Publicado el

¡El pollo “engorda”!

En Argentina, el consumo de carnes aumentó de manera significativa, contribuyendo -sin ninguna duda- al deterioro de la salud en general y al aumento de la obesidad y sobrepeso en particular.

El consumo de pollo aumentó desde 10,9 kg en 1990 a 44,9 kg en el 2017. Quienes pintamos unas canas, recordaremos que un buen consejo en aquellos días era reemplazar nuestro históricamente excesivo consumo de carne vacuna por algo de pollo. Convengamos que en aquel entonces la vaca y el pollo, poco o mucho, pero caminaban, comían pasto y verdeo y, comparada con la actual, tenían una vida idílica. Con todo, era un excelente consejo: el pollo tiene menos grasa saturada, podemos desgrasarlo con facilidad y aporta una proteína mucho más limpia.

La idea era que los embutidos eran inadecuados para la salud, las carnes rojas como la de vaca o cerdo debían evitarse o moderarse y el pollo o el pescado eran la opción preferente; así el consumo de pollo aumentó mucho, llegando a triplicarse en los Estados Unidos donde llegó a ser la más elegida. Y digamos que, muy atrasados, pero las variables de consumo alimentario y sanitario en este país, son seguidas por los argentinos de manera casi calcada.

El punto es, que en aquel entonces los pollos comenzaron a ponerse gordos y quienes los consumían también; de aquella carne magra que nos aportaba esta noble ave, a los Frankensteins emplumados que la industria produce a costa de antibióticos, hacinamiento y reducción de costos, eso, ¡solo quedan las plumas!

De acuerdo a una investigación publicada en la revista Nutrition, se examinó el consumo de carne en adultos y se lo comparó a su IMC ; para ofrecer mejores garantías de los resultados, los investigadores crearon controles para otros factores como “edad, ingesta de energía basal total, ingesta de alcohol, consumo de verduras, consumo de frutas, consumo de cereales, nivel de actividad física, fumar, nivel educativo, y hábitos dietéticos en los últimos 5 años”, de tal modo la principal diferencia entre los sujetos del estudio fuera en las clases y cantidades de carnes que consumían. ¿Cuál fue el resultado? El consumo de pollo estaba más fuertemente asociado con ganancia de peso tanto en los hombres como en las mujeres.

De manera sorprendente, esto ocurría aún cuando la cantidad de pollo consumida era mínima. Al comparar con las personas que no consumían pollo, las personas que comían 20 o más gramos de pollo al día tenían IMC significativamente mayores; es decir, el impacto de un equivalente a media pechuga a la semana realmente nos puede hacer engordar. ¡Esto no se explica por las calorías! Al menos, no totalmente. ¿Será que los pollos Frankenstein tienen algo que ver? ¿O que el hecho que cuando decimos pollo también decimos un montón de presentaciones industrializadas que le restan aún más valor y le agregan tóxicos que desequilibran el metabolismo?

Desde los primeros pasos en la crianza de pollos en Estados Unidos a finales del siglo XIX hasta la fecha, la transformación de estos animales para consumo humano ha sido impresionante. En la década de 1920 y 1930 empezó a crecer mucho la explotación de granjas especializadas en la producción avícola y poco a poco se fue acelerando una carrera genética en una búsqueda voraz para obtener aves de mayor peso en menor tiempo y con menos requerimientos de alimentos por kilo de carne producido. Es decir, si aún comes carne de pollo, nadie en la industria se está preocupando por la calidad nutritiva de lo que te llevarás a la boca, sino de la cantidad producida con crecientes niveles de eficiencia especulativa que solo mide el costo-beneficio económico directo.

Uno de esos pollos es el conocido como pollo “Broiler”, el más utilizado en la industria por tener una tasa de crecimiento muy rápida, una excelente transformación del pienso en carne (índice de conversión) y una carne blanca que se presenta como tierna, pobre en grasa y de muy fácil digestión. Una conocida granja industrial argentina lo describe como “un animal muy pacífico, sociable y sedentario”. ¡Cómo si el pobre animal tuviera la oportunidad de rebelarse en las jaulas donde se lo cría en un hacinamiento brutal y una convivencia que es insoportable pero no tienen opción de moverse para matarse a picotazos!

