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COVID-19: ¿cómo el miedo y el estrés afectan nuestra inmunidad?

COVID-19: ¿cómo el miedo y el estrés afectan nuestra inmunidad?

Las emociones afectan nuestra inmunidad

Las emociones afectan a nuestro sistema inmunitario, para bien o para mal; un hecho que se sabía desde siempre, por supuesto, pero que desde hace unas tres décadas o algo más, ha comenzado a cuantificarse de manera objetiva y con acumulación creciente de datos.

Uno de las asignaturas que estudia la interrelación entre las emociones y el organismo es la psiconeuroinmunología (PNI), encargada de facilitar el acceso a las evidencias mecanicistas de como los estresores impactan en la fisiología.

El estrés, en forma de miedo, ansiedad o incertidumbre, generan desequilibrios en el funcionamiento orgánico que nos afectan mucho más allá de nuestras emociones; si bien es importante señalar que no todos nos estresamos por lo mismo y los mismos escenarios nos afectan de manera diferente a cada uno, de acuerdo a como lo percibamos en función de creencias, valores y condicionamientos que conforman la respuesta mental de cada individuo.

Cuando el estrés es continuado y desborda nuestra capacidad orgánica para sobrellevarlo, uno de los primeros en verse afectado es el sistema inmunitario, como consecuencia de un proceso de ida y vuelta entre la mente y el cuerpo afectándose mutuamente.

Adrenalina y cortisol

El estrés percibido genera un impacto en el sistema nervioso que responde produciendo hormonas y neurotransmisores, para las cuales el sistema inmune tiene receptores; por ejemplo, para entender uno de los procesos, la pituitaria, al percibir estrés, segrega ACTH que le indica a las suprarrenales que liberen cortisol y adrenalina, hormonas que nos preparan para responder adaptativamente con mayor eficiencia.

Si este escenario se mantiene durante un tiempo prolongado, el exceso de adrenalina y cortisol puede afectar la producción y el comportamiento de las citoquinas, pequeñas proteínas secretadas, entre otras, por los macrófagos y las células T durante las respuestas inmunes natural y específica; las citoquinas se unen a receptores específicos de la membrana celular donde van a iniciar respuestas biológicas como la activación de macrófagos, células asesinas o eosinófilos, acorde a la presencia del agente extraño y durante periodos pequeños de tiempo. El estrés crónico -en la forma emocional que se manifieste-, va a producir un estímulo permanente y la respuesta termina agotando recursos y alterando la respuesta eficiente de la inmunidad.

El cortisol y la adrenalina cumplen la importante función de preparar al cuerpo adaptativamente para la lucha o la huida, escenarios que en el estado natural en el que nuestras respuestas orgánicas fueron configuradas, tienen un comienzo y un fin, en cambio, en la sociedad actual pueden durar días, semanas, meses o volverse permanentes. Escribo esto durante la pandemia del coronavirus, un desafío que ha involucrado a toda la humanidad como nunca antes; sin trivializar en absoluto la situación, podemos observar que la población ha estado siendo bombardeada con el tema durante meses desde su inicio y de manera creciente hasta que la noticia ha tomado protagonismo absoluto.

Por ejemplo, las autoridades sanitarias y el periodismo han recurrido a la “guerra” como metáfora, algo que, en mi opinión, es muy exagerado. Como consecuencia, dado que lo que nos decimos configura nuestra percepción, mucha gente lo interpreta de manera literal, empieza a encontrar enemigos en todos lados, se produce una histeria social de larga duración y una secreción permanente de las hormonas del estrés; llegado a un punto, estas crean desequilibrios que afectan al metabolismo, a los sistemas reproductor, cardiovascular y gastrointestinal o el cerebro. En cuanto a la inmunidad, el exceso de hormonas de estrés, en este caso en forma de miedo, baja y altera las defensas, predisponiendo a enfermedades respiratorias, alergias, enfermedades autoinmunes e infecciones en general. De alguna manera, aquello que las autoridades buscan evitar, también lo están estimulando.

Empoderarse en lugar de aterrorizarse

¿Y cómo podría evitarse y mitigarse este estado de cosas? El escenario es real, no caben dudas, y las medidas preventivas son razonables -aunque no sabemos su efectividad real al momento de escribir esto y, mucho menos, su utilidad más allá de las cuarentenas obligatorias, confinamientos y aislamiento social-.

