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Beneficios de los frutos secos

Se los llama frutos secos porque en su composición natural tienen menos de un 50% de agua; sin embargo, en la naturopatía alimentaria solemos recomendar activarlos unas horas en remojo, lo cual mantiene sus beneficiosas propiedades nutricionales y le agrega agua, enzimas y los vuelve más fáciles de digerir. Como sea, sin activar o no, son un alimentos saludable si no se procesan con calor o frituras; naturalmente, en el primer caso, las porciones deberán ser más pequeñas para no exceder calorías que pudieran tornarlos pesados para la digestión. ¡Cuestión de equilibrio!

Nueces, almendras, avellanas … constituyen un verdadero caballito de batalla de la alimentación sana; se definen como tales a los frutos de las plantas que están recubiertos por una cáscara seca y dura y tienen una semilla en su interior. Sin embargo la definición gastronómica práctica amplía el espectro a otras con propiedades alimentarias sinérgicas como el sésamo, el maní, el lino, la chía o el girasol que no cumplen los requisitos de esta definición.

Perfectamente podrían reemplazar a muchos picoteos que no son saludables y nos tientan en la rutina cotidiana; algunos -erróneamente- afirman que son más caros, pero gramo por gramo, la mayoría de las opciones saludables resultan más económicas; nutritivamente, por supuesto, la diferencia es abismal.

Con ellas obtenemos grasas saludables, vitaminas, minerales, aminoácidos, fitoquímicos y fibras; son un ingrediente ideal para macedonias, ensaladas, cremas, batidos y postres, permitiéndonos enriquecer la dieta y mejorar sabores.

Podemos utilizarlos en platos dulces o salados, en ensaladas, batidos, rellenos, para hacer patés o quesos veganos, decorar tortas o hacer todo tipo de snacks saludables; incorporar al menos un puñado de frutos secos diariamente puede traernos muchos beneficios para la salud.

Pablo de la Iglesia

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