De acuerdo a la información proporcionada por el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos y obtenidos de la Agencia de Estándares de Alimentos y el Instituto de Química Cerebral y Nutrición Humana, “una porción de pollo de 100 gramos en 1896 contenía 16.2 calorías de grasa y 91.2 calorías de proteína para dar un total 107 calorías. Casi cien años después, en el 2004, la misma porción de 100 gramos de pollo contiene más de 205 calorías de grasa y aproximadamente 65 calorías de proteína para dar un total de 273 calorías”.

Es decir, solo 100 años hemos logrado que el animal sufra una transformación que la evolución natural -si concibiéramos una en el sentido de esta aberración-, el contenido de grasa en el pollo subió más de diez veces mientras que el contenido de proteína bajó un tercio; así mismo, el contenido general de calorías en el pollo hoy en día es casi tres veces mayor de lo que era hace cien años. Pues entonces, aquello de cambiar la carne roja por carne de pollo, quizá ya no sea una buena opción y la pregunta debería ser, no qué tipo de carne, sino cual es la procedencia de la carne.

Insisto, como muchas veces lo hago, que soy partidario de vegetarianizar la dieta y, si no es que nos regimos por alguno de los patrones vegetarianos, al menos mantener el consumo de carnes en mínimos; en cualquiera de las tres opciones se puede llevar una dieta saludable. Así mismo, es vital velar por el origen de los alimentos, mucho más en el caso de aquellos de origen animal, y aún más en el caso del pollo y los huevos.

Jonathan Ewald, periodista del portal Life + Health (http://www.lifeandhealth.org) relata que, de acuerdo a la investigación publicada en Nutrition antes mencionado, que “en lo que concierne a los pollos, los autores del estudio hicieron una pregunta fascinante; «¿Será que comer obesidad causa obesidad?». De acuerdo al Doctor Michael Greger, un doctor especialista en nutrición clínica citado por el mismo reportero en su artículo “Los pollos y obesidad”, afirma que «el cóctel de selección de genes para ganancia de peso rápida, la falta de ejercicio y la disponibilidad de comida de alta energía las 24 horas del día, son una receta sencilla y bien conocida para crear obesidad en esas aves”

Otro punto a considerar es que el pollo, alguna vez considerado una buena fuente de ácidos grasos de Omega 3, hoy tiene una relación entre los ácidos grasos Omega 6 y 3 de 9: 1; nuestra dieta occidental refinada e industrializada, se ha excedido en la oferta de ácidos grasos Omega 6 y ha provocado un desequilibrio entre los ácidos grasos Omega 6 y 3 que contribuye a que tengamos predisposición a mayores proporciones de enfermedades autoinmunes, alergias, cáncer, inmunidad deprimida o procesos inflamatorios.

Demás está decir que los animales criados y producidos en estas condiciones que han deteriorado, como hemos visto, su valor nutricional, además de ser obesos, desarrollan una altísima predisposición a padecer todo tipo de enfermedades, entre las que se citan:

  • Disfunción cardiovascular- lo cual lleva a fallo cardíaco o síndrome de muerte súbita.
  • Disfunción esqueletal- que conduce a dolor al caminar y cojera (debido al crecimiento rápido y la falta de espacio para hacer ejercicio)
  • Dermatitis de contacto- erupciones causadas cuando los pollos son forzados a yacer sobre su propio excremento por semanas donde hay concentraciones altas de amoniaco
  • Falta de espacio para moverse, falta de luz natural y mala calidad de aire
  • Anormalidades oculares (tales como glaucoma aviar)
  • Manejo rudo y transporte que a menudo lleva a lesión o muerte de algunas aves

Ante este escenario, las opciones no son muchas si desean cuidar y mejorar tu salud:

  • Elimine el pollo y los huevos industrializados; busca tus lípidos y proteínas en frutos secos, legumbres o algas, que con el complemento de las frutas, las verduras y los granos integrales estará bien cubierto.
  • Reduzca la cantidad de pollo, huevos y otros productos de origen animal, limitando su consumo moderado a aquellos que sean de producción orgánica y de pastoreo.

