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La ley de la potencialidad pura

Ley de la Potencialidad Pura

Ley de la Potencialidad Pura se basa en el hecho de que, el hombre en su estado esencial, es conciencia pura.

La conciencia pura es potencialidad pura; es el campo de todas las posibilidades y de la creati­vidad infinita.

La conciencia pura es la esen­cia espiritual.

Siendo infinita e ilimitada, también es felicidad pura.

Otros atributos de la conciencia son el conocimiento puro, el silencio infinito, el equilibrio perfecto, la invencibilidad, la simplicidad y la dicha. Esa es la naturaleza esencial humana según esta ley; una naturaleza de potencialidad pura.

Generales

Cuando se descubre la naturaleza esen­cial y se sabe quién se es realmente, ese solo conocimiento encierra la capacidad de convertir en realidad todos los sueños, porque el hombre es la posibilidad eterna, el potencial inconmensura­ble de todo lo que fue, es y será.

La ley de la poten­cialidad pura también podría denominarse ley de la unidad, porque sustentando la infinita diversi­dad de la vida está la unidad de un solo espíritu omnipresente.

No existe separación entre noso­tros y ese campo de energía. El campo de la po­tencialidad pura es nuestro propio yo. Y cuanto más desarrollemos nuestra propia naturaleza, más cerca estaremos de ese campo de potencialidad pura.

Referencia interna y referencia al objeto

Vivir de acuerdo con el yo, en una cons­tante auto-referencia, significa que el pun­to interno de referencia es el propio espíri­tu, y no los objetos de nuestra experiencia.

Lo contrario de la auto-referencia es la referencia al objeto. Cuando se vive según la referencia al objeto, se está siempre influidos por las cosas que están fuera del yo; entre ellas están las si­tuaciones en las que el hombre se involucra, las circunstancias, y las personas y las cosas que lo rodean.

Cuando se vive según la referencia al ob­jeto, se busca constantemente la aprobación de los demás. Los pensamientos y comporta­mientos esperan constantemente una respuesta. La vida, por tanto, se basa en el temor.

Cuando se vive según la referencia al obje­to, también se siente una intensa necesidad de controlarlo todo. Se siente una intensa necesidad de tener poder externo.

La necesidad de aprobación, la necesidad de controlar las cosas y de tener po­der externo se basan en el temor. Esta forma de poder no es el de la potencialidad pura, ni el po­der del yo, o poder real.

Cuando se experimenta el poder del yo no hay temor, no hay necesi­dad de controlar, y no hay lucha por la aprobación o por el poder externo.

Cuando se vive según la referencia al obje­to, el punto de referencia interno es el ego.

Sin embargo, el ego no es lo que realmente es el hombre. El ego es la autoimagen del hombre, su máscara social; es el papel que estamos desempeñando.

A la más­cara social le gusta la aprobación; quiere contro­lar, y se apoya en el poder porque vive en el temor. El verdadero yo, que es el espíritu, el alma, está completamente libre de esas cosas. Es inmune a la crítica, no le teme a ningún desafío y no se siente inferior a nadie. Y, sin embar­go, es humilde y no se siente superior a nadie, por­que es consciente de que todos los demás son el mis­mo yo, el mismo espíritu con distintos disfraces.

Ésa es la diferencia esencial entre la referen­cia al objeto y la auto-referencia. En la auto-refe­rencia, se experimenta el verdadero ser, el cual no les teme a los desafíos, respeta a todo el mundo y no se siente inferior a nadie. Por tanto, el poder del yo es el verdadero poder.

El Poder de la potencialidad pura

El poder basado en la referencia al objeto, en cambio, es falso. Siendo un poder que se basa en el ego, existe únicamente mientras exista el obje­to de referencia. Si la persona tiene cierto título, si es el presidente del país o el presidente de la junta directiva de una corporación o si tiene muchí­simo dinero, el poder de que disfruta está ligado al título, al cargo o al dinero. El poder basado en el ego dura solamente lo que duran esas cosas. Apenas desaparezcan el título, el cargo y el dine­ro, desaparecerá el poder.

