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Aceite de oliva contra el cáncer

Aceite de oliva contra el cáncer

El aceite de oliva combate el cáncer cuando este ha sido diagnosticado y ayuda a prevenirlo y conservar la salud en cualquier escenario.

Afirma el catedrático José María Medina:

“Está demostrado que el aceite de oliva retrasa el cáncer de mama, puesto que previene la aparición de este tumor aunque exista una predisposición a padecerlo.»

Oleocantal

El componente identificado como asesino de las células cancerosas es el oleocantal, un compuesto orgánico presente en el aceite de oliva virgen extra; se ha verificado en laboratorio que rompe las vesículas que almacenan los residuos de las células afectadas sin hacerlo con las que están sanas y esto en un tiempo tan corto como treinta minutos a una hora.

Se ha verificado que el oleocantal tiene propiedades antiinflamatorias y antioxidantes. Los efectos antiinflamatorios son similares a los de los AINEs (Antiinflamatorios No Esteroideos) como el ibuprofeno -supresión, aunque no selectivamente, de la enzima ciclooxigenasa (COX)-; sin sus efectos secundarios, por supuesto.

El consumo a largo plazo de cantidades pequeñas del oleocantal del aceite de oliva también podría ser al menos uno de los factores auspiciosos de baja incidencia de padecimientos cardíacos asociados con la dieta mediterránea.

Ácido maslínico

En otra investigación llevada adelante por científicos del grupo Inmunobiología tumoral de la Universidad de Jaén (España) publicada en el 2015, un compuesto extraído del aceite de oliva virgen cuyo nombre es ácido maslínico, podría incidir positivamente en el sistema inmunológico, ayudándolo a combatir la inflamación de baja intensidad, proceso necesario en el desarrollo de tumores y otras enfermedades.

En concreto, han evaluado la incidencia del ácido maslínico sobre los macrófagos. Estas células inmunitarias se dividen en M1 (capaces de eliminar patógenos e inhibir tumores) y M2 (favorecen los procesos inflamatorios crónicos y la creación de nuevos capilares que podrían alimentar a las células tumorales).

José Juan Gaforio, responsable del proyecto e investigador de la Universidad de Jaén, explica lo siguiente:

“Esta capacidad resulta fundamental, por ejemplo, para que una herida se cierre. Sin embargo, en células de cáncer provocan efectos adversos como la generación de nuevos tejidos tumorales. De esta forma, en procesos inflamatorios crónicos, lo interesante es potenciar los M1 e inhibir la acción de los M2. Eso es justo lo que hace el ácido maslínico.”

Otro trabajo de la Universidad de Granada, en colaboración con las universidades de Barcelona y Jaén, ha verificado el potencial anticancerígeno del ácido maslínico contra las células de adenocarcinoma de colon; el grupo de trabajo continúa investigando para encontrarle más aplicaciones anti-proliferativas, anti-cancerígenas y anti-angiogénicas. ¡Sin embargo nosotros no tenemos porqué esperar para enriquecer nuestra alimentación con buenos aceites de oliva virgen extra!

Ácido oleico

El ácido oleico (omega 9) presente en el aceite de oliva también disminuye los niveles de expresión de un oncogén llamado HER2/neu; cuando los niveles de expresión de HER2/neu son altos el escenario se complica más. Estos oncogenes están presentes en la quinta parte de las pacientes con cáncer de mama e índica que el tumor es más agresivo.

También se ha observado que potencia algunos tratamientos farmacológicos. El ácido oleico aumenta la eficacia del trastuzumab (Herceptin), un tratamiento con anticuerpos monoclonales que tiene como blanco el gen HER2/neu; hace lo propio con otro fármaco ampliamente usado en el cáncer de mama y ovario: el paclitaxel.

Mejor que el diagnóstico precoz

Otros datos auspiciosos que se desprenden del estudio PREDIMED señalan que cuando la alimentación incluye aceite de oliva virgen extra tiene el potencial estadístico de reducir el desarrollo de tumores de próstata, colon e intestino entre un 8% y un 10%, y hasta un 15% en el caso del cáncer de mama; contrastando con la aplicación de medidas de diagnóstico precoz, el impacto es notable dado que estas «sólo» disminuyen la incidencia de la enfermedad en un 3%. ¡Prevenir es mejor que curar, sin duda!

