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Silencio

Silencio

Si hay algo que predomina en el mundo de hoy, es el ruido.

Contaminación acústica. Ruido emocional provocado por los miles y miles de estímulos que dicen: “¡Compra! ¡Compra!”. Ruido en las relaciones que no encuentran muchos momentos de quietud para experimentarse.

También hace ruido, ¡mucho ruido!, nuestra mente cuando supone, conjetura y saca conclusiones: acciones que buscan llenar vacíos que generan ansiedad con mapas que rara vez se ajustan a la realidad. De esta manera perdemos la capacidad de ver sin juzgar permanentemente, sumiéndonos en un estado de trance ilusorio.

El carrusel mental gira y gira; la ilusión no se detiene y la mente se encarga de recrear las escenas con ruido e imágenes condicionadas por viejas creencias, valores y programas adquiridos previamente y de manera inconsciente.

Cuando estamos dormidos vivimos una eterna lucha por no caer en el vacío; despertar es permitir que el carrusel se detenga y que el silencio del vacío y de la plenitud se apodere de nuestra existencia.

Permitirnos estar en silencio es la llave para acceder a la verdad que Inteligencia Cósmica calla pero ilumina para las mentes aquietadas. Cierra los ojos y observa al mono de la mente hasta que se aquiete y la luz del silencio te unifique con la respuesta a todas las preguntas allí donde ya no hay preguntas.

Cuando el silencio tiene su espacio en nuestra vida, nuestra mente encuentra mayor claridad; de hecho, la conciencia se va manifestando detrás de tanto ruido. La re-evolución de la conciencia se produce en este estado que nos pone en sintonía con la Inteligencia Cósmica y donde la Creación se expresa sin obstáculos a través de nosotros.

Pablo de la Iglesia

Fuente: Espiritualidad Aquí y Ahora (Kier)

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Simplifica tu vida

Simplifica tu vida

Vive más sencillamente
para que otros sencillamente puedan vivir.

Gandhi

Piensa en aquellas cosas que consumes pero que no son en absoluto necesarias. ¿Ropa? ¿Tecnología? ¿Salidas? De todas ellas, ¿cuáles te acercan a la felicidad?, ¿cuáles podrías suprimir sin que te vieras afectado?, ¿te sentirías incluso aliviado por no llevar su carga?

Piensa en todas esas relaciones que no te aportan nada, que solo sostienes por compromiso, por tradición, incluso porque quieres parecer bueno.

Todas esas reuniones inútiles a las que acudes por cortesía, cuando quisieras estar en pantuflas viendo una película de Walt Disney con tus hijos.

Hoy en día, la necesidad de simplificar nuestra vida tiene un doble significado: por un lado, nos hace más fácil el camino, más libre, más liviano; por el otro, es una cuestión de responsabilidad social.

Podría explicártelo, desde mi perspectiva de naturópata, reflexionando sobre la salud.

Generalizando, en el mundo de hoy existen dos grandes tipos de enfermedades, las de la abundancia y las de la escasez que en términos materiales se traducen en desequilibrios por exceso o por defecto; unos están enfermos porque están sobrealimentados y otros, porque están desnutridos.

Unos están gordos y enfermos del corazón porque su vida es fácil y llena de excesos, otros están flacos y excluidos porque para llegar al colegio tienen que caminar largas distancias con los pies descalzos y el estómago vacío.

Seguramente tú perteneces al grupo de aquellos a los que al menos les sobra algo de lo que podrían prescindir para ser más felices y simples. Seguramente ese algo le puede facilitar la vida a otra persona.

Es una ecuación donde todos ganan y que debe activarse cuanto antes y en forma masiva para que de verdad la prosperidad absoluta sea el estado de cosas planetario.

En el área del conocimiento también nos hemos vuelto complejos y este ya no siempre juega a nuestro favor, más bien se ha vuelto un intrincado laberinto que nos enrieda cada vez más; simplificar es cultivar la sabiduría diáfana del observador sin juicios, que no se ata ni se identifica con el conocimiento ni las creencias establecidas, sino que los utiliza en función de un propósito iluminado por el corazón.

Comprender que la INTELIGENCIA es un fenómeno natural que ocurre cuando lo permitimos, el CONOCIMIENTO es un mero instrumento y la SABIDURÍA es la encargada de acoplar y modular la expresión de tus pensamientos y acciones; reconócelos, define el objetivo y permite que expresen su juego creando como lo hace la naturaleza en unidades perfectas, eficientes, sin excesos ni defectos y por el camino más simple.

Pablo de la Iglesia

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Agua pranizada

Agua Pranizada

El agua pranizada es un poderoso elemento de sanación y curación.

Cada vez que bebes agua, puedes transformar esos instantes en un espacio meditativo en el que potencias los procesos sanadores y curativos de tu mente-cuerpo-alma; veremos como el agua pranizada puede ser ese instrumento.

