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¿Cómo el miedo y el estrés afectan nuestra inmunidad durante una pandemia?

¿Cómo el miedo y el estrés afectan nuestra inmunidad?

Las emociones afectan nuestra inmunidad

Las emociones afectan a nuestro sistema inmunitario, para bien o para mal; un hecho que se sabía desde siempre, por supuesto, pero que desde hace unas tres décadas o algo más, ha comenzado a cuantificarse de manera objetiva y con acumulación creciente de datos.

Una de las asignaturas que estudia la interrelación entre las emociones y el organismo es la psiconeuroinmunología (PNI), encargada de facilitar el acceso a las evidencias mecanicistas de como los estresores impactan en la fisiología.

El estrés, en forma de miedo, ansiedad o incertidumbre, generan desequilibrios en el funcionamiento orgánico que nos afectan mucho más allá de nuestras emociones; si bien es importante señalar que no todos nos estresamos por lo mismo y los mismos escenarios nos afectan de manera diferente, de acuerdo a como lo percibamos en función de creencias, valores y condicionamientos que conforman la respuesta mental de cada individuo.

Cuando el estrés es continuado y desborda nuestra capacidad orgánica para sobrellevarlo, uno de los primeros en verse afectado es el sistema inmunitario, como consecuencia de un proceso de ida y vuelta entre la mente y el cuerpo afectándose mutuamente.

Adrenalina y cortisol

El estrés percibido genera un impacto en el sistema nervioso que responde produciendo hormonas y neurotransmisores, para las cuales el sistema inmune tiene receptores; por ejemplo, para entender uno de los procesos, la pituitaria, al percibir estrés, segrega ACTH que le indica a las suprarrenales que liberen cortisol y adrenalina, hormonas que nos preparan para responder adaptativamente con mayor eficiencia.

Si este escenario se mantiene durante un tiempo prolongado, el exceso de adrenalina y cortisol puede afectar la producción y el comportamiento de las citoquinas, pequeñas proteínas secretadas, entre otras, por los macrófagos y las células T durante las respuestas inmunes natural y específica; las citoquinas se unen a receptores específicos de la membrana celular donde van a iniciar respuestas biológicas como la activación de macrófagos, células asesinas o eosinófilos, acorde a la presencia del agente extraño y durante periodos pequeños de tiempo. El estrés crónico -en la forma emocional que se manifieste-, va a producir un estímulo permanente y la respuesta termina agotando recursos y alterando la respuesta eficiente de la inmunidad.

El cortisol y la adrenalina cumplen la importante función de preparar al cuerpo adaptativamente para la lucha o la huida, escenarios que en el estado natural en el que nuestras respuestas orgánicas fueron configuradas, tienen un comienzo y un fin, en cambio, en la sociedad actual pueden durar días, semanas, meses o volverse permanentes. Escribo esto durante la pandemia del coronavirus, un desafío que ha involucrado a toda la humanidad como nunca antes; sin trivializar en absoluto la situación, podemos observar que la población ha estado siendo bombardeada con el tema durante meses desde su inicio y de manera creciente hasta que la noticia ha tomado protagonismo absoluto.

Por ejemplo, las autoridades sanitarias y el periodismo han recurrido a la “guerra” como metáfora, algo que, en mi opinión, es muy exagerado. Como consecuencia, dado que lo que nos decimos configura nuestra percepción, mucha gente lo interpreta de manera literal, empieza a encontrar enemigos en todos lados, se produce una histeria social de larga duración y una secreción permanente de las hormonas del estrés; llegado a un punto, estas crean desequilibrios que afectan al metabolismo, a los sistemas reproductor, cardiovascular y gastrointestinal o el cerebro. En cuanto a la inmunidad, el exceso de hormonas de estrés, en este caso en forma de miedo, baja y altera las defensas, predisponiendo a enfermedades respiratorias, alergias, enfermedades autoinmunes e infecciones en general. De alguna manera, aquello que las autoridades buscan evitar, también lo están estimulando.

Empoderarse en lugar de aterrorizarse

¿Y cómo podría evitarse y mitigarse este estado de cosas? El escenario es real, no caben dudas, y las medidas preventivas son razonables -aunque no sabemos su efectividad real al momento de escribir esto y, mucho menos, su utilidad más allá de las cuarentenas obligatorias, confinamientos y aislamiento social-.

Sin embargo, con la comunicación basada exclusivamente en el miedo con la propia OMS a la cabeza, no se le proporcionó a la gente herramientas para tomar acción y hacerle frente al desafío. De alguna manera, recurriendo a la metáfora de la guerra como configurador de la consciencia colectiva, es como si nos enviaran al medio de un combate entre dos frentes, completamente desarmados y sin una trinchera en la que guarecerse.

