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B12, veganos, spirulina

 

La vitamina B12 (o cobalamina) es la vitamina cuya obtención más ocupa a quienes realizan dietas veganas puesto que es complicado encontrarla en alimentos de origen vegetal; sin embargo la spirulina es una excelente fuente de B12.

En algún momento se ha cuestionado su biodisponibilidad en el ser humano dada la existencia de una molécula análoga a la B12 que interfiere en los valores de análisis; sin embargo, los estudios científicos específicos han determinado la presencia de al menos 20 a 40% de la B12 biodisponible para el ser humano sobre el total de las moléculas de la familia de la B12 presentes en la misma.

El asunto está resuelto y con tan solo 1 o 2 g de spirulina se cubren las necesidades de la misma. Agreguemos que, aún en las dietas más estrictamente veganas, hay otras fuentes potenciales de B12 tales como el miso, la salsa de soja, algunas setas como el shiitake y la melena de león, las conservas vegetales fermentadas con ácido láctico, algunos vegetales como el brócoli o los espárragos, la levadura de cerveza dietética o el polen; amén de un intestino saludable luego de una dieta vegana bien hecha, que empezará a producir pequeñas cantidades de la vitamina.

En cualquier caso, algunas personas que han veganizado la dieta están dispuestas a aceptar sin ningún conflicto el consumo de dos o tres huevos a la semana; esto no llega a cubrir toda la necesidad de B12 pero es un refuerzo muy importante que brinda un margen de seguridad. Eso si, enfatizo que, si vamos a comer huevo para aprovechar sus valiosas propiedades sin adquirir las consecuencias negativas de los excesos típicos, estos tienen que ser de producción orgánica proveniente de gallinas de pastoreo; caso contrario recomiendo evitarlos, fortalecer la estrategia anterior y, eventualmente si necesitamos hacerlo para nuestra tranquilidad, consumir un complemento de B12 de buena calidad, aumentar la cantidad de spirulina o ambas.

Es decir, es un tema que amerita cierta atención pero de ninguna manera el dramatismo habitual que algunos sectores de la vieja guardia sanitaria intentan promover con viejas supersticiones que solo conducen al miedo y la parálisis.

Productos recomendados

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Primeros pasos en la alimentación consciente

El secreto es buscar información de calidad, escuchar la respuesta de nuestro cuerpo a cada una de nuestras elecciones y sentir la voz de nuestro corazón; ¡esta es la perfecta combinación para tomar las mejores decisiones conscientes y a nuestra propia medida!

 

 

EL VERDADERO CAMINO POR EL QUE FLORECE EL DESARROLLO
Y LA FELICIDAD DE LOS PUEBLOS ES LA ALIMENTACIÓN SALUDABLE

Permíteme explicarlo con algunos datos:

 

¿Sabías que por cada punto que se reduce la desnutrición
baja la pobreza en un 4%?

¿Y que por otra parte la reducción de la pobreza en un 1%
sólo logra reducir la desnutrición en 0,25%?

 

 

Estos datos ponen en evidencia la importancia de la educación y la información de calidad para que las personas, especialmente los más pobres, se vuelvan consumidores conscientes y utilicen sus magros presupuestos eligiendo los alimentos que les brinden la mejor relación costo-beneficio para su salud. Y por supuesto, procurar producir uno mismo al menos una pequeña parte de los mismos. ¿No te parece?

La desnutrición es apenas uno de nuestros problemas, cada paso que demos en favor de una alimentación saludable nos será útil para eludir las principales enfermedades como la obesidad, el cáncer, la diabetes, la hipertensión y, con ellas, las razones causales de más muertes en el mundo.

Tal como dice Miguel Leopoldo Alvarado, Lic. en Nutrición y Especialista en Nutrición Ortomolecular:

Realizando un análisis retrospectivo el sobrepeso, la obesidad y las enfermedades degenerativas se pueden explicar como un subproducto de la civilización.
Observando lo ocurrido en poblaciones aisladas de la civilización, veremos que mientras conservan sus patrones primitivos de alimentación las enfermedades degenerativas son prácticamente inexistentes y que cuando adoptan una dieta compuesta por
alimentos industrializados, irremediablemente aparecen las características enfermedades atribuidas a los factores de la civilización. Eso lo demostraron durante el siglo XX renombrados investigadores, quienes también advirtieron que de no tomar enérgicas medidas preventivas su incidencia y prevalencia se generalizaría en todas las poblaciones que incorporaran a su dieta los alimentos industrializados.

 

La dieta ecológica -o lo más que podamos aproximarnos a ella-, además, es una forma de cuidar nuestro cuerpo y a la vez el planeta -sin cuya integridad nuestro cuerpo tiene mayores dificultades para sostener la homeostasis-; elegir alimentos orgánicos y provenientes de producción agroecológica cuando nos sea posible, también nos compromete con las futuras generaciones.

Desde una mirada amplia, comer más sano y natural, puede integrarse perfectamente con una mirada que a la vez busque generar el menor impacto en el planeta, una cuestión que tiene muchas aristas.