Pero en el caso de un diagnóstico concreto, el aceite de oliva también debe sumarse a nuestra batería de recursos para expresar una estrategia potente.

Consideremos que el aceite de oliva es solo uno de los poderosos elementos preventivos y curativos que podemos utilizar para prevenir y combatir el cáncer; ¡la medicina natural aporta mucho más!

Si deseas profundizar en tus conocimientos en la materia, también te recomiendo el siguiente artículo acerca de otro súperalimento para estimular la inmunidad natural:

Ajo: prevención y alivio del cáncer

¡Qué estés bien!

Pablo de la Iglesia

 

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¿Es realmente peligroso el ácido fítico?

¿Es realmente peligroso el ácido fítico?

Ácido fítico: ¿antinutriente o súper nutriente?

El ácido fítico es rápidamente señalado como un antinutriente y eso aleja a muchas personas de alimentos verdaderamente saludables.

¿Pero es verdaderamente así? ¿Realmente deseamos evitar por completo el ácido fítico? ¿En qué se basa esta creencia? ¿Cuál es su origen? ¡Permitamos que el conocimiento nos ilumine el camino que transitaremos con sabiduría!

El ácido fítico bajo control

Comencemos con un consejo práctico que nos aliente a seguir consumiendo alimentos saludables -¡muy saludables!- como las legumbres.

Un secreto para la cocción de las legumbres y neutralizar el efecto del exceso de fitatos que provocan que nos caigan algo indigestas e interfieran en la asimilación de algunos minerales, es dejarlas en remojo durante unas ocho a doce horas y luego cocinarlas bien con algún trocito de alga kombu, ya que ayuda a ablandar su piel y mejorar su digestibilidad. ¡Listo, ya no debe preocuparnos este «peligroso antinutriente» en las legumbres! ¿Cuánto lío por nada verdad? ¿Cuantas gallinas pavoneándose y cacareando como si lo que estuvieran diciendo fuera realmente importante? ¡Pero sigamos que esto se pone interesante!

¿Desde cuando tratamos a nuestros aliados como enemigos?

Yo creo que desde que la ciencias de la medicina, la farmacia y la nutrición se han vuelto un apéndice de un monumental negocio cuyos postulados no deben contradecir sus intereses egoístas. ¡No le demos más vueltas! Con los gases que nos pueden provocar y todo, hasta un niño se da cuenta que un guiso de legumbres es algo saludable de principio a fin.

La presencia ácido fítico y sus supuestos efectos negativos, es algo que se ha exagerado y desvirtuado mucho; a veces por ignorancia comprensible pero siempre violando el sentido común. Otra vez, el asunto no parece ser cuestión de todo o nada, sino de equilibrio. Y ahora sí, los gases que nos provocan pueden ser las señales que nos marcan nuestro límite, pero con una alimentación adecuada que favorezca la colonización intestinal por una microbiota saludable, este podrá extenderse razonablemente.

«Básicamente, si masticas tu comida y hay algo de metal flotando  y algo de ácido fítico flotando alrededor, pueden interactuar entre sí; si lo hacen, el ácido fítico se unirá al metal como un imán, convirtiéndose en fitato, y puede que se deseche en lugar de absorberlo», de acuerdo a Trevor Kashey, Ph.D., nutricionista y bioquímico de Ohio (USA).

Ahora, ¿de donde nace la creencia, tal como aún se afirma con insistencia, pueden disminuir la biodisponibilidad de minerales como el calcio, el hierro o el zinc? Lo explica Felix Grases en un reportaje para la revista Discovery Salud:

“La verdad es que habría que recurrir a la frase de Paracelso: ‘Nada es veneno ni nada es saludable: todo depende de la dosis’. Si usted tomara grandes cantidades de fitatos pero no en su forma natural de sal calcicomagnésica sino en su forma de sal sódica que es lo que se hizo en los años cuarenta del pasado siglo XX, entonces sí podría tener algún problema de absorción de minerales importantes pero esas dosis jamás se toman en una alimentación normal. En eso radicó el error de la investigación de la época. Piense que entonces todo se ensayaba con dosis muy grandes. Y en investigación las dosis son muy importantes. Además empleaban, insisto en ello, una sal no natural. Y de ahí esa falsa creencia que aún hoy se sigue arrastrando”.