Las primeras líneas de defensa de nuestro organismo son la prevención y nuestra inmunidad natural. Las medidas tomadas apuntan a la prevención, y eso, está claro, debe apoyarse. Sin embargo, ni las autoridades sanitarias, ni la mayoría de los médicos, ni los medios de comunicación, han hablado prácticamente nada de la importancia de nuestro sistema inmunitario en la labor preventiva o curativa.

Sabemos que no es lo mismo comer de una manera u otra para garantizarle a nuestro organismo las proteínas, los ácidos grasos, las vitaminas, los minerales y los fitoquímicos necesarios para que el sistema inmunológico funcione adecuadamente; quien está verdaderamente ocupado en contener una pandemia se ocupa mínimamente de enseñarle a la gente que no es lo mismo comer azúcar refinado que unas frutas, un embutido industrializado con pan blanco que una carne al horno con papas, un panificado industrial que un porridge de avena o un licuado de banana. ¡Y la diferencia no es menor en la práctica!

Podríamos sumarle la comunicación de recursos baratos que ayudan a prevenir o mitigar infecciones respiratorias por estímulo de la inmunidad natural, tales como plantas medicinales (equinácea, llantén, eucalipto, gordolobo, ambay, tomillo…), alimentos específicos (ajo, cebolla, jengibre, limón), complementos nutricionales (vitamina C, zinc, selenio…). En ningún caso se trata de sustancias milagrosas, pero sin ninguna duda, en todos los casos se trata de sustancias que crean auspicios positivos para sostener nuestro bienestar ante esta o cualquier amenaza infecciosa y, además, le brinda a la gente el registro de poder hacer algo más por su salud, más allá de quedarse encerrada aterrorizándose con las noticias que pasan en la TV.

Pasar de ser pasivos espectadores desinformados de nuestras posibilidades a participantes activos en aprendizaje permanente, haría una gran diferencia aquí y ahora y nos empoderaría con recursos que tendríamos disponibles para siempre. Y por supuesto, canalizaríamos el estrés en acciones productivas: hacer ejercicio, comer bien, descansar adecuadamente, meditar, prepararnos una infusión, y de esta manera saber que efectivamente estamos haciendo lo mejor por nosotros mismos. ¡La diferencia es enorme!

Pablo de la Iglesia

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Enfermedad celíaca: perspectiva naturopática

Enfermedad celíaca

La enfermedad celíaca es una enfermedad crónica cuyo curso puede mejorarse con una perspectiva naturopática; el mismo generará un impacto notable en la calidad de vida del celíaco y ayudará a evitar el deterioro general del organismo que se asocia a esta enfermedad.

DEFINICIÓN DE ENFERMEDAD CELÍACA

Se trata de un trastorno de mala absorción que se manifiesta a una respuesta al gluten, proteína presente en diversos alimentos como el trigo, la cebada, el centeno, la espelta o el kamut, así como la avena que ha sido procesada en los mismos molinos que los cereales anteriores.

En las personas con enfermedad celíaca el gluten daña la mucosa intestinal y al eliminarlo por completo, el problema se controla; también se acumula evidencia que debido a las antinaturales cantidades de gluten en la alimentación actual, este estaría ocasionando trastornos de salud en personas que no se definen como celíacas, por lo cual muchos especialistas coinciden en la importancia de una reducción general o su eliminación.

En cualquier caso, la alteración de la absorción de los principios activos presentes en los alimentos, predispone a la malnutrición aunque se mantenga una ingesta adecuada y suficiente.

CAUSAS PROBABLES

No es posible definir una causa de la celiaquía, lo cual es más una limitación para la medicina farmacológica que busca tratamientos del tipo «bala mágica» que para la naturopatía.

Conociendo los síntomas, la ventaja de los naturópatas, es que contamos con más herramientas y recursos para abordarlos uno a uno en el marco de estrategias de salud que los neutralicen o limiten, creando a su vez mayor bienestar integral desde los fundamentos; para explicarlo de otra manera: la naturopatía no tapa síntomas con fármacos que a veces son iatrogénicos, sino que busca modularlos desde las causas profundas.

¿Un ejemplo? Yo puedo desconocer las causas de la celiaquía, pero conozco como se producen las inflamaciones en el cuerpo y, si incorporo determinados alimentos y complementos , puedo limitar la materia prima con la que se producen y aumentar los principios activos que las neutralizan. ¡Y siempre evitando los daños colaterales tristemente asociados al exceso de fármacos!

