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Ashwaganda, el ginseng de la India

Beneficios de la ashwaganda

Latín: Withania somnifera (L.) Dunal.

Castellano: ashwaganda, withania.

Alemán: Ashvagandha, Schlafbeere, Winterkirsche.

Catalán: bufera somnífera, ginseng indi.

Inglés: ashvagandha, indian ginseng, winter cherry, withania.

Italiano: ashwagandha, ciliegia d’inverno, ginseng indiano, uva spina velenosa.

Historia

La raíz de la ashwagandha (Withania somnifera (L.) Dunal) es la reina de la medicina tradicional de la India, el Ayurveda; este sistema médico recurre a su raíz y sus hojas desde hace al menos tres mil años.

Así mismo, desde el entendimiento de la medicina occidental, también es una planta medicinal que tiene el respaldo de cientos de estudios.

Se trata de un arbusto que crece en India, Pakistán y Sri Lanka, y también tiene presencia en el litoral mediterráneo europeo y africano; por sus efectos adaptógenos se la identifica popularmente como el “ginseng indio”.

Beneficios de la ashwaganda

Entre sus beneficios más destacados, señalamos:

  • Efecto rejuvenecedor general.
  • Contribuye a mantener la salud de la piel.
  • Protege la integridad de los tejidos gracias a su efecto antioxidante.
  • Sostiene por más tiempo las capacidades mentales y físicas en casos de cansancio o pérdida de concentración.
  • Contribuye al equilibrio emocional y al bienestar general.
  • Apoya la inducción al sueño y la calidad de descanso.
  • Protege la salud de los órganos reproductivos femeninos y ayuda a mantener la movilidad y el recuento de espermatozoides. Ayuda a elevar la testosterona en hombres, aunque también este puede ser un dato auspicioso en las mujeres.
  • Beneficia la salud del corazón y todo el sistema cardiovascular.
  • Contribuye a la ganancia muscular y a la resistencia aeróbica.
  • Favorece el equilibrio de la glucosa y el colesterol.
  • Coadyuvante en la prevención y en la mitigación de los efectos secundarios de los tratamientos del cáncer.

Formas de uso

Dosis de 300-500 mg/día del extracto son efectivas, aunque se han utilizado dosis mucho mayores sin aparentes complicaciones (hasta 6.000 mg/día en varias tomas).

La decocción de 20 gramos de raíz por litro de agua, a beber en cuatro tomas a lo largo del día. Y antes de las cuatro de la tarde.

 Es mejor consumirla con una comida y, preferiblemente, por la mañana o antes de las cuatro de la tarde si son varias tomas.

Espero que esta información te sea útil para considerar la incorporación de la ashwaganda a tu estrategia de salud con plantas medicinales; si este artículo te resultó de interés, te gusta la fItoterapia y te gustaría trabajar como educador en el área, seguramente te interesará nuestro curso EXPERTO EN FITOTERAPIA PRÁCTICA.

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Eleuterococo, el ginseng siberiano

Plantas medicinales: ELEUTEROCOCO

Latín: Eleutherococcus senticosus (Rupr. et Maxim.) Maxim.

Castellano: eleuterococo, ginseng siberiano

Català: eleteurococ

Deutsch: Borstige Taigawurzel

English: siberian ginseng, wujia ginseng

Français: eleuthérocoque

El eleuterococo (Eleutherococcus senticosus (Rupr. et Maxim.) Maxim), también conocido como ginseng siberiano por sus propiedades similares a su pariente chino, es un arbusto espinoso de hasta unos seis metros que se encuentra en bosques fríos de Siberia y China.

Esta es una de las plantas adaptógenas más famosas; es un eficaz tónico que contribuye al bienestar general.

Prevención y alivio de la diabetes

El eleuterococo es considerado un buen regulador de los niveles de azúcar en el organismo y hay estudios que verifican su efecto positivo en casos de diabetes; desde la medicina integrativa hay recursos mucho más utilizados y las plantas medicinales deben incorporarse a una estrategia integral como la que proponemos con Pablo Martín en Detené la diabetes (Grijalbo), aunque sin dudas el eleuterococo es un elemento a considerar en estos casos.