Tómate esos instantes en los que bebes para reflexionar y expresar gratitud acerca del regalo del agua para la vida, mientras contemplamos a nuestra especie, a las plantas, a los animales y al planeta bendecidos con el poder regenerador del agua. Agua qué, antes de la intervención del hombre, se presenta como agua pranizada naturalmente de forma espontánea.

Piensa en su valor para tu propia vida y en la diferencia que pueden hacer en la sensación de bienestar tan solo dos o tres vasos de agua; como, sin que casi lo notemos, actúa sosteniendo nuestra salud.

¿Eres consciente del valor del agua en tu vida?

¿La utilizas como recurso terapéutico?

¿Bebes suficiente cantidad de agua para mantenerte bien?

¿Qué es el agua pranizada?

Siempre enfatizamos la importancia de la hidratación para nuestra salud y lo hemos hecho también en otros artículos que quizá desees leer:

Ahora te propongo una nueva perspectiva y te invito a que durante los próximos siete días hagas lo siguiente: bebe diariamente dos litros de agua pranizada.

Prana es la energía vital que anima el cuerpo de todo ser viviente; en términos científicos actuales le llamaríamos ionización, aunque dudo que este concepto se acerque remotamente a la intención con la que describían el prana, el ki o el chi los sabios de la antigüedad.

Para cargar el agua de prana, hay que trasegar la que vamos a beber de un recipiente a otro; de la misma forma que lo hacemos cuando queremos enfriar un líquido muy caliente.

Por ejemplo, cuando vayas a beber, trasiega el contenido de un vaso a otro siete veces y luego tómalo.

Repite el procedimiento cada vez que vayas a beber; verás como el agua pranizada obra pequeños milagros que comienzan a suceder si tan solo realizas algo tan sencillo una y otra vez.

Energía a tu alcance

No pienses de ningún modo que por su simplicidad esta sugerencia saludable no hará gran cosa por la transformación de tu vida.

La investigación ha demostrado sobradamente que el agua es un vehículo de conciencia que ve afectado por nuestra intención.

Además, basta ver en el mercado la cantidad de aparatos para ionizar el agua que hay en oferta; ningún problema con ellos, pero podemos lograr lo mismo en términos físicos con este simple procedimiento.

Aunque, honestamente pienso, que la intención que nosotros le ponemos, siempre le dará un plus que no puede darle ninguna máquina; en todo caso, no se trata de esto o lo otro, simplemente inquiere y actúa concientemente.

No necesitas creer

Al pranizar el agua le estamos devolviendo su fuerza vital y luego podemos incluso programarla con más eficiencia con pensamientos de amor, unidad o lo que tú desees; una vez realizado esto, y con una predisposición abierta de nuestra parte, la bebemos pidiéndole su bendición e invitándola a que se asimile a nuestros tejidos coloreándolos de aquello que intencionamos.

Simplemente experimenta sin expectativas. Verás una capacidad acrecentada de tu organismo liberando toxinas con mayor regularidad de deposiciones y acrecentado caudal de orina. No te asustes si experimentas una pequeña crisis curativa que se manifiesta con granos en la piel, una diarrea, dolores de cabeza o algo similar; simplemente se trata de tu cuerpo revitalizado que quiere desprenderse de las escorias que ha acumulado por el consumo de medicamentos químicos, alimentos industrializados, contaminación ambiental o una vida sedentaria.

Bebe agua pranizada, vitaliza tu vida.

Pablo de la Iglesia

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La confusión vegana

La confusión vegana

La confusión vegana

La confusión vegana aporta más a la confusión de siempre que veganismo transformador y evolutivo.

En los últimos tiempos, la sociedad se ha visto afectada por la polarización y el surgimiento de nuevas formas de fanatismos. Resurgen los extremismos por doquier y los estilos de vida potencialmente saludables también se han visto contaminados por esta anarquía ideológica; anarquía ideológica que, en lugar de trascender las grandes ideologías y expandir la consciencia, nos tiende a focalizar en reductos más pequeños y excluyentes.

Vemos también la exacerbación de una manifestación de una subcultura vegana que ha apelado a metodologías de escrache a quienes eligen un churrasco, un huevo o una pizza. Una minoría ruidosa y desagradable, pero una minoría al fin.

Si analizamos en detalle los hábitos de estas personas, en general no son auténticos veganos; a lo sumo meros creyentes en un ídolo que no conocen y al cual le rinden culto con oraciones y tributos de leche de soja ADES, galletitas OREO y otros desechos de la industria alimentaria.

El veganismo debería estar enfocado en crear salud; es completamente ridículo rendirle culto a alimentos que fomentan la destrucción planetaria.

¿Esto es realmente compasivo?

Pensando en la confusión vegana, se me ocurre una pregunta para los comedores de milanesas de soja transgénica y mayonesa Hellman’s «sin ingredientes animales»:

¿Cual es el propósito de salvar una vaca, un pollo, incluso el embrión de un pollo, si con esos hábitos se destruye la Madre Tierra que es la forma de vida que nos sustenta a todos?

La confusión vegana

¿Esto es vegano? Yo diría que aquí no te comes directamente un animal, pero si incluimos al veganismo dentro de las corrientes naturistas y su espíritu armonioso con la naturaleza, definitivamente no lo es.