Dicho esto, veamos algunas causas probables:

  • Anticuerpos antitransglutaminasa
    La transglutaminasa tisular (tTG) es una enzima producida por nuestro organismo y una de sus funciones es degradar y facilitar la metabolización del gluten; otras funciones en las que parece estar involucrada es en la apoptosis, la reparación de heridas y el desarrollo de la matriz extracelular.
    En las personas con enfermedad celíaca se producen anticuerpos anti-transglutaminasa (ATA), que desencadenan la sensibilidad al gluten.
    Enfermedad celíaca / Celiaquía
  • Defecto congénito
    En este caso, se especula que las personas con enfermedad celíaca presentan una anomalía genética que provocaría una baja producción de enzimas proteolíticas específicas para metabolizar el gluten conocidas como peptidasas.
    Enfermedad celíaca / Celiaquía
  • Reacción autoinmune
    Se piensa que el gluten provoca una reacción del sistema inmune que tomaría como blanco las células epiteliales de las paredes intestinales encargadas de absorber los nutrientes.
    Enfermedad celíaca / Celiaquía
  • Agentes ambientales
    Aquí hay que considerar cualquier tipo de infección, en especial las virales; parásitos y cándidas, más allá que no se consideren agentes etiológicos, agravan el curso de la enfermedad celíaca. También hay que sumar el uso de agrotóxicos, cuyo consumo a través de los alimentos, daña el equilibrio de la microbiota y provoca todo tipo de alteraciones a nivel intestinal.
    Enfermedad celíaca / Celiaquía
  • Otros factores
    Hay consenso que son necesarios otros factores no definidos claramente para que esta enfermedad se desarrolle; en este punto, el abordaje naturopático considera crear condiciones integrales para mejorar la salud de la mucosa intestinal de tal forma que generemos auspicios constantes para:
    – mejorar los mecanismos de permeabilidad intestinal
    – la integridad de las vellosidades
    – la contención de los procesos inflamatorios
    – el equilibrio de la microbiota
    – atención a la colonización por hongos, parásitos y procesos infecciosos.
    – prevención de déficits nutricionales.

Limitar el tratamiento de la enfermedad celíaca a evitar el gluten,
es un enfoque completamente insuficiente.

SÍNTOMAS ASOCIADOS

Entre las manifestaciones de la celiaquía, encontramos:

  • Anemia inexplicada
  • Astenia y debilidad
  • Calambres musculares
  • Deshidratación
  • Diarrea, heces pálidas, pastosas y grasientas
  • Distensión y dolor abdominal recurrente
  • Dolores óseos y articulares
  • Gases malolientes
  • Molestias digestivas
  • Pérdida de peso
  • Retraso del crecimiento

RECOMENDACIONES DIETÉTICAS

  • Eliminar cualquier alimento que contenga gluten
    Aún hoy en día, esta es la indicación que inicia y termina la recomendación que médicos y nutricionistas brindan a sus pacientes. Es una base imprescindible, por supuesto; pero apenas un punto de partida.
    Celiaquía: enfoque naturopático
  • Eliminar todos los alimentos ultraprocesados
    Una parte mayoritaria de los alimentos que compramos en el supermercado no están diseñados para favorecer la salud y el bienestar, sino meramente nuestros deseos adictivos; este escenario no es muy diferente a lo que ocurre con muchos alimentos para celíacos: efectivamente, cumplen el requisito mínimo de carecer de gluten pero no son beneficiosos para la integridad de nadie y mucho menos para alguien con enfermedad celíaca y necesita mayores cuidados.

El consumo de ultraprocesados está relacionado con una serie de enfermedades crónicas no transmisibles (cardiovasculares, diabetes tipo 2, cánceres y enfermedades neurodegenerativas). Y aunque no todo se debe a una mala alimentación, se ha demostrado que estas dolencias están relacionadas con lo que consumimos.

Carlos Ríos, autor del libro Come comida real

En este punto, aprender a cocinar saludable, sabroso y práctico, facilitará mucho las cosas; aquí es donde recomiendo los cursos del chef Pablo Martín:

POSTRES GLUTEN FREE DULCES Y VEGANOS

PREPARACIONES GLUTEN FREE & VEGANAS SALADAS

HAMBURGUESAS Y MILANESAS CONSCIENTES Y VEGANAS

Celiaquía: enfoque naturopático

  • Evitar la leche
    Suele asociarse  la intolerancia a la lactosa o la alergia a la proteína de leche con la enfermedad celíaca no diagnosticada, sin embargo, una vez que es diagnosticada y se hacen las correcciones alimentarias,  la respuesta a los lácteos suele mejorar; también ocurre que la sintomatología asociada a la leche y derivados persiste e impide mejorar la calidad de vida del celíaco.
    Mi consejo general para establecer un punto de partida es evitar los lácteos al menos entre tres semanas y tres meses y ver que ocurre; eventualmente, podemos reincorporarlos en pequeñas cantidades, procurando que sean de materia prima de animales de pastoreo y preferentemente fermentados como el kefir o un yogurt de calidad artesanal. 
    Celiaquía: enfoque naturopático
  • Comida real
    1) Consumir vegetales frescos como eje de una alimentación saludable.
    2) Acompañar con frutas, frutos secos y aceites de primera prensada o vírgenes como acompañantes principales.
    3) Legumbres, cereales sin gluten como la quinoa, el trigo sarraceno o el amaranto, huevos, carnes rojas y blancas o algunos lácteos fermentados, pueden o no ser parte de un programa de alimentación saludable -según el enfoque elegido-, pero generalmente es necesario moderar o limitar su consumo.
    Celiaquía: enfoque naturopático
  • Controlar el estrés, en especial durante las comidas
    La relación entre nuestro estado emocional, la calidad de las digestiones y la metabolización de los alimentos, es una realidad universal; en el caso de los celíacos, este proceso se ve afectado desde el vamos y realmente todo lo que podamos hacer para evitar una mayor carga a un proceso orgánico que ya representa un desafío, traerá beneficios indudables.
    Celiaquía: enfoque naturopático
  • Consumir alimentos enzimáticos y probióticos
    Kombucha, encurtidos vegetales, chucrut, tempeh, kefir, miso… son algunos de los alimentos muy saludables que van a aportar valiosos probióticos y enzimas que sumarán al mejor control de la enfermedad celíaca. Por supuesto, en las presentaciones comerciales, asegurarnos que sean libres de gluten, de fermentación natural y de procedencia agroecológica.
    Celiaquía: enfoque naturopático
  • Hidratarse bien
    Una buena hidratación es esencial en cualquier etapa de la vida porque ayuda a regular la temperatura corporal, mantener la piel hidratada y elástica, lubricar las articulaciones y órganos y mantener una buena digestión y movilidad intestinal.
    Celiaquía: enfoque naturopático
  • Descansar adecuadamente
    Un punto crucial es la renovación de los tejidos, proceso que ocurre de manera vital durante el sueño -especialmente cuando este brinda un descanso de calidad-. Así mismo, un buen descanso «resetea» nuestro sistema nervioso y libera el estrés; naturalmente, esto favorecerá una buena respuesta inmunitaria y ayudará a contener la autoinmunidad.

ALIMENTOS BENEFICIOSOS

  • Aceites de primera presión en frío y virgen extra
    1- AOVE, coco.
    2- Lino, chía.
    3- Sésamo, almendras, germen de trigo, girasol.
    Enfermedad celíaca / alimentos beneficiosos
  • Aguacate
    Su aporte de vitaminas B6 y B12 nos ayudará a controlar el exceso de homocisteína; los ácidos grasos saludables, además de mejorar el funcionamiento inmunitario, contribuirán a controlar la ansiedad, brindar saciedad y hacer los cambios dietéticos con más facilidad; también facilita la formación del colágeno, mencionando algunas de las propiedades que más interés conllevan para los celíacos.
    Enfermedad celíaca / alimentos beneficiosos
  • Germinados
    Los germinados son un verdadero «medicalimento» pletórico en enzimas, fitoquímicos antioxidantes y antiinflamatorios, vitaminas y minerales; su incorporación cotidiana es una medida adicional para proteger la salud, en especial cuando esta está comprometida por una enfermedad.
    Enfermedad celíaca / alimentos beneficio
  • Alfalfa
    Tanto las hojas verdes como los brotes de alfalfa, son una potente administración de nutrientes que aportan todas las propiedades típicas de los germinados con las particularidades de esta planta y, en especial en el caso de las hojas verdes, grandes cantidades de clorofila.
    Enfermedad celíaca / alimentos beneficiosos
  • Col
    Por su riqueza en vitamina C, complejo B y polifenoles, será un eficaz aliado del sistema inmunológico y el control de los procesos .
    Alimentos beneficiosos / Enfermedad celíaca
  • Papaya y piña
    Estos alimentos son una de las mayores fuentes de las valiosas enzimas.
    Alimentos beneficiosos / Enfermedad celíaca
  • Caldo de huesos
    Es la mejor fuente de colágeno, además de valiosos minerales biodisponibles; en caso de optar por el vegetarianismo, no hay problema en no consumirlo y hacer foco en el resto de los consejos generales.

COMPLEMENTOS NUTRICIONALES

Hay dos aspectos a considerar:

  • Las necesidades nutricionales del celíaco no empiezan ni terminan en la propia enfermedad celíaca; en este caso, debemos asegurarnos que el complemento sea sin gluten en cualquier caso.
  • Luego, los complementos nutricionales satisfacen necesidades puntuales de la persona con enfermedad celíaca.