Rendimiento cerebral

En la medicina tradicional se ha utilizado con buenos resultados para mejorar la circulación en general, asociándose sus efectos con una mejor respuesta cerebral.

Es interesante señalar que se han realizado estudios exhaustivos con una combinación de Panax ginseng y ginkgo biloba que permitieron observar excelentes resultados. El eleuterococo es una planta que nos permite establecer alternancia y diversificar los estímulos cuando deseamos mantener el buen rendimiento del cerebro; sumarlo como recurso podría permitir mejorar la estrategia de salud cerebral a largo plazo con seguridad.

Resistencia corporal

El eleuterococo también mejora la resistencia frente a condiciones ambientales rigurosas, mientras que simultáneamente apoya la inmunidad natural en momentos en que el clima somete a altos niveles de estrés al organismo.

Sosiego y vitalidad

Dado que favorece de manera simultánea e inespecífica las funciones mentales y físicas, esta planta representa un paso adelante en épocas de convalecencia y rehabilitación física.

Salud hormonal

Por su efecto ligeramente estrogénico, el eleuterococo puede ser de utilizado en el alivio de los síntomas de la menopausia. Aunque desconozco estudios al respecto, puede ser de gran interés explorar con seguridad su combinación y alternancia con otras sustancias con efectos similares como el lino o los fitoestrógenos derivados de la soja; los aceites Omega 3 marinos y los Omega 6 del aceite de onagra también pueden ser utilizados sinérgicamente para obtener mejores resultados de manera segura.

Formas de consumo

La forma de consumo más habitual es en cápsulas o comprimidos, también en polvo, tinturas o infusión:

  • Eleuterococo (Anastore)
    Extracto de eleuterococo titulado al 0,8% en eleuterósidos; 60 cápsulas vegetales de 500 mg.

  • Polvo: 0,75-3 g/día, en 1-3 tomas.

  • Infusión: 0,5-4 g de droga/día, en 1-3 dosis.

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Pablo de la Iglesia

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Rhodiola, potente adaptógeno para mantener el rendimiento

Beneficios de la RHODIOLA

La rhodiola (Rhodiola rosea L.) es una planta adaptógena con extraordinarias propiedades para mitigar el estrés y la fatiga, así como para mejorar la resistencia del organismo.

Hábitat e historia

La rhodiola es originaria de las regiones más frías de Rusia y China y crece en los suelos más arenosos, rocosos, secos e inhóspitos de las laderas siberianas.

Ha sido muy valorada en varias tradiciones árticas; por ejemplo, los vikingos ya la utilizaban para energizar a sus guerreros.

También  se describe en uno de los primeros libros de medicina de la antigua Grecia, De Materia Medica, escrito por Dioscórides en el año 77 a. C.

Funciones medicinales

Se utiliza la raíz y su función destacada es ayudar al organismo a adaptarse al estrés emocional y al esfuerzo físico; la investigación demuestra que también reduce la fatiga y la depresión. Esto caracteriza su función como destacado adaptógeno.

También hay que mencionar sus beneficios sobre el sistema cardiovascular y la normalización de la función del tracto intestinal.

Entre sus indicaciones destacadas mencionamos:

  • Adaptarse al estrés emocional y al esfuerzo físico.
  • Estimular el sistema nervioso.
  • Reduce la fatiga.
  • Alivia los dolores de cabeza inducidos por el estrés.
  • Mejora la calidad de descanso.
  • Favorece el rendimiento laboral.
  • Normaliza la función del tracto intestinal.
  • Estimula la fuerza y la resistencia del deportista.
  • Tiene propiedades antioxidantes.
  • Mejora la circulación sanguínea.
  • Favorece el rendimiento y la reactividad cerebral.

Formas de uso

La opción de uso más frecuente es en forma de complemento nutricional:

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Pablo de la Iglesia

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¿Cómo el miedo y el estrés afectan nuestra inmunidad durante una pandemia?

¿Cómo el miedo y el estrés afectan nuestra inmunidad?

Las emociones afectan nuestra inmunidad

Las emociones afectan a nuestro sistema inmunitario, para bien o para mal; un hecho que se sabía desde siempre, por supuesto, pero que desde hace unas tres décadas o algo más, ha comenzado a cuantificarse de manera objetiva y con acumulación creciente de datos.