Verdad de hierro: la carne de pollo, al menos la industrializada, ha resultado ser la peor en cuanto a la asociación entre su consumo y la predisposición al sobrepeso y la obesidad.

Si le quedan ganas de comer pollo y un día de estos lo invitan a hacerlo, la pregunta es: ¿qué pollo?

Pablo de la Iglesia

Publicado el

FIBROMIALGIA, su tratamiento natural

Una lectora nos pregunta sobre los posibles tratamientos para la FIBROMIALGIA:

Recientemente mi hija ha sido diagnosticada de fibromialgia, no sabemos bien de que se trata y estamos angustiados. ¿Nos puede ayudar la Nutrición Ortomolecular o la Medicina Natural? Ana, 57 años, Buenos Aires.

La fibromialgia es una enfermedad que suele manifestarse con dolor, agotamiento, rigidez del cuerpo, trastornos del sueño, malestar abdominal, entre otros síntomas que pueden generar invalidez variable.

La nutrición ortomolecular y la medicina natural puede complementar el tratamiento con muchos recursos e incluso muchas personas obtienen excelentes resultados utilizando únicamente terapias naturales; compartimos los que, a mi criterio, son los tres más importantes:

Magnesio: un estudio clínico verificó que la administración de 600 mg de magnesio al día produce una gran mejoría en los puntos de dolor y en la fatiga; incluso, con seguimiento profesional, parece que dosis mayores son más efectivas.

El magnesio es fundamental para el correcto funcionamiento de muchas de las enzimas que movilizan el ciclo de Krebs y la glucólisis que crean ATP (un compuesto químico de nucleótidos en los organismos vivos que libera la energía para las reacciones celulares) y transforman el azúcar en energía. Diversas investigaciones han encontrado bajos niveles de ATP en las personas diagnosticadas con fibromialgia, lo cual califica al magnesio como mínimo como un factor coadyuvante (aunque la simple experiencia de su consumo durante algunos días convencerá al más escéptico de su importancia central).

Por sencillez y economía, mi primera opción sigue siendo el cloruro de magnesio que usaban nuestros abuelos y se suministra libremente en farmacias y dietéticas.

Acido Málico: cuando tengo oportunidad, a todas las personas que padecen esta enfermedad les recomiendo una o dos manzanas verdes al día. ¿Por qué? El ácido málico está involucrado en la producción de energía y ayuda a depurar el hígado; su uso ha demostrado ser de gran importancia para mejorar la fibromialgia. Las uvas, las cerezas, el membrillo y otras frutas de sabor ácido, especialmente cuando no están maduras, suman buenas fuentes de ácido málico; también se expende en comprimidos o en polvo y su consumo debe ajustarse a la recomendación -como referencia, suelen indicarse unos 800 mg al día durante una comida-.

El ácido málico también es muy importante para la eficiencia metabólica y la producción de energía del organismo por su rol en el ciclo de Krebs, favoreciendo las reacciones que ayudan a las células producir energía de los alimentos. Otro efecto que puede ser de ayuda para quienes padecen fibromialgia es que el ácido málico también brinda mayor capacidad de recuperación tras el ejercicio o la rehabilitación dado que contrarresta la acumulación de ácido láctico.

Omega 3: por su versatilidad, es uno de mis complementos preferidos. Puede ingerirse en cápsulas de aceite de pescado, chía o lino; salvo cuando se practica un vegetarianismo estricto, las primeras son la alternativa más potente.

Los estudios han demostrado que su consumo posibilita una mejoría que se manifiesta en la disminución del dolor en las zonas sensibles, reduce la tensión muscular y el grado de fatiga; en mi experiencia, los resultados se ven en pocas semanas habitualmente, aunque se recomienda esperar seis meses antes de concluir su efectividad o no. Lo ideal en estos casos es diseñar estrategias de administración prolongada.

Recomendados de referencia

Considerando que entre el 40 y el 70% de las personas con fibromialgia, es vital también mejorar la salud intestinal; en este sentido el libro GAPS, el síndrome psico-intestinal es una de las mejores lecturas para orientarnos.