Fórmulas específicas

  • Glutamina
    La glutamina es el aminoácido no esencial más abundante en el cuerpo y entre sus funciones destacan que protege la musculatura, favorece el buen funcionamiento inmunitario y del sistema nervioso; en el caso de la enfermedad celíaca nos interesa especialmente porque mejora el estado digestivo y, de manera notable,  resuelve los problemas de permeabilidad intestinal.
    Pablo Martín / Gluten free
  • Enzimas proteolíticas
    Entre ellas encontramos endopeptidasa, exopeptidasa, proteasa, aspergillopepsina, proteasa DPP IV, amilasa, glucoamilasa.

GLUTAYTIC
Marca: SuperSmart (Origen Francia)
Descripción: favorece la degradación completa de las proteínas del gluten, combate aparición de trastornos digestivos asociados a su consumo, recomendado para las personas sensibles al gluten, ayuda a evitar mayores daños en caso de ingesta involuntaria de gluten.

  • B6, B12 y ácido fólico
    Ente otras funciones, ayuda a controlar el exceso de homocisteína, una sustancia implicada en los procesos de inflamación crónica y alteraciones inmunitarias, además de trastornos cardiovasculares.
    Pablo Martín / Gluten free
  • Aceites de pescado y Onagra
    Dos valiosas fuentes de ácidos grasos esenciales de gran valor para el buen funcionamiento inmunitario, regular los procesos autoinmunes y controlar la inflamación.

Pablo d la Iglesia

Bibliografía

Benito de Benito, Luis Miguel.  Manual sobre el gluten y la celiaquía. RBA.
Betés Ibáñez, María Teresa.
 Enfermedad celíaca. Clínica Universitaria de Navarra.
Bòria-Reverter, Lourdes. Beneficios de los germinados. En buenas manos.
Oto Viñas, Elena. Propiedades de la glutamina. En buenas manos.

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Trigo: ¿alimento o veneno?

TRIGO: ¿alimento o veneno?

Con el trigo es difícil negociar. Se trata de un alimento cotidiano presente en mil formas en nuestra comida pero que cada vez más especialistas lo califican como un veneno. De acción lenta, si se quiere, pero veneno al fin.

Hemos abusado del consumo de trigo. Especialmente en los alimentos ultraprocesados de la factoría de la industria alimentaria, el trigo está en todos lados; esto, indudablemente, generó algunos desequilibrios que debemos compensar, en muchos casos, eliminándolo por completo.

A veces, algo que podría haber sido útil y propicio en la alimentación humana, debido al mal uso y el abuso, terminó siendo dañino y tóxico.

Veamos otra vez que dice el Dr. J. Mercola, un líder indiscutido en la calidad de sus propuestas porqué con sus consejos la gente obtiene lo más importante: RESULTADOS.

Este gran médico y educador no es muy amigo de los cereales, al menos como lo han venido siendo la mayoría de sus colegas en EE UU: 

“A diferencia de lo que ha venido escuchando durante años sobre el valor nutricional de los granos integrales, existe mucha evidencia científica que señala que muchas veces los granos integrales son más dañinos que benéficos. Los granos contienen anti-nutrientes y lectinas que pueden dañar su intestino. Y es la porción fibrosa del grano- el salvado- la que contiene la mayoría de estos anti-nutrientes. Estos componentes pueden causar inflamación, permeabilidad intestinal e intestino permeable.

“El trigo y otros granos glutinosos son los peores de todos. Se ha descubierto que la aglutinina de germen de trigo (WGA) es inflamatoria, inmunotóxica, cardiotóxica, neurotóxica y puede atravesar la barrera hematoencefálica e interferir con el funcionamiento de los neurotransmisores.”

“La intolerancia al gluten podría estar en la raíz de muchas enfermedades crónicas, incluyendo las enfermedades neurológicas y psiquiátricas como la depresión, el TDA/TDAH, la esquizofrénica y el Alzheimer. Muchas personas padecen de intolerancia al gluten pero no lo saben, lo que lo hace aún más insidioso. Es importante tomar en cuenta que TODOS los tipos de granos contribuyen con la resistencia a la insulina y a la leptina, que es la causa principal de casi todas, de no ser que de todas, las enfermedades crónicas- desde la diabetes hasta el cáncer.”

Definitivamente, el impacto de los cereales en este aspecto, y sobre todo del trigo en particular, será muy diferente en una persona con un intestino saludable que en una persona que ya tiene intestino permeable y está predispuesta a la filtración de lectinas, gluten y toxinas que serán devastadoras una vez circulando en la sangre. En otras palabras, pequeñas cantidades de estos alimentos pueden ser completamente inocuos en una persona saludable y devastadores en una en la cual los malos hábitos, los parásitos, las cándidas, las toxinas y la malnutrición devastaron sus intestinos, su sistema digestivo y su salud en general. ¿Se entiende?