Una de las asignaturas que estudia la interrelación entre las emociones y el organismo es la psiconeuroinmunología (PNI), encargada de facilitar el acceso a las evidencias mecanicistas de como los estresores impactan en la fisiología.

El estrés, en forma de miedo, ansiedad o incertidumbre, generan desequilibrios en el funcionamiento orgánico que nos afectan mucho más allá de nuestras emociones; si bien es importante señalar que no todos nos estresamos por lo mismo y los mismos escenarios nos afectan de manera diferente, de acuerdo a como lo percibamos en función de creencias, valores y condicionamientos que conforman la respuesta mental de cada individuo.

Cuando el estrés es continuado y desborda nuestra capacidad orgánica para sobrellevarlo, uno de los primeros en verse afectado es el sistema inmunitario, como consecuencia de un proceso de ida y vuelta entre la mente y el cuerpo afectándose mutuamente.

Adrenalina y cortisol

El estrés percibido genera un impacto en el sistema nervioso que responde produciendo hormonas y neurotransmisores, para las cuales el sistema inmune tiene receptores; por ejemplo, para entender uno de los procesos, la pituitaria, al percibir estrés, segrega ACTH que le indica a las suprarrenales que liberen cortisol y adrenalina, hormonas que nos preparan para responder adaptativamente con mayor eficiencia.

Si este escenario se mantiene durante un tiempo prolongado, el exceso de adrenalina y cortisol puede afectar la producción y el comportamiento de las citoquinas, pequeñas proteínas secretadas, entre otras, por los macrófagos y las células T durante las respuestas inmunes natural y específica; las citoquinas se unen a receptores específicos de la membrana celular donde van a iniciar respuestas biológicas como la activación de macrófagos, células asesinas o eosinófilos, acorde a la presencia del agente extraño y durante periodos pequeños de tiempo. El estrés crónico -en la forma emocional que se manifieste-, va a producir un estímulo permanente y la respuesta termina agotando recursos y alterando la respuesta eficiente de la inmunidad.

El cortisol y la adrenalina cumplen la importante función de preparar al cuerpo adaptativamente para la lucha o la huida, escenarios que en el estado natural en el que nuestras respuestas orgánicas fueron configuradas, tienen un comienzo y un fin, en cambio, en la sociedad actual pueden durar días, semanas, meses o volverse permanentes. Escribo esto durante la pandemia del coronavirus, un desafío que ha involucrado a toda la humanidad como nunca antes; sin trivializar en absoluto la situación, podemos observar que la población ha estado siendo bombardeada con el tema durante meses desde su inicio y de manera creciente hasta que la noticia ha tomado protagonismo absoluto.

Por ejemplo, las autoridades sanitarias y el periodismo han recurrido a la “guerra” como metáfora, algo que, en mi opinión, es muy exagerado. Como consecuencia, dado que lo que nos decimos configura nuestra percepción, mucha gente lo interpreta de manera literal, empieza a encontrar enemigos en todos lados, se produce una histeria social de larga duración y una secreción permanente de las hormonas del estrés; llegado a un punto, estas crean desequilibrios que afectan al metabolismo, a los sistemas reproductor, cardiovascular y gastrointestinal o el cerebro. En cuanto a la inmunidad, el exceso de hormonas de estrés, en este caso en forma de miedo, baja y altera las defensas, predisponiendo a enfermedades respiratorias, alergias, enfermedades autoinmunes e infecciones en general. De alguna manera, aquello que las autoridades buscan evitar, también lo están estimulando.

Empoderarse en lugar de aterrorizarse

¿Y cómo podría evitarse y mitigarse este estado de cosas? El escenario es real, no caben dudas, y las medidas preventivas son razonables -aunque no sabemos su efectividad real al momento de escribir esto y, mucho menos, su utilidad más allá de las cuarentenas obligatorias, confinamientos y aislamiento social-.