Por supuesto, una alimentación saludable que aporte variedad de nutrientes sin los habituales excesos de carga tóxica, es fundamental; en ese sentido, el libro “Puesta a Punto” (Urano) es una excelente guía que sobre todo se adapta a quienes optan por un estilo de vida vegano.

 

Pablo de la Iglesia

Publicado el

Esclerodermia, su tratamiento según un enfoque nutricional

He acumulado evidencias tan contundentes en relación al poder de la medicina natural y su enorme capacidad para contener y mejorar la esclerodermia, que no me acostumbro al triste panorama de ver a cientos de miles de personas condenadas inevitablemente a una vida llena de complicaciones que en buena medida podrían evitarse, simplemente porque no se difunden los conocimientos apropiados.

Una de nuestras lectoras nos escribió desde Guatemala y nos pidió recomendación:

Es un gusto saludarlos. Disculpen que moleste, pero es que ya estoy desesperada no sé que hacer con mi piel, tengo un problema que al principio pensé era una alergia severa por picazón en la cabeza, cara, cuello, pecho y espalda.

Sin embargo después de cuatro años de estar luchando contra esa alergia (con mucha medicina) me comenzaron a salir unas manchas negras en el estomago, en los brazos y piernas. Manchas que van acompañadas de picazón y la piel se pone dura. Una doctora me hizo una biopsia y el resultado fue esclerodermia. Los doctores me dicen que debo acostumbrarme a esta enfermedad, que para ellos es afortunado que sólo me haya tocado la piel y nada internamente, aunque en varias ocasiones cuando me estoy bañando con agua fría los dedos de las manos se me ponen blancos, como si no tuvieran sangre.

Me han dado algunas medicinas y yo sigo tomándolas, pero la picazón no se me quita y me da mucha pena porque mi piel cada vez se mira peor, tengo que escoger bien mi ropa para tapar las manchas.

Necesito que me ayuden, que me aconsejen que se puede hacer o que me digan si hay alguien que esté investigando sobre la esclerodermia con quien yo pueda comunicarme.

Muchas gracias desde la ciudad de Guatemala.

Alma Palma

La esclerodermia es una enfermedad autoinmune, es decir que nuestra inmunidad se confunde por alguna razón y ataca los tejidos propios; en primera instancia esclerosa la piel, pero puede ir afectando los órganos internos y generar trastornos de mucha gravedad.

Las causas son desconocidas y suele afectar en mayor medida a las personas jóvenes; como en todas las enfermedades autoinmunes, el estrés y las infecciones predisponen a una mayor incidencia de crisis, por lo que deberían evitarse, o al menos procurar hacerlo en la mayor medida posible.

Algunos de los síntomas que ponen de manifiesto el inicio de esta enfermedad son palidez, dedos de las manos y pies azulados o enrojecidos por el frío o el calor, dolor, rigidez e inflamación de los dedos y articulaciones, la característica esclerosación de la piel, cara tensa con aspecto de máscara, problemas para tragar, trastornos digestivos, pérdida de peso, inconvenientes para respirar, ardor o picazón en los ojos, entre otros.

Cuando se diagnostica esclerodermia, la respuesta del médico suele ser la misma que le han dado a Alma Palma: ‘Tiene que acostumbrarse a esta enfermedad’, y se le brindan una serie de tratamientos sintomáticos que realmente sirven para muy poco (¡y esto considerando un exceso de generosidad de mi parte!:

* Medicamentos antinflamatorios no esteroides (AINES) y corticosteroides.

* Antiácido.

* Medicamentos para la presión arterial (particularmente IECA) para problemas renales o de hipertensión arterial.

* Medicamentos para mejorar la respiración.

Con frecuencia te dicen, como le sucedió a Alma Palma, que debes estar agradecido porque sólo afectó la piel… ¡pero ocultan que si sigues el tratamiento convencional seguramente la pasarás muy mal! No solo por la enfermedad misma, sino por los efectos secundarios de los fármacos.

La medicina natural ofrece una respuesta real y efectiva para esta enfermedad. A continuación brindamos algunas alternativas posibles:

Aceites Omega 3

Se trata de sustancias inmunoreguladoras por excelencia. Algunas investigaciones sostienen que diez gramos de aceite de pescado de mar o de Kril (fuente por excelencia de los Omega 3) pueden detener por completo una enfermedad autoinmune.