Otra que tiene algo para decir, y créanme sabe lo que dice, es la Dra. Natasha Campbell-McBride; en su libro GAPS, el síndrome psicointestinal relata:

“A finales de la década de 1970 se descubrió que el gluten de los cereales y la caseína de la leche pueden convertirse en opiáceos en el sistema digestivo, los cuales pasan a sangre, cruzan la barrera hemotoencefálica y afectan al cerebro. Estos opiáceos fueron detectados en la orina de pacientes ezquizofrénicos y en personas con depresión y enfermedades autoinmunes. Más tarde, el doctor Reichelt en Noruega y el doctor Shattock en el Reino Unido encontraron los mismos compuestos en la orina de niños autistas. Así es como la ezquizofrenia y el autismo se encontraron en el mismo saco. Quedo claro entonces que ambos grupos de pacientes no podían digerir ni el gluten de los cereales ni la caseína de la leche.”

Mi punto de vista es que, hoy por hoy, si dejamos a un lado el trigo, tenemos mucho que ganar y nada que perder si lo reemplazamos por un cereal más equilibrado como la quinoa, el amaranto o el mijo. Y por supuesto, en niveles de consumo muchísimo menor en relación al consumo habitual de trigo o maíz por parte de la población occidental en general; hablamos de porciones pequeñas en el marco de una comida basada mayoritariamente en frutas, verduras o semillas. ¡No, no nos vamos a poner a contar gramos, calorías y porciones exactas! Los animales silvestres no lo hacen y les va mejor que a nosotros. ¡¡¡Sentido común!!! 

Por supuesto, si se padece intestino permeable, alguna enfermedad intestinal, un trastorno autoinmune o una enfermedad neurológica, el trigo, la cebada, el centeno, el maíz y la avena que no está garantizada como libre de gluten, deberían desaparecer de nuestro mapa; tienden a ser muy elevados en gluten en un escenario de consumo excesivo de larga data y todos están altamente modificados por la ingeniería genética, producidos en grandes monocultivos y altamente fumigados en general.

Hay muchos profesionales que descartan definitiva y terminantemente el consumo de trigo u otros cereales con gluten a todo el mundo; reconozco que tienen buenos argumentos, pero hoy día, con la intervención humana en la modificación y proceso de los alimentos, si los buscamos, encontramos motivos para prohibir todos los alimentos por una razón u otra.

En cualquier caso, para la mayoría de nosotros, experimentar como reacciona nuestro cuerpo a una dieta libre de gluten, por algunas semanas al menos, es auspicioso; algunas personas experimentan cambios notables y continúan con una alimentación libre de gluten de forma permanente.

Luego, en general, mantener el gluten en niveles bajos, siempre será auspicioso. En mi caso personal he experimentado casi dos años sin probar el gluten y no he notado ningún beneficio evidente; aún así, mantengo el consumo en dosis horméticas, es decir, mantener una estimulación para que el organismo no termine de reconocer el gluten como agente extraño y provocar una respuesta autoinmune.

Aunque, también hay que decirlo, frecuentemente la reacción autoinmune puede darse como respuesta al gluten y por eso muchos profesionales deciden optar por la respuesta simple y segura y eliminarlo de antemano; con mucha más razón cuando se padece enfermedades autoinmunes como el lupus, la artritis, la esclerosis múltiple, etc.

No es tan sencillo el tema, al menos si queremos buscar el conocimiento sin distorsionarlo con nuestros prejuicios, ¿verdad? En todo caso, mi recomendación es aprender a cocinar sin gluten, buscando opciones; esto ayudará a eliminarlo o a reducirlo, según las opciones y necesidades. Para ayudarte a lograrlo, una buena idea puede ser realizar los cursos  de mi buen amigo Pablo Martín:

POSTRES GLUTEN FREE DULCES Y VEGANOS

PREPARACIONES GLUTEN FREE & VEGANAS SALADAS

HAMBURGUESAS Y MILANESAS CONSCIENTES Y VEGANAS

Me gusta insistir en este punto: no es el trigo, sino lo que hemos hecho con el trigo (modificación genética + agrotóxicos + fertilizantes artificiales) y las cantidades desproporcionadas en las que lo consumimos; con excepción de quienes padecen enfermedad celíaca, quienes -por supuesto-, deben poner toda su atención en la eliminación total de esta proteína.

A la larga, la respuesta no la encontraremos en la supresión total y para todos, sino en la transformación en los procesos productivos y el equilibrio en los patrones de consumo; llegado ese punto, en un escenario más o menos normal, realmente podremos investigar cómo se desenvuelve un cuerpo humano con estímulos que le son propios. Mientras tanto habrá que seguir navegando la confusión reinante y apelar a la prudencia y la sabiduría.