Por otra parte, el poder del yo es permanente porque se basa en el conocimiento del yo, y este poder tiene ciertas características: atrae la gente hacia nosotros y también atrae las cosas que de­seamos.

Él magnetiza a las personas, las situacio­nes y las circunstancias en apoyo de los de­seos. Esto es lo que se conoce también como apoyo de las leyes de la naturaleza.

Es el apoyo de la di­vinidad; es el apoyo que se deriva de estar en un estado de gracia. Este poder es tal que se disfruta de un vínculo con la gente y la gente disfruta de un vínculo con nosotros. Es el poder de esta­blecer lazos, lazos que emanan del verdadero amor.

¿Cómo se puede aplicar la ley de la potenciali­dad pura, el campo de todas las posibilidades, en la vida?

Si se quiere disfrutar de los benefi­cios del campo de la potencialidad pura, si se quiere utilizar plenamente la creatividad inherente a la conciencia pura, se debe tener acceso a ella.

Una manera de tener acceso al campo de la po­tencialidad pura es por medio de la práctica dia­ria del silencio, de la meditación y del hábito de no juzgar. Pasar algún tiempo en contacto con la naturaleza también nos brinda acceso a las cuali­dades inherentes al campo: creatividad infinita, libertad y felicidad.

Conocer

Practicar el silencio significa comprometerse a destinar cierta cantidad de tiempo sencillamente a ser. Tener la experiencia del silencio significa renunciar periódicamente a la actividad de ha­blar.

También significa renunciar periódicamen­te a actividades tales como ver televisión, escuchar radio, o leer.

Si nunca se da la oportunidad de experimentar el silencio, esto crea una turbu­lencia en el diálogo interno. Destinar un corto tiempo de vez en cuan­do a experimentar el silencio.

O sencillamente comprometer a hacer silencio durante un determinado tiempo todos los días. Podrían ser dos horas, o si eso parece mucho, hacerlo durante una hora.

Y de vez en cuando dedicar un período largo a experimentar el silencio, por ejemplo todo el día, o dos días, o hasta una semana.

En un principio, el diá­logo interno se vuelve todavía más turbulento. Se siente la necesidad apremiante de decir cosas. Hay personas que llegan a la desespera­ción total el primer o el segundo día que se con­sagran a guardar silencio durante un período pro­longado.

Súbitamente los invade una sensación de urgencia y de ansiedad.

Pero a medida que per­severan en la experiencia, su diálogo interno co­mienza a callar.

Y al poco tiempo, el silencio se vuelve profundo. Esto se debe a que después de cierto tiempo, la mente se da por vencida; se da cuenta de que no tiene sentido insistir e insistir si el yo (el espíritu, el que decide) no desea ha­blar, y punto. Luego, cuando calla el diálogo in­terior, se empieza a experimentar la quietud del campo de la potencialidad pura.

Practicar el silencio periódicamente, en el momento que más se esté cómodo, es una manera de experimentar la ley de la potencialidad pura.

Meditar

Otra manera es dedicar un tiempo todos los días a la meditación. Lo ideal es meditar por lo menos durante treinta minutos por la mañana y treinta minutos por la noche.

Por medio de la medita­ción aprenderemos a experimentar el campo del silencio puro y la conciencia pura. En ese campo del silencio puro está el campo de la correlación infinita, el campo del poder organizador infinito, el terreno último de la creación donde todo está conectado inseparablemente con todo lo demás.

La quietud es el pri­mer requisito para manifestar los deseos, por­que en la quietud reside la conexión con el campo de la potencialidad pura, el cual puede or­ganizar una infinidad de detalles para las personas.

Silencio

Imaginar que se lanza una piedra peque­ña en un pozo de agua y se observa las ondas que se forman.

Al rato, cuando las ondas desapa­rezcan y el agua quede quieta, quizás se lance otra piedra. Eso es exactamente lo que se hace cuando se entra en el campo del silencio puro y se introduce la intención.

En ese silencio, hasta la menor intención avanzará formando on­das por el terreno subyacente de la conciencia universal, el cual conecta todo con todo lo de­más.