Una vez que alcanzamos este objetivo, una dosis de mantenimiento de tres gramos es suficiente.

Hay otras fuentes vegetales de Omega 3, tales como el Lino o la Chía, que si bien son muy deseables, deben administrarse en forma complementaria a los de origen marino, cuya calidad y biodisponibilidad es mayor.

  • Aceite de pescado QualitySilver (MR) (UE) / Esta variedad brinda la garantía que los aceites se obtienen de animales salvajes y no de criadero
  • Epafit Omega 3 Sanct Bernhard (UE) / Excelente relación costo-beneficio, cantidades de EPA y DHA garantizadas.
  • Aceite de pescado Natufarma (Argentina) / Probablemente en Argentina se maneje uno de las peores relaciones costo-beneficio en este tipo de suplementos y un mercado poco competitivo y pobre en oferta, pero he probado este producto por años y los resultados son aceptables.

Aceites Omega 6

Complemento ideal de los Omega 3; las fuentes por excelencia son el aceite de onagra y de borraja, ricas en ácido gamalinoleico. Se aconseja suministrar seis cápsulas diarias de medio gramo, aunque es apropiado adaptar la dosis con el asesoramiento profesional; también puede utilizarse directamente sobre la piel.

Antioxidantes

Un completo suplemento antioxidante que incluya vitaminas C y E, betacaroteno, bioflavonoides, zinc, selenio y Coenzima Q10 es infaltable.

Esto tiene dos razones a considerar:

– En primer lugar, todos estos nutrientes aportan beneficio al curso de la enfermedad y ayudarán a volverla más benigna.

– Además, cuando se toman dosis complementarias de aceites Omega, impera su protección mediante el consumo de antioxidantes.

Cartílago de Tiburón

Los polisacáridos presentes en el cartílago de tiburón son un complemento ideal de los aceites omega para modular la inmunidad.

Aunque la dosis será indicada por un profesional, se suele recomendar un tratamiento de choque no inferior a los seis gramos diarios, consumidos en dos o tres tomas y siempre antes de las comidas; puesto que es un producto originado en un animal amenazado, soy partidario de dejarlo como último recurso.

MSM

Se trata de un compuesto natural azufrado cuyos beneficios para la salud general, para la piel en particular, y en especial para regular la inmunidad, son incontestables.

Se suelen recomendar dosis de choque de hasta dos gramos e ir disminuyendo hasta los 200 o 500 Mg. diarios.

Además del uso interno, es de gran valor como aplicación externa. Sus efectos terapéuticos propiamente dichos se potencian en sinergia con otros componentes ya que una de las virtudes del MSM es ayudar a los demás principios activos a penetrar a través de la barrera de la piel.

En este sentido el MSM es ideal en fórmulas que contengan aloe vera, antioxidantes o rosa mosqueta, sustancias todas de gran beneficio en la esclerodermia.

Entre los alimentos que aportan dosis interesantes de MSM podemos citar el ajo, la cebolla o los espárragos, más en caso de padecer esclerodermia sugerimos recurrir a una fuente complementaria.

Una buena alimentación que evite las grasas saturadas e hidrogenadas y privilegie los aceites de primera prensada es el primer paso vital, a partir del cual toda la estrategia de complementos cobra sentido; en ese sentido, la dieta debe ser similar a la que sugiero en mi libro ‘Esclerosis Múltiple, su tratamiento según una visión física, psicológica y espiritual’ (Ediciones Obelisco), ya que ambas enfermedades tienen características comunes.

De ningún modo hay que caer en la absurda trampa de la inmunosupresión ya que cualquier infección, por pequeña que sea, predispone a una nueva crisis; las defensas tienen que ser fortalecidas de forma natural con sustancias que a su vez actúan como poderosos antiinflamatorios, tales como el propolis, la uña de gato, ajo, limón o Pau d’arco. Nos extendemos sobre este tema con Pablo Martín en el libro ‘Estimula Tu Inmunidad Natural’ (Ediciones Obelisco).

¿Dónde adquieres ESTIMULA TU INMUNIDAD NATURAL?