Sin embargo, con la comunicación basada exclusivamente en el miedo con la propia OMS a la cabeza, no se le proporcionó a la gente herramientas para tomar acción y hacerle frente al desafío. De alguna manera, recurriendo a la metáfora de la guerra como configurador de la consciencia colectiva, es como si nos enviaran al medio de un combate entre dos frentes, completamente desarmados y sin una trinchera en la que guarecerse.

Las primeras líneas de defensa de nuestro organismo son la prevención y nuestra inmunidad natural. Las medidas tomadas apuntan a la prevención, y eso, está claro, debe apoyarse. Sin embargo, ni las autoridades sanitarias, ni la mayoría de los médicos, ni los medios de comunicación, han hablado prácticamente nada de la importancia de nuestro sistema inmunitario en la labor preventiva o curativa.

Sabemos que no es lo mismo comer de una manera u otra para garantizarle a nuestro organismo las proteínas, los ácidos grasos, las vitaminas, los minerales y los fitoquímicos necesarios para que el sistema inmunológico funcione adecuadamente; quien está verdaderamente ocupado en contener una pandemia se ocupa mínimamente de enseñarle a la gente que no es lo mismo comer azúcar refinado que unas frutas, un embutido industrializado con pan blanco que una carne al horno con papas, un panificado industrial que un porridge de avena o un licuado de banana. ¡Y la diferencia no es menor en la práctica!

Podríamos sumarle la comunicación de recursos baratos que ayudan a prevenir o mitigar infecciones respiratorias por estímulo de la inmunidad natural, tales como plantas medicinales (equinácea, llantén, eucalipto, gordolobo, ambay, tomillo…), alimentos específicos (ajo, cebolla, jengibre, limón), complementos nutricionales (vitamina C, zinc, selenio…). En ningún caso se trata de sustancias milagrosas, pero sin ninguna duda, en todos los casos se trata de sustancias que crean auspicios positivos para sostener nuestro bienestar ante esta o cualquier amenaza infecciosa y, además, le brinda a la gente el registro de poder hacer algo más por su salud, más allá de quedarse encerrada aterrorizándose con las noticias que pasan en la TV.

Pasar de ser pasivos espectadores desinformados de nuestras posibilidades a participantes activos en aprendizaje permanente, haría una gran diferencia aquí y ahora y nos empoderaría con recursos que tendríamos disponibles para siempre. Y por supuesto, canalizaríamos el estrés en acciones productivas: hacer ejercicio, comer bien, descansar adecuadamente, meditar, prepararnos una infusión, y de esta manera saber que efectivamente estamos haciendo lo mejor por nosotros mismos. ¡La diferencia es enorme!

Pablo de la Iglesia

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ZANAHORIA: ¡los conejos saben lo que hacen!

Zanahoria: los conejos saben lo que hacen

Por su riqueza en fósforo, el jugo de zanahoria es excelente como estimulante del sistema nervioso y como vigorizante de una mente cansada o estresada.

Casi todas las condiciones que afectan a la sangre (colesterol, triglicéridos, anemia, acidez) se benefician del jugo de zanahoria. Lo mismo puede decirse de las afecciones de la piel y el cabello, esto se debe especialmente a su contenido en betacaroteno; está indicado en erupciones cutáneas, acné, psoriasis, debilidad del cabello, piel seca, etc. En estos casos también puede emplearse con suceso el jugo de zanahoria directamente en la parte afectada, recurriendo a aplicaciones tópicas, emplastos o compresas.

Para el cuidado preventivo y terapéutico de la vista, se recomienda especialmente el jugo de zanahoria en combinación con el de arándano; el betacaroteno, los flavonoides y la sinergia de vitaminas y minerales que presenta esta fórmula es muy auspiciosa para ayudarnos a conservar nuestra buena visión hasta edad avanzada.

El jugo fresco también se indica en adolescentes cuando padecen un retardo en su desarrollo sexual, ante la falta de menstruación en las mujeres, si hay impotencia y esterilidad; en estos casos se sugiere un tratamiento prolongado.

Por la abundante presencia de potasio, tiene un notable efecto curativo contra el reumatismo, la gota y la artritis; para potenciar su efecto, solemos recomendarlo en combinación con el consumo de unas cinco o siete semillas de altramuz (lupines o lupinos) crudas y biológicas en ayunas.

Como antiséptico se puede tomar jugo sin restricciones, especialmente en las enfermedades infecciosas, como tifoidea, tos convulsa, bronquitis, asma, gripe, etc.; en estos casos es recomendable adicionarle un poco de miel y jugo de limón.