¡El ácido fítico, libre de culpa y cargo, ya puede deambular libremente en nuestros platos saludables! Qué gracias a el, ahora serán más saludables. Seamos racionales, en los niveles que se encuentran en los frutos secos, los cereales y las legumbres, y en las formas y cantidades que los comemos, es muy difícil consumir demasiado; en cambio, dada la comida ultraprocesada que abunda en las mesas de todo el mundo, lo que debería preocuparnos es la ausencia de ácido fítico en las comidas.

La cuestión realmente no es importante si tenemos una dieta balanceada en la que nuestro cuerpo obtiene los nutrientes perfectamente armonizados por millones de años de inteligencia evolutiva en acción; tal vez, perdonarán una cierta dosis de cinismo conspiranoico, el asunto fue sobredimensionado con objeto de favorecer la venta de productos refinados y ultraprocesados. ¿O acaso el comportamiento de la industria alimentaria ha sido siempre inocente y jamás han tenido la intención de manipularnos?

¿Qué dice la ciencia sobre el ácido fítico?

Por suerte, nuestro actual entendimiento nos ayuda a dejar atrás una superstición dañina con supuesto aval científico. Pero ojo, el actual sigue siendo un eterno punto de transición: aún somos muy ignorantes en relación a lo que nos queda por develar, nuestro camino es seguir aprendiendo y tomar lo que sabemos con prudencia. ¿Vale? Por supuesto, si tienes que asumir una incertidumbre, el camino recorrido hasta aquí nos dice que es mucho más probable obtener una diferencia si seguimos lo que nos dice nuestra observación de la naturaleza y el sentido común.

En un artículo de Marzo del 2009 de la revista Discovery Salud, “La importancia de consumir cereales, legumbres, frutos secos y semillas”, podemos leer lo siguiente:

“Un equipo de científicos de la Universitatde les Illes Balears dirigido por el catedrático Félix Grases ha aportado una razón más para el consumo regular de cereales, legumbres, frutos secos y semillas: la presencia en esos alimentos de ácido fítico, sustancia indispensable para el organismo ya que previene la formación de cálculos renales y la aparición de cardiopatías, diabetes y algunos tipos de cáncer como los de colon y mama. El ácido fítico tiene propiedades antioxidantes e inmunológicas y en la cantidad adecuada ayuda a eliminar sustancias tóxicas de la sangre. Es importante pues ingerir cotidianamente alimentos que contengan ese nutriente pues nuestro cuerpo no lo produce por sí sólo y cuando dejamos de ingerirlo diez días las reservas de fitatos bajan a niveles casi indetectables.”

“Comer de forma habitual legumbres -judías, guisantes, lentejas y garbanzos- sin grasa saturada- puede ayudar en casos de obesidad, diabetes y problemas cardiovasculares.”

Y justamente, uno de los aspectos que vuelven a las legumbres una de las protagonistas para cultivar salud hoy en día, son los fitatos, moléculas tradicionalmente desacreditadas como antinutrientes por los nutricionistas de la vieja escuela:

“Hay que decir que una de las claves de los sorprendentes efectos positivos que sobre la salud tienen las legumbres se encuentra en el fitato o myo-inositol hexafosfato, singular molécula que se encuentra en concentraciones elevadas en las legumbres así como en los cereales, los frutos secos y las semillas en general en forma de una sal insoluble conocida como fitina que supone el mayor aporte de fósforo durante la germinación. Es decir, los fitatos están básicamente en las semillas pues en el tronco, las hojas y los frutos su presencia es prácticamente indetectable”.