Separando la paja del trigo

Entonces: es vegano pero no es naturista. Es vegano pero no es sano. Es vegano pero no amigo del medio ambiente. Y, si lo miras bien: es vegano pero no es compasivo con los animales.

Yo no tengo interés por juzgar ningún comportamiento, simplemente poner las cosas en su lugar y desacreditar argumentos de fanáticos portadores de una supuesta superioridad moral.

Sobre esto nos hemos explayado un poco más en ¿El veganismo puede salvar al planeta?

Comerte una ensalada de vegetales frescos producidos por ti o adquiridos en la verdulería, es naturista y vegano.

Comerte un churrasco o un huevo de gallina feliz, es naturista y constituyen alimentos que definitivamente pueden entrar o no en un enfoque terapéutico de naturopatía alimentaria. Especialmente si el churrasco es producido dentro de un sistema de agricultura regenerativa como la que propone Joel Salatin en su libro «Esto no es normal» (Diente de León).

¿Ultraprocesados veganos?

Comerte una Hellmann’s de la refinería industrial no le aporta nada a tu organismo. Sus desechos van a contaminar mares y ríos dañando la integridad de los animales marinos. Dañan la tierra y comprometen la integridad ambiental por décadas.

Los ultraprocesados no tienen nada que ver con el veganismo, el espíritu naturista, la conciencia ambiental y el respeto a la naturaleza -la madre de todos los animales que los veganos pretenden proteger-. ¿Es vegano? Puede ser si consideramos vegano a quien no se come un animal y lo exculpamos del impacto de sus desechos. Es vegano pero desprovisto de todas las buenas virtudes del buen veganismo.

Este posteo tuvo más de 1100 «me gusta», muchos más que otros en el mismo grupo de Facebook. Esto que indica que la percepción distorsionada está muy extendida, no es un hecho aislado y debe ocuparnos seriamente a los que trabajamos por el equilibrio mancomunado de la salud y el medio ambiente.

La confusión vegana

Alimentación consciente

Repito, no es mi intención hacer un juicio de valor sobre este comportamiento; cada uno coma que coma lo que quiera.

Simplemente digo: esto es dañino para la salud, aún más para el medio ambiente y dista de ser compasivo con los animales.

Mucho más dañino que un churrasco de pastoreo, agroecológico y de producción regional. ¡Pero mucho más! Y si ese churrasco es consumido por personas conscientes que valoran la calidad por sobre la cantidad, ¡mejor aún!

Frugalidad y calidad es una excelente fórmula para mejorar la salud, cuidar el planeta y ser respetuosos con toda la vida.

Luego, se vegano, macrobiótico, paleolítico, ¡lo que quieras! Encontrar nuestro mejor estilo alimentario es un hermoso desafío en el que me encanta acompañarte.

Con comida sana y de verdad. Y sin ninguna pretensión de superioridad moral.

Si te cuida a ti, cuida al planeta. Si cuida al planeta, nos cuida a todos los que vivimos en el.

Pablo de la Iglesia

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¡Acuérdate de soltar el vaso!

La maestra, con sus alumnos en clase, les presentó un vaso que contenía agua.

Con el vaso «medio lleno – medio vacío» en la mano de la maestra, se presuponía que la pregunta formulada por ella sería:

– «¿Está medio lleno o medio vacío, el vaso?»

Sin embargo, la maestra formuló otra pregunta:

– «¿Cuánto pesa este vaso?»

Las respuestas de sus alumnos variaron: entre 200 y 250 gramos fue lo que estimaron.

Pero la maestra volvió a terciar:

– «El peso absoluto de este vaso, con el agua, no es importante.

El «peso subjetivo» es el peso importante, el cual depende de cuánto tiempo yo lo sostengo.

Si lo sostengo un minuto, no es un problema para mí……

…… si lo sostengo una hora, me va a doler el brazo……

…… y si lo sostengo un día entero, muy posiblemente mi brazo se entumecerá y adquirirá rigidez.

En los tres casos, el peso del vaso, con el agua, no habrá cambiado; pero cuanto más tiempo lo esté yo sosteniendo, más pesado se volverá para mí.»

Y la maestra continuó:

– «Con las malas gestiones emocionales ocurre lo mismo que con el vaso de agua sostenido por mí brazo.

Si las descargas al poco rato, y te liberas de ellas, no ocurre nada.

Si te las haces tuyas un día entero, empiezan a doler.

Y si cargas con ellas crónicamente, acabas sintiéndote abrumada/o, «aplastada/o por el peso».

Es bueno SOLTAR los «desasosiegos circulares».

Es bueno SOLTAR las «cargas circulares».

No SOLTAR supone cargar: cargar con el «peso real» y con el «peso subjetivo».

El vaso pesa su «peso real» y su «peso subjetivo».

¡Acuérdate de SOLTAR el vaso!

¡Acuérdate de contactar con tus sentimientos!

SOLTAR… SOLTAR…… SOLTAR……

Autor desconocido