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¡Acuérdate de soltar el vaso!

La maestra, con sus alumnos en clase, les presentó un vaso que contenía agua.

Con el vaso “medio lleno – medio vacío” en la mano de la maestra, se presuponía que la pregunta formulada por ella sería:

– “¿Está medio lleno o medio vacío, el vaso?”

Sin embargo, la maestra formuló otra pregunta:

– “¿Cuánto pesa este vaso?”

Las respuestas de sus alumnos variaron: entre 200 y 250 gramos fue lo que estimaron.

Pero la maestra volvió a terciar:

– “El peso absoluto de este vaso, con el agua, no es importante.

El “peso subjetivo” es el peso importante, el cual depende de cuánto tiempo yo lo sostengo.

Si lo sostengo un minuto, no es un problema para mí……

…… si lo sostengo una hora, me va a doler el brazo……

…… y si lo sostengo un día entero, muy posiblemente mi brazo se entumecerá y adquirirá rigidez.

En los tres casos, el peso del vaso, con el agua, no habrá cambiado; pero cuanto más tiempo lo esté yo sosteniendo, más pesado se volverá para mí.”

Y la maestra continuó:

– “Con las malas gestiones emocionales ocurre lo mismo que con el vaso de agua sostenido por mí brazo.

Si las descargas al poco rato, y te liberas de ellas, no ocurre nada.

Si te las haces tuyas un día entero, empiezan a doler.

Y si cargas con ellas crónicamente, acabas sintiéndote abrumada/o, “aplastada/o por el peso”.

Es bueno SOLTAR los “desasosiegos circulares”.

Es bueno SOLTAR las “cargas circulares”.

No SOLTAR supone cargar: cargar con el “peso real” y con el “peso subjetivo”.

El vaso pesa su “peso real” y su “peso subjetivo”.

¡Acuérdate de SOLTAR el vaso!

¡Acuérdate de contactar con tus sentimientos!

SOLTAR… SOLTAR…… SOLTAR……

Autor desconocido

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La Verdadera Enseñanza está en tu Interior

Yo no les estoy pidiendo que se conviertan en Santos.
Nada de eso. Quiero que ustedes se conviertan en Sabios.

¿Quién es un Sabio? Aquel que no piensa en términos de correcto e incorrecto. Aquel que es capaz de Responder a la Vida. Eso es todo. El podría ser violento en un momento. El podría ser pacifico en otro momento. El podría ayudarte en un momento. El podría no ayudarte en otro momento. El está simplemente respondiendo a las situaciones que emergen. Sus acciones son perfectas. No podrías llamarlas buenas o malas acciones, correctas o incorrectas acciones. El simplemente responde y no se devuelve a pensar si lo que hizo fue lo correcto o incorrecto. El continúa respondiendo. El está observando lo que ocurre. El contenido no es importante para él…

Tan solo mira tu fealdad. Y muy pronto dejarás de llamarlo “feo”. Podrás verlo como algo muy bello también. Y aquello que se ve bello también podrás verlo feo. Entonces, debes estar en un estado neutral. No es que debas “tomar un estado neutral”. Debe volverse neutral. No es que debas actuar como una persona iluminada, no. Debes estar iluminado. No es que debas actuar como un Despierto y poner un esfuerzo. Si haces eso nunca podrás llegar allí.

El problema es que has tomado diferentes cursos, y luego todo se vuelve un concepto y luego tu quieres llegar allí. Quieres alcanzar eso. Y luego estás perdido. No hay nada que alcanzar. No hay lugar donde ir. Todo es perfecto.

¿Qué te ayudará a ver la perfección de la realidad? La Integridad Interna. En la medida en que vas más profundo, se vuelve más fácil y luego se torna en algo que disfrutas ya que el conflicto desaparece.

Integridad interna quiere decir “tan solo VER aquello que está ahí”. No te mientes a ti mismo. No hay problema con que mientas a otros, el problema es que constantemente te estás mintiendo a ti mismo. Vives en una mentira permanente, ya que no quieres VER lo que está ahí, ya que lo consideras feo/desagradable. Pero, quién dijo que eso es feo? Algún Maestro, alguna escritura. Bueno, no puedes hacer nada con eso. Simplemente está ahí. Eso es todo. Esa es la Verdad. ¿Cómo puedes jugar con la Verdad? No puedes manipular la verdad. La Verdad es esa. Sí, eres mentiroso, pero ¿por qué lo llamas “mentiroso”? ¿Por qué dices que es “malo”? Tan solo está ahí y tu no tienes el control.