Beneficios del ácido fítico

Las recientes investigaciones reivindican el papel de los fitatos y se les atribuye valiosas propiedades tales como:

  • Prevenir la formación de cálculos renales y las calcificaciones cardiovasculares.
  • Aliviar y prevenir la diabetes y ciertos tipos de cáncer (como los de colon y mama).
  • Quelante natural que favorece la expulsión de metales pesados en el organismo.
  • La investigación indica que los fitatos también protegen del déficit de masa ósea en mujeres postmenopáusicas.

Dados los nuevos conocimientos, digamos ahora con firmes argumentos que el ácido fítico necesariamente debe obtenerse de los alimentos ya que nuestro organismo no lo fabrica y sus reservas naturales se agotan en periodos muy cortos.

Legumbres, cereales integrales, frutos secos y semillas son alimentos que, después de las frutas y verduras, constituyen los grupos alimentarios de mayor importancia; sin embargo su consumo está prácticamente ausente en las mesas del occidental promedio que se alimenta básicamente de ultraprocesados, carnes y lácteos -alimentos indeseables u opcionales- que crean fuertes desequilibrios en nuestra ecuación nutricional.

Como ingerir los alimentos con fitatos

Los alimentos que aportan ácido fítico deben ingerirse en forma moderada y regular; de acuerdo a Felix Grases:

“La cantidad a consumir recomendada es sencilla. Basta tomarse un buen plato de legumbres más de una vez a la semana. Ahora bien, las legumbres no deben conservarse mucho tiempo en líquido. Porque cuando se cuecen parte de los fitatos se pierden. Así que deben consumirse como mucho a los dos días de cocerse. Si se conservan más tiempo con líquido se van hidrolizando.”
“Obviamente lo ideal es consumirlas inmediatamente después de cocinarlas. De forma periódica cada muy pocos días porque hemos visto que al mes las cantidades remanentes bajan en el organismo un 50%. A mi juicio lo ideal sería consumirlas dos o tres veces por semana”.

Las legumbres no son la única fuente de fitatos, como se ha señalado, también los encontramos en las semillas y los cereales integrales; mi punto de vista, en especial porque nuestros conocimientos de nutrición apenas están en pañales con todo lo que tenemos por descubrir por delante, es que busquemos su aporte en diversas fuentes.

Con todo, insisto en el consumo moderado y regular de legumbres, son un alimento subvalorado. Agenda los siguientes artículos para leer más tarde:

Consejos para una buena alimentación

Mantenerse en línea con lo que nos da la naturaleza con la menor intervención de manufactura y consumir alimentos frescos, vivos e integrales basado en un eje de frutas, hortalizas y frutos secos, con cantidades menores de cereales y legumbres, nos estaría indicando un camino seguro.

Luego tenemos huevos, lácteos y carnes que son opcionales y el sentido común dice que deben mantenerse en niveles bajos o moderados según los escenarios. 

Buena respiración, adecuada hidratación y actividad física en contacto con la naturaleza, completarían los pilares de un buen programa de salud.

Esta es una autopista ancha que puede estrecharse un poco si elegimos alguna filosofía en particular; los caminos posibles son muchos, pero hay leyes de la naturaleza inapelables que si no las respetamos, antes o después, se harán sentir sus consecuencias.

Como consejo final diría que, si optamos por un camino más estrecho, debemos hacerlo con más responsabilidad, informándonos a través de referentes probos y experimentados; recordemos que el camino tiene rectas, curvas, partes bien pavimentadas y otras en mal estado, necesariamente debemos cambiar de marchas si no deseamos tener un accidente. 

¡Qué tengas un viaje de crecimiento lleno de buenas experiencias!

Pablo de la Iglesia

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Beneficios de las habas

Beneficios de las habas

Como con la generalidad de las legumbres, tendemos a olvidar los beneficios de las habas y todo lo que pueden aportar para favorecer nuestra salud.

Las habas o habichuelas (Vicia faba), originarias de Oriente próximo y muy extendidas en el Mediterráneo; son plantas trepadoras cuyo fruto es una vaina comestible donde se encuentran dispuestas sus semillas.