El jugo crudo de zanahoria, tomado en ayunas, ayudará a eliminar las lombrices intestinales; nos inclinamos a recomendar complementariamente cápsulas de ajo, semillas de calabaza y una dieta baja en glúcidos.

Antes de tomar una aspirina podemos pensarlo dos veces, puesto que estas tienen peligrosas contraindicaciones, cuando podríamos recurrir al jugo de zanahoria; ¿y por qué jugo de zanahoria? Pues porque contiene gran cantidad de ácido acetilsalicílico, el principio activo de la aspirina común. Si le adicionamos un poquito de cilantro y jengibre, tenemos una excelente fórmula para calmar dolores e inflamaciones.

Licuado alcalinizante

El jugo de zanahoria y repollo es ideal para alcalinizar y desintoxicar la sangre; puede utilizarse con éxito en caso de úlceras y acidez, y como coadyuvante en el tratamiento del cáncer.

Ingredientes:

  • Zanahorias 2
  • Col: 2 hojas
  • Naranjas: 1

Preparación:

Pasar todo por la licuadora y beber en el momento para que no pierda propiedades.

Licuado digestivo

Para aquellos que padecen trastornos digestivos, hinchazón y flatulencias, se recomienda el jugo de zanahoria y piña.

Ingredientes:

  • Piña: ½
  • Zanahorias: 1 o 2
  • Miel, azúcar integral o estevia: a gusto.

Preparación:

Pelar la piña y las zanahorias; trocearlas y pasarlas por la licuadora. Endulzar y servir.

Bomba nutritiva de zanahoria y brotes

¿Piensas que te faltan nutrientes? Bien, te vamos a facilitar la receta de una bomba nutritiva: zumo de brotes de alfalfa y zanahoria.

Ingredientes:

  • Brotes de alfalfa: 2 o 3 cucharadas colmadas.
  • Zanahorias: 2 (grandes).
  • Limón: 1
  • Sal: ¼ de cucharadita.
  • Pimienta blanca molida: de cucharadita.

Preparación:

Lavar bien los brotes y las zanahorias; extraer con una licuadora el zumo de ambos ingredientes, agregarles el zumo de limón, la sal y la pimienta. Beber el licuado inmediatamente. Esta bebida puede reemplazar una comida si estamos a dieta.

También podemos tomarlo solo; una característica que destaca en el zumo de zanahoria es que puede mezclarse con el zumo de todas las frutas sin provocar fermentaciones.

Budín de zanahoria

Ingredientes:

  • Harina integral: 300 g.
  • Azúcar integral: 150 g.
  • Maca: 3 cucharadas.
  • Huevos orgánicos: 3.
  • Jugo de zanahoria: 150 cm3 (más la pulpa de la zanahoria).
  • Polvo para hornear: 1 cucharadita.
  • Semillas de girasol: 2 cucharadas.
  • Almendras: 20.
  • Especias varias molidas: 1 cucharadita.
  • Aceite de oliva: 100 cm3.
  • Sal: 1 pizca.

Además:

  • Un molde de budín inglés.
  • Papel manteca: cantidad necesaria.

Procedimiento:

Precalentar el horno.

Forrar el molde para budín inglés con el papel manteca.

Mezclar la harina con la sal, las especias, el polvo para hornear y la maca.

Mezclar el jugo de la zanahoria con la pulpa que queda en la máquina.

En una procesadora poner los huevos, el aceite, el azúcar y el jugo de zanahoria. Procesar bien. Cuando esté todo mezclado, incorporar las harinas. Por último agregar las semillas de girasol y las almendras. Procesar 10 segundos y apagar la máquina.

Pasar la mezcla al molde. Cocinar el budín en un horno moderado durante 45 minutos o hasta que esté hecho.

Dejar que se enfríe y desmoldarlo.

Pablo de la Iglesia

Licuado digestivo

Para aquellos que padecen trastornos digestivos, hinchazón y flatulencias, se recomienda el jugo de zanahoria y piña.

Ingredientes:

  • Piña: ½
  • Zanahorias: 1 o 2
  • Miel, azúcar integral o estevia: a gusto.

Preparación:

Pelar la piña y las zanahorias; trocearlas y pasarlas por la licuadora. Endulzar y servir.

Bomba nutritiva de zanahoria y brotes

¿Piensas que te faltan nutrientes? Bien, te vamos a facilitar la receta de una bomba nutritiva: zumo de brotes de alfalfa y zanahoria.