Sin embargo, con la comunicación basada exclusivamente en el miedo con la propia OMS a la cabeza, no se le proporcionó a la gente herramientas para tomar acción y hacerle frente al desafío. De alguna manera, recurriendo a la metáfora de la guerra como configurador de la consciencia colectiva, es como si nos enviaran al medio de un combate entre dos frentes, completamente desarmados y sin una trinchera en la que guarecerse.

Las primeras líneas de defensa de nuestro organismo son la prevención y nuestra inmunidad natural. Las medidas tomadas apuntan a la prevención, y eso, está claro, debe apoyarse. Sin embargo, ni las autoridades sanitarias, ni la mayoría de los médicos, ni los medios de comunicación, han hablado prácticamente nada de la importancia de nuestro sistema inmunitario en la labor preventiva o curativa.

Sabemos que no es lo mismo comer de una manera u otra para garantizarle a nuestro organismo las proteínas, los ácidos grasos, las vitaminas, los minerales y los fitoquímicos necesarios para que el sistema inmunológico funcione adecuadamente; quien está verdaderamente ocupado en contener una pandemia se ocupa mínimamente de enseñarle a la gente que no es lo mismo comer azúcar refinado que unas frutas, un embutido industrializado con pan blanco que una carne al horno con papas, un panificado industrial que un porridge de avena o un licuado de banana. ¡Y la diferencia no es menor en la práctica!

Podríamos sumarle la comunicación de recursos baratos que ayudan a prevenir o mitigar infecciones respiratorias por estímulo de la inmunidad natural, tales como plantas medicinales (equinácea, llantén, eucalipto, gordolobo, ambay, tomillo…), alimentos específicos (ajo, cebolla, jengibre, limón), complementos nutricionales (vitamina C, zinc, selenio…). En ningún caso se trata de sustancias milagrosas, pero sin ninguna duda, en todos los casos se trata de sustancias que crean auspicios positivos para sostener nuestro bienestar ante esta o cualquier amenaza infecciosa y, además, le brinda a la gente el registro de poder hacer algo más por su salud, más allá de quedarse encerrada aterrorizándose con las noticias que pasan en la TV.

Pasar de ser pasivos espectadores desinformados de nuestras posibilidades a participantes activos en aprendizaje permanente, haría una gran diferencia aquí y ahora y nos empoderaría con recursos que tendríamos disponibles para siempre. Y por supuesto, canalizaríamos el estrés en acciones productivas: hacer ejercicio, comer bien, descansar adecuadamente, meditar, prepararnos una infusión, y de esta manera saber que efectivamente estamos haciendo lo mejor por nosotros mismos. ¡La diferencia es enorme!

Pablo de la Iglesia

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Los gaseosas aumentan un 240% el riesgo de diabetes

Los refrescos multiplican por 2.4 el riesgo de diabetes

Una investigación del Instituto Karolinska (Estocolmo / Suecia) publicada en el año 2016, verificó que las gaseosas, sodas o refrescos aumentan el riesgo de padecer diabetes en un 240%.

La investigación dirigida por la nutróloga Josefin E. Löfbenborg del Instituto de Medicina Ambiental dependiente de esa institución, llegó a la conclusión sin encontrar diferencias significativas entre aquellos refrescos de dieta o edulcorados artificialmente y los tradicionales con grandes cantidades de azúcar: ambos predisponen a la diabetes de forma similar.

Lo resumo y comparto mi opinión:

México, por ejemplo

Tomemos México como ejemplo, donde la diabetes es en una de las principales causas de muerte; la nación azteca se ha convertido en el país del mundo que más bebidas gaseosas consume con un promedio de ¡163 litros por habitante! Paralelamente, la obesidad ha crecido un 42% en los últimos 40 años y la prevalencia de obesidad y sobrepeso ronda en el 70%.

Este escenario ha llevado al país hermano de tener 14626 muertes atribuidas a la diabetes en 1980 a 105574 en 2016. ¡Impresionante!

Le siguen en este ranking de consumo de gaseosas EE UU, Chile y Argentina. ¡Un verdadero desastre de salud pública que se cobra al menos 184.000 vidas al año en todo el mundo!

¿Y tú bebes salud o bebes enfermedad?
Para más información: Detené la diabetes (Grijalbo)

Pablo de la Iglesia
Mentor del Diplomado en Coaching Nutricional