Romanos y griegos eran grandes consumidores de habas y le daban usos diversos en forma cruda, para hacer pan, gachas o cocidas en sopas y guisos.

Entre los romanos era práctica habitual usarlas como lo que hoy conocemos como boleta o papeleta para votar; esta tradición ha llegado hasta hoy día donde aún se conservan tradiciones tan arraigadas como el haba escondida en el roscón de Reyes o la práctica de “contar los porotos” en juegos de cartas.

“No vale una haba”, es una frase que se utiliza mucho en España, pues en algunos tiempos eran un alimento muy barato gracias a su fácil cultivo y conservación.

En la actualidad, las habas frescas llegan al mercado en primavera, pero se pueden consumir todo el año en sus presentaciones congeladas, cocidas o secas.

Como dice el refrán, “en todas partes cuecen habas” y por algo será 🙂 ¡No te pierdas tú los beneficios de esta costumbre, cuando la interpretas literalmente, por cierto.

Variedades de habas

Los grandes productores de habas son Argelia, China, Chipre, Marruecos y España, quien es el país europeo que más las consume.

Las habas pueden clasificarse en tres grupos dependiendo del tamaño de la vaina: vaina larga, vaina intermedia y vaina enana; cada grupo con sus diferentes tipos y características.

Las variedades más cultivadas en España son:

  • Aguadulce o Sevillana.
  • Granadina.
  • Mahon blanca y morada.
  • Muchamiel.
  • Cuarentena.
  • Loreta.
  • Ramillete.

Composición nutricional

Por su contenido en aminoácidos, son excelentes para complementar la dieta de los niños en sus etapas de crecimiento, para convalecientes y deportistas.

Como en otras legumbres, son ricas en vitaminas del complejo B, en especial la B9 o ácido fólico tan importante durante el embarazo y la lactancia, y la B1 que también -además de los casos señalados anteriormente- ayuda a mejorar la resistencia al estrés.

Brinda un alto aporte de manganeso, siendo que 100 gr nos aportan hasta el 80% de las necesidades diarias de este valioso antioxidante.

Fósforo, magnesio y cobre son fundamentales para el desarrollo y preservación de la estructura ósea, el buen funcionamiento muscular y la salud del sistema nervioso; las habas nos aportan aproximadamente el 40% de las necesidades diarias de cada uno.

También aportan hierro (0,9 mg/100 g) y su absorción se ve potenciada por su contenido en vitamina C.

Beneficios de las habas

El consumo de habas es ideal para proteger y potenciar la salud del sistema nervioso. Por su contenido en tiamina favorecen la función de las células cerebrales/cognitivas; la tiamina posibilita la síntesis de acetilcolina, neurotransmisor esencial para la memoria y cuya falta se ha relacionado con el deterioro mental propio de la edad y la enfermedad de Alzheimer.

Las habas mejoran el estado de ánimo ya que aportan una gran cantidad de aminoácidos del tipo L-Dopa (dopamina) que ayudan a mejorar el bienestar emocional y reducir los trastornos depresivos.

También ayudan a conseguir el peso adecuado. Las habas son una excelente fuente de proteínas, fibra, ácidos grasos y carbohidratos de liberación lenta, un mix ideal para optimizar el metabolismo. Además, una sola porción de habas aporta menos de 200 calorías y mucha fibra, a la vez que satisface y ayuda a evitar el picoteo a deshoras.

Las habas ayudan a mejorar el rendimiento deportivo.

Son una ayuda legal y natural para favorecer el mejor rendimiento deportivo. El consumo de habas frescas aporta levodopa o L-dopa (aproximadamente 100 g contienen de 50 a 100 mg de L-dopa); con esta sustancia nuestro cuerpo sintetiza dopamina, el neurotransmisor de la motivación y el bienestar emocional. Un punto adicional a considerar es el uso general de Semillas para un mejor rendimiento deportivo.

La L-dopa retroalimenta el sentimiento de placer después de haber alcanzado una meta, sin embargo la dopamina actúa antes reforzando la motivación de forma proactiva y predisponiéndonos mejor a realizar determinadas actividades.