En ARGENTINA, solicítalo en librerías o por correo en http://bit.ly/1UPxDl2
En ESPAÑA (eBook) en http://bit.ly/2oqNc7L ohttp://bit.ly/2fk0hOe
En MÉXICO (eBook) en http://bit.ly/2ew4Ljc
En COLOMBIA (eBook) en http://bit.ly/2ghpZkM

Por supuesto, antes te recomendaría un programa alimentario detox, vivo y alcalino, como el que recomendamos con Patricia Robiano en “Puesta a Punto” (Urano); ten presente que los complementos nutricionales… pues eso, COMPLEMENTOS NUTRICIONALES. Primero una buena alimentación.

¿Dónde adquieres PUESTA A PUNTO?

Puedes adquirir “Puesta a Punto” (Ediciones Urano) de Patricia Robiano y Pablo de la Iglesia en todas las librerías argentinas o solicitarlo por correo en http://bit.ly/2bBkv55 / En MEXICO:http://bit.ly/2fnjLib (formato digital) / En ESPAÑA:http://bit.ly/2e3VKxX / En COLOMBIA:http://bit.ly/2fFDMmy / En AMAZON para todo el mundo: http://amzn.to/2gpJTwu / ¡Y en el ITunes store! http://apple.co/2jARGIZ

Mi último consejo a quienes padecen esta grave enfermedad, es que miren al monstruo de frente. Con una actitud positiva y abierta, utilizando los recursos naturales y siendo consistentes en nuestra estrategia, los resultados en el tratamiento de la esclerodermia son excelentes.

Pablo de la Iglesia

Publicado el

Mejorando naturalmente los síntomas de la menopausia

Sin pretender hacer una relación exhaustiva y con la sencilla intención de motivar en la búsqueda personal, señalamos varios elementos para hacer más llevadero este precioso tiempo de la mujer que a veces, como resultado directo de nuestro estilo de vida, viene acompañado de molestias innecesarias:

Omega 3

En a este tema mencionaré muchas veces a los ACEITES OMEGA 3; se trata de una variedad de nutrientes multifacéticos que son de especial interés para la salud femenina; en general mi fuente preferida cuando se necesitan resultados terapéuticos es el aceite de pescado aún cuando procuro que mis consejos apunten a una vegetarianización de la dieta; en este caso, el LINO también es excelente, no solo por su aporte de ácidos grasos Omega 3 sino también por la presencia de los valiosos lignanos.

Los lignanos son una variedad de fitoestrógenos que ayudan a aliviar los sofocos y constituyen una buena alternativa a la sustitución hormonal, más allá de prevenir la osteoporosis, el cáncer o las enfermedades cardiovasculares; en el libro “Tu mejor medicina” (Kier) dedicamos un capítulo completo a las semillas de lino y sus valiosos usos.

En el siguiente audio compartimos algunas propiedades adicionales sobre estas valiosas semillas: Propiedades de las semillas de lino

Actividad física

Como a lo largo de toda la vida, la actividad física es fundamental en la menopausia, sobre todo para mantener la densidad ósea; el hueso necesita carga mecánica para realizar eficientemente su metabolismo. Una vez más, el sedentarismo constituye un enemigo de nuestra salud, y aunque el ritmo y la intensidad del ejercicio debe determinarse individualmente, es importante estimular el movimiento.

Alimentos protectores

Algunos alimentos con valiosos nutrientes cofactores tales como magnesio, calcio, boro, zinc y ácidos grasos esenciales son los higos secos, el sésamo, las almendras, la chía, el perejil, el berro, el pescado de mar y las legumbres; entre las hierbas medicinales destacamos la alfalfa, el propóleo, la angélica o el lúpulo.

La glucuronidasa es una proteína producida por ciertas bacterias que proliferan cuando la flora intestinal está desequilibrada e impide eliminar estrógenos a través de la bilis, volviendo a ser absorbida por la sangre; para neutralizar la glucuronidasa podemos recurrir a alimentos ricos en glucarato, tales como la cebolla, el ajo, la manzana, las coles, la lechuga y otras frutas y verduras.