Pero si no se experimenta la quietud de la conciencia, si la mente es como un océano turbulento, se podría lanzar en él todo el edificio Empire State sin ver efecto alguno.

La Biblia dice:

“Calla, y sabrás que soy Dios”.

Esto es algo que sólo se puede lograr a través de la meditación.

Silencio

No juzgar

Otra manera de entrar en el campo de la po­tencialidad pura es por medio de la práctica del hábito de no juzgar, juzgar es evaluar constante­mente las cosas para clasificarlas como correctas o incorrectas, buenas o malas.

Cuando se está constantemente evaluando, clasificando, rotulan­do y analizando, se crea mucha turbulencia en el diálogo interno. Esa turbulencia frena la energía que fluye entre nosotros y el campo de la potencialidad pura. Literalmente, comprimimos el espacio entre un pensamiento y otro.

Ese espacio es la conexión con el campo de la potencialidad pura. Es el estado de conciencia pura, el espacio silencioso entre los pensa­mientos, la quietud interior que se conecta con el poder verdadero.

Y cuando se comprime el es­pacio, se reduce la conexión con el campo de la potencialidad pura y la creatividad infinita. En un curso de milagros hay una oración que dice:

“Hoy no juzgaré nada de lo que suceda”.

El hábito de no juzgar crea silencio en la mente. Por tanto, es buena idea comenzar el día con esa afir­mación. Y durante todo el día, recordarla cada vez que se juzgue.

Si pare­ce muy difícil practicar este procedimiento du­rante todo el día, entonces sencillamente decir: “No juzgaré nada durante las próximas dos horas” o “Durante la próxima hora, pondré en práctica el hábito de no formar juicios”. Después se podrá ampliar gradualmente el tiempo.

Contacto con la naturaleza

Por medio del silencio, de la meditación y del hábito de no juzgar, se tendrá acceso a la prime­ra ley, la ley de la potencialidad pura. Una vez que se logre este acceso, se podrá agregar un cuar­to componente a esta práctica: pasar regularmente un tiempo en contacto directo con la naturaleza.

Pasar un tiempo con la naturaleza permitirá sentir la interacción armoniosa de todos los ele­mentos y las fuerzas de la vida, y experimentar un sentimiento de unidad con todas las cosas de la vida.

Trátese de un arroyo, un bosque, una mon­taña, un lago o del mar, esa conexión con la inte­ligencia de la naturaleza también ayudará a lograr el acceso al campo de la potencialidad pura.

Se debe aprender a poner en contacto con la esencia más íntima del ser. Esa ver­dadera esencia está más allá del ego. No teme; es libre; es inmune a la crítica; no retrocede ante ningún desafío. No es inferior ni superior a na­die, y está llena de magia, misterio y encanto.

La esencia verdadera

El acceso a la esencia verdadera también permitirá que las personas se miren en el espejo de las rela­ciones interpersonales, porque toda relación es un reflejo de la relación que tenemos con nosotros mismos.

Si, por ejemplo, las se sienten culpables, temerosas o inseguras con respecto al dinero, al éxito o a cualquier otra cosa, estos sentimientos serán el reflejo de la culpabilidad, la inseguridad y el temor básicos de su personalidad.

No existe en el mundo ningún dinero o éxito que pue­da resolver estos problemas básicos de la existen­cia; solamente la intimidad con el yo podrá hacer surgir la verdadera cura. Y cuando se está bien afianzados en el conocimiento del verda­dero yo (cuando realmente se comprende su verdadera naturaleza) jamás se siente cul­pable, temeroso o inseguro acerca del dinero, o de la abundancia, o de la realización de los deseos, porque se comprende que la esen­cia de toda riqueza material es la energía vital, la potencialidad pura; y la potencialidad pura es la naturaleza intrínseca del hombre.

Avance

A medida que se logre más y más acceso a la verdadera naturaleza, también se irá te­niendo espontáneamente pensamientos creativos, porque el campo de la potencialidad pura es tam­bién el de la creatividad infinita y el del conoci­miento puro.