Habas en la cocina

A diferencia de otras legumbres, las habas no solo las podemos consumir cocidas como es habitual, sino también crudas cuando están verdes.

En este último caso, tengamos en cuenta que algunas personas no las toleran en crudo y su ingestión puede dar lugar a un trastorno conocido como favismo; algunas sustancias presentes en las habas crudas, como la vicina o la convicina, pueden provocar lo que se conoce como favismo en personas predispuestas.

Los síntomas del favismo son palidez, cansancio, respiración entrecortada, náuseas, dolores abdominales, fiebre, escalofríos y anemia severa por hemolisis (destrucción de los glóbulos rojos).

Las habas frescas están en su mejor punto cuando tienen un color verde pálido o blanco cremoso; las vainas deben ser crujientes y de un color verde brillante, si tienen manchas color café es señal que ha comenzado su descomposición.

Las habas frescas de tamaño pequeño -no más gruesas que un dedo-, pueden cocinarse y comerse completas; en cambio , cuando se presentan maduras y tienen vainas hasta de 30 centímetros de largo, hay que desenvainarlas antes de cocinarlas.

Si tu cultivas tus propias habas -muy fáciles para hacerlo y cuidarlas-, ten en cuenta que sus flores en decocción son diuréticas y contribuyen a aliviar dolores reumáticos.

Cazuela de vegetales con habasCazuela vegetal con habas

Ingredientes(*):

  • ½ kg de cebollas.
  • 1 zapallito de tronco cortado en trozos pequeños.
  • ½ calabaza sin pelar cortada en trozos grandes.
  • 2 zanahorias cortadas en trozos grandes.
  • 1 patata chica cortada en trozos grandes
  • ½ taza de habas.
  • 1 cucharada sopera de miso.
  • Hierbas aromáticas al gusto.
  • Aceite de oliva virgen extra.
  • Sal marina o del Himalaya.

Preparación:

Saltear las cebollas en una cazuela con un poco de aceite de oliva virgen extra y una pizca de sal marina o del Himalaya, durante unos diez minutos.

Incorporar la calabaza, las papas, las zanahorias y las hierbas aromáticas. Cubrir con agua hasta un 30% de las verduras. Tapar y llevar a ebullición. Reducir el fuego al mínimo, incorporar los zapallitos de tronco y estofar durante unos veinte minutos.

Hervir las habas durante unos cinco minutos e incorporar al estofado cuando esté listo; rectificar condimentos a gusto.

(*) La valoración nutricional de los ingredientes es aproximada.

Pablo de la Iglesia

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Semillas para un mejor rendimiento deportivo

Frutos secos y semillas para un mejor rendimiento deportivo

Los frutos secos y las semillas son alimentos altamente energéticos que favorecen el rendimiento deportivo.

Definitivamente, el consumo de frutos secos y semillas, ayudan a diseñar un buen mix de nutrición para el deportista; su consumo regular le favorece en varios aspectos:

  • Potencia muscular.

  • Tónico del sistema nervioso.

  • Fortaleza ósea.

  • Protección cardiovascular.

  • Efecto antioxidante y antiinflamatorio.

  • Regulación de la glucemia.

Beneficios generales

Los puntos señalados son claves a la hora de fortalecer la actividad física en el corto y mediano plazo, y aún más importantes para mejorar el desempeño a largo plazo en la carrera deportiva profesional; este punto es muy importante justo hoy en día en que se busca prolongar la vida deportiva unos años más sin renunciar a variables como salud, bienestar y rendimiento.

El aporte consistente de calcio y magnesio altamente asimilables, serán claves para mejorar la respuesta del sistema nervioso, la resistencia ósea y articular o la respuesta muscular.

Destaca también el alto contenido de fibra presente en los frutos secos y las semillas; esto no solo favorece la regularidad intestinal sino que también ralentiza la absorción del azúcar, fundamental para un abastecimiento más regular y progresivo de energía.