Ingredientes:

  • Brotes de alfalfa: 2 o 3 cucharadas colmadas.
  • Zanahorias: 2 (grandes).
  • Limón: 1
  • Sal: ¼ de cucharadita.
  • Pimienta blanca molida: de cucharadita.

Preparación:

Lavar bien los brotes y las zanahorias; extraer con una licuadora el zumo de ambos ingredientes, agregarles el zumo de limón, la sal y la pimienta. Beber el licuado inmediatamente. Esta bebida puede reemplazar una comida si estamos a dieta.

También podemos tomarlo solo; una característica que destaca en el zumo de zanahoria es que puede mezclarse con el zumo de todas las frutas sin provocar fermentaciones.

Budín de zanahoria

Ingredientes:

  • Harina integral: 300 g.
  • Azúcar integral: 150 g.
  • Maca: 3 cucharadas.
  • Huevos orgánicos: 3.
  • Jugo de zanahoria: 150 cm3 (más la pulpa de la zanahoria).
  • Polvo para hornear: 1 cucharadita.
  • Semillas de girasol: 2 cucharadas.
  • Almendras: 20.
  • Especias varias molidas: 1 cucharadita.
  • Aceite de oliva: 100 cm3.
  • Sal: 1 pizca.

Además:

  • Un molde de budín inglés.
  • Papel manteca: cantidad necesaria.

Procedimiento:

Precalentar el horno.

Forrar el molde para budín inglés con el papel manteca.

Mezclar la harina con la sal, las especias, el polvo para hornear y la maca.

Mezclar el jugo de la zanahoria con la pulpa que queda en la máquina.

En una procesadora poner los huevos, el aceite, el azúcar y el jugo de zanahoria. Procesar bien. Cuando esté todo mezclado, incorporar las harinas. Por último agregar las semillas de girasol y las almendras. Procesar 10 segundos y apagar la máquina.

Pasar la mezcla al molde. Cocinar el budín en un horno moderado durante 45 minutos o hasta que esté hecho.

Dejar que se enfríe y desmoldarlo.

Pablo de la Iglesia

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Alimentación después de la lactancia

Alimentación después de la lactancia

La buena elección de la alimentación después de la lactancia es fundamental para determinar el estado de salud y bienestar que un niño gozará toda su vida.

Al nacer y durante los primeros meses, realmente no hay mucho que hablar: teta, teta y teta.

Más allá de la lactancia materna

Luego, lo primero que debemos abordar es la transición desde la lactancia a los alimentos sólidos.

Este es un tema que genera mucha ansiedad en los padres que normalmente se apuran a incorporar alimentos en variedad; debo decir que, mientras el niño tome teta, tiene todas sus necesidades cubiertas con la leche materna hasta el año, luego puede ser insuficiente y  el aporte adicional de alimentos con hierro y zinc es importante.

Entonces, mientras se prolongue la lactancia, este es un proceso que puede tomarse con mucha calma, privilegiando la calidad y respetando los instintos de la criatura en cuanto a la cantidad; el pediatra advertirá si hay algún problema de nutrición o crecimiento.

Espirulina, súper alimento para bebés

Siempre insisto que el primer «medicalimento» que se me ocurre como el mejor para los bebés es la espirulina, un alga marina -más bien una cianobacteria- que se compone alrededor de 75% de proteínas, un mix impresionante de vitaminas y minerales -A, E, D, B1, B2, B3, B6, B12, hierro, zinc, ácido fólico, ácidos grasos esenciales y un alto contenido de clorofila; una cucharadita de café al día en una o dos tomas es perfecto para complementar las inmejorables propiedades de la leche materna antes de empezar una suave transición hacia los alimentos sólidos a partir de los cinco o seis meses.

Además, la espirulina puede ser consumida por la mamá para enriquecer su «fórmula» natural , de ser necesario, por el propio bebé desde el mismo nacimiento o cuando la madre tiene problemas con el suministro pleno de la lactancia; en este caso, sobre todo para las madres que tienen problemas para dar el pecho, la leche de sésamo o de almendras bien coladas con un poquito de espirulina es un alimento muy completo y tolerado desde los primeros días de vida -con supervisión del pediatra, por supuesto-.

El camino hacia los primeros sólidos

Instintivamente los niños pedirán comida, nuestra función es asegurarnos que esta sea de valor, concentrada en nutrientes y libre de toxinas; entre sus primeros alimentos suelen recomendarse las papillas de cereal, que en caso de dárselas, procuraremos procesar los granos cocidos prefiriendo el mijo, el trigo sarraceno, la quinoa… que también pueden ser materia prima para una «leche» vegetal bien colada al principio y cada vez más espesa con el tiempo.