Franz Kafka, el poeta y filósofo austríaco, dijo alguna vez:

“No hay necesidad de salir de la habitación. Basta con sentarse a la mesa y escuchar. Ni siquiera es necesario escuchar, sólo esperar. Ni siquiera hay que esperar, sólo apren­der a estar en silencio, quieto y solitario. El mun­do se te ofrecerá libremente para ser descubierto. Él no tiene otra alternativa; caerá en éxtasis a tus pies”.

La abundancia del universo (la espléndida exhibición y riqueza del universo) es una expresión de la mente creativa de la naturaleza.

Cuanto más sintonizados están las personas con la mente de la naturaleza, mayor acceso tendrán a su creatividad infinita e ilimitada.

Quietud y movimiento

Pero primero de­ben dejar atrás la turbulencia del diálo­go interno, a fin de poder conectarse con esa mente rica, abundante, infinita y creativa. Y en­tonces crearán la posibilidad de una actividad dinámica, pero manteniendo al mismo tiempo la quietud de la mente eterna, ilimitada y creativa.

Esta exquisita combinación de la mente silencio­sa, ilimitada e infinita con la mente dinámica, limitada e individual, es el equilibrio perfecto de la quietud y el movimiento simultáneos, el cual puede crear cualquier cosa que deseen.

Esta co­existencia de los contrarios (quietud y dinamis­mo al mismo tiempo) independiza al hombre de las situaciones, las circunstancias, las personas y las cosas que lo rodean.

Cuando se reconozca calladamente esta co­existencia exquisita de los contrarios, se alinearán con el mundo de la energía, el caldo cuántico, la cosa inmaterial que constituye la fuente del mundo material.

Este mundo de ener­gía es fluido, dinámico, flexible, cambiante, y está siempre en movimiento.

Pero, al mismo tiempo, es quieto, callado, eterno, silencioso y no cam­bia. La quietud en sí constituye la potencia para crear; el movimiento en sí es la creatividad redu­cida a un determinado aspecto de su expresión.

Pero la combinación de quietud y movimiento nos permite dar rienda suelta a la creatividad en todas las direcciones a donde quiera que el po­der de nuestra atención los lleve.

Adonde quiera que se vaya en medio del mo­vimiento y la actividad, se debe llevar la quietud. De esa manera, el movimiento caótico que rodea a las personas jamás ocultará la puerta de acceso al manantial de creatividad, al campo de la potencialidad pura.

Aplicación de la ley de la potencialidad pura

Se pondrá a funcionar la ley de la potencialidad pura comprometiéndose a hacer lo siguien­te:

  • Se ubicará en contacto con el campo de la potencialidad pura destinando tiempo todos los días a estar en silencio y sólo, meditando en silencio por lo menos dos veces al día, aproximadamente durante treinta minutos por la mañana y treinta por la noche.
  • Destinar tiempo todos los días a estar en comunión con la naturaleza y ser testigo si­lencioso de la inteligencia que reside en cada cosa viviente. Acomodarse en silencio a ob­servar una puesta del sol, o a escuchar el rui­do del océano o de un río, o sencillamente a oler el aroma de una flor. En el éxtasis de mi propio silencio, y estando en comunión con la naturaleza, disfrutaré el palpitar milenario de la vida, el campo de la potencialidad pura y la creatividad infinita.
  • Practicar el hábito de no juzgar. Comenza­r cada día diciendo: “Hoy no juzgaré nada de lo que suceda”, y durante todo el día repetir que no se debe juzgar.

Fuente: Las siete leyes espirituales del éxito de Deepak Chopra.

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Coeherencia versus coherencia ciega

Coherencia vs coherencia ciega

Un desafío que puede presentarse en la vida, se da cuando una persona coherente tiene un conflicto entre seguir siéndolo aún en contra de sus intereses, o no hacerlo y adaptarse a una nueva respuesta que pone en cuestión los valores y creencias que edifican la coherencia de su identidad trabajada en el tiempo.

El individuo coherente actúa de acuerdo a sus principios y a sus valores, comportamiento que puede haberle dado muchas satisfacciones y fortalecerlo interiormente, hasta que un día estos entran en conflicto con un nuevo escenario.