Como bien sabemos, obtenemos energía con más facilidad de los carbohidratos pero un punto importante en el que se enfatiza hoy día es en mejorar los mecanismos internos para quemar lípidos con más eficiencia; esto es clave en la evolución del desempeño deportivo y es necesario trabajar en ello en forma constante para que funcione óptima y en progresión ascendente.

Algunos frutos y semillas, especialmente por su aporte de ácidos grasos esenciales de las familias Omega 3 y 6 -nueces, avellanas, pistachos, lino, chía- tienen propiedades antiiflamatorias; así ayudan a proteger y mantener las articulaciones, y los sistemas cardiovascular y neurológico; trabajar este punto desde etapas tempranas de la vida profesional del deportista es un factor auspicioso para prolongar la duración de la misma.

Por último, se trata de una de las claves saludables de las dietas hipercalóricas cuando es necesario ganar peso o volumen con salud.

El tema amerita seguir profundizando en las propiedades particulares de varias de ellas; tomemos para este artículo dos valiosas semillas que no son muy consideradas por los deportistas y más adelante seguiremos desplegando el tema con el abordaje de otras.

Chía y lino en el deporte

Una propiedad destacada de la chía es la dosis de energía suplementaria que aporta al organismo.

También tiene la propiedad de mejorar la eficiencia con la que se realiza la absorción de agua; al introducir chía en nuestra dieta cotidiana, la pérdida de fluidos se ralentiza y el cuerpo mantendrá su hidratación por más tiempo.

Además, ayuda a mantener una alta carga de carbohidratos; esto es de especial interés para atletas de resistencia cardiovascular que compiten durante largos periodos de tiempo.

La mezcla de chía con agua forma un gel al cabo de 20 minutos que, al tomarlo antes o durante una carrera, recubre el estómago y funciona como una barrera entre los carbohidratos y las enzimas estomacales, ralentizando la descomposición de carbohidratos complejos a simples; esto proporciona energía durante más tiempo, brindándoles un plus para el último trecho de la carrera.

El aporte proteico de la chía ronda en el 20% y sus aminoácidos son de muy fácil asimilación; un dato de interés para deportistas veganos es que la chía se encuentra entre los alimentos vegetales con mayor cantidad e proteínas completas.

Veamos una lista comparativa del porcentaje proteico en alimentos vegetales y observemos especialmente la relación de las semillas; convengamos que el porcentaje de la carne roja ronda entre el 20 a 22%, los lácteos rondan el 25%, el pescado entre el 18 y 20% y el huevo un 13%. ¡No hace falta decir mucho para observar que en torno a la proteína muchos mitos alimentan la ignorancia!

Proteínas vegetales completas

Fuente

Proteínas/100grs

Soja

35

Semillas de cáñamo

25

Semillas de calabaza

30

Alubias

23

Lentejas

23

Garbanzos

20

Cacahuete

20

Lino

18

Chía

17

Sésamo

17

Avena

17

Nuez

17

Almendra

16

Quinoa

15

Las semillas de chía y lino tienen muchos aportes y respuestas similares en lo que refiere a hidratación, eficiencia energética o carga proteica, mejora de la sensibilidad a la insulina, construcción de paredes celulares, transporte de oxígeno y fuente de energía para el corazón; estas últimas quizá tengan un plus en lo que refiere a mejora en los patrones hormonales, especialmente en el bloqueo de estrógenos que en exceso pueden predisponer al cáncer de mama o endometrio.

Consejos de consumo

Vamos eligiendo una u otra semilla para ir exponiendo conocimientos y propiedades útiles, sabiendo que cada día aprendemos cosas nuevas y no vale la pena sacar conclusiones definitivas; al final mi consejo es ir variando o haciendo un mix con el consumo de ambas.

No soy partidario de protocolizar de manera rígida los consumos de alimentos saludables y creo que debemos dejarnos llevar por las respuestas de nuestro cuerpo; en general, los especialistas recomiendan un puñado de un mix de frutos secos, tal vez la mayoría de los deportistas necesiten un poco más.

Para saber más, te recomiendo la lectura de Beneficios de los frutos secos.

¡Pon buenas semillas en tu vida!

Pablo de la Iglesia