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CÓRDICEPS, la seta prodigiosa

Beneficios del CÓRDICEPS

Nombre botánico: Cordyceps sinensis, Ophiocordyceps sinensis.

Castellano: Gusano de invierno.

Catalán: cuc d`hivern, còrdiceps xinès.

Chino: Dong Chong Xia Cao

Inglés: caterpillar fungus

Conocido como el “tesoro tibetano”, el córdiceps (Cordyceps sinensis (Berk.) Sacc) es un hongo parasitario muy apreciado en China, Tíbet y Nepal desde hace siglos.

Historia del córdiceps

En su búsqueda por encontrar la panacea universal, hace más de dos mil años los chinos creyeron haberla encontrado en esta sustancia natural que llamaron “gusano de invierno y hierba de verano”.

Se relata que quienes descubrieron sus propiedades fueron los pastores trashumantes al observar que los animales que se alimentaban con las hierbas contaminadas con esta seta, experimentaban una fuerte revitalización e incremento de su actividad sexual.

En la actualidad la recogida de córdiceps sigue siendo una valiosa fuente de ingresos para los pastores ya que su valor en el mercado local puede alcanzar los €5.000.

En la actualidad, también se cultiva en forma controlada en sustratos vegetales altamente proteicos, recurriéndose a cepas cuidadosamente elegidas; con los medios tecnológicos actuales no se diferencia una composición nutricional diferente a las variedades salvajes. Naturalmente, esto ha permitido una reducción de costos y ha hecho un poco más accesible su uso.

Su uso más corriente, aunque por su elevado precio no es tan corriente, en la medicina tradicional está asociado a su capacidad para aportar energía y vitalidad con las que hacer frente a situaciones de estrés físico y mental.

La seta prodigiosa

Lo clasificamos dentro de las plantas adaptógenas pero en realidad es un hongo parasitario que crece dentro de un insecto -estas especies son conocidas como setas entomopatológicas-  que es endémico en la meseta tibetana y que solamente se encuentra a más de 3800 metros de altura; luego su micea crece en orugas de polillas cuyas esporas han caído sobre ellas en verano y después, en invierno, las invade mientras están debajo de la tierra hibernando, alimentándose de ellas hasta matarlas. Con la llegada de la primavera, el micelio sale a la superficie para recibir los rayos del sol y reanuda su ciclo.

El córdiceps tiene una compleja composición nutricional y bioquímica que incluyen vitaminas, minerales, aminoácidos, polisacáridos, esteroles o nucleótidos.

Entre los componentes identificados que aportan gran valor destacan ácido palmítico, ácido cordicépico, adenina, adenosina, citosina, citidina, ergosterol, uridina, galactomano, guanina, guanosina, hipoxantina, inosina, timina, timidina, 2’-desoxiuridina y cordicepina; las moléculas mencionadas cumplen funciones en la regulación y modulación de varios procesos fisiológicos, entre otros, en el sistema nervioso central.

Los polisacáridos son un componente cuantitativo destacado y el manitol es uno de ellos, una molécula estudiada por sus potenciales antioxidantes en especial cuando se presenta integrada en los alimentos.

Estímulo para deportistas

Desde la década del 90 el uso de córdiceps se ha hecho muy popular en el deporte de alto rendimiento; en el año 1993 llamó la atención tras conocerse los resultados obtenidos en una competición nacional por unas atletas chinas, quienes lo consumían y batieron récords mundiales en las pruebas de 1.500, 3.000 y 10.000 metros, sin mostrar síntoma alguno de fatiga.

Desde entonces, diversas investigaciones han podido verificar que su consumo brinda un aumento en el uso de oxígeno y la producción de ATP; esto resulta en un incremento de la potencia muscular, reducción del periodo de recuperación muscular y más eficacia en la eliminación del ácido láctico.

Longevidad saludable con córdiceps

Probablemente los mismos elementos que mejoran el rendimiento en los jóvenes deportistas, sean los que confieren vitalidad a las personas mayores que lo consumen; además, el córdiceps ayuda a controlar el estrés oxidativo y la inflamación, responsables del envejecimiento precoz y la aparición de todo tipo de enfermedades.