Entonces, si vas más profundo todo se vuelve muy natural, todo se vuelve automático. No hay necesidad de cambiar nada. ¿Qué es lo que ocurre entonces? Hazlo y verás. Si te digo algo, nuevamente lo convertirás en un concepto. Tan solo hazlo. No es difícil. Comienza con tu respiración y mira en tu interior qué es lo que ocurre en tu interior. No pienses en ninguna escritura, en ninguna escritura. Ni siquiera mis enseñanzas. Tan solo observa lo que está ocurriendo. Eso es todo.

Tu eres el Maestro. Y la enseñanza eres tu, está en tu Ser. La enseñanza está justo en tu interior. Esa es la verdadera enseñanza. Nada más. Entonces si te doy una enseñanza la convertirás en un concepto, y no llegarás a ninguna parte. Solo te estoy entregando una ayuda. Eso es todo. Las enseñanzas deben venir desde tu interior. Desde tu propia observación. Desde lo que eres capaz de VER. Luego puedes expresarlas. Luego verás que tienen Poder.”

Sri Bhagaván

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Evolución Espontánea

“La evolución espontánea: nuestro futuro positivo y una manera de llegar allí desde aquí”, tal es el título del último libro de Bruce Lipton que en español se conoce como “La Biología de la Transformación”.

En su anterior libro, La Biología de la Creencia, este genial biólogo celular nos iluminó sobre la verificación científica de la unidad cuerpo-mente-espíritu descrita en ¿¡Y tú qué sabes!? y sus aplicaciones en tu propio cuerpo.

La Biología de la Creencia es un libro revolucionario en el campo de la biología moderna. Su autor, un prestigioso biólogo celular, describe con precisión las rutas moleculares a través de las que nuestras células se ven afectadas por nuestros pensamientos gracias a los efectos bioquímicos de las funciones cerebrales.

Con lenguaje sencillo, múltiples ilustraciones, humor y ejemplos actuales, el doctor Lipton explica que los genes y el ADN no controlan nuestra biología, sino que es el ADN el que está controlado por las señales procedentes del medio externo celular, entre las que destacan los poderosos mensajes que provienen de nuestros pensamientos positivos y negativos. De esta manera, nuestro cuerpo puede cambiar realmente si reeducamos nuestra forma de pensar.

Todos hemos escuchado historias de personas que han experimentado la recuperación milagrosa de la enfermedad, pero puede ocurrir lo mismo para nuestro mundo? De acuerdo con el biólogo pionero Bruce H. Lipton, no sólo es posible, sino que es ya una realidad; sobre esta fascinante perspectiva trata “La Biología de la Transformación” que puedes encontrar en librerías.

En este trabajo Bruce Lipton pone de manifiesto cómo nuestra comprensión cambiante de la biología nos ayudará a navegar por este período turbulento en la historia de nuestro planeta y cómo cada uno de nosotros puede participar en este cambio global.

Al cuestionar las viejas creencias que nos dieron a nosotros, en donde estamos hoy y nos mantienen atrapados en el status quo, puede desencadenar la evolución espontánea de nuestra especie que marcará el comienzo de un futuro mejor; de interés para sensibilizarnos a estas visiones, el siguiente video:

Pablo de la Iglesia

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Conversaciones con Dios

A continuación, te facilitamos la película nos muestra la extraordinaria vida del escritor del libro “Conversaciones con Dios”, Neale Donald Walsh.

Todos podemos tener una conversación con Dios, tan solo necesitamos abrir nuestro corazón para sentir su amor y escuchar su voz .

Podemos enseñarles a nuestros niños a diferenciar entre las necesidades y los deseos empezando con la gratitud. Los niños que sienten gratitud por las cosas y las personas en sus vidas pueden entender mejor que hay muy pocas cosas que realmente necesitamos para sobrevivir.