Este escenario puede determinar que, hacer lo que siempre hemos hecho atenta contra intereses vitales o incluso, que aquellos valores y principios que tantas satisfacciones nos han dado, ya no son útiles para resolver la situación.

Un fuerte condicionamiento que tiende a hacerse cargo del programa de nuestra mente es la definición que dice que algo es bueno si conjuga con nuestros valores y es malo cuando eso no ocurre. Pero un día esta simetría pierde el equilibrio y nos paralizamos en un conflicto interior.

En este punto he encontrado que hay un patrón que nos puede ayudar a resolverlo: INTEGRIDAD.

En una rígida escala de valores, sabemos que decir la verdad está bien y mentir está mal… pero la realidad es que a veces ocurre lo contrario y si nos quedamos enredados en nuestros valores, creencias o condicionamientos rígidos, podemos perder la oportunidad de elegir por la acción correcta. ¿Comprendes la sutileza?

Intentaré explicarlo con una historia que alguna vez nos ha contado Ricardo Bravo, un querido amigo y maestro que impulsa sus enseñanzas a través de Vedic Flower:

Dos amigos de toda la vida fueron reclutados para ir a la guerra.

La misma se desenvolvió de manera cruenta, su país salió derrotado y casi todos los soldados murieron; ellos atravesaron ilesos el desafío casi hasta el final…

Sin embargo, pocos días antes del final, uno de ellos murió.

Con inmenso dolor, a su amigo se le encomendó la dura tarea de ir a llevarle la triste noticia a sus progenitores.

El primer encuentro fue con el padre. Infinitamente afligido, le pidió un último favor:

-Mi mujer está en su lecho de muerte y yo no tengo fuerzas para llevarle la noticia. ¿Podrías hacerlo por mí?

Efectivamente así lo hizo, y al acercarse, la madre de su amigo, prácticamente ciega y esperando su regreso para morir, le preguntó:

-Hijo mío, ¿eres tú?

Él le tomó la mano suavemente, acarició su pelo, le dio un beso en la frente y le respondió:

-Si madre, aquí estoy.

¿Comprendes como la integridad puede ayudarnos a resolver escenarios para los cuales nuestras creencias, valores e identidad a veces resultan ser insuficientes?

Esta no es una enseñanza para concluir y encadenar nuestros patrones de respuesta autómata, sino para abrirle las puertas a un modo reflexivo permanente cuya guía se encuentra en el corazón.

Pablo de la Iglesia
Mentor del Diplomado en
Coaching de Vida Saludable

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Más de treinta años con esclerosis múltiple

Treinta años con esclerosis múltiple

Las personas con enfermedades graves como la esclerosis múltiple van llegando a mi tras haber leído mis libros, por algo que han visto en Internet, pero mayormente por el boca a boca.

Con el paso de los años mi trabajo se ha vuelto muy conocido y algunos escuchan historias épicas de como he superado esta enfermedad.

Tan conocido me he vuelto, que en los últimos años he buscado mil maneras de esconderme, de pasar desapercibido y, de alguna manera, de evitar mayor reconocimiento público que viene a golpear mi puerta una y otra vez; incluso, en varias ocasiones, he pasado por una persona verdaderamente antipática con tal de preservar mi intimidad y paz existencial.

Quién lee esto puede pensar que soy una persona muy jodida y bueno, no voy a ser yo quien lo niegue, pues a veces ha sido la mejor respuesta que he sabido disponer para preservarme.

¡Aquel muchacho tan simpático!

Recuerdo hace algunos años, yo era una persona muy social y carismática, claramente me daba cuenta que mucha gente inteligente y en buen proceso evolutivo deseaba acceder a mis charlas, a mis cursos, a una consulta, a pararse a conversar en la calle…

Y verdaderamente ejercer esta forma de atractivo en los demás cuando este residía -o reside- en mi capacidad de empoderar a la gente, es un don que se agradece; mucha energía positiva fluye a través de uno.

Pero también, estar siempre disponible para la gente, para los amigos o para la familia, puede ser agotador cuando tienes EM o cualquier enfermedad que afecte la energía.