El calcio D-Glucarato se recomienda también en forma de suplementos ya que algunos estudios demuestran que su consumo favorece la eliminación, no solo de los excesos de estrógenos, sino también de otras toxinas, lo cual ofrece un beneficio amplio para la la salud.

Los alimentos fermentados como el miso, la chucrut, el vinagre de sidra, la kombucha y otros fermentado son probióticos que favorecen la regeneración equilibrada de la flora intestinal; estos microorganismos, en especial los L. acidophilus y B. bifidum, también neutralizan la glucuronidasa.

Realmente hay que comprender que la menopausia es una etapa normal en la vida de la mujer y por los caminos de la naturaleza podemos descubrir sus dones y evitar la excesiva medicalización que impera en estos tiempos.

Pablo de la Iglesia

Publicado el

Secretos para un buen ayuno

En medicina natural sostenemos claramente que no es posible gozar de buena salud cuando nuestro cuerpo está intoxicado; en muchos aspectos, el ayuno es potencialmente la mejor medicina dado que tiene la capacidad de aliviar de manera exitosa  condiciones como alergias, artritis, alteraciones digestivas, enfermedades de la piel, trastornos cardiovasculares, asma, sobrepeso, etc.

De acuerdo a investigaciones desarrolladas por un grupo de científicos de la Universidad del Sur de California cuyos resultados fueron publicados en el 2017, el ayuno podría ayudar a reducir el riesgo de diabetes y cáncer, al menos en los experimentos realizados en ratones de laboratorio. Considerando los resultados, el equipo de expertos conducido por el reconocido doctor Valter Longo, ya están prestos a comenzar las pruebas en humanos con una dieta baja en calorías que imita los efectos del ayuno sin dejar de comer.

Además de los evidentes beneficios físicos, un buen ayuno tiene beneficios psicológicos: despeja la mente, devuelve la armonía al pensamiento, aumenta la conciencia espiritual, despierta la creatividad y favorece un buen descanso.

Hay muchas opciones para eliminar las toxinas de nuestro cuerpo: hierbas medicinales, nutrición ortomolecular, irrigaciones colónicas, sauna, entre otras; la alternativa más universal y accesible es el ayuno.

El ayuno puede durar entre uno y varios días; más allá del tercer día, debería estar supervisado por un profesional, sobre todo si no se tiene experiencia previa. El ayunador inexperto debe ser advertido que puede sufrir molestias de todo tipo: diarreas, dolor de cabeza, supuraciones, etc.; no hay que asustarse, la fuerza vital del organismo está impulsando las toxinas hacia afuera.

En cualquier caso, para disminuir estas molestias, podemos prepararnos previamente con una monodieta de frutas, un esquema alimentario hipotóxico, el drenaje de los emuntorios (pulmones, intestinos, piel, hígado y riñones) con hierbas y nutrientes específicos e incluso con los recursos mencionados más arriba.

Otro recurso habitual es ayunar tan solo ingiriendo espirulina; la espirulina es un súperalimento que nos brinda una gran densidad y diversidad de nutrientes que nos ayudarán a evitar cualquier carencia.

“En primer lugar, hay que recordar que el ayuno es una práctica ancestral del ser humano que favorece el bienestar metabólico y hormonal de la persona y que es respaldado por numerosos estudios de la comunidad científica. Durante su curso, la no ingesta de alimentos no se contrarresta con la degradación proteica, sino con el uso de la reserva de grasas para mantener la energía.”

Pilar Hurtado, médico especializada en medicina integrativa en salud mental.

A continuación compartimos este vídeo del Dr. Karmelo Bizkarra,  director médico del centro de salud ZUHAIZPE, en el que nos habla sobre el ayuno y su poder curativo:

Sea cual sea el enfoque que le demos a nuestra estrategia, hay que poner énfasis en la importancia de consumir abundante agua pura y energéticamente estructurada; esto se logra, además de recurriendo a un buen filtro en nuestro hogar, trasegando el agua que vamos a beber de un vaso a otro al menos siete veces. De esta manera, no sólo brindamos el mejor soporte para la desintoxicación, sino que además estaremos recurriendo a un milenario secreto para vitalizar nuestro organismo.

Pablo de la Iglesia