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¿Es inmoral comer carne?

¿Es inmoral comer carne?

¿Es inmoral comer carne?

¿Es inmoral comer carne? La polarización reinante y el fanatismo suele ocuparnos más por denostar el plato del otro que a perfeccionar el nuestro.

Todo un debate entre bandos que encuentro interesante porque muestra fisuras argumentales que nos permiten explorar potenciales y expandir la consciencia.

De todos modos, si se trata de escraches, no se salvó ni el Dalai Lama cuando confesó que comía carne.

Más allá de sus razones, al parecer el creyó que era lo correcto por indicación de sus médicos; en su momento, mucha gente que se había vuelto vegetariana leyendo mis libros, me preguntó que me parecía está actitud de Su Santidad el Dalai Lama.

Algunos incluso estaban indiganados y no podían entender como el líder de una religión que hace de la compasión su bandera más elevada comía carne. ¡Válgame Dios con la virtud del líder budista mancillada! 🙂

Otros estaban desorientados.

¿Tú cuestionarías a Paul MacCartney por la naturaleza de sus composiciones? Pero hasta el gran Paul le le recriminó al Dalai Lama su opción por la carne. ¡Aún con prescripción médica!

¡Honestamente, a mi me pareció genial! ¿Comer carne? No, ser honesto consigo mismo y con los demás.

El primer paso en el camino espiritual es la INTEGRIDAD y no posar bien para una foto o el que dirán.

Ética, salud y medio ambiente

Por otra parte, mucha gente enojada cree de corazón que el consumo de carne, aún en pequeñas cantidades, es nocivo para la salud y una abominación espiritual: para ellos comer carne es inmoral.

Podrían estar en lo cierto. Es discutible, pero comerla o no comerla, está dentro de las opciones razonables.

Como se produce y cuanto comemos, es otro debate; menos filosófico y más científico. Y ningún grupo alimentario escapa del asunto, tal como hemos planteado en ¿El veganismo puede salvar al planeta? y en La confusión vegana.

Pero hay un veneno para el cuerpo, la mente y el alma que es mucho peor. Un hábito insano y violento -hacia los demás y hacia nosotros mismos- que deberíamos hacer un esfuerzo consciente por erradicarlo de nuestras vidas siendo guardianes severos a las puertas de nuestra mente para impedirle el paso: JUZGAR.

No hay mayor veneno para el cuerpo, la mente y el alma que juzgar.

Y cuando nos creemos con autoridad para juzgar a un ser con aportes maravillosos a la evolución humana como lo ha sido SS Dalai Lama, algo no está funcionando bien y prueba una sola cosa: el veganismo, el vegetarianismo, el budismo o cualquier ismo desde el cual nos sintamos autorizados para criticar las elecciones de alguien, evidentemente no son suficientes para transformarnos en seres más evolucionados.

Transitar nuestro camino

Si has elegido un camino, transítalo en paz.

Es parte de la vida, se avanza y se retrocede; lo verdaderamente triste es cuando no toleramos la frustración de nuestros momentos de impotencia y nos reinventamos una filosofía que adecúe sus estándares a la versión más mediocre de nosotros mismos y nos evaluamos según nuestros nuevos criterios. En este punto, nos tentamos a juzgar el plato o el corazón de los demás pretendiendo que se comporten como nosotros creemos que lo harían los discípulos directos de Jesús. ¡De los cuales nos creemos fieles intérpretes, por supuesto! 🙂

Alimento para tu espíritu

Tu comida es alimento para el espíritu. Todo el comportamiento en torno a ella, también.

Mira, te voy a contar un secreto. Las victorias son hermosas, te dan confianza, te fortalecen, te muestran potenciales. Las derrotas son aún mejores, pues allí radica la reserva de tus capacidades dormidas. Si eres de los que buscan el lado oscuro de tu ser con ansias y determinación, eres de los míos; seguramente haz descubierto que en el fango de tu vida se alimenta la energía de tus más brillantes victorias.

La referencia es interna. La comparación es con uno mismo. La competencia es contra y a favor tuyo. La enseñanza es siempre para ti. Cosechas tus victorias. Capitalizas tus derrotas. El éxito y el fracaso son las dos caras de la misma ilusión; persiste el aprendizaje, el crecimiento, la evolución y la aceptación total del fruto de nuestros mejores esfuerzos.

Comas lo que comas, aprende y haz lo mejor que puedas. No te definas si no es necesario. Y mucho menos pretendas imponer tus definiciones a los demás. Salvo que tu camino no sea hacia la liberación y aún estés apegado al sufrimiento.

¡Universos de Bendiciones para la mejor expresión que hoy eres capaz de brindar!

Pablo de la Iglesia

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