La mente piensa en todo lo que puedes perder. El corazón, en todo lo que puedes dar. Y el alma, en todo lo que puedes ser. Tú decides cual de estas tres es más importante…

Enlace alternativo: http://www.tu.tv/videos/conversaciones-con-dios-pelicula-compl

Te dejamos algunas frases inspiradoras de NDW:

Para cada circunstancia hay un don, y en cada experiencia se oculta un tesoro.

No puedes cambiar el acontecimiento externo, de modo que debes cambiar la experiencia interna.

No juzgues ni condenes puesto que no sabes por qué ocurren las cosas ni con qué fin.

El sentido de la vida no es ir a un lugar; es darse cuenta de que ya estás allí, y siempre lo has estado.

Si esta película te ha inspirado, seguramente te interesará la lectura del libro LIDERAZGO ESPIRITUAL que escribiéramos junto a Gabriel Avruj y qué, junto a René Mey, Neale Donald Walsch tuvo la gentileza de escribirnos el prólogo.

¡Universos de Bendiciones para que la liberación se manifieste plena en ti!

Pablo de la Iglesia

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El sembrador de dátiles

La solidaridad es como la amistad: consiste en dar sin esperar recibir nada a cambio. Una experiencia solidaria no puede ser más grata, consista en lo que consista.

En un oasis escondido entre los más lejanos paisajes del desierto, se encontraba el viejo Eliahu de rodillas, a un costado de algunas palmeras datileras. Su vecino Hakim, el acaudalado mercader, se detuvo en el oasis a abrevar sus camellos y vio a Eliahu transpirando, mientras parecía cavar en la arena.

– Que tal anciano? La paz sea contigo.

– Contigo – contestó Eliahu sin dejar su tarea.

– ¿Qué haces aquí, con esta temperatura, y esa pala en las manos?

– Siembro – contestó el viejo

– Qué siembras aquí, Eliahu?

– Dátiles -respondió Eliahu mientras señalaba a su alrededor el palmar.

– ¡Dátiles! – repitió el recién llegado y cerró los ojos como quien escucha la mayor estupidez.

– El calor te ha dañado el cerebro, querido amigo. Ven, deja esa tarea y vamos a la tienda a beber una copa de licor.

– No, debo terminar la siembra. Luego si quieres, beberemos…

– Dime, amigo: ¿cuántos años tienes?

– No sé… sesenta, setenta, ochenta, no sé.. lo he olvidado… pero eso, ¿qué importa?

– Mira, amigo, las Palmeras tardan más de cincuenta años en crecer y recién después de ser palmeras adultas están en condiciones de dar frutos. Yo no estoy deseándote el mal y lo sabes, ojalá vivas hasta los ciento un años, pero tú sabes que difícilmente puedas llegar a cosechar algo de lo que hoy siembras. Deja eso y ven conmigo.

– Mira, Hakim, yo comí los dátiles que otro sembró, otro que tampoco soñó con probar esos dátiles. Yo siembro hoy, para que otros puedan comer mañana los dátiles que hoy planto… y aunque solo fuera en honor de aquel desconocido, vale la pena terminar mi tarea.

– Me has dado una gran lección, Eliahu, déjame que te pague con una bolsa de monedas esta enseñanza que hoy me diste – y diciendo esto, Hakim le puso en la mano al viejo una bolsa de cuero.

– Te agradezco tus monedas, amigo. Ya ves, a veces pasa esto: tu me pronosticabas que no llegaría a cosechar lo que sembrara. Parecía cierto y sin embargo, mira, todavía no termino de sembrar y ya coseché una bolsa de monedas y la gratitud de un amigo.

– Tu sabiduría me asombra, anciano. Esta es la segunda gran lección que me das hoy y es quizás más importante que la primera. Déjame pues que pague también esta lección con otra bolsa de monedas.

– Y a veces pasa esto, siguió el anciano y extendió la mano mirando las dos bolsas de monedas: sembré para no cosechar y antes de terminar de sembrar ya coseché no solo una, sino dos veces.

– Ya basta, viejo, no sigas hablando. Si sigues enseñándome cosas tengo miedo de que no me alcance toda mi fortuna para pagarte…

Tomado de www.enbuenasmanos.com
que son una fuente permanente de inspiración.