Porque sí, he sido exitoso lidiando con la esclerosis múltiple, si lo planteamos en términos realistas, ¡pero aún tengo EM!

Generalmente, para sacar hay que poner algo

Y un mensaje que quiero transmitir en estas palabras es que a veces, para ser exitoso en un área de la vida hay que pagar un precio que disminuye nuestro haber en otras.

No reniego de esto, y aunque siempre hay cosas que haría mejor con el diario del lunes, realmente uno no tiene mucho margen de maniobra.

Disponemos un caudal de energía y lo tenemos que utilizar estableciendo prioridades; en mi caso, básicamente fue sobrevivir.

Supervivencia como estilo de vida

Y he hecho de la supervivencia mi estilo y modo de vida, es por eso que tu me conoces, me reconoces y me estás leyendo: porque soy un referente en sobrevivir en condiciones adversas, resiliencia que le dicen.

Y lo he hecho tan bien que algunas personas aún piensan qué porque uno es exitoso en una asignatura, también es un elegido en la cual le llueven las bendiciones en todas las demás, tiene fuerzas para iluminar otros caminos y estar siempre disponible para derramar bienaventuranza a raudales.

¡Pues la verdad que no! Quienes han seguido realmente mi ejemplo, saben que se trata de esfuerzo y responsabilidad personal, ¡y a muchos les ha ido bien! ¡Muy bien!

Otros, en la enfermedad, buscan un tema de conversación para darse importancia con su “pobre de mí”, y no quiero ser despectivo con este estado de desvalimiento que a veces es necesario pasar y superar con la ayuda de un coach, un psicólogo, un sacerdote o un amigo paciente.

Sin embargo, con frecuencia, hay quien insiste en perpetuar este estado y realmente lo que buscan, lo sepan o no, es postergar el compromiso, evadirse del esfuerzo personal y chuparle energía a los demás.

Este es el tipo de personas que he eliminado rápidamente de mi vida, junto con los que siempre hablan del tiempo y de ese montón de cosas intrascendentes que no aportan nada más que llenar el vacío de unas vidas insípidas.

No lo he hecho por maldad ni desprecio, simplemente porque mi tanque de combustible es limitado y esta no es una forma interesante y productiva de consumirlo. ¡Yo soy la tortuga que siempre quiere estar en la zona de puntos y para ello no puedo detenerme en el camino por trivialidades!

Pero si, he tenido que renunciar a escenarios muy lindos con amigos o seres queridos.

Además de mis limitaciones físicas para andar, soy hipoacúsico y quien requiere audífonos para escuchar sabe que programar estos aparatos para que no suenen a lata, es un privilegio que no se da frecuentemente.

Entonces, para mi ir a un lugar donde hay mucha gente hablando es una tortura y a uno donde hay música fuerte es una doble tortura donde se baila y no puedo bailar, se habla y digo todo que sí como un gilipollas y encima mi neurología fallida entra en un estado de confusión y aturdimiento psicodélico indigerible.

No siempre he sabido expresar con claridad mis sentimientos para justificar porque no he ido al casamiento de un amigo, a una despedida de fin de año, al cumpleaños de quince de la hija de una amiga, porqué cuando alguna pareja querida tiene hijos pequeños yo los evito… ¡son muchas las escenas cotidianas que la gente disfruta que para mi son una tortura agotadora!

Y ese es un precio que he pagado al perdérmelas. Podría haber ido a muchas más, pero quien tiene una enfermedad neurológica, sabe que el precio de la recuperación es mucho más alto aún.

Yo elegí no ser tan buen amigo, tan buen hijo, nieto, hermano y sobrino, porqué quería vivir.

¡Y cuidarme mucho para no ser una pesada carga para mis seres queridos como suele ocurrir cuando tienes una enfermedad complicada! Más o menos lo he logrado también.

Haciendo equilibrio en tiempos de COVID-19

¡Ni te cuento lo que he sufrido la pandemia! El COVID-19 me parece realmente un chiste; todos estos años he trabajado para prevenir todo tipo de infecciones, puesto que estas pueden disparar un brote cuando tienes esclerosis múltiple.

