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Adecuada hidratación en los niños

Adecuada hidratación en los niños

La importancia de la hidratación en los niños es una observación nutricional cuya relevancia ha crecido en los últimos años.

Por un lado, debido a la deshidratación creciente en los niños; la tendencia es reemplazar el agua por refrescos y jugos artificiales, lo cual le abre las puertas al desastre sanitario. Y por otro lado, gracias a la toma de consciencia que el tema ha ido despertando en este tiempo.

Tomar agua

La gran diferencia está en los hábitos sencillos: AGUA; sobre todo en los niños.

AGUA… tan sólo este recurso plenamente utilizado nos permitiría vivir en un mundo mucho más sano, más feliz y más próspero; ante todo, cuando hablamos de hábitos saludables en la infancia, señalamos la importancia de la hidratación en los niños.

La insuficiente hidratación puede ser una causa determinante para que un individuo padezca litiasis renal, infecciones urinarias, cáncer colorectal o de vejiga, afecciones de la boca y los dientes, estreñimiento, obesidad, entre otras.

No debemos menospreciar la hidratación en los niños dado el hecho que muchas de estas enfermedades tiendan a aparecer más tarde; tomar agua en la infancia en forma suficiente es clave para fraguar una salud duradera.

Funciones del agua en nuestro cuerpo

Nuestro cuerpo no funciona bien si no le suministramos agua de calidad y en cantidad suficiente.

Veamos porqué recomendamos hasta el hartazgo “tomar agua”:

  • Transporte: el agua se encarga de llevar  y distribuir los nutrientes esenciales (minerales, vitaminas, glucosa) a nuestras células; también hace lo propio en sentido inverso para eliminar desechos celulares.
  • Regulación de la temperatura corporal.
  • Facilita procesos digestivos.
  • Lubricación articular.

Necesidades específicas en los niños

Los buenos hábitos de hidratación en los niños hay que fomentarlos desde el primer día.

Al principio de su vida, la hidratación dependerá esencialmente de la leche materna; en este punto tengamos presente que la calidad de la leche materna dependerá de la hidratación de la madre.

Luego, en un mundo de gaseosas y jugos artificiales, deben ser los padres quienes insistan desde el vamos en la necesidad de tomar agua.

Les dejo este vídeo en el que comparto nociones de orientación básicas para cubrir necesidades elementales:

Puedes complementar la información con los siguientes artículos:

Pablo de la Iglesia

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Como beber agua

Como beber agua, y cuanto y como, es un arte que implica escuchar al cuerpo.

Cómo beber agua, incluyendo el cuanto y el como, es una pregunta que se repite; no hay una respuesta definitiva pero procuraré brindar una orientación útil.

Naturalmente, cualquier consejo que podamos dar se aproxima a la satisfacción de unas necesidades básicas y desde una perspectiva generalizadora; pretendo orientar al lector brindando un esquema sobre como beber agua asegurando requisitos mínimos de la necesidad de líquido.

Más allá de ello, deberá recurrir al sentido común y a escuchar la sabiduría de su cuerpo que indicará cuando se ha ingerido suficiente agua.

Contemplar los escenarios

En principio, debes comprender que no es lo mismo si es invierno o verano; si eres sedentario o deportista; si eres crudivegano o tu alimentación se basa en comida industrializada.

Claramente en los segundos ejemplos, las necesidades aumentan; también están condicionadas por otras decisiones.

En el caso de un vegano que se alimenta básicamente de crudos, su necesidad de líquido se reduce.

Entonces, como beber agua, y cuanto y como, es un arte que implica escuchar al cuerpo.

Cómo beber agua, incluyendo el cuanto y el como, es una pregunta que se repite; no hay una respuesta pero procuraré brindar una buena orientación.

Como beber agua

Como norma general y orientadora, podemos recomendar una rutina diseñada de la siguiente manera:

*En ayunas, uno o dos vasos.

*Media hora antes del almuerzo y la cena, uno o dos vasos .

*Uno o dos vasos dos horas y media después de las principales comidas.

*Dos o tres vasos más a lo largo del día

Lo importante es alcanzar un mínimo de ocho a diez vasos diarios para garantizar los dos litros de agua que necesitamos aproximadamente; amen de esto, es esencial observar el cuerpo y, de acuerdo a nuestro estilo de vida, ir buscando las cantidades óptimas para cada uno.

Es importante resaltar que nos referimos a agua pura, las infusiones de hierbas o los jugos naturales, aunque también son deseables, no suman igual; en cualquier caso, constituyen una fuente adicional y valiosa para satisfacer la necesidad de líquido.

Las gaseosas y bebidas industrializadas deberían erradicarse en lo posible pues al ser fuente de toxinas aumentan nuestra demanda de hidratación.

El arte de beber agua

Idealmente el agua debería ser pura y sometida al trasegado para pranizarla.

Con la “pranización” estamos incorporando un adicional de energía iónica que “iluminará” nuestras células; este simple procedimiento facilita el aporte de una mayor hidratación y energía disponible para el funcionamiento metabólico.

Naturalmente, en forma adicional y si conocemos las técnicas, este líquido puede ser tratado para informarlo y dotarlo de cualidades terapéuticas adicionales; me refiero a métodos como solarización, cromatización, magnetización, etc. De esta forma le incorporamos recursos y enriquecemos las posibilidades del arte de beber agua.

En cualquier caso, siempre será una medida personal;  como antes afirmé, no es lo mismo lo que debe beber un vegetariano que alguien que se alimenta de comida chatarra; un deportista en verano que un individuo sedentario en invierno. Tomar contacto con la necesidad de beber agua adecuadamente nos debería llevar al siguiente nivel que es despertar la conciencia de la sabiduría de nuestro cuerpo y comenzar a atenderlo.

No esperes la sed para hidratarte

No debemos esperar a la sed para determinar que debemos beber agua; este es sólo uno de los síntomas del comienzo de la deshidratación y para entonces nuestro cuerpo ha comenzado a sufrir innecesariamente.

También debemos estar atentos a nuestra orina cuyo color tiene que ser transparente o ligeramente amarillo; si se oscurece, señala que hay muchas toxinas o insuficiente agua.

Una reflexión para profundizar en otra nota

Por último quiero dejarte una propuesta para que continúes con tu propia investigación y reflexión:

Europa casi no fluoriza su agua potable, Estados Unidos lo hace en un 50% aproximadamente; la salud dental de los europeos es mejor que la de los americanos. ¿Te has preguntado el o los porqué?

Lo que si sabemos es que el agua de calidad y suficiente protege de las caries y muchas otras enfermedades; puedes profundizar sobre esto en los siguientes artículos:

Pablo de la Iglesia

 

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Antiácido natural

El reflujo ácido o enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE) llega a afectar a más del 50% de la población en Estados Unidos y en América y Europa ronda en torno al 20%. Entre sus síntomas podemos citar acidez, ronquera, sensación que el alimento atora la garganta, dificultad para respirar, problemas dentales, mal aliento, tos crónica. ¿Tienes alguno de estos síntomas? Veamos…

Los medicamentos utilizados habitualmente tienen efectos secundarios y sin embargo se expenden sin receta; con todo, hay ensayos clínicos en los que ni los antiácidos ni los inhibidores de la bomba de protones han demostrado ser más eficientes que un simple vaso de agua.

No pretendo desacreditar la función de estos medicamentos ni la importancia del consejo médico, sin embargo, un buen vaso de agua o un simple protocolo de dos o tres semanas bebiendo un té de moringa junto con una alimentación saludable, pueden ser suficientes para crear las condiciones que permitan restaurar el equilibrio. ¡Sí! A veces es así de simple.

A estos sencillos recursos, para mejores resultados, podemos sumarle otros como el aloe vera, el bicarbonato de sodio o el propoleo.

Como consumirla

Hay muchas formas de consumir la moringa; para el caso específico de la acidez estomacal se recomienda en simple infusión evitando hervir el agua; se beben una o dos tazas al día.

Quien tenga la posibilidad de plantar un árbol en su casa y disponerlo para su consumo fresco, obtendrá sus múltiples beneficios; recuerda, un plantín de moringa también puede ser un excelente regalo para alguien que si disponga lugar para verlo crecer, beneficiarse de él por mucho tiempo y aportar nuestro granito de arena para la salud del planeta en su conjunto.

Pablo de la Iglesia

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¿Todos los HUEVOS son iguales?

¿Todos los huevos son iguales?

¿Son los huevos un alimento saludable? ¿Cuántos podemos comer? ¿Son todos iguales?

Además de no contener pesticidas ni OGMs, los alimentos orgánicos aportan más nutrientes. Si tomamos como ejemplo los tomates, los diferentes indicadores señalan que pueden tener unas cinco veces más calcio, incluso más de diez veces el aporte de magnesio y casi dos mil veces la cantidad de hierro -que en los convencionales puede ser casi inexistente-. En las lechugas el calcio puede multiplicarse más de cuatro veces, cifras similares para el magnesio y, al igual que en el ejemplo anterior, la diferencia de hierro es muy significativa llegando a ser unas cincuenta veces más.

¿Da lo mismo cualquier huevo?

En los alimentos de origen animal también ocurre lo mismo. Son notables las diferencias nutricionales entre un huevo puesto por una “gallina feliz” que corre por el campo, pololea con el gallo y come lo que le es natural y aquellas que están hacinadas en una jaula, nunca ven un gallo y se alimentan de un polvo balanceado.

Un estudio realizado en el 2007 verificó estos valores y encontraron que los huevos orgánicos tienen 1/3 menos colesterol y 1/4 menos de grasa saturada, así mismo tienen 2/3 más vitamina A, dos veces más ácidos grasos Omega 3, el triple de vitamina E y siete veces más betacaroteno. ¡Todo a favor de los huevos de “gallinas felices” de pastoreo! ¿Verdad?

Esta es la razón por la cual una investigación puede resultar en que el huevo reduce el colesterol y el otro lo eleva; la gran enseñanza de este tiempo -y esto se aplica a todos los alimentos- es que antes de elegir lo que comemos tenemos que observar como se produce lo que comemos. La buena noticia para los amantes del huevo es que si se ocupan de conseguir aquellos que son de producción agroecológica y están dispuestos a pagar un poquito más por ellos, uno o dos al día es una medida aceptable.

Incluso cantidades menores, tanto como uno a tres por semana tal vez siga siendo válido, seguro y prudente, cantidades para quienes prefieren una alimentación basada en vegetales pero mantienen cierta flexibilidad por distintas razones. ¡Pero ahora si: libre de culpa y cargo! Tal vez, para los deportistas y quienes hacen alguna dieta especial, también esta cantidad pueda aumentarse.

Más propiedades

El huevo, junto con el suero de leche, constituyen la mejor fuente de proteína natural, si se considera su valor biológico y su utilización neta; el suero de leche es un alimento aislado, y si bien el huevo se dispone también como tal, soy partidario de utilizarlo en forma integral consumiéndolo a diario, ya sea cocido o pasado por agua.

Un beneficio bien estudiado del huevo es que comenzar el día consumiendo uno o dos, nos ayuda a comer menos y controlar la ansiedad durante el resto del día, siendo ideal para incorporarlo en las estrategias para bajar de peso; esto se debe a su valioso aporte de proteínas y grasas saludables en ausencia de carbohidratos.

Es importante señalar que el huevo es un alimento bajo en calorías; aunque este tema no es de mayor importancia en los enfoques de alimentación saludable, digamos que aporta en torno a las 80 calorías por huevo.

Como ya observamos, es un alimento que aporta densidad de micronutrientes. Destacan las vitaminas A, D, K, B2, B5 y B12; entre los minerales señalamos hierro, fósforo, potasio, selenio.

Luego, resaltamos el aporte de vitaminoides como la colina y valiosos carotenoides como la luteína y la zeaxantina. La colina es un micronutriente esencial para la salud del sistema nervioso y el consumo medio está muy por debajo de las necesidades óptimas; la luteína y la zeaxantina son antioxidantes y protectores de la salud visual.

Tan solo ten presente que para aprovechar realmente todos los beneficios del huevo, estos deben ser de calidad, provenientes de gallinas de pastoreo y alimentadas en forma natural; pagar un poco mas por ellos y la dedicación que emplees para conseguirlos, realmente es una inversión que rendirá sus frutos a mediano y largo plazo.

Lo importante: el balance de la ecuación

Y un punto importante en el que no me canso de machacar: la salud no depende de un huevo más o un huevo menos, sino de la calidad, la variedad y el equilibrio. Uno, dos o tres huevos al día es una cantidad segura para la gran mayoría de nosotros; incluso hay estudios que analizan el consumo de cuatro a seis, pero personalmente me inclino a la moderación y la prudencia, recomendando que esto sea analizado caso por caso con un profesional de la salud.

Lo hemos repetido hasta el cansancio: la columna vertebral de una buena alimentación depende del consumo de alimentos frescos, vivos e integrales focalizando en un eje que enfatice en una masa crítica de frutas, verduras y semillas y se complemente con cantidades más moderadas de cereales y legumbres. Luego, mencionamos los alimentos de origen animal que, según la dieta y estilo de vida, su consumo puede ser opcional o más limitado. De esta manera nos estaremos manejando dentro de un rango de seguridad importante, que ha demostrado ser protector de la mayoría de las enfermedades -en particular de las cardiovasculares, el cáncer y la diabetes- y nos permite vivir con una actitud de apertura expectante para seguir mejorando nuestra alimentación con aquellos saberes nuevos pero que se han sostenido durante bastante más de lo que dura la novedad.

Por último, siguiendo la línea de pensamiento aquí esbozada, convengamos que no es lo mismo comer una ensalada de vegetales frescos, un huevo de pastoreo picadito y condimentada con sal marina y aceite de oliva virgen, que unas galletitas elaboradas con harina refinada, azúcar blanca, sal común, aceites de mala calidad y huevos deshidratados que en el proceso su colesterol se ha oxidado y se depositará con facilidad en las arterias. ¡Si logramos comprender la diferencia, habremos dado un gran paso a la hora de mejorar nuestra capacidad de elegir los alimentos que día a día nos ayudarán a crear salud!

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La importancia de los alimentos biológicos

La filosofía que moviliza la producción biológica, orgánica o ecológica de alimentos implica evitar recurrir al uso de sustancias químicas tales como pesticidas, herbicidas, plaguicidas u antibióticos que pueden resultar tóxicos y, en su lugar, recurrir a sustancias naturales con ese propósito.

También es importante el diseño de los espacios productivos procurando conservar la biodiversidad y evitando esa especialización productiva que uniforma los paisajes predisponiéndolos a la pérdida de sus equilibrios naturales y controles espontáneos; en la naturaleza, cuando hay diversidad, cada especie tiene su predador o un límite natural, en cambio, cuando predominan los monocultivos, una plaga puede volverse dominante con facilidad y es necesario controlarla con sustancias tóxicas que, de una u otra manera, se incorporan a las cadenas tróficas y terminan en nuestro plato.

Otro aspecto a resaltar es que la agricultura biológica evita el uso de organismos modificados genéticamente (OGMs), más conocidos como transgénicos y en torno a los cuales se abren intensos debates en la comunidad científica; lo cierto es que, a la inversa de lo que era su promesa inicial, estos conllevan un mayor uso de sustancias tóxicas, exigen cultivos intensivos que han provocado desmontes desproporcionados y su consumo se ha visto asociado a alergias, trastornos inmunitarios y es potencialmente cancerígeno.

Además de no contener pesticidas ni OGMs, los alimentos orgánicos aportan más nutrientes. Si tomamos como ejemplo los tomates, los diferentes indicadores señalan que pueden tener unas cinco veces más calcio, incluso más de diez veces el aporte de magnesio y casi dos mil veces la cantidad de hierro -que en los convencionales puede ser casi inexistente-. En las lechugas el calcio puede multiplicarse más de cuatro veces, cifras similares para el magnesio y, al igual que en el ejemplo anterior, la diferencia de hierro es muy significativa llegando a ser unas cincuenta veces más.

En los alimentos de origen animal también ocurre lo mismo. Son notables las diferencias nutricionales entre un huevo puesto por una “gallina feliz” que corre por el campo, pololea con el gallo y come lo que le es natural y aquellas que están hacinadas en una jaula, nunca ven un gallo y se alimentan de un polvo balanceado. Un estudio realizado en el 2007 verificó estos valores y encontraron que los huevos orgánicos tienen 1/3 menos colesterol y 1/4 menos de grasa saturada, así mismo tienen 2/3 más vitamina A, dos veces más ácidos grasos Omega 3, el triple de vitamina E y siete veces más betacaroteno. ¡Todo a favor de los huevos de “gallinas felices”!!

En cualquier caso, a medida que nos alejamos de la producción biológica de alimentos, el medio ambiente se resiente y, por sobre todas las cosas, nuestra salud y bienestar depende de la integridad de la naturaleza, del aire puro, del agua limpia y de los suelos vivos, ¡nuestros alimentos primarios!; si esto no ocurre, todas nuestras buenas intenciones perderán fuerza como una semilla que no alcanza su potencial en una tierra que no es fértil. Lo que es bueno para nosotros, es bueno para la tierra y lo que es bueno para la tierra, es bueno para nosotros; esta es una lógica consistente que emerge con contundencia de la observación de la naturaleza y que debería ser la guía para la construcción de una civilización basada en el cuidado.

