible en:
Amazon USA, Amazon ES, en librerías virtuales de todo el mundo y físicas de Argentina.

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