¡Me he tomado el tema muy en serio con estrategias consistentes que en nada se parecen al intrascendente mensaje establecido! Esto es algo que puedes leer en mi libro Esclerosis Múltiple (Kier).

Sin embargo, cuando eres hipoacúsico los barbijos son una verdadera tortura. Al no poder leer los labios mi audición se limita aún más. Y con la pérdida de la audición, el equilibrio se complica aún más.

¡Han sido tiempos complicados para lidiar con esta incomprensible película de terror! Pero como todos los desafíos, he aprovechado este tiempo para volverme más fuerte. Para cuidarme más. Para mejorar mis estrategias.

Claudia, mi compañera de vida, sabe que si estamos viendo una película o un noticiero, yo necesito concentrarme en escuchar o leer los subtítulos, que esta no es una situación en la que puedo funcionar multitareas: cuando vemos una peli, vemos una peli, cuando conversamos, conversamos -y la verdad es que, por mi sordera, la conversación es algo para lo que tengo tiro corto-, por eso me gusta elegir bien en que se gasta la pólvora.

¡Pobre Claudia! Ella sabe qué es la única persona con la que puedo vivir, aunque a veces -cuando está muy conversadora- preferiría vivir solo; lo que no entiendo es como ella quiere vivir con este carcamán 😊 ¡Algo debo tener a pesar de todo!

El maravilloso arte de decir NO

La esclerosis múltiple puede ser un imperativo para desarrollar esta habilidad.

Hubo un tiempo en que no sabía decir “no” y ser condescendiente es agotador. Hace poco, estuve unos días en lo de mi tía y luego pasé unas semanas en lo de mi mamá; en muy poco tiempo ambas me dijeron algo muy bonito, palabras más, palabras menos: “hijo, con vos es un placer vivir, nunca un si o un no”. Estaban exagerando porque nos despedíamos, pero bue…

Por supuesto, cuando voy a la casa de alguien, para mi su espacio es sagrado, por eso voy solamente a donde voy a poder resistir y estas mujeres son lo suficientemente valiosas como para pagar el precio de ser condescendiente unas horas o unos días.

En mi casa no soy tan maravilloso, es mi espacio sagrado donde recargo mi tanque de combustible ineficiente con el que tengo que funcionar con eficiencia. ¡Y descanso, permito que mi cableado se enfríe y funcione sin exceso de exigencia!

Pero más allá de esto, y del bonito cumplido de mi tía y mi mamá, es un fruto cuya cosecha no me convence, pues muchas veces, con demasiadas personas, he sido muy condescendiente, hasta que me toco estallar y ser verdaderamente jodido para poner límites.

Sigo trabajando en el desarrollo de mi inteligencia emocional buscando mejores equilibrios.

¡Mi primera vez!

En cambio, todavía recuerdo lo bien que me sentí hace unos años cuando dije “no” en una situación que siempre solía decir que “sí”.

Yo estaba en la computadora trabajando en un libro, un artículo o algo así, y Claudia me pidió que la ayudara en unas tareas en la cocina. ¡Y dije que NO!

Ella siguió con lo suyo como si nada, está unos cuantos pasos adelante en la escala evolutiva y lo que para mi era un evento trascendente, para ella solo fue una exhalación desapercibida. ¡No!

Pero que bien se sintió decirlo. Y le tomé el gusto, fue un gran hito en mi vida.

De alguna manera, puede sentirse como una forma egoísta de vivir, puede ser molesto para los demás y a mí me ha pesado algunas veces, pero en ocasiones es la única manera de sobrevivir.

No puedo pedirle a nadie que se adapte a mis tiempos. Y viceversa.

Yo lamento mucho las relaciones que no cultivé como es debido, los amigos que perdí o los que nunca llegué a tener, no fue gratis ni la opción más bonita, fue el precio con el que pude pagar la cuenta para estar aquí.

Remar el doble, llegar último y festejar igual

Con mucha menos energía tuve que comprar audífonos carísimos una y otra vez, tratamientos naturales para la esclerosis múltiple que el sistema no financia de ninguna manera.