En cualquier caso, es mejor comenzar con verduras, luego frutas, siguiendo con la incorporación de frutos secos -idealmente activados y procesados-. Recordar: mientras se prolongue la lactancia, ¡no hay mejor alimento que la leche de mamá! Lo demás es complemento.

A medida que crecen, las frutas, las verduras y los frutos secos deben ser los protagonistas; tengamos presente que la mayoría de los niños ni siquiera llegan a las raciones mínimamente recomendadas por las autoridades.

Seamos una familia vegana o no, esta escuela tiene montones de recetas sanas y deliciosas para incorporar con facilidad estos alimentos en cualquier plan de alimentación equilibrada.

Recetas veganas para niños

Desafíos del crecimiento

Luego, a medida que crecen las necesidades de los niños están determinadas por el crecimiento de su cuerpo y el desarrollo de huesos, dientes, músculos, etc; proporcionalmente tienen unas necesidades de energía, proteínas y ácidos grasos mayores que la de los adultos, pero cuando la alimentación es variada y basada en alimentos frescos, vivos e integrales, los riesgos de carencias y excesos se minimizan.

Realmente esto no representa un desafío de mayor importancia en las familias que tienen acceso a una canasta básica de alimentos y que además optan por variantes saludables; la malnutrición, mayormente se debe a la mayor opción por los alimentos ultraprocesados.

En cuanto a las vitaminas y minerales:

Hierro: el periodo de uno a tres años es el más crítico para exponerse a carencias, ¡pero ya hemos recomendado la espirulina! A lo cual podríamos agregas polen, chlorella y levadura de cerveza dietética. A esta edad aumenta rápidamente la masa sanguínea y el cuerpo demanda más hierro.

Calcio: habitualmente se insiste en que la leche es la mejor fuente de calcio, pero yo insisto en que el sésamo, las almendras o las legumbres lo son tan buenas o mejores y con menos contraindicaciones.

Zinc: es esencial para el crecimiento y hay que asegurar 10 mg diarios; la carne y los pescados de mar son fuentes muy buenas, pero mejor aún es el polen, el cacao amargo, las semillas de calabaza o los huevos de pastoreo.

Pablo de la Iglesia
Mentor del Diplomado en
Coaching Nutricional

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Cúrcuma, potente por donde la mires

Cúrcuma. potente por donde la mires

La cúrcuma es una poderosa planta medicinal a la cual la investigación le atribuye propiedades preventivas y curativas contra la obesidad, el cáncer, la diabetes tipo 2, la enfermedad inflamatoria del intestino, la osteoartritis, entre otras; veamos algunas de sus propiedades.

Poderoso antiinflamatorio

Como antiinflamatorio tiene la capacidad de suprimir la liberación de los mediadores inflamatorios y estimular la producción de cortisona de las glándulas adrenales; además actúa inhibiendo la formación de leucotrienos, la agregación plaquetaria y la respuesta de los neutrófilos a varios estímulos involucrados en el proceso de la inflamación, así como promoviendo la fibrinolisis y estabilización de las membranas celulares.

Diferentes investigaciones han verificado que el extracto de cúrcuma y su principio activo la curcumina tienen un potencial antiinflamatorio comparable a la cortisona y a la fenilbutazona sin sus efectos secundarios.

Estas propiedades pueden aplicarse a muchas enfermedades como osteoartritis, esclerosis múltiple, lupus, escleroderma y otras que cursan con fenómenos inflamatorios.

Cúrcuma, poderoso antiinflamatorio

Un amigazo del hígado

La curcumina, principio activo más destacado en la raíz de la cúrcuma, exhibe un efecto similar a la silimarina presente en el cardo mariano, referencia de excelencia en el cuidado hepático; es decir que es muy eficaz contra los daños hepáticos inducidos por sustancias químicas tóxicas.

Como colerético, la curcumina aumenta la producción de los ácidos biliares en más de un 100%; también mejora la solubilidad de la bilis, la excreción de las sales biliares, del colesterol y de la bilirrubina.

La cúrcuma, y en especial la curcumina, es muy eficaz en la prevención y tratamiento coadyuvante de la colelitiasis, pudiéndose combinar -para potenciar efectos- con el cardo mariano o un extracto de silimarina.

¡Amo la potencia equilibrada y las posibilidades de la medicina natural!