Hoy podemos optar por alimentos ecológicos u orgánicos que han sido producidos a miles de kilómetros de distancia y tienen que llegar a nuestro plato a través de toda una cadena de transportes y cuidados, de la misma manera que podemos optar por alimentos ecológicos producidos en cercanías. ¡No es lo mismo! Incluso un alimento regional, “no tan ecológico”, puede ser más ecológico que el anterior. ¡Vale la pena que reflexionemos en esto! Y de esta manera desarrollar una mirada más aproximada al análisis racional del verdadero impacto de cada una de nuestras acciones.

 

 

Seguramente muchos de nosotros hemos preparado una ensalada al mediodía y hemos aprovechado para dejar cortadas o rayadas algunas de las hortalizas que usaremos en la próxima comida; no está mal -siempre es mejor hacer eso si tenemos un estilo de vida agitado que comer algo procesado-, pero tengamos en cuenta que una vez peladas y cortadas, en contacto con el oxígeno se exponen a mayor oxidación. No se trata de todo o nada, tan solo de sentido común y una atención razonable para establecer un estilo
de vida lo más saludable posible en función de las circunstancias cotidianas.

¡FRESCOS, VIVOS E INTEGRALES! Este es un buen mantra para orientar nuestra alimentación hacia un estilo consciente.

Otro sería ¡FRUTAS, VERDURAS Y SEMILLAS!, para recordarnos que la mayor parte de los alimentos debe provenir de allí.

Hay muchos lugares desde donde empezar este camino, uno de ellos es por la selección de los alimentos por su calidad.

El viaje comienza allí donde estés y tan solo con un paso.

¡Bienvenido al camino de una vida mejor!

Pablo de la Iglesia

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Lactancia materna y primeros alimentos

La OMS y la mayoría de las asociaciones de pediatría, coinciden en que la lactancia materna debe prolongarse hasta los dos años. Así mismo, enfatizan que durante los primeros seis meses debería ser el alimento exclusivo de los bebés; incluso muchos pediatras recomiendan extenderla hasta el año, sobre todo si se trata de una familia con historial de alergias.

Lamentablemente, los datos estadísticos dicen que tan solo un poco menos del 20% son las madres que lo hacen de forma exclusiva hasta completar el semestre y tan solo el 52% las que llegan hasta los cuatro meses (y rozaríamos el 70% si consideramos la lactancia mixta), según referencias auditadas en España; en Argentina, según datos de la Dirección Nacional de Maternidad, Infancia y Adolescencia del Ministerio de Salud de la Nación,  la lactancia exclusiva hasta el sexto mes es del 35%, marcando un ascenso en relación a la anterior medición del 2011 que había sido del 30%. En ambos casos, aún muy lejos de las recomendaciones de la OMS.

“La leche materna es como una primera vacuna para el niño. Lo protege de infecciones potencialmente letales y le da todo el alimento que necesita para sobrevivir y desarrollarse bien”, afirmó el jefe de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, respecto del informe presentado en el inicio de la Semana Mundial de Lactancia Materna en Agosto del 2017.

La lactancia materna salva vidas de miles de bebés y mejora la salud de la madre, potencia, la inteligencia, estimula la inmunidad, previene infecciones, reduce el gasto sanitario, entre otros beneficios. ¡Nunca insistiremos suficientemente sobre la importancia de este tema!

¿Cuando incorporar alimentación complementaria?

El sistema digestivo del bebé tiene un desarrollo que no es para todos igual, algunos estarán listos a los seis meses y otros necesitarán uno o dos meses más para estar preparados para incorporar alimentos complementarios a la leche materna; algunos signos que indican su madurez son los siguientes:

  • Capacidad para sostenerse sentado por si mismo y sin apoyos.
  • Puede autoregular su ingesta pidiendo comida y diciendo que no cuando ya no la desea.
  • Asume protagonismo en las comidas familiares e intenta llevarse los alimentos a la boca.
  • El reflejo de extrusión permite a los pequeños expulsar de su boca cualquier alimento que no sea líquido, de la textura de la mama, o con sabor y olor diferente al de la leche; cuando este se pierde y ya no empuja los alimentos hacia afuera, tenemos otro signo de madurez digestiva.

Durante los primeros seis meses, insistimos en ello, la leche materna tendrá un protagonismo absoluto en la alimentación del bebé, sin embargo, a partir de este momento y más adelante cuando el niño abandone la lactancia, los padres empiezan a preguntarse que alimentos son los más apropiados para incorporar a la dieta de tal forma que estas elecciones sean lo más saludables que se pueda, incorporen un equilibrio nutricional que garantice un desarrollo apropiado y contribuyan a forjar un bienestar que se exprese a lo largo de toda su vida. Su crecimiento integral depende de ello en gran medida: su capacidad de aprendizaje, su rendimiento físico o su comportamiento están fuertemente condicionados por las elecciones alimentarias; los desafíos pasan por identificar las cantidades adecuadas de alimentos, la incorporación de los diferentes grupos alimentarios y el orden temporal de los mismos.