Pablo de la Iglesia
Mentor del Diplomado en Coaching Nutricional

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Espárragos contra el cáncer

Espárragos contra el cáncer

Los espárragos son una rica fuente de glutation, un poderoso antioxidante intracelular que desempeña una activa función en la promoción de ciertas enzimas y en la destrucción de sustancias tóxicas que dañan los tejidos; en ese sentido, los espárragos son un elemento eficaz que suma en la lucha contra el cáncer.

En un artículo de Sonia Barahona en la revista DSalud, titulado Espárragos: antioxidantes y antitumorales, puede leerse:

El glutatión ayuda a afrontar el cáncer de tres formas: como preventivo, como herramienta terapéutica frente a las células tumorales y como adyuvante de los tratamientos convencionales al reducir sus efectos secundarios.

Como preventivo al neutralizar el efecto perjudicial de los radicales libres de origen endógeno derivados de la producción de energía y otras actividades metabólicas celulares pero, sobre todo, de los provocados por agresiones exógenas, la mala alimentación, los tóxicos ambientales, las radiaciones electromagnéticas, etc. (los radicales libres se consideran altamente cancerígenos). Sin olvidar que potencia el efecto antioxidante de las vitaminas C y E así como del selenio. Es más, no sólo previene la mutación del ADN celular sino que contribuye a reparar el ADN dañado.

En la fase activa del cáncer el glutatión también juega un papel importante por su influencia en el sistema inmune ya que está directamente involucrado en la réplica y crecimiento de los linfocitos T, glóbulos blancos básicos en el funcionamiento del sistema inmune. Está demostrado que niveles bajos de glutatión provocan una actividad inadecuada de las células T. Un estudio hecho en Japón con seis personas con hepatocarcinoma a las que se dio 5 gramos diarios de glutatión de forma oral finalizó con la regresión o estancamiento del crecimiento del tumor en tres pacientes. Otro tuvo una reducción del marcador tumoral alfa-fetoproteína de 496 a 5 y dos sobrevivieron un año. Hasta tal punto se considera importante que el área de quimioterapia del Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos ha desarrollado medicamentos anticancerígenos como el NAC o N-acetilcisteina, fármaco destinado a elevar los niveles de glutatión en el organismo.

En todo caso, no es importante para nosotros saber si los espárragos son una solución milagrosa contra el cáncer, de hecho en la medicina natural no solemos ser favorables a las sugerencias basadas en un solo elemento sino más bien a la desintoxicación y restauración del equilibrio del estilo de vida. Simplemente nos complace reconocer algunas de sus propiedades y promovemos su incorporación consistente como parte de una estrategia integral que procura restaurar la salud.

Tienes autonomía para consumirlo cuanto lo desees sin importar que otro tratamiento hagas; de manera equivalente a otras frutas y verduras, los espárragos aportan muchos beneficios, especialmente en este caso sus propiedades depurativas estimuladas por su efecto diurético.

Por lo menos en primavera, ¡qué no falten espárragos en nuestra mesa!

Pablo de la Iglesia

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Lácteos y diabetes insulinoependiente

Lácteos y diabetes insulinodependiente

Uno de los inconvenientes para la salud asociado a los lácteos, al menos en su consumo excesivo e industrializado, es la diabetes insulinodependiente que suele comenzar a temprana edad.

Ya en la década del 90 los investigadores observaron que algunas proteínas de los lácteos estimulan la producción de anticuerpos que destruyen las células pancreáticas productoras de insulina; estos anticuerpos podían estar presentes en niños no diagnosticados de la enfermedad pero en mucho menor medida.

Como lo he señalado tantas veces, los lácteos pueden evitarse sin ningún riesgo y muchos beneficios para la salud. Justamente donde más énfasis deberíamos poner en suprimirlos, o al menos llevar a mínimos ocasionales de consumo, es en los niños.

El Dr. Mark Hyman, autor de The Blood Sugar Solution (La solución al azúcar en la sangre), afirmó:

 Normalmente aconsejo a la mayoría de mis pacientes que eviten completamente los productos lácteos … Desde el punto de vista evolutivo, la leche es un alimento extraño para los seres humanos. Hasta hace 10.000 años no domesticamos animales y no logramos beber leche … La mayoría de los seres humanos dejan naturalmente de producir cantidades significativas de lactasa – la enzima necesaria para metabolizar la lactosa, el azúcar en la leche – en algún momento entre las edades de dos y cinco.

Como contrapartida, tenemos organizaciones como la Asociación Americana de Diabetes (American Diabetes Association – ADA) y el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) afirman que la leche es saludable para diabéticos.