Enemigo del Alzheimer

La información más alentadora proviene de las buenas noticias para prevenir y paliar el mal de Alzheimer; científicos de la Univesidad de California dieron a conocer en la revista Journal of Alzheimer´s Disease que han identificado un mecanismo intra-celular específico regulado por la vitamina D3 que puede ayudar al cuerpo a eliminar del cerebro placa de beta amiloide y que se ve potenciado si esta es administrada junto con curcumina en forma de suplemento o incorporándola a la alimentación con el consumo de cúrcuma o curry.

La forma en que estos nutrientes actúan es a través del estímulo de las células macrófagas que localizan y eliminan fibrilos de amiloide y otros productos de deshecho que se van acumulando en el cerebro y anticipan la manifestación de esta y otras enfermedades neurológicas.

Leche Dorada

Esta bebida típica de la medicina ayurvédica que se utiliza hace más de cuatro mil años y de la cual se ha afirmado que es el alimento más curativo de la tierra dadas las numerosas propiedades de la cúrcuma; tiene todas las virtudes que se le atribuyen a la planta y destacan sus excelentes beneficios digestivos, preventivos de la tos y resfriados, alivio de los dolores reumáticos y las molestias de la menstruación, ayudante para conciliar el sueño, facilitador de la perdida de peso, es un eficaz antiaging, ¡y es deliciosa!

Ingredientes:

  • 1/4 taza de cúrcuma en polvo
  • 500 ml de agua
  • 10 gr de pimienta negra recién molida

Instrucciones:

Añade la cúrcuma y la pimienta al agua y lleva a ebullición.

Remueve constantemente y deja reducir el líquido hasta que quede una pasta relativamente espesa.

¡Ojo cuando la preparas que la cúrcuma mancha! Es un colorante natural.

Guárdala en el frigorífico y ve utilizándola como un concentrado; según la vayas necesitando utiliza la pasta para preparar tu leche dorada mezclándola con agua o una bebida vegetal; la fórmula original es con leche de vaca, si la consigues agroecológica puede ser una opción según tu enfoque alimentario.

Esta pasta se conserva refrigerada hasta un mes.

Luego, cada vez que deseamos preparar la leche dorada, llevamos una cucharadita de la pasta a una ebullición corta con la bebida elegida. Endulzar a gusto con miel e incorporar aceite de almendra, sésamo o ghee.

Si buscamos una consistencia más espumosa, podemos pasar la leche por la licuadora durante treinta segundos.

¡A tu salud!

Pablo de la Iglesia
Mentor del Diplomado en Coaching Nutricional

 

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Qué las CREENCIAS no opaquen la CONSCIENCIA

Qué las creencias no opaquen la consciencia

Para alejarte de los resultados corrientes, debes olvidarte de las creencias corrientes.

Piensa en algunas de tus creencias; incluso en aquellas que haz defendido como si fueran parte de ti mismo. Frecuentemente tomamos posición sobre la base de creencias que entraron a nuestra mente en forma casual; un momento de receptividad… y allí están. Estas creencias, que a su vez determinan nuestros patrones de comportamiento, a menudo pueden carecer de sentido práctico y si nos permitimos detenernos a evaluar su utilidad, realmente nos damos cuenta que no vale la pena aferrarse a ellas.

Son simplemente un estado de la mente, una forma de darle significado a la vida, en base a información que, con seguridad y de una u otra manera, ya ha sido superada en muchos casos; resultan un velo, más fino o más grueso, que distorsiona nuestra percepción de la realidad; verdaderamente no hay creencias “buenas” o “malas”, las creencias siempre constituyen una distorsión y si nuestro propósito es ver la realidad tal cual es, es necesario ir reconociendo y quitando los velos que nublan nuestra consciencia.

A veces nos atrincheramos a ellas porfiadamente, como si al soltarlas perdiéramos un órgano, y así comenzamos a funcionar voluntariamente con un software viejo; en lugar de ser nosotros quienes las utilizamos para que nuestro hardware sea eficiente, son las creencias las que nos utilizan a nosotros, del mismo modo que un virus se hace cargo del software para perpetuarse utilizando nuestro hardware.

¿Estás atrapado en tus creencias?

Puedes creer que a medida que uno se hace mayor necesariamente tienes que convertirte en una colección completa de achaques, y puedo asegurarte que hacerlo no te ayudará en nada a tener una vida larga y plena de vitalidad.