O dedicarle muchas más horas a la actividad física para simplemente sacarme la espasticidad, cocinar sano para no descuidar la nutrición, despertarme mucho antes para llegar a la misma hora, pagar un taxi cuando otros van andando…

¡Y todos los santos días durante más de treinta años!

Y no puedo decir que he vivido plenamente, pero si que he aprendido a encontrar un buen grado de plenitud en el arte de sobrevivir con dignidad.

Quizá este vídeo que titulé la Maratón de los Sueños, refleje un poco lo que quiero decir:

Toda crisis es una oportunidad

No quiero despertar ni lástima, ni admiración, ni nada con estas palabras, tan solo comprensión.

Hay personas con enfermedades graves que estarán atravesando desafíos similares.

Y hay personas que tienen seres queridos en una situación equivalente.

Ambos tienen una relación que tal vez valga la pena y desean cuidar, pero deben tomar conciencia que necesita una ecualización diferente, un ida y vuelta que no es el habitual, y esto mismo también es lo que la puede volver especialmente enriquecedora.

Con quienes hemos logrado la sintonía fina, que no han sido tantos, hemos llegado a tener encuentros que no olvidaremos en nuestras vidas; cuando el dolor y la enfermedad están en medio de una relación, no hay lugar para medias tintas, curiosidades o banalidades, solo compromiso y mucho amor incondicional, y en esa vibración ocurren los milagros.

Si estas palabras ayudan a resolver en dos minutos, lo que a mi me ha llevado diez, veinte o treinta años, sé que habré contribuido a la evolución de la humanidad y a aliviar el precio que muchos tienen que pagar simplemente por vivir lo mejor que se pueda.

Si lo deseas, puedes ampliar con esta entrevista que me realizara Anabela Ascar hace algunos años; los tiempos de la tele pueden ser distorsivos, pero hay que aprovechar cada segundo para comunicar sobre las alternativas naturales para mejorar la esclerosis múltiple:

Pablo de la Iglesia

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¡Acuérdate de soltar el vaso!

¡Acuérdate de soltar el vaso!

La maestra, con sus alumnos en clase, les presentó un vaso que contenía agua.

Con el vaso “medio lleno – medio vacío” en la mano de la maestra, se presuponía que la pregunta formulada por ella sería:

– “¿Está medio lleno o medio vacío, el vaso?”

Sin embargo, la maestra formuló otra pregunta:

– “¿Cuánto pesa este vaso?”

Las respuestas de sus alumnos variaron: entre 200 y 250 gramos fue lo que estimaron.

Pero la maestra volvió a terciar:

– “El peso absoluto de este vaso, con el agua, no es importante.

El “peso subjetivo” es el peso importante, el cual depende de cuánto tiempo yo lo sostengo.

Si lo sostengo un minuto, no es un problema para mí……

…… si lo sostengo una hora, me va a doler el brazo……

…… y si lo sostengo un día entero, muy posiblemente mi brazo se entumecerá y adquirirá rigidez.

En los tres casos, el peso del vaso, con el agua, no habrá cambiado; pero cuanto más tiempo lo esté yo sosteniendo, más pesado se volverá para mí.”

Y la maestra continuó:

– “Con las malas gestiones emocionales ocurre lo mismo que con el vaso de agua sostenido por mí brazo.

Si las descargas al poco rato, y te liberas de ellas, no ocurre nada.

Si te las haces tuyas un día entero, empiezan a doler.

Y si cargas con ellas crónicamente, acabas sintiéndote abrumada/o, “aplastada/o por el peso”.

Es bueno SOLTAR los “desasosiegos circulares”.

Es bueno SOLTAR las “cargas circulares”.

No SOLTAR supone cargar: cargar con el “peso real” y con el “peso subjetivo”.

El vaso pesa su “peso real” y su “peso subjetivo”.

¡Acuérdate de SOLTAR el vaso!

¡Acuérdate de contactar con tus sentimientos!

SOLTAR… SOLTAR…… SOLTAR……

Autor desconocido