Protección cardiovascular

Las enfermedades cardiovasculares son las que más vidas anticipadas se llevan y quienes nos dedicamos a la medicina natural vemos que hay una gran cantidad de recursos infravalorados para prevenir y aliviar estas patologías; el córdiceps es otra de esas sustancias que están esperando ser aprovechadas para nuestro beneficio.

En China, los micelios cultivados de córdiceps han sido aprobados para el tratamiento de la arritmia; también se utilizan para la mejora de la lesión isquemia-reperfusión, aunque sus mecanismos de acción no están claramente establecidos.

Se observa que su consumo proporciona cardioprotección mediante una reducción de la disfunción diastólica posisquémica y una mejor recuperación del desarrollo de la presión y del flujo coronario; se especula que un mecanismo para que esto ocurra sería a través de una mayor activación del receptor de adenosina brindándole mayor nivel de energía a los tejidos involucrados.

El consumo de córdiceps favorece el control del estrés oxidativo y el daño en los corazones que esto provoca; los resultados también sugieren que la activación del receptor de adenosina preisquémico puede estar involucrado en la reducción de la contractura en corazones tratados previamente con córdiceps.

Prevención y alivio del cáncer

Se han realizado estudios en China y Japón con dosis de hasta 6 gr de córdiceps en pacientes con cáncer y se observó una notable reducción de los tumores.

En un estudio con pacientes de cáncer de pulmón se observó una reducción del tumor del 46% cuando junto con la quimioterapia se administró córdiceps.

En otra investigación con una variedad de manifestaciones de cáncer, se notificó que, tras dos meses de administrar un extracto de córdiceps, la mayoría de los pacientes experimentaban una mejoría subjetiva y esta era validada con algunos datos objetivos -mejores recuentos de linfocitos y reducción de la masa tumoral-.

Acción antibacteriana del córdiceps

El principio activo cordicepina ha demostrado eficacia contra el Clostridium perfringens (gangrena gaseosa, toxiinfecciones alimentarias, enteritis necrosante, celulitis e infecciones inespecíficas), Clostridium paraputrificum (mionecrosis, bacteriemia), Pasteurella (cólera, septicemia, lesiones en el tracto respiratorio), Streptococus (amigdalitis, meningitis, neumonía, caries, endocarditis), entre otros.

Es importante señalar que, a diferencia de los antibióticos farmacológicos que crean acostumbramiento y dañan la flora bacteriana, el córdiceps es prácticamente inocuo para nuestra fisiología.

El córdiceps también tiene efecto regulador de la glucosa, antidepresivo, protector hepático y renal, entre otros beneficios; ten en cuenta que desde la década del 80 a la fecha, se han producido más de dos mil estudios científicos relativos a las amplias posibilidades de este recurso natural el cual puedes consumir tanto para recuperarte de una enfermedad como para crear salud y bienestar.

Formas de consumo

La presentación más común es el Cordyceps sinensis, aunque también está el Cordyceps militaris que es considerado un equivalente que también ha pasado la prueba de muchos estudios clínicos.

Las formas de consumo más corrientes son en polvo, tinturas, cápsulas o comprimidos, siendo estas últimas las más utilizadas:

  • Cordyceps Sinensis (Vegavero)
    40% de polisacáridos; 120 capsules veganas de 500 mg -equivalentes a 5000 mg de córdiceps seco; sin aditivos.

  • CordycepsPrime (Anastore)
    Córdiceps obtenido por un proceso patentado de fermentación; titulado al 0,28% en adenosina y el 8% en d-manitol (ácido cordicépico); 90 cápsulas veganas de 500 mg.

  • Cordyceps Sinensis Salvaje (Anastore)
    Presentado en un vial de 250 mg de polvo de córdiceps entero (Cordyceps sinesis (B.) Saccardo), probablemente sea la forma más elevada para su consumo; naturalmente, esta presentación es la más costosa y literalmente es más cara que el oro; una opción es consumir un vial semanal y combinar con el consumo habitual de las otras presentaciones disponibles.

  • Cordyceps Cs-4 (SuperSmart)
    Obtenido por fermentación, es un producto estandarizado a un 7 % de ácido cordicéptico y un 0,2 % de adenosina; 20 cápsulas con 525 mg de micelium fermentado de la cepa Paecilomyces hepiali Chan (Cs-4) de Cordyceps sinensis.

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