La ADA recomienda consumir diariamente entre dos y tres porciones de leche baja en grasa u otros lácteos derivados como el queso y yogur. Por otra parte el USDA, en la misma línea, recomienda tres tazas al día de leche  o derivados para las personas de nueve años de edad o más.

Y así, podríamos enumerar fuentes independientes y oficiales, claramente contradictorias.

Mi punto de vista es que la leche ni sus derivados constituyen un alimento esencial; quien quiera evitarlos, no tendrá inconvenientes de ningún tipo para alcanzar una alimentación equilibrada.

Definitivamente, las recomendaciones oficiales son exageradas y una tercera parte del consumo sugerido sería razonable. Mi postura es que cantidades pequeñas de lácteos fermentados o quesos duros podrían llegar a ser aceptables en determinados contextos, siempre y cuando sean de pastoreo, agroecológicos y preferentemente sin pasteurizar y homogeneizar; evitaría los lácteos industrializados en cualquier escenario.

En caso de una diabetes, una enfermedad autoinmune o un cáncer, suprimirlos un tiempo para desintoxicar y restaurar un funcionamiento óptimo de la inmunidad, definitivamente es una opción muy recomendable.

Tengamos en cuenta que la Diabetes Tipo I es una enfermedad con un fuerte componente autoinmune, y el secreto no pasa por sumar o restar carbohidratos en lo que a lácteos refiere, sino en su capacidad para obstaculizar el funcionamiento inmunológico y/o crear escenarios alérgicos por la lactosa.

Alternativas a la leche

¿Una alternativa saludable a los lácteos y de valor para la prevención de la diabetes o como parte del programa nutricional si ya se la padece? ¡La leche de almendras! Tiene menos calorías, nada de colesterol o grasas saturadas, es una excelente fuente de calcio, vitaminas D y E, ácidos grasos esenciales, enzimas y mucho más.

Ahí les dejo una receta de Leche de Almendras Activadas para niños de hasta ciento siete años de edad:

Ingredientes (1 porción):

* Almendras, 20 unidades
* Agua fría, 1 vaso
* Stevia, 5 gotas

Procedimiento:

* Lavar las almendras y dejarlas activarse en el agua durante doce horas.
* Pelarlas y licualas junto a la stevia.
* Se puede colar o tomar todo que es más nutritivo.
* Tratar de no calentarla mucho porque si no se pierde gran parte de sus nutrientes.

Ten presente que si deseas darle más cremosidad a esta o cualquier leche vegetal, puedes agregarle aceite de coco, lecitina, aceite de sésamo o cualquier otro lípido saludable que enriquezca la preparación.

Y para que nos inspiremos a crear muchas variedades de leches vegetales sanas, nutritivas y deliciosas, te dejo un inspirador vídeo:

👉 Comprar BOLSA PARA LECHES VEGETALES

Con frecuencia, cuando desafío a mis seguidores en Facebook diciéndoles que la DIABETES SE PUEDE CURAR, muchos de los que la padecen reaccionan al primer impulso y me responden textuales como los siguientes:

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“Si usted conoce la cura a la diabetes , porque no ha recibido un Nobel ?? Conozco mamas y papas luchando a diario por sus niños , buscando todo tipo de ayuda estaría bueno comenzar a brindarla…”

“La diabetes no se cura hay que tomar los remedio y cuidarse con lo que comemos y lo tenes controlada pero es puro chamuyo que te curas.”

Y alguien remata: “!!!!es verdad no se cura!!!!”
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Me apena que sean tantos los que acepten las limitaciones impuestas sin chistar. Me apena que muchos presuman la mentira en lugar de al menos abrirse a la oportunidad de averiguarlo o, mejor aún, de intentarlo. Me apena que haya tantos robots programados para comer, defecar, dormir, vacunarse, hacerse la mamografía, tomar las pastillas azules y morir en vida mientras les llega la carroza.

Pero me alegra mucho más saber que hay personas como tú, que has tomado la pastilla roja y estás dispuesto a ver sin prejuicios, aceptar la realidad como es y enfrentar el desafío con tus mejores recursos para que este tránsito sea de puro crecimiento.

El resultado no está garantizado, lo que le da sentido a la vida es ponerse a andar.

Puedes encontrar valiosa información para ponerte andar en el libro que escribiéramos junto al chef Pablo Martín: Detené la diabetes (Grijalbo). La diabetes tipo II puede curarse en muchos casos y mejorar siempre, mientras que la diabetes tipo I puede mejorar y gestionarse mucho mejor, sin descartar nunca la esperanza realista de curarla.

México 👉 http://bit.ly/2fsbCK5 (eBook)
Amazon 👉 http://amzn.to/2fJfA0v (kindle)

¡Qué vivas cada día mejor!

Pablo de la Iglesia