Mientras la lactancia se prolongue más allá del comienzo de la alimentación complementaria, debemos estar conscientes que la leche materna le aporta con seguridad los mínimos requisitos para una nutrición equilibrada y no hay necesidad de apurar ni la variedad y mucho menos la cantidad de nuevos alimentos. Hay consenso que recién alrededor del año el bebé necesita hierro y zinc más allá de las cantidades que aporta la leche materna y eso -como cualquier otra necesidad manifiesta- se obtiene con muy poca alimentación complementaria; en cualquier caso, una interacción consciente con el pediatra, quien verificará que se vaya desarrollando normalmente, será de gran ayuda para tomar las mejores decisiones. Mi punto de vista es, a la inversa de la ansiedad reinante para hacerlo, que la prudencia, la moderación y la paciencia son las mejores consejeras para acompañar mejor los tiempos de maduración. ¡Qué hermoso desafío! ¿Verdad?

Pero aún antes de ello, hacer de la lactancia un espacio de paz y serenidad para el bebé y su mamá, ayudarán a crear una asociación entre estas emociones sanadoras y los momentos de la alimentación a lo largo de la vida. En este punto podemos hablar de la oxitoxina, una hormona que aumenta a finales del embarazo y juega un papel importantísimo durante el parto y la lactancia; es conocida como la “hormona del amor” porque su aumento se relaciona con momentos amorosos como el orgasmo, el amor, la felicidad, así mismo durante el apacible apego entre mamá y bebé.

La oxitocina se produce cuando el bebé empieza a succionar el pecho materno; la misma provoca la contracción de los alvéolos donde se produce la leche, facilitan su flujo hacia los conductos lácteos, los pezones y la boca del bebé; algunas madres hablan de un cosquilleo antes del reflejo de eyección o salida de la leche y el mismo se debe a la oxitoxina. También provoca las contracciones uterinas que experimentan las mamás al amamantar al bebé y cumplen la función de ayudar a reducir las hemorragias posparto y a contraer tu útero para que regrese al tamaño normal. La oxitoxina también promueve la producción de prolactina, conocida como la “hormona de la maternidad”; esta estimula la producción de leche y brinda sensación de relajación y bienestar. Este es uno de los motivos por los cuales las mamas que amamantan padecen menos ansiedad y depresión postparto ¡Bueno para el bebé, bueno para la mamá! Tan solo hay que tener en cuenta que la producción de oxitoxina se ve inhibida por el estrés, el tabaco, el alcohol y/o dolor en los pezones.

Introducir los primeros alimentos suele ser una experiencia frustrante para muchos padres, precisamente porque se considera erróneamente que empezar a comer es el éxito en este propósito, pero en realidad debemos verlo como un proceso madurativo que debe hacerse paso a paso y permitirle al bebé experimentarlo por completo; primero se negará, luego escupirá sus primeras papillas y, poco a poco, irá dando los pasitos propios de este camino, ¡eso es perfectamente normal y saludable! Recordemos: mientras tome la teta, su nutrición básica está cubierta, hay que relajarse y permitir que esa criaturita nos contagie la intensidad de la experiencia de descubrir el mundo.

Los primeros alimentos preparados exclusivamente para el bebé serán papillas de batata, zapallo y un buen aceite de oliva de calidad virgen extra o, si disponemos de acceso a ellos, uno de girasol, maíz o chía de primera prensada en frío; la manzana y la pera ralladas o la banana pisada, también son exclentes opciones. No hay necesidad de apresurarse, podemos incorporar solo un alimento por vez y en pequeñas cantidades que lentamente iremos escalando a medida que el bebé lo demande; de esta forma su sistema digestivo no estará sometido desde el vamos a combinaciones más complicadas e irá madurando paulatina y sostenidamente. Un punto muy importante: no agregar ni sal ni azúcar, no son necesarios en absoluto; también que estos momentos sean de relax y serena alegría para los papás y el niño.

Un punto a destacar es que los hábitos alimentarios se van formando y pueden ser modificados a lo largo de toda nuestra vida, pero no hay dudas que estos reciben un fuerte impulso y condicionamiento en los primeros meses de vida. A modo de ejemplo, los bajos niveles de frutas y verduras que hoy consumen los niños en su generalidad, no se debe a una elección de ellos mismos sino a la falta de estímulos que reciben por parte de su entorno; incluso, los premios y los regalos amorosos se asocian a golosinas, gaseosas y fast food que resultan nocivos para su bienestar pero que generarán una asociación a sentimientos placenteros y acogedores que crearán una fuerte influencia a lo largo de toda su vida.

La maternidad es un desafío que implica cambios en la escala de valores, estilo de vida, objetivos personales y familiares… como sea, es una excelente motivación para vivir esta etapa como la mejor oportunidad para crecer individual y familiarmente a la vez que se va auspiciando el mayor legado que podemos dejar: una persona saludable y de bien.

Pablo de la Iglesia