Puedes aceptar cómodamente alguna de tus adicciones -«Total, de algo hay que morirse»- mientras soportas la frustración de la debilidad de un temperamento que te aleja de las victorias y satisfacciones del permanente crecimiento personal. O al menos de la paz interior que produce el vivir con la convicción que has dado lo mejor de ti.

En su famoso mito de la caverna, Platón sostenía que el camino para alcanzar el conocimiento «es despertar del sueño en que vivimos habitualmente, abandonar la caverna de ilusiones en que nos hallamos, alcanzar la conciencia cósmica y encontrar, en definitiva, la dimensión trascendente del hombre». Vivir la excelencia implica dejar de lado nuestras ataduras a esas creencias que hemos ido amontonando en forma inconsciente y pasar a ser los dueños de nuestros pensamientos. No encuentro mayor satisfacción en la vida de ir descubriendo las cavernas en las que habito y salirme de ellas. ¿Y tú te aferras a tus cavernas o eres de los que -aunque tenga miedo hágalo igual- salen corriendo intrépidamente de ellas en busca de la interperie para que te llueva Gracia Divina?

PRE-Juicio

Albert Einstein sostenía que:

«Muy pocos individuos son capaces de expresar con ecuanimidad opiniones que difieran de los prejuicios de su propio medio social, y la mayoría de los individuos ni siquiera llega a formar tales opiniones.»

Einstein era un genio porque vivió su vida sabiendo ver más allá de la creencia y tu puedes aprender a hacerlo también. No es tan difícil, no se requiere un súper coeficiente intelectual, simplemente cambiar los patrones de referencia y cuestionar permanentemente la información que entra y sale de tu mente. Ten siempre presente preguntas tales cómo ¿es esto realmente útil?, ¿hay alguna forma mejor y más simple de hacerlo?, ¿cómo puede mejorarse?, ¿cómo puedo lograr mejores resultados con menos esfuerzo? Si te formas el hábito de hacerte cotidianamente estas preguntas te volverás rápidamente en una persona más eficaz y tu mente adquirirá el reflejo de recrear preguntas asertivas a medida de tu propia idea de la realización. ¡Les estarás sacando todo el jugo al cerebro y al vaciarte de contenido de referencia incuestionable incluso comenzarás a ser atravesado por la Inteligencia Cósmica fluyendo en ti! No me creas nada, experimenta.

Las personas que son exitosas en lo que se proponen no son aquellas que tienen buenas respuestas para desafíos que han pasado, sino las que tienen la capacidad de hacerse buenas preguntas para adaptarse al flujo cambiante de los escenarios que nos presenta la vida. Si hacemos las preguntas correctas nos pondrán en carrera para obtener las respuestas correctas que necesitamos aquí y ahora; aferrarnos a las respuestas exitosas que alguna vez obtuvimos implica el riesgo que estas se conviertan en creencias y nos petrifiquemos con ellas. Es muy útil ver cada enseñanza y aprendizaje compartidos como experiencias en estado líquido, tan solo un punto de partida para seguir fluyendo en nuestro viaje evolutivo.

El investigador médico y virólogo estadounidense, Jonas Salk, afirmaba que “lo que la gente considera como el momento del descubrimiento es realmente el descubrimiento de la pregunta” y en tanto y en cuanto abras la mente al cuestionamiento, en algún momento toda enseñanza dejará de ser útil porque es necesario seguir adelante, ir por más, y ese es el momento de escuchar atentamente nuestro cuerpo y preguntarnos “¿y ahora qué?”, “¿y ahora como?”. Quédate con la esencia de estas preguntas cuyo propósito más profundo es impulsarte evolutivamente de acuerdo a la inteligencia omnipresente que siempre habla para ti desde tu corazón.

Fluidez

Acostúmbrate a vivir en un estado de incertidumbre. La gente, de manera corriente, se aferra a lo que le brinda certidumbre, pero esta es como una anteojera que solo te deja ver los escenarios que confirman tu idea del mundo. Si, yo tengo una certeza y es la confianza plena en la Inteligencia Cósmica que se activa plenamente cuando conecto con mi corazón espiritual y dejo que me guíe sin mostrarme más que la dirección del siguiente paso; todo lo demás, es un guión viejo que se repite.

Es importante nutrir nuestra mente con creencias cada vez más estimulantes, renovarlas y actualizarlas para que nos sean más útiles a nuestros propósitos actuales, sin perder de vista que aquella que hoy nos moviliza asertivamente, mañana puede haber perdido su eficacia. Muchos de nosotros valoramos los beneficios de una filosofía de vida, una idea o un conocimiento y, cuando lo hacemos, crecemos, expandimos el universo de nuestras posibilidades. Cuando nos identificamos y nos aferramos a ellos, nos estancamos y nuestras opciones comienzan a empobrecerse. La comprensión de la diferencia es lo que permite que las creencias no opaquen la consciencia; esto es muy importante también para definir nuestras prácticas alimentarias porqué no somos estáticos como una fotografía sino más bien un flujo permanente de escenas que van conformando la película de nuestra vida.

Por ejemplo, he tenido grandes Maestros. Los amé mientras me llevaron de la mano por nuevos caminos y los amé aún más cuando sus propias enseñanzas me liberaron de ellos mismos. Yo también soy Maestro y no hay mayor Estado de Gracia que el ver como mis discípulos empiezan a volar por si mismos; ¡y ni te cuento cuando ellos se transforman en verdaderos Maestros e incluso me guían mucho más allá de donde quedamos cuando se liberaron de mi!

Lo que también nos lleva a la alimentación consciente

La idea, en lo que a alimentación refiere, es que podamos unir ciencia y consciencia sin dejar de reconocer la utilidad de la creencia, en tanto y cuanto nosotros hagamos un uso inteligente de ella y no que ella termine haciendo uso de nosotros. ¿Comprendes? No estamos planteando una dicotonomía entre la ciencia y la espiritualidad, la mente o el corazón, la razón o la intuición… ¡estamos empoderándonos en todos los recursos que disponemos!

La nutrición, por ejemplo, es una ecuación de la cual conocemos unos cuantos valores importantes pero muchos no, y mucho menos el resultado exacto de sus diferentes combinaciones; de aquí que poner un margen de duda y error en nuestros abordajes, es muy saludable.

Y como en toda ecuación, el orden de los factores no afectará el producto… Bueno, si, un poco a veces; es nutrición, no matemáticas, pero solo un poco.

Esta es la razón por la cual hay tantos enfoques que nos dan buenos resultados: vegetarianos -en todas su variantes-, macrobiótica, dieta alcalina, Paleo, Ceto, etc. Si, los especialistas coinciden generalmente, con la importancia de consumir alimentos integrales, orgánicos, frescos, buenas porciones de frutas y verduras crudas…, luego cada uno puede ir armando el puzzle con buen criterio y respetando los propios gustos y necesidades. Por eso, además de nutrirte con buenos conocimientos, necesitas volverte sabio.

En torno a la alimentación hay muchos mitos basados en los condicionamientos culturales, la publicidad que promueve “verdades” en función de sus intereses o, incluso, la nostalgia familiar que despierta a través de los olores y los sabores. Por ejemplo, los argentinos hemos crecido con la constante idea que la carne y los lácteos son alimentos esenciales o muy saludables y realmente esto nos llevó a asumir comportamientos erróneos tales como su consumo en exceso que desdibuja las virtudes que pueden tener en determinados escenarios y ensalza los aspectos negativos del mismo tales como la predisposición a las enfermedades cardiovasculares, respiratorias o autoinmunes.

Incluso todavía hay profesionales de la salud que están convencidos que se trata de alimentos esenciales cuya ausencia pone en riesgo la salud, a pesar que la evidencia afirma que de ninguna manera es así y que lo importante es equilibrar la dieta. Tal vez un consumo moderado y racional de estos alimentos, nos ayudaría a reducir sus riesgos y a potenciar sus beneficios, no siempre es “todo o nada”, “esto o lo otro” y esa es la comprensión que libera de la creencia y nos permite expandir la consciencia.

Así como el ego es una vestimenta necesaria para que nuestro ser se exprese en el mundo material, las creencias son herramientas útiles para su desenvolvimiento cotidiano; si las elegimos a consciencia, en lugar de ser una pesada armadura oxidada como la del famoso caballero, serán un traje liviano que nos brindará grandes poderes para ayudarnos en nuestro proceso de realización personal; las personas que mejores resultados obtienen a la hora de mantener una buena salud y elegir mejores alimentos tienen creencias que abren el juego permanentemente como las siguientes y que incluso pueden ser utilizadas a modo de afirmaciones:

  • Mi cuerpo se fortalece momento a momento y está cada vez más saludable.
  • Desarrollo cada día más capacidad para elegir alimentos de calidad que potencian mi bienestar.
  • Mi salud mejora con buenos alimentos y mejores pensamientos.

Pablo de la Iglesia
Mentor del Diplomado en Coaching Nutricional