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Lácteos, cáncer de mama y otras enfermedades

Lácteos, cáncer de mama y otras enfermedades

La relación entre los lácteos y el cáncer de mama es inevitable; lo mismo ocurre con otras enfermedades.

A continuación, el Doctor Sacha Barrio desmitifica el valor de los lácteos y otros alimentos corrientes que la industria promueve como saludables:

 

Si deseas puedes profundizar en el libro La gran revolución de las grasas.

Lácteos y el cáncer de mama

Los lácteos y el cáncer de mama es un vínculo establecido hace tiempo; quizá fue Jane Plant quien la ha dado a conocer al gran público hace más de dos décadas.

Además de la descompensación de lípidos y calcio, son una variedad de alimento que tiene una gran carga hormonal, inadecuada para el ser humano; especialmente si ese consumo es mayormente desproporcionado y provenientes derivados de una industria que los degenera desde el principio hasta el final.

El ejemplo más difundido es el que compara el crecimiento de un bebé alimentado con leche materna y un ternero que lo hace propiamente con la leche de vaca; el primero dobla su peso en seis meses, mientras que el segundo lo hace en cuarenta y siete días.

En ese tiempo, un ternero llega a pesar unos cien kilos. Muchos investigadores sostienen que el excesivo consumo de leche y derivados es causante del aumento de la estatura en las últimas décadas; y aunque esto pueda parecer beneficioso a primera vista, con ello también han aumentado los casos de osteoporosis y cáncer (especialmente los relacionados con las hormonas, es decir, mama, ovarios o próstata).

Las mujeres, a quienes con frecuencia se les induce la obsesión por los lácteos, deber ser precavidas en este punto puesto que los tejidos de las mamas son muy sensibles a este estímulo. En este sentido, la profesora Jane Plant, al ser diagnosticada ella misma de cáncer de mama, entre otras cosas, dejó de consumir estos alimentos y se curó; su testimonio ha quedado registrado en el libro «Tu Vida en Tus Manos».

Los lácteos y el cáncer de mama no son una buena compañía. En caso de tener predisposición familiar, mi consejo es por lo menos reducirlos, optar por los fermentados y ser muy exigentes con su calidad agroecológica; si ya se padece la enfermedad, yo no dudaría en evitarlos.

Los lácteos y la predisposición a enfermarse más

No solo los lácteos y el cáncer de mama tienen una fuerte asociación estadística. En este excelente documento en video elaborado por el equipo profesional de la revista Discovery Salud que da por tierra la creencia general la leche animal es adecuada para el consumo humano y muestra la relación entre su consumo y numerosas enfermedades.

Entre las enfermedades asociadas a nuestro sobreconsumo de lácteos, se mencionan la anemia ferropénica, la artritis reumatoidea, la osteoartritis, el asma, el autismo, las cataratas, la colitis ulcerosa, la diabetes , los dolores abdominales, la enfermedad de Crohn, las patologías coronarias, la esclerosis múltiple, el estreñimiento, la fatiga crónica, las fístulas y fisuras anales, la incontinencia urinaria o enuresis, las migrañas, los problemas de oídos y garganta, la sinusitis, las reacciones alérgicas, el sangrado gastrointestinal, el síndrome de mala absorción, los trastornos del sueño, las úlceras pépticas, la acidosis, la preeclampsia, la dificultad de aprendizaje en niños, la infertilidad femenina, los linfomas y los cánceres de estómago, mama, ovarios, páncreas, próstata, pulmón y testículos:

Redefinir nuestra mirada sobre los lácteos

Mi opinión personal es que tienes mucho más que perder si te obsesionas con el consumo de lácteos que si los dejas por completo; tal vez un menor consumo de los mismos, preferentemente fermentados,  provenientes de animales de pastoreo en un entorno orgánico y elaborados por pequeñas industrias artesanales y locales  que no los degeneren con sus procesos, pueda ser una opción razonable que aporte diversidad a nuestra dieta y a la alimentación de la sociedad expresada en su diversidad.

Sin embargo, si consideramos la leche y los derivados  que hoy mayormente se consiguen en el mercado masivo, definitivamente deberíamos invertir en alternativas alimentarias mucho más nutritivas en su aporte salutífero.

Pablo de la Iglesia

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¡Elimina el azúcar blanco de tu alacena!

¡Elimina el AZÚCAR de tu alacena!

Hay varios usos para el azúcar, definitivamente como alimento debería ser descartado, a lo sumo pequeñas cantidades de azúcar tipo mascabo o integral.

Puedes darle otros usos

El azúcar puede utilizarse para matar las bacterias que causan dolor en las heridas, cortaduras, o úlceras rociando un poco por encima y dejar que haga efecto.

Para limpiar las manos percudidas con grasa, aceites o tintes (los mecánicos, los imprenteros, los pintores…, sólo hay que añadir un poco de azúcar y lavar con el jabón de siempre para que se convierta en un abrasivo.

Mezclando tres cucharadas de azúcar con dos de vinagre y un cuarto litro de agua tibia, regamos en la tierra alrededor de las plantas y la fórmula alimentará los tallos y el vinagre evitará que se desarrollen las bacterias…

En fin, hay decenas de usos interesantes para el azúcar, pero te haces un gran favor si sacas el azúcar blanco de la alacena y dejas únicamente, y de manera opcional, el mascabo o la miel para ocasiones especiales y en cantidades pequeñas.

Una amarga realidad

Sin lugar a dudas, el azúcar es un combustible universal de alta potencia, y detrás de ese saber se escudan muchos consejos que sostienen la recomendación de su mantenimiento en la dieta.

El punto es que el azúcar es “gasolina sucia”, a diferencia de otros carbohidratos más equilibrados, esta no aporta los nutrientes adicionales -vitaminas, minerales, fibra, enzimas- que facilitan su metabolismo.

Es importante comprender y comunicar con claridad, que de ninguna manera y en ninguna circunstancia el azúcar blanco refinado es necesario para nuestra salud, en todo caso podríamos aceptarlo como un aditivo ocasional que simplemente es consumido por gusto.

Alternativas saludables al azúcar

Las fuentes naturales de carbohidratos simples y compuestos en sus variedades frescas, vivas e integrales -tales como las frutas, las verduras, los cereales integrales y las legumbres- nos aportarán una carga energética equilibrada, con todos sus cofactores nutricionales.

De esta manera obtenemos todo el combustible que nuestro cuerpo necesita para llevar adelante un adecuado funcionamiento sin necesidad de recurrir a calorías vacías que acidifican nuestros tejidos, les restan oxigenación y nos predisponen a padecer parásitos, cándidas e infecciones.

El azúcar te enferma

Sabemos que el consumo de azúcar, en especial el refinado y su exceso, se vincula directamente con la obesidad y el sobrepeso, la diabetes, las enfermedades cardiovasculares…

Estos trastornos de la salud son epidémicos hoy en día y no podemos negar la enorme cantidad de muertes prematuras, discapacidades y gastos sanitarios desbordados que ocasionan; sin embargo la responsabilidad de este alimento va mucho más allá y con frecuencia permanece en la mesa de personas que bien harían en poner su consumo bajo control.

No lo dudes: ¡elimina el azúcar blanco de tu alacena!

Pablo de la Iglesia