Y realmente no es tan complicado volver a una alimentación biológica, al menos en alguna medida, aunque en el mundo de hoy, confundidos en una Babel de conocimientos, nos olvidamos que esto es lo que simplemente nuestros abuelos llamaban comida. Y si a ello le sumamos nuestra mayor voluntad de volver un poco más a la cocina como en aquellos tiempos, mucho mejor.

No hay un solo enfoque en la medicina natural para promover la salud o hacerle frente a la enfermedad. Incluso entre ellos hay contradicciones notables que muchos lectores siempre me harán notar y son un estímulo para seguir investigando potencialidades, sin embargo, lo que debemos comprender por sobre todas las cosas, que el secreto detrás de todos los secretos, es vivir en un equilibrio con la naturaleza. Debemos volvernos observadores y, en función de nuestro escenario, aspiraciones y posibilidades, ir tomando decisiones acordes a este objetivo; hay patrones comunes que son inapelables y hay otros aspectos del guión cuyos factores y proporciones pueden reordenarse. Pero siento que el mayor esfuerzo por elegir alimentos biológicos, impulsar su producción y consumo, constituye una visión orientadora en el corazón de una estrategia de salud para nosotros, para la sociedad y para el planeta.

Hoy que hablamos tanto de ALIMENTACIÓN CONSCIENTE, para profundizar en ese camino podemos remitirnos a una enseñanza de George Ohsawa que invitaba a los practicantes de la alimentación macrobiótica a hacer el ejercicio reflexivo de discernir en cada caso por qué se come: ¿Para crecer? ¿Por placer? ¿Para curarse? ¿Para evolucionar espiritualmente?… En este camino hacia la alimentación consciente, lo más importante no es si somos veganos o higienistas, si comemos carne o no lo hacemos, sino que nuestras elecciones sean permanentemente reflexivas y que nos permitan ir tomando decisiones para que cada uno de nuestros alimentos y hábitos de vida sean una contribución que aporte un granito de arena para mejorar nuestra salud y que sumen para crear un mundo mejor.

CONSCIENTE es estar lúcido para darnos cuenta que una buena respuesta no necesariamente lo es siempre o en diferentes escenarios; es una forma de estar vivos, de poder trascender el condicionamiento y la creencia que nos cristaliza. Y tomar decisiones en virtud de la verdadera inteligencia que nace de un estado de comunión y sensibilidad con la vida. Optar por alimentos biológicos siempre que nos sea posible, producirlos aunque sea en una maceta, un balcón o un pequeño patio, o tener disposición a pagar un poquito más para cuidarnos y premiar al que lo produjo con una cuota de respeto adicional, es una forma práctica de abrirnos a este estado que nos guiará naturalmente al despertar de la consciencia a través de la alimentación. En el mundo de hoy no es fácil alcanzar este objetivo de manera plena, lo realmente importante es que, desde donde estemos, demos un pasito en la dirección correcta; porque realmente, para que este cambio sea posible de manera profunda, este es el mejor ejemplo que la transformación es un camino que debemos ir transitando todos juntos.

Consejos para no desanimarse

No se trata de abordar la cuestión en términos de “esto o lo otro” o de “todo o nada”, tal vez el camino viable para la mayoría de nosotros es ir dando pasos pequeños pero firmes en la dirección correcta. A veces, en un almacén naturista, podremos acceder a un producto orgánico; otras veces lo buscaremos y no lo hallaremos o nos desalentará su precio, pero no demos por supuesta esa creencia que dice que “lo orgánico siempre es más caro” y permanezcamos atentos a las oportunidades.

Algunas aromáticas las podemos plantar en macetas; por ejemplo, menta, perejil o melisa no necesitan mucho sol e incluso las podemos producir en la cocina. Otras como albahaca, ajo, anís, comino, hinojo, orégano, tomillo o romero, requieren más sol y será mejor tenerlas afuera, en el balcón si vivimos en un departamento o sobre ventanas muy soleadas.

Pimiento, ajo, tomate, rúcula o lechuga son ejemplos muy buenos de hortalizas cuya producción podemos abordar en pequeños espacios y hacer una gran diferencia en nuestras vidas.

No importa si es mucho o es poco, importa que nuestro cuerpo vuelva a tomar contacto con alimentos vitales y, especialmente si vivimos en departamentos y grandes ciudades, que retomemos el contacto con la tierra y el proceso vital que hay detrás de la reproducción y el crecimiento de una plantita que luego será nuestro alimento. Esto hará una diferencia en el crecimiento interior de todos los miembros de la familia si los involucramos en su cuidado y tengamos presente que es una parte del camino que es esencial que